Rutas invierno
Rutas de Invierno en la Sierra Norte de Madrid
La Sierra Norte de Madrid en invierno se transforma en un lugar ideal para disfrutar de rutas que destacan la belleza del paisaje bajo el frío. Explorar sus caminos invernales permite caminar entre bosques nevados, subir hasta miradores con vistas espectaculares, y vivir el silencio de la naturaleza en una de las estaciones más mágicas del año. Aquí encontrarás una selección de las mejores rutas invernales para descubrir el encanto de la sierra en su versión más fría. No te pierdas Rutas de Invierno en la Sierra Norte
Nuestras Rutas de Invierno en Sierra Norte
Vuelta a la Reguera
Villavieja está situada a 1.066 metros de altitud sobre el nivel del mar, y alcanza los 1.834 metros partiendo hacia la sierra, rumbo norte. Su entorno natural se divide en tres tipos de paisaje, diferenciados por su utilización y por una flora y fauna propia.
La «poza» o lugar de baño de los vecinos del pueblo, era también utilizado por las mujeres para lavar la ropa y, en época de matanza, para limpiar y lavar pies, orejas y tripas de los cerdos. A este paraje se le conoce como el «caz» por estar próxima la reguera que llevaba el agua al molino para moler el trigo y el centeno. En este lugar estaba la «casa del cuerto», lugar destinado a la celebración de las reuniones de los pueblos de Gargantilla, Pinilla, Navarredonda y Villavieja, pertenecientes al cuarto de Braojos, para lo cual había un procurador que les representaba en todos los asuntos.
Los Pontones(puentes) es un paraje que data del siglo XVII por la presencia de un puente muy tosco de madera. En este lugar se juntan dos arroyos, el de «los robles» y el «buitraguillo» que pasan a formar uno solo que desemboca en el río del Lozoya. La vegetación es típica de rivera: salgueras, sauces, avellanos, chopos, cerezos, hiedras, madreselvas. En el río habita la trucha común, culebras de agua y ranas. En este punto se celebra todos los años una romería coincidiendo con el último fin de semana de agosto, en el que se celebra una misa en honor a la patrona de Villavieja, la Inmaculada Concepción, terminando la romería con una caldereta popular y, amenizado todo ello, con la música de la dulzaina y el tamboril.
La Cañada de las Solanas es una amplia cañada, delimitada por las paredes de las fincas. Estas caladas sirven para el movimiento de personas y ganado, y tuvieron mucha importancia para la trashumancia, creándose la mesta (asociación ganadera fundada por el rey Alfonso X).
La mesta se encargaba de defender los intereses de los ganaderos, revisando el buen estado de las cañadas, descansaderos y fuentes y que ningún vecino usurpase parte de la cañada para su beneficio. Dependiendo de su anchura y su longitud se las denomina de diferente manera: cañadas reales, cordeles, veredas, coladas y callejas.
Villavieja es un pueblo ganadero como lo demuestran las distintas mangas comunales repartidas por el término y que se utilizan principalmente para cargar terneros y vacas. También para curarles, vacunarles, desparasitarles y ponerles los córtales o hacer los saneamientos que exige la comunidad europea. Pegando a la manda hay un antiguo corral de piedra conocido como corral de «navamojada», tiene un chozo arruinado donde pernoctaba el pastor vigilando el ganado del ataque de los lobos u otras alimañas.
El Portachuelo de Navarredonda
Los portachuelos son pasos entre montañas que normalmente se atraviesan para conectar poblaciones, estos portachuelos son pasos obligados ya que aprovechan el lugar más accesible de un cordel, loma o cerro y se han utilizado durante cientos de años. En la Sierra Norte tenemos varios y todos poseen una connotación histórica y tradicional, además de unas preciosas panorámicas. En este caso el Portachuelo de Navarredonda atraviesa el paso que existe entre el cerro de la Cruz y los Montes carpetanos y conecta las poblaciones de Lozoya y Navarredonda además de conectar el Valle Alto del Lozoya con la zona de los pueblos situados en el Valle Medio.
Iniciaremos la ruta desde cualquiera de las dos poblaciones, en este caso, lo haremos desde Navarredonda. Justo a la entrada del pueblo, se ubica un cruce de la Red, y adosadas a una cartelera vemos las indicaciones de una Señal vertical (SN124). Nos dirigimos hacia el camino de Lozoya, dirección Portachuelo de Navarredonda. Salimos del pueblo e inmediatamente nos internamos en la dehesa de la Umbría una espectacular dehesa de robles cercada por un muro de piedra, bajo la sombra de los rebollos, el camino asciende de manera suave hasta alcanzar en poco menos de 2km el Portachuelo de Navarredonda. Seguimos de frente para acometer el descenso hacia Lozoya que se encuentra en una cota más baja que Navarredonda, por lo que descenderemos unos 100m más de lo que hemos subido y cambiamos de orientación, ya que esta ladera apunta hacia el Sur. Ahora predomina el pinar y se nos abren unas vistas espectaculares del alto valle del Lozoya. El embalse de Pinilla que embalsa las aguas del rio Lozoya, aparece custodiado por los altos del Hontanar a su izquierda, por los montes carpetanos a su derecha y al fondo cerrando esta espectacular panorámica, el macizo de Peñalara y la Cuerda larga coronan el Valle. El descenso va alternando el pinar por un hermoso robledal en el que se asientan numerosas praderas donde pasta el ganado en un paisaje bucólico propio de zonas más norteñas. Finalmente llegamos a Lozoya, una hermosa población que se mira en el espejo del embalse de Pinilla y que merece una visita por sus bonitas calles y plazas. La vuelta la realizamos por el mismo camino.
Por la Dehesa Boyal de Montejo
Este bonito itinerario discurre por la dehesa boyal de Montejo, la cual sigue proporcionando ricos pastos para el ganado y leña para calentar los hogares de los vecinos. A partir del 25 de abril se guarda el ganado en la dehesa para evitar que este dañe los cultivos o los prados de siega. La dehesa está formada por un bosque de roble melojo, que guarda ejemplares de gran tamaño, y fresnos, además de las cuatro pilas de riego (lagunas artificiales) que surten de agua a la reguera.
En la peña Balagares encontraremos rocas de esquisto alterados y entre las brillantes micas podemos ver abundantes granates de gran tamaño. En una zona más despejada, salpicada de fresnos, podemos ver un chozo como el que utilizaban antiguamente los pastores, de construcción circular con “cubierta viva” de cepellones de pastizal y lajas que proporciona mayor resistencia e impermeabilidad.
Entre los viejos robles, las fresnedas y el pastizal no es raro observar varias especies de aves como los pitos picapinos, mitos, carboneros, trepadores azules o agateadores además de jabalíes o zorros entre otros animales. La ruta nos deja bonitas panorámicas de Montejo y del Valle del Lozoya.
El Camino de los Botánicos
La Sierra Norte de Madrid situada en el Sistema Central forma parte del eje divisorio de las dos mesetas. Este territorio fronterizo y de transición climática alberga gran cantidad de ecosistemas. El Camino de los Botánicos nos invita a conocer varios de estos ecosistemas, que son una excepción en estas latitudes. En tan solo 15 km pasaremos por un área de piornos, retamas y cambroño, un pinar de pino silvestre, un bosque de acebos y un abedular, todo un regalo para los amantes de la botánica y la ornitología.
Partiremos de Somosierra, junto a la ermita de la Soledad tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN57) e iniciamos nuestra ruta incorporándonos al Camino Horizontal, dirección Dehesa de acebos (por horizontal). Una pista forestal nos introduce en un ecosistema de matorral, donde las retamas, cambroños y piornos dominan la escena. Ya avanzada la primavera, la floración de estas especies lo inunda todo de amarillo. En cuanto a aves, no es raro observar al pechiazul o alguna curruca entre sus ramas. Tras el matorral, entramos en una zona de pinar silvestre acompañado de un interesante sotobosque donde destaca el acebo. Multitud de aves forestales como pícidos pueblan esta zona. Tras el pinar, vemos un muro de piedra a nuestra izquierda, pronto encontramos la S.V. (SN56). Siguiendo el Camino de la dehesa y la indicación Dehesa de Acebos / Robregordo, atravesamos el zarzo de entrada y penetramos en la Dehesa. Este singular bosque es la acebeda mejor conservada de la Comunidad de Madrid.
Estas formaciones no son algo habitual, el acebo suele formar parte del sotobosque de pinares, hayedos o robledales, pero es algo extraño que sea la especie predominante. La concurrencia del clima con el tradicional manejo del ganado nos ha legado esta joya botánica y paisajística. Las espesas masas de acebos, ofrecen protección y proporcionan un alimento fundamental para las aves en los meses más fríos, ya que el fruto del acebo madura en noviembre, diciembre. El acebo es una especie protegida, no se permite cortar ramas ni recoger frutos. El camino desciende hasta un área recreativa, para remontar y salir a la antigua N-I, donde tenemos la S.V. (SN40). Continuamos hacia Dehesa bonita / Somosierra, nos incorporamos a un camino que tras descender paralelo a la autovía, la atraviesa por un túnel, para continuar paralelo a la autovía hasta la S.V (SN39). Continuamos hacia dehesa bonita / Somosierra. La dehesa bonita de Somosierra, guarda una de las reliquias botánicas que aún nos quedan en la región de épocas glaciares. Su ubicación a una altura de 1450 m y expuesta a los vientos fríos y húmedos del Norte, crean un microclima ideal para estas especies. Su enorme variedad: acebos, robles, cerezos, avellanos, servales y, sobre todo, abedules, hacen de éste un lugar espectacular, sobre todo cuando llega el otoño y los contrastes de colores entre las diferentes especies se hacen más patentes.
Camino Natural del Valle del Lozoya
Este Camino se compone de una ruta principal y seis itinerarios complementarios, que ofrecen al viajero la posibilidad de acercarse a conocer el Valle del Lozoya, un entorno salpicado de ermitas ocultas entre pinares centenarios, que cuenta con la presencia constante del río Lozoya, y una rica biodiversidad en la que destacan especies tan amenazadas como el águila imperial (Aquila adalberti) o la Graellsia, una mariposa nocturna única en el mundo.
El Camino comienza en el Puente del Perdón, en Rascafría, construido en el siglo XVIII. Desde este punto parte también el primero de los ramales (Ruta de los Batanes).
La ruta principal parte del Paular a Rascafría, y continúa hacia Oteruelo, Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Lozoya, Garganta de Los Montes, El Cuadrón y Buitrago del Lozoya.
Consta de varios ramales como el de los Batanes, el de la Ermita de Santa Ana, el de la Ermita de la Concepción, la ermita de la Fuensanta, el ramal de Canencia o el que se dirige a la Ermita de los Prados. La ruta con la presencia constante del rio Lozoya, recorre también la orilla del pantano de Pinilla y nos brinda la oportunidad de conocer algunas muestras de arquitectura civil histórica asociada al rio como el ya mencionado Puente del Perdón (en el Paular) o el Puente del Congosto (Lozoya).
Otro importante recurso patrimonial asociado a esta ruta es el Yacimiento Arqueológico Valle de los Neandertales, en el término municipal de Pinilla del Valle.
Es un recorrido ideal para hacer en familia, pudiendo recorrer pequeños tramos de un pueblo a otro, a pie o en bicicleta. Pasando por praderas junto al Lozoya, fresnedas, puentes, los bonitos pueblos del Valle del Lozoya, siempre rodeado de las grandes alturas del Macizo de Peñalara, la Cuerda Larga, los Altos del Hontanar o los montes Carpetanos.
La longitud de la ruta principal desde El Paular (Rascafría) hasta El Cuadrón es de 31,7 km. si continuamos hasta Buitrago del Lozoya habría que añadir 7,2 km.
Es una bonita ruta para hacerla por etapas, pernoctando en cualquiera de los bonitos pueblos serranos por los que discurre está ruta y conocer más de cerca la cultura, el patrimonio o la gastronomía de la zona.
La Maleza y senda del Jarama
La Hiruela es uno de los pueblos más idílicos de la Sierra Norte de Madrid, posado en una loma sobre el rio Jarama y rodeado de montañas y frondosos bosques de roble ofrece unas vistas increíbles. Su cuidada arquitectura rural, invita a pasear sosegadamente por su núcleo urbano y disfrutar de sus calles y plazas. La Hiruela está íntimamente ligada al rio Jarama, dos molinos aprovechaban la fuerza de sus aguas para moler el grano, os proponemos una ruta para conocer el entorno de la Hiruela y como no, el rio Jarama.
Comenzamos la ruta frente al ayuntamiento, donde se ubica la Señal Vertical (S.V.) (SN65), y nos dirigimos por la C/ Enmedio hacia Pto. de La Hiruela / La Puebla. Salimos del pueblo y tras un tramo por la carretera, nos incorporamos a un camino que asciende por la loma de Los Raseros, hasta llegar a una caseta de vigilancia forestal, junto a la que se ubica la S.V. (SN64). Nos incorporamos al Camino de la Maleza, hacia Pto. de El Cardoso. La pista recorre la ladera del Cerro de La Maleza, atravesando un frondoso pinar, donde podemos ver algunos acebos en el sotobosque, más bajo queda el río Jarama. El camino se adentra en zonas de vaguada, para asomarse de vez en cuando al valle que forma el Jarama, en la ladera opuesta asoma el pueblo de El Cardoso, en la vecina Guadalajara, ya que el Jarama hace de frontera natural entre las dos provincias. Nuestros pasos nos conducen al Puerto de El Cardoso, cruzamos la carretera y seguimos las indicaciones de la S.V. (SN38), Senda del rio Jarama hacia La Hiruela. Nos dirigimos hacia el pinar, y descendemos hasta la carretera, cruzamos y continuamos por un camino desdibujado que desemboca en una pista forestal a la que nos incorporamos hacia la derecha en el sentido de nuestra marcha. La pista, continua por el pinar, hasta transformarse en un sendero que desciende hasta la orilla del rio Jarama. A partir de aquí el sendero es un espectáculo natural en cualquier época. Alisos, sauces, fresnos, abedules y hasta algún haya acompañan a este jovencísimo rio Jarama. Las partes más frondosas se alternan con idílicas praderas junto al rio que invitan a sentarse y contemplar el paisaje. El sendero a veces junto al rio, otras veces remontando la ladera, nos deja en el puente de El Cardoso, y nos incorporamos al sendero que asciende hacia la Hiruela, a la derecha según nuestra marcha.
Senda del río Hayedo de Montejo
El Hayedo de Montejo es un Espacio Natural Protegido (declarado Sitio Natural de Interés Nacional, en 1974), constituido por los montes de Utilidad Pública de El Chaparral y La Solana, de 250 hectáreas de extensión. Fue declarado por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad en 2019.
Este singular Hayedo es una de las dos zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón junto con la Dehesa Boyal de Puebla de la Sierra. Está dedicado a la conservación e investigación y es un Espacio Natural Protegido muy sensible (Sitio Natural de Interés Nacional),
Contiene el único bosque de hayas que puede encontrarse en la Comunidad de Madrid, y presenta una elevada diversidad biológica.
El hayedo se visita en grupos reducidos y en compañía de un guía, por lo que es conveniente realizar reserva con antelación. Estos pases se solicitan en el Centro de Recursos e Información de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón situado en Montejo de la Sierra, c/Real, 64. El Centro de Información de la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, está abierto todos los días en horario de 9.30 a 15.00 horas. En el Centro podrás visitar una exposición de los ecosistemas, flora y fauna más representativos del territorio, informarte de las sendas autoguíadas que recorren la Sierra del Rincón, de donde comer y dormir en la zona y de todos los puntos de interés que merecen una obligada visita.
Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)
Ruta del Banco
Esta ruta circular parte de la Plaza de Nuestra Señora del Carmen, junto al Ayuntamiento, tomando en dirección norte la calle del Llano hasta que dejamos el pueblo atrás y comenzamos la subida hacia la Cañada Real Segoviana por un tramo del GR10. Una vez llegados a la cañada atravesamos y continuamos la ascensión montaña arriba hasta llegar a la Fuente Comenzuela donde el camino gira a la izquierda limitando con el pinar. La senda nos lleva por las laderas del Mondalindo pasando entre el Cancho de la Pila (donde se encuentra la Cabeza de Piedra) y la Peña de la Cabra hasta que llegamos al Cancho del Mondalindo. Desde aquí tenemos amplias vistas hacia el sur del municipio apreciándose las canteras de granito y los antiguos huertos de la vega del Arroyo Albalá.
La senda continúa ascendiendo entre matorral de alta montaña hasta llegar al Cancho de Las Hornillas donde se encuentra el banco de piedra más alto de la Comunidad de Madrid (1850m) desde el que se disfrutan de espectaculares vistas en todas las direcciones destacando al oeste los Montes Carpetanos y el Valle del Lozoya, al este el Pantano de El Atazar y al sureste el pueblo de Valdemanco y la roca granítica de la Sierra de La Cabrera.
El descenso se realiza continuando la senda hacia el noreste hasta que llegamos a la parte más alta del pinar y desde ahí bajamos entre pinos hasta llegar al camino forestal. Desde aquí la pista nos lleva hasta la Fuente de la Pedriza del Comedero y continúa hasta el límite municipal a la altura del puerto del Medio Celemín, desde el que descendemos hasta encontrarnos nuevamente con la Cañada Real. La parte final de la ruta para por la Fuente del Collado bordeando muros de piedra de huertas y prados entre roble melojo, fresnos y tomillares, hasta descender hacia el pueblo, donde podremos reponer fuerzas en cualquiera de nuestros restaurantes y asadores, siendo el cabrito el plato estrella de la cocina local.
Ruta a la silla gigante de Meira
La silla gigante de Meira es una obra escultórica, replica en metal de la original que apareció instalada de forma anónima en la colina del monte de A Torre, en la parroquia moañesa de Meira (Pontevedra). Tras desmontarse de su lugar originar al no mostrar las autoridades moañesas ningún interés por la obra, se traslado al Valle de los sueños, colección de obras al aire libre situada en Puebla de la Sierra y se instaló en la Loma del Estillo, en un mirador natural orientada hacia el valle.
La ruta a la silla gigante de Meira transcurre por el GR88, por lo que podemos seguir las marcas (blancas y rojas) que nos conducen a la loma donde se asienta esta obra escultórica. Tras llegar a Puebla de la Sierra tomaremos la carretera que sube al Puerto de la Puebla, por la que tendremos que caminar unos 800m desde la salida del pueblo. En una curva cerrada de la carretera, nos incorporaremos al camino que sale a nuestra derecha y en que podemos ver un pequeño cartel que nos indica que estamos en el camino correcto.
A partir de aquí el camino asciende entre robles con un buen porte y con formas retorcidas debido a la intensas podas sufridas tiempo atrás para el carboneo. Un poco más arriba aparecen unas chozas o majadas donde se guardaban los rebaños. Estas interesantísimas construcciones levantadas con muros de pizarra y estructuras de madera se utilizaban para guardar el ganado, alguna de ella aun sigue en uso y nos muestran un bonito ejemplo de arquitectura tradicional de la zona.
A medida que ascendemos, la jara se hace más presente y una vez que ganamos el cordel de la loma, giramos casi 180 grados para tomar el camino que nos conduce a la silla, la cual ya podemos ver unos metros mas adelante. La vuelta la hacemos por el mismo camino.
El Tinao del águila
Se inicia el recorrido en las Eras de Trillar, en la zona alta del pueblo de El Atazar, baja hacia una zona de huertas y sube en dirección Peña Vallicar y el corral de los Cotorros, que deja a la derecha. La senda, bien visible, va atravesando un denso jaral con romero y se mantiene a cota, con ligeras subidas y bajadas. Se cruza un primer barranco llamado Culicalla que pone una nota de contraste con los fresnos y sauces que en él crecen. La senda continúa por la ladera de Cabeza Antón (1396 m) donde se pueden observar varios corrales ya abandonados. Se cruza el barranco de los Arredondos y se pasa al lado de un tinado hundido. La zona se vuelve más rocosa y finalmente se cruza el barranco del Águila, bastante profundo, para llegar a otro tinado, punto donde finaliza la senda. La vuelta se realiza por el mismo camino.
La ruta discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte”. La formación vegetal predominante es un jaral con romero, con una espectacular floración en la primavera, que da paso a sauces, fresnos y matorral espinoso en los barrancos que van jalonando todo el trayecto. El recorrido nos permite contemplar amplias panorámicas del embalse de El Atazar; del valle del Riato, con sus laderas repobladas de pinos; así como del Alto de Matachines, con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo. Destaca el relieve abrupto y rocoso de las laderas de Cabeza Antón y de los barrancos de los Arredondos y del Águila, labrado sobre pizarras negras.
Respecto al patrimonio cultural la ruta parte del museo al aire libre de las Eras de Trillar donde varios paneles explican las distintas labores agrícolas. La senda también permite la observación de diferentes estructuras ganaderas como rediles y tinados de pizarra, actualmente abandonados. En el último de ellos, ya en el barranco del Águila, se pueden observar los nombres que grababan los pastores en las piedras. También es de interés el propio trazado de la senda construido aprovechando las pizarras del terreno.
Senda del Puerto Linera
Desde el Puerto Linera, a 1834m de altitud, se divisa parte del Valle del Lozoya, la sierra de la Cabrera, destacando el Pico de la Miel, el embalse de Riosequillo, Buitrado y Villavieja. A nuestra espalda está la provincia de Segovia, pudiendo ver entre otros, el pueblo de Matabuena. El nombre «linera» se debe quizá a la gran cantidad de lino que se comercializaba desde la comarca de Buitrago hasta los pueblos de Pedraza y alrededores. Ya se cita en un documento del año 1134, privilegio de repoblación de Alfonso VII como topónimo de demarcación del territorio; e igualmente se cita en el libro de montaría de Alfonso XI que recorrió esta sierra en numerosas cacerías de osos y jabalíes que daban vocerías (ojeos) desde el puerto linera hasta los toconososos.
En la respuesta que Lorenzana hizo en 1785 sobre Villavieja decía que «solo se puede pasar a finales de la primavera y el estío a causa de la mucha nieve que tiene».
El puerto tiene un mojón de piedras mucho mayor que los que delimitan los términos, ya que, según la tradición, era costumbre echar una piedra cada vez que se pasaba de un lado a otro para así hacerlo más visible cuando había nieve, ventiscas o niebla, y evitar que los transeúntes se perdieran.
Igualmente, en la zona conocida como el «moto» o cruce de caminos, se emplean hitos o «motos» que salpican todo el pinar para delimitar las expropiaciones. Desde aquí salen varias pistas como la de los toconosos y el cordel de los gallegos, este último prácticamente invadido por la vegetación de majuelos, acebos, enebros y piornos. También se puede tomar la variante de la pista del puerto, donde se halla el «cancho linero», por donde pasa el arroyo del collado espino. Existen varios afloramientos rocosos como: cancho águila, cancho el gato, peña muña, la peñota, o borrocazo.
Camino de Valdehierro
La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara, junto con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas pasan al lado del Museo de Formas de Vida del Pasado y giran a la derecha por el camino de Valdehierro, que está bien señalizado con un cartel informativo de la ruta y unas balizas de madera. A unos 350 m, la senda del Genaro se separa por la izquierda, en dirección al Collado de Fragüela y al Alto de Matachines coronado por una antena, mientras que el Camino de Valdehierro sigue recto. Varios paneles informativos jalonan el recorrido. Tras cruzar dos arroyos la ruta llega al límite municipal entre Robledillo de la Jara y Cervera de Buitrago. En este punto se han instalado unos carteles descriptivos de la fauna y flora del entorno. Desde aquí se inicia el retorno por el mismo camino.
El recorrido atraviesa extensas zonas de jaras acompañadas de tomillo, mejorana, romero y botonera, entre otras especies. Estos matorrales cubren los antiguos campos de cultivo de cereales, hoy totalmente abandonados, al igual que el redil para ganado que se puede observar a mitad de trayecto. Antaño, toda esta zona estaba cubierta por encinares acompañados de robles melojos y quejigos en las zonas más frescas y húmedas.
Destaca en el paisaje la Dehesa Boyal de Abajo, Monte de Utilidad Pública de Robledillo de la Jara, cuyas formaciones arboladas de roble melojo y quejigo contrastan con el matorral circundante. También se pueden contemplar las Sierras de La Cabrera y de Guadarrama y, en el final de la ruta, hay un buen mirador para observar el paisaje en el que destaca la elevación de El Cancho de la Cabeza (1.264 m) al otro lado del embalse de El Atazar, en el municipio de Patones.
El Canal de Cabarrús
Nuestra ruta discurre enteramente por las estepas cerealísticas de la Vega del Jarama, en una zona suavemente ondulada y donde tenemos la sensación de caminar entre un mar de cultivos de cereales. Las distintas infraestructuras pertenecientes al antiguo Canal de Cabarrús se dispersan por todo el recorrido, ya que este canal llego a tener casi 13 kilómetros y discurría, desde el Pontón de la Oliva hasta Torrelaguna. Contaba a lo largo del recorrido con 6 puentes, 3 acueductos, 8 casas de guardia, acequias y dependencias auxiliares como la casa de Oficios.
Comenzamos en Torremocha del Jarama, junto a la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este Iglesia, de origen altomedieval, esta asociada a una torre vigía del río Jarama, transformada en la actual Torre Campanario. El camino tras salir del pueblo se interna en los campos de cereales y tras desembocar en la carretera M-102, continuamos poer ella hasta llegar a Torrelaguna, cuyo casco histórico esta declarado Monumento Histórico-Artístico, por lo que es obligado un paseo por sus calles.
Salimos de Torrelaguna por el camino de las Lomillas Bajas que nos conducirá hasta casi la orilla del río Jarama. Por el camino Atravesamos el Canal de la Parra hasta llegar a las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza.
A partir de la Ermita, giramos a la izquierda, por un ancho camino de tierra que nos conducirá hasta Torremocha, dejando a nuestra derecha el curso del río Jarama. Por todo este trayecto, podremos observar en el lado izquierdo las ruinas de distintas Casas de Guardas que vigilaban el Canal de Cabarrús. Más adelante, podremos ver una casona grande a la derecha del camino, la Casa de los Oficios, residencia del Conde en el s. XVIII.
Una vez en Torremocha, podemos visitar el museo de la Agricultura o adquirir algunos productos de manufactura local que se elaboran en el polígono artesano de este municipio.
Ruta de la Guerra Civil. Frente del Agua.
Desde el inicio de la Guerra, Madrid fue uno de los escenarios principales de la contienda. La defensa de los embalses de Puentes Viejas y El Villar, vitales para el abastecimiento de agua a Madrid, hizo que este frente se mantuviera en permanente tensión. La línea del frente en este lado de la Sierra se mantuvo casi sin cambios durante toda la guerra.
Incluida en el Plan de Yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid, esta ruta histórica cuenta con la mayor concentración de infraestructuras bélicas de ambos bandos conservada en la región.
En Paredes de Buitrago (Puentes Viejas) enclavado en un entorno de alto valor paisajístico puedes encontrar 26 elementos restaurados y señalizados, como nidos de ametralladoras, búnkeres, trincheras y puestos de mando.
En el inicio de la Ruta (Paredes de Buitrago) existe un centro de interpretación de la ruta del Frente del Agua, su visita nos ayudara a poner en contexto este recorrido de alto valor histórico y patrimonial
Vuelta al Cerro de El Cuadrón
Sencilla ruta que une las localidades de Garganta de los Montes y El Cuadrón, las cuales forman un solo municipio. Ambas localidades guardan bonitos rincones, destacando la arquitectura popular y la iglesia de Garganta.
Iniciamos nuestra ruta en la localidad de El Cuadrón, cerca de la entrada del pueblo se encuentra un cruce de la Red, donde vemos la señal vertical (S.V.) (SN100). Seguimos las indicaciones que nos dirigen hacia la Cañada Real Segoviana, dirección Garganta (por Cerro perdigón). Tras cruzar la carretera vemos el CEA Valle del Lozoya, donde podemos informarnos de los valores naturales y tradicionales del Valle. El camino asciende entre retamas y matorral bajo hasta un collado. En el cruce, seguimos las indicaciones de la S.V. (SN29) incorporándonos al camino de Garganta, hacia Garganta de los Montes. Continuamos ascendiendo junto a un pinar a nuestra izquierda, buscando un nuevo collado, las vistas hacia el Norte nos permiten ver todo el valle medio del Lozoya hasta Somosierra, hacia el Sur la Sierra de La Cabrera domina el paisaje. Una vez alcanzado el collado, se nos abren las vistas hacia el Valle Alto del Lozoya y hacia el municipio de Garganta. Una vez en Garganta, bajamos por una calle hasta un cruce de la Red de Caminos, donde encontramos la S.V. (SN21). Nos incorporamos al Camino de las Eras hacia El Cuadrón. El camino recorre la ladera del Cerro de El Cuadrón, lo que nos deja bonitas vistas del valle, y desciende suavemente hasta la carretera, la cual cruzamos y entre muros de piedra seca y callejas vecinales regresamos a El Cuadrón. Os recomendamos un paseo por Garganta de los Montes y El Cuadrón para disfrutar de la tranquilidad de estos municipios y de su arquitectura rural.
Secretos del Valle Medio del Lozoya
Invitamos a descubrir a través de esta ruta algunos secretos fuera del ámbito turístico de la Sierra Norte. Los pueblos del Valle medio, son un auténtico refugio de tranquilidad, con una naturaleza exuberante que nos permiten realizar rutas de pueblo a pueblo como esta que nos ocupa y descubrir lugares poco conocidos.
Siguiendo las indicaciones de la Señal Vertical (S.V.) (SN73), situada en la Plaza del Sol de Braojos, nos dirigimos hacia Erta. del Buen Suceso / La Serna. Tras un breve tramo por carretera, nos incorporamos a un camino que en pocos metros nos acerca a la bonita Ermita del Buen Suceso, situada en un bello lugar. El camino entre paredes de piedra seca se interna en una zona de naturaleza exuberante donde nos encontramos con una pequeña y escondida laguna temporal. Tras pasar una cancela entramos en una zona despejada de matorral bajo donde tomamos una pista de zahorra blanca, justo al incorporarnos a esta pista podemos ver un bunker de la Guerra Civil frente a nosotros. El camino nos deja poco después en la Serna del Monte. En la S.V. (SN107), seguimos las indicaciones hacia Gascones / Buitrago. Tras un pequeño tramo por carretera, tomamos un camino que atraviesa una pradera hasta salir de la misma a un camino de servicio paralelo a la autovía, poco después nos topamos con la S.V. (SN105), donde nos incorporamos al camino de Gascones. Este bello camino vecinal entre muros de piedra seca nos deja tras un corto trayecto en la entrada del municipio. Junto a la carretera vemos una cartelera de Carpetania y frente a ella una S.V. (SN103). Nos incorporamos al Camino de Braojos, otro camino tradicional que nos brinda bellas vistas de Braojos a medida que nos acercamos, localidad posada a los pies de los Montes carpetanos y rodeado de bosques y dehesas. Os recomendamos visitar la iglesia de San Vicente Mártir, una obra maestra conocida como la Catedral de la Sierra Norte.
Al puente romano
La senda comienza en la plaza de la Picota de El Berrueco, sigue por la calle de los Huertos, calle Peña y calle Esperillas, cruza la carretera M-127 y continúa por la travesía de Cervera en dirección al cementerio, que deja a la izquierda. La ruta se aleja del casco urbano por un camino, primero de tierra y luego de hormigón, y se desvía por una pequeña senda que sale a la izquierda, antes de llegar al depósito de agua. El camino bordea una zona rocosa más elevada, la Peña de la Horca, dejándola a la derecha, y atraviesa una pradera conocida como Prado Nuevo, donde antaño se trillaban las cosechas. El recorrido se acerca a la carretera M-131 que une El Berrueco con Sieteiglesias. Ruta y carretera marchan más o menos paralelas hasta llegar al final del trayecto en el arroyo Jóbalo, lugar donde se encuentra el denominado Puente Romano. La vuelta se hace por el mismo camino.
La ruta atraviesa un paisaje caracterizado por los berrocales, rocas con formas redondeadas resultado de la descomposición y erosión del granito. También se pueden observar las características piedras caballeras, rocas aisladas con una pequeña superficie de apoyo y que se mantienen en una posición inestable. La vegetación está compuesta, principalmente, de encinas, enebros, plantas aromáticas y jaras. El recorrido permite, además, disfrutar de amplias panorámicas de El Berrueco, el Pico de la Miel y Las Cabreras.
El puente sobre el río Jóbalo formaba parte del camino histórico que cruzaba el puerto de Somosierra y unía ambas Mesetas. Tiene un probable origen romano. A lo largo de los siglos ha sufrido importantes cambios y en el año 2015 fue restaurado. En el río hay una interesante vegetación de ribera formada por alisos, fresnos y sauces entre otras especies.
Senda al embalse de El Villar
La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara, junto con la senda local a El Santo Roto. Ambas continúan por la calle Posada, en donde coinciden, también, con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Las rutas siguen por la calle del Cementerio y, pasado éste, la senda al Santo Roto se separa por la izquierda mientras que la ruta al Villar sigue de frente junto con la senda del Genaro. Continúan ambas por una pista de tierra que, tras cruzar la carretera M-127, llega hasta el final del recorrido en el área recreativa Perímetro de Casasola. Se vuelve por el mismo camino.
Los primeros 500 m del recorrido coinciden con la vía pecuaria Colada del Camino de la Presa del Villar. Se atraviesa una amplia zona de pastos y jaras hasta llegar a un extremo de la denominada Dehesa de Arriba, zona arbolada de quejigos y robles melojos acompañados de arces de Montpellier y majuelos, entre otras especies. El recorrido continúa y las jaras vuelven a hacerse predominantes en un paisaje abierto que permite disfrutar de amplias panorámicas.
Tras un paso canadiense, que impide el paso del ganado, la senda se solapa con la vía pecuaria Cañada Real de las Merinas, de 90 varas castellanas de anchura (75 m), hasta el final del recorrido. La ruta bordea el pinar de Casasola, bosque de repoblación de pinos resineros, catalogado como Monte de Utilidad Pública, y en el que hay un área recreativa con mesas y bancos.
La ruta termina en el embalse de El Villar, construido en el siglo XIX en el río Lozoya, y que todavía sigue abasteciendo de agua a los madrileños. Toma su nombre de un poblado que existía en la zona, hoy en día desaparecido. Como elementos de interés destacan el muro de la presa, que tiene planta curva, lo que supuso una gran innovación constructiva en su momento, y el aliviadero, en uno de los extremos del muro. Cuando el embalse alcanza su máxima capacidad el agua rebosa por este lugar y cae en una impresionante cascada de unos cincuenta metros de altura. También destacan las vistas de la lámina de agua y la vegetación que la rodea así como de la garganta excavada por el río Lozoya, aguas debajo de la presa.
Vuelta al Pendón. MTB
Es una ruta muy larga que se recomienda hacer en bicicleta de montaña. No hay agua en todo el camino.
La ruta utiliza el mismo camino que el final de la ruta 5 pero en sentido contrario. Sale del pueblo, pasa la cantera y la Fuente del Collado siempre por el lado izquierdo de la M610. Baja por el valle hasta la altura del Albergue Valle de los Abedules. Pasado este punto gira a la izquierda buscando el Arroyo del Valle que sigue hasta casi llegar al viaducto del tren. En este punto gira a la izquierda ascendiendo una fuerte pendiente hasta llegar a la pista que rodea por el sur el macizo del Pendón. Tras un largo recorrido de subidas y bajadas con unas magníficas vistas del piedemonte que se extiende hacia Madrid llegaremos al Destacamento Penal y desde ahí hasta la plaza de la Constitución en el casco urbano donde empezamos nuestro recorrido.
Viña la Loma
La ruta Viña la Loma comienza en la Plaza Constitución en Serrada de la Fuente, continúa por la calle Real y gira a la derecha hacia el frontón y después a la izquierda por la calle Era Empedrada. Baja por el camino de la depuradora entre encinas, con el arroyo del Pozo de la Pila a la izquierda. A unos 800 m se llega a un cruce donde se debe ignorar el camino de la izquierda y seguir de frente. A escasos metros se encuentra un zarzo con barrera, que se cruza por un paso de peatones lateral, internándose en el pinar de Casasola por una pista forestal que discurre entre pinos resineros y jaras. A un kilómetro se encuentra el siguiente cruce, donde se gira a la izquierda. El camino de la derecha asciende al paraje denominado Viña la Loma, pero la senda continúa bajando unos 300 metros hasta el punto de menor cota del recorrido, donde se encuentra otra confluencia que se debe coger a la derecha. Desde aquí comienza el ascenso de regreso a Serrada, con el arroyo de Prado Linarejo a la izquierda y bonitas vistas del embalse de El Villar. Unos 500 m después de pasar otro zarzo por el paso peatonal se encuentra un depósito de agua para bomberos forestales junto a un abrevadero para el ganado y poco después un cruce de caminos donde se debe girar a la derecha. Hasta la siguiente bifurcación a 500 m, el camino se va despejando de vegetación y se puede disfrutar de las vistas panorámicas del casco tradicional de Serrada de la Fuente y de su entorno así como de la Sierra, con Peñaparda en primer plano. En el cruce se gira a la derecha y tras cruzar un paso canadiense por la puerta peatonal, el camino llega recto a la Plaza de la Constitución.
La ruta recorre zonas de pastos, antaño dedicadas al cultivo de cereales, y en las que paulatinamente está regenerándose el encinar. En zonas con mayor humedad, como las riberas de los arroyos del Pozo de la Pila y de Prado Linarejo, también crecen fresnos, sauces y alisos. La senda se interna en el Monte de Utilidad Pública Perímetro de Casasola, repoblado de pino resinero. El tipo de roca predominante son los esquistos que son rocas metamórficas que se fragmentan en láminas finas. Desde los puntos más elevados del recorrido es posible contemplar buenas panorámicas del pueblo y de su entorno así como de la Sierra y del embalse.
Cascada del cancho Litero. Villavieja
Comenzamos en la plaza Mayor y tomando la calle del Pez vamos en dirección a la carretera de San Mamés. Ya en la carretera y pasando la última casa que queda a la derecha (antigua casa del médico) enseguida aparece la Cañada o camino de Gallegos. La tomamos a la derecha y en suave ascenso pasamos por el Barrio de Los Llanos (Calle de los Gallegos) y llegamos al puente del ferrocarril. Siguiendo el camino y sin desviarnos pasaremos por el depósito de agua pasando de largo un camino que sale a nuestra izquierda. Enseguida el bosque de robles (rebollar) se espesa hasta rebasar un abrevadero a la izquierda del camino que nos indica que llegamos primero al Raso de La Cruz y después al Prado de Matahambre, ya campo abierto y con vistas a la sierra en primera línea ( de izquierda a derecha: La Peñota, Puerto de Linera y Los Toconosos). Al llegar al pinar el camino se bifurca. Nosotros tomaremos el de la derecha. Al llegar al Puente de Piedra sobre el Arroyo de los Robles merece la pena hacer una parada y disfrutar de la tranquilidad del paraje. Continuamos por la pista y al arreciar la pendiente hemos de localizar un pequeño sendero que sale a la derecha de la pista y que nos conducirá perdiendo altura hasta el cauce del Arroyo Hondo. Basta con remontar el arroyo por su margen derecha hasta una tolla (manadero de agua en el suelo que suele ser un barrizal intransitable). En ese momento vadearemos el arroyo, lo que nos puede resultar complicado en época de deshielo, y subimos por la margen izquierda hasta un berrocal, (roquedo más o menos abrupto), que dejaremos a nuestra izquierda a medida que ascendemos. Llegamos a un alto o atalaya desde donde contemplamos un pequeño desfiladero, (el Cancho Litero), con vistas a la sierra, (Cancho del Aguila y Lomo Gordo) y al Valle Medio del Lozoya, (Villavieja y Buitrago). Desde allí dejamos el berrocal a nuestra izquierda y bajamos con cuidado por la fuerte pendiente entre pinos y roquedos hasta el pie de la cascada donde encontramos una poza.
Para regresar volvemos de nuevo a la atalaya, desandamos el sendero hasta una bifurcación que tomaremos a la izquierda por encima de un pino caido y a media ladera sin perder altura nos lleva fuera del pinar para aparecer en la Cañada de La Solana que finaliza en Villavieja.
El Pinar de Casasola
Ruta muy completa que nos permite ver el pinar de pinos resineros de Casasola, uno de los pocos pinares de esta especie presentes en la Sierra Norte, ya que el pino más común es el pino silvestre o de Valsaín. Pero no solo pinos; encinas, fresnos, zonas de pradera y preciosos pueblos de montaña son algunos de los atractivos de esta ruta.
Iniciamos nuestra ruta en Serrada, dejando casi para el final la visita al pinar, aunque también podríamos iniciarla en Berzosa. Nos situamos frente a las pistas deportivas donde tenemos un cruce de la Red donde se ubica la Cartelera de Carpetania y una Señal Vertical (S.V.) (SN108). Tomamos el camino de Berzosa, salimos del pueblo cruzando el arroyo del pozo de la pila y remontamos por un encinar una loma. El paisaje alterna praderas, zonas de matorral bajo y encinar hasta llegar a Berzosa. En la entrada del pueblo tenemos un cruce de la Red, donde se ubica una cartelera y la S.V. (SN43), nos dirigimos hacia Robledillo / Cervera. Nada más cruzar el polígono artesanal de Berzosa, nos encontramos otro cruce y seguimos las indicaciones de la S.V. (SN44) hacia Refugio de Casasola / Presa del Villar. Descendemos ahora por una loma rodeada de jaras y con vistas al embalse del villar. Una vez acabado el descenso nos internamos en el pinar de Casasola, poco después llegamos a un nuevo cruce, junto al refugio de Casasola, hoy abandonado. En el cruce, giramos a la derecha, siguiendo las indicaciones de la S.V. (SN152) hacia Serrada de la Fuente (por pinar de Casasola).
Atravesamos este bonito pinar, con grandes ejemplares de pino piñonero, incluso vemos una majada tradicional, construida en piedra con la techumbre de brezo. Tras el pinar, nos internamos en un encinar que tras cruzar el arroyo del pozo de la Pila, asciende entre las encinas para regresar de nuevo a Serrada.
Ladera de Santuil
La ruta sigue la misma traza que la Ruta 3 de subida al Puerto de Peña Quemada hasta llegar al «refugio de la Zorra» donde se ha de girar a la izquierda y seguir el camino que nos conducirá hasta el refugio Santuil. En este punto retomamos la Ruta 3 para regresar a Braojos.
Senda del arroyo de Sestil del Maillo y de la Ladera de Mojonavalle
El punto de partida de la senda es el área recreativa del puerto de Canencia, lugar donde se puede aparcar el vehículo y pasar un agradable día tras recorrer la senda.
El primer tramo, hasta alcanzar el antiguo centro de educación ambiental El Hornillo, recorre una pista forestal flanqueada de un denso pinar de pino silvestre. Poco antes de El Hornillo se pueden observar a la derecha unos árboles fuera de lugar. Se trata de una especie introducida, el abeto Douglas. A la altura de El Hornillo, se abandona la pista forestal tomando una trocha a la derecha de la misma.
Más adelante se encuentra el mirador de la Chorrera de Mojonavalle, paraje de singular belleza, dominado por la presencia de un álamo temblón, que invita al descanso y la contemplación. Aquí el camino gira bruscamente a la derecha bajando suavemente por la misma ladera.
Al llegar a la baliza 4, se pueden tomar dos ramales de ida y vuelta. Por el de la izquierda se pasa junto a pinos centenarios. El de la derecha pasa junto a acebos y tejos y al final del mismo se accede al abedular, formación vegetal de sumo interés debido a su escasez en Madrid, por ser propias de zonas más frías y húmedas.
Tras retornar a la baliza 4, los pasos del caminante deben retornar hacia el Mirador del Norte donde se encuentra de nuevo la pista forestal.
Camino del Molino
La ruta parte de la calle Iglesia, esquina calle Pozas en Cervera de Buitrago, y atraviesa el pueblo hasta la zona del puerto y el Área Náutica de Cervera de Buitrago. Unos metros más adelante se desvía a la izquierda por una pista de tierra que continúa hasta el final del recorrido. La senda coincide en su trazado con el camino tradicional que llegaba hasta el antiguo molino harinero en el río Lozoya. En la actualidad, la ruta termina en la orilla del embalse de El Atazar y no se conserva ningún resto del molino. El regreso se hace por el mismo camino.
El recorrido permite disfrutar de unas bonitas vistas del embalse y del puerto deportivo. El embalse fue construido en 1972 y representa casi el 50 % del volumen de agua embalsada de la región. Por otro lado, el puerto permite el desarrollo de actividades náutico- deportivas sin motor.
La ruta atraviesa un paisaje abierto, salpicado de rocas graníticas con formas más o menos redondeadas. Predominan los pastos con encinas, enebros y jaras, acompañadas de especies aromáticas como cantueso, tomillo y romero. Son el resultado de la actividad ganadera tradicional, basada fundamentalmente en la explotación de cabras y ovejas. Actualmente, un único rebaño de ovejas se alimenta en estos pastos.
La reguera y la dehesa de Horcajo
La ruta de la Red Local de horcajo nos invita a pasear por un entorno natural transformado por la mano del hombre pero de una manera ancestral y sostenible.
La ruta nos interna dentro de una de las dehesas boyales con más solera de la Sierra, una dehesa compuesta por robles melojos en gran estado y en donde tradicionalmente ha pastado el ganado y se ha utilizado para suministrar leña al pueblo de manera sostenible.
Otro de los recursos que vamos a visitar y que tiene un gran valor social e histórico es la reguera comunal de Horcajo – Madarcos. Esta construcción de unos 13.5 kilómetros es la estructura más antigua que conservamos en el pueblo. Nace 1.5 kilómetros por encima del pueblo de Robregordo y llega hasta el pueblo de Madarcos. Su recorrido comienza a 1350 metros de altitud y acaba a unos 1100 metros en Madarcos. Durante estos 250 metros la pendiente intenta ser homogénea, ni con demasiada pendiente que rompa la estructura de la reguera por la fuerza del agua, ni demasiado poca pendiente que haga que el agua quede estancada. Su construcción se realizó con el comienzo de estas primeras poblaciones de pastores en la cara sur de Somosierra.
La atalaya árabe
La ruta parte, junto con la senda de Gran Recorrido del Genaro, de la Plaza de la Picota en El Berrueco y se dirige hacia la Iglesia por las calles Huertos, Peña y de la Iglesia. Continúa hacia el embalse por el antiguo camino de Patones y a unos 800 m del inicio se cruza con la senda local de La Almenara. Continúa por un camino de tierra bien marcado por la señalización de la senda del Genaro y se cruza un paso canadiense. El camino nos lleva hasta una de las colas del embalse, donde desemboca el arroyo de la Dehesilla, que se cruza por un puente. Por aquí pasa el canal de El Villar, que lleva agua desde el embalse de El Villar hasta el depósito de Torrelaguna donde se une al Canal del Jarama y al Canal de El Atazar. Se puede ver una almenara, construcción que se utiliza para gestionar el caudal del agua y permitir labores de mantenimiento.
La senda continúa siguiendo la indicación hacia Patones de la Senda Genaro, iniciándose una suave subida a través de un monte de enebros, algunos de gran talla. Pasado un abrevadero y un pequeño descansadero, la senda del Genaro se separa hacia la izquierda y la senda local cruza la carretera M-133 y recorre los últimos metros hasta llegar a su destino, la Atalaya musulmana de Torrepedrera. Se trata de una torre que formaba parte de un sistema defensivo de vigilancia denominado Marca Media y que en esta zona controlaba el paso por el puerto de Somosierra. Ha sido restaurada recientemente. Desde este mirador privilegiado se tienen unas buenas vistas de todo el entorno destacando el embalse de El Atazar, el pueblo de El Berrueco y la Sierra de La Cabrera. La vuelta se hace por el mismo camino.
La Vega del Jarama
Incluida en la Sierra Norte de Madrid, las estepas de la vega del Jarama constituyen un paisaje fuera de lo común dentro de la naturaleza serrana y confirman, más si cabe, esta diversidad ecológica y de ecosistemas por la que se caracteriza la Sierra Norte. Además de conocer la vega y disfrutar de ella desde un excelente mirador como es el cerro de Mirario, que se eleva sobre la llanura de la vega, esta ruta nos da la oportunidad de observar numerosas especies de aves muy llamativas y poco comunes como son la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo. Ruta fácil, sin apenas desnivel y que recomendamos realizar durante todo el año menos en la estival, debido a la ausencia de sombra en el recorrido.
Comenzamos en la Villa de Torrelaguna, población que destaca por su rico patrimonio urbano, y que merece un paseo por sus calles visitando las diferentes muestras de rica arquitectura repartidas por el municipio. Iniciamos nuestro recorrido en la calle de la cava, en el cruce de la Red Carpetania donde tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN156), dirigiéndonos hacia el Camino del Olivarón. El camino asciende suavemente o llanea por la alomada vega, entre campos de cereales hasta llegar a un cruce donde vemos la S.V. (SN37), nos incorporamos al camino de los carboneros, hacia El Espartal. El camino asciende suavemente recorriendo la ladera de un cerro, una vez que alcanzamos su punto más alto y antes de comenzar a descender, tomamos un camino que sale a nuestra izquierda y nos conduce a la cima del cerro donde vemos un punto geodésico. Las vistas de la vega son inmejorables, un mosaico de campos de cereales y olivares se abren a nuestros pies, solo interrumpido por la silueta de las poblaciones de Torrelaguna, Torremocha o Uceda.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta (SN37) y continuamos de frente hacia Torremocha, el mar de campos de cereal solo aparece interrumpido por alguna construcción aislada. Una vez en el cruce donde se halla la S.V. (SN144) tomamos el camino de las lagunas altas hacia Torrelaguna, donde finaliza nuestra ruta.
Tierra de Colonos
En el siglo XI, tras la conquista de Toledo por los ejércitos cristianos y la consolidación de los territorios reconquistados al Norte de dicha ciudad, se comienza a repoblar las zonas al Sur del Sistema Central. Con la firma del Fuero de Sepúlveda en el año 1076 por Alfonso VI, se ceden tierras libres de carga en las zonas entre las líneas del Duero y el Tajo. A la par que el terreno, los colonos recibían una pequeña cantidad en metálico con el fin de hacer frente a los primeros gastos de herramientas y simientes. Estos pueblos por lo que transita nuestra ruta, fueron de los primeros lugares de la Sierra Norte de Madrid donde se asentaron estos colonos cristianos, la Ermita de San mames o el despoblado de Santiago son testigos mudos de este momento histórico.
Comenzamos nuestra ruta en Gargantilla, en la misma plaza, tenemos la señal vertical (S.V.) SN48 y nos dirigimos hacia Eta. de Santiago / S. Mamés. Poco después junto a la rotonda seguimos las indicaciones de la S.V. SN109 hacia Camino de Reimoros, S. Mames. El camino se interna en una zona de robledal y zonas abiertas, desde donde podemos divisar unas bonitas vistas del valle del Lozoya y del embalse de Riosequillo. En un cruce señalizado con la S.V. SN147, podemos optar por visitar Navarredonda, población que alcanzamos a través de un bonito sendero entre robles o continuar hacia S. Mamés, donde os recomendamos visitar la iglesia de S. Mamés que se asienta sobre la antigua ermita erigida en honor al santo por los primeros pobladores. La influencia islámica ha quedado reflejada en su bello ábside de estilo románico-mudéjar.
Continuamos hacia Pinilla de Buitrago desde S.V. SN49, a través de zonas de pasto y pequeños bosquetes de robles y fresnos. Llegados a un cruce en una bonita pradera, vemos la S.V. SN41, y continuamos hacia Pinilla, a donde llegamos a través de un camino entre fincas. Junto a la fuente, vemos otra S.V. de la Red, SN42 y continuamos hacia Eta. de Santiago. El camino jalonado de muros de piedra seca nos conduce hasta el despoblado de Santiago, el emplazamiento original de Gargantilla y uno de los primeros asentamientos de la zona, donde solo permanece en pie las ruinas de la ermita de Santiago, y lugar en el que se produjeron los desposorios de Juana la Beltraneja.
Un amplio camino de zahorra nos conduce de nuevo a Gargantilla tras cruzar las vías del tren.
Senda Pisachon
La ruta parte de las antiguas eras del pueblo de El Atazar, hoy convertidas en un museo al aire libre, y continúa por la calle Las Eras hasta llegar al camino Riato. En este punto gira a la derecha y toma la pista que se dirige a Robledillo de la Jara durante 900 m. A la izquierda del camino, desviándose unos 150 m ladera abajo, en la curva que hace la carretera M-133, se puede ver una fuente del siglo XVI que parece tener un origen árabe. Retomando la pista se cruza el Vallejo de la Lanzada y se inicia una ligera subida. Una vez arriba, la ruta se desvía a la izquierda, hacia el paraje de La Matosa, por un camino ancho entre jaras. Este camino, tras 800 m de recorrido, llega a la carretera M-133. En este punto la ruta continúa por el acceso asfaltado hacia la antigua zona recreativa de Juan Gil. Poco antes de llegar a este lugar, hoy abandonado, la ruta se desvía por un camino de tierra que sale a la izquierda. Se llega a una bifurcación y la ruta continúa por el camino de la izquierda hasta llegar a los tinados de ganado que se asoman al embalse de El Atazar. La vuelta se realiza por el mismo camino.
La senda discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte”. La formación vegetal predominante es un jaral con romero, que ha cubierto los antiguos campos de cultivo, aunque también se pueden ver algunos pies aislados de encina de gran porte. A lo largo del recorrido destacan las panorámicas sobre el embalse de El Atazar y, en el final del recorrido, las vistas del muro de la presa.
Los tinados del Pisanchón son unas edificaciones tradicionales utilizadas para guardar el ganado. Se construyeron utilizando las rocas de pizarra de la zona y se techaron con teja árabe, paja y jara sobre vigas de madera sin desbastar. Actualmente están en desuso.
La Fuente Vieja o Fuente Árabe se construyó en el año 1585 y se asocia con el posible origen árabe de El Atazar. Los vecinos utilizaron esta fuente para sus necesidades diarias hasta mediados del siglo XX, momento en el cual se construyó una pila de piedra en el pueblo que se abastecía de un manantial cercano.
Paisajes de Agua y Jara
La comarca de la Jara, un territorio que comprende localidades como Berzosa de la Jara, Robledillo de la Jara o Cervera de Buitrago, se encajona entre la sierra de la Puebla y el embalse de El Atazar. En esta zona el paisaje está dominado por grandes extensiones de jara pringosa o ládano, arbusto de hasta 2,5 m de altura, cuyas hojas, alargadas y estrechas están abundantemente impregnadas de una sustancia pegajosa, el ládano, resina fuertemente olorosa, que les da un aspecto brillante y se adhiere fácilmente a las manos y ropa. Sus flores son muy grandes (10 cm) con cinco pétalos blancos que en la época de floración, es todo un espectáculo, dando la sensación que estamos ante un paisaje nevado.
Comenzamos nuestra ruta junto a la señal vertical (S.V.) SN79, junto a la iglesia S. Pedro Apóstol, y nos dirigimos hacia Cervera de Buitrago. Poco después de salir del pueblo, la jara toma protagonismo, abarcando el paisaje. Tras cruzar un pequeño arroyo ascendemos una loma, desde su suave cima, inundada de jaras, contemplamos el embalse de El Atazar, el pantano de más capacidad de la Comunidad de Madrid y posada junto a su orilla, la localidad de Cervera de Buitrago, hacia donde nos dirigimos.
Una vez en Cervera de Buitrago, seguimos las indicaciones de la S.V. SN10, hacia presa de El Villar. El camino bordea el embalse, dejándonos postales muy marineras con los barcos fondeados en el puerto deportivo. El camino se interna en una pequeña dehesa, tras la cual entramos en un terreno despejado donde van ganando protagonismo las jaras. Más adelante cruzamos un arroyo, y después la carretera M-127. El camino paralelo a la carretera y jalonado de jaras, nos deja en la S.V. SN92. Desde aquí tomamos el camino de Robledillo, un camino de zahorra rodeado de jaras. Antes de subir hacia Robledillo, os recomendamos acercaros a la presa de El Villar, para contemplar el angosto barranco por donde corre al agua hacia el Atazar.
Reserva de la Biosfera. GR-303
La Sierra del Rincón, situada entre los macizos de Ayllón y Somosierra, marca su límite con las provincias de Segovia y Guadalajara. Posiblemente la zona rural más auténtica y desconocida de la Comunidad de Madrid, cuenta con cinco municipios, La Hiruela, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón y La Puebla de la Sierra.
El GR303 que discurre en su totalidad dentro de los límites de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, permite al senderista recorrer y disfrutar de los cinco municipios de la Reserva de la Biosfera, contemplar su elevadísima biodiversidad y asomarse desde balcones privilegiados a unos paisajes de ensueño. También nos es una experiencia llana de contenidos etnográficos y de usos y costumbres asociadas a la actividad rural como las regueras, las majadas o la arquitectura rural de sus pueblos.
El itinerario que os proponemos es ideal para hacerlo por etapas, pernoctando en cualquiera de los pueblos de la Sierra del Rincón y poder experimentar la tranquilidad y la vida tradicional que en ellos se desarrolla.
Senda por los robles centenarios
Un inmenso nogal -catalogado como árbol singular- marca el callejón desde donde se inicia esta senda. Entre huertos de cerezos, ciruelos y manzanos, se puede observar la vegetación de ribera de temblones (Populus tremula) y sauces (Salix atrocinerea) del arroyo de la Cuesta junto al que se pasea. Si se quiere ver el manantial natural hay que separarse de la ruta.
En la zona llamada «Tras la Peña» se pueden observar unos afloramientos rocosos de cuarcita, donde se localizan los enormes robles antaño utilizados para la producción de carbón.
A mitad del camino se alcanza el estanque del Cerradillo, que acumula el agua en invierno para poder regar los prados, huertos y linares en la época estival. A partir de este punto se camina junto a la reguera entre robles (Quercus pyrenaica), jara pringosa (Cistus ladanifer) y brezo (Erica australis), dejando a un lado los antiguos linares donde se cultivaba el lino, primera fibra vegetal que tuvo aceptación en la industria textil. Esta planta del género Linum es originaria de los valles del Nilo, Tigris y Éufrates.
Termina la senda disfrutando de una magnífica panorámica de los picos que rodean a Puebla de la Sierra, desde «Peña La Cabra» hasta «El Porrejón», antes de llegar al lavadero del pueblo.
La dehesa boyal
La ruta parte de la Plaza de la Picota en El Berrueco y continúa por la calle Real y la carretera M-131 en dirección Torrelaguna hasta tomar un desvío a la derecha por un camino de tierra. La senda pasa al lado de la Fuente del Gato, en donde se puede observar un abrevadero tallado en granito, y, un poco más adelante, por el punto limpio de El Berrueco. El recorrido continúa por un camino de tierra que va bordeando toda la dehesa. Hay varios cruces y bifurcaciones de caminos y siempre hay que elegir el de la derecha. La senda sube ligeramente, lo que permite contemplar el pueblo de El Berrueco y el embalse de El Atazar. El recorrido desemboca en la carretera M-127, paralela a la cual entra en el pueblo.
La dehesa boyal de El Berrueco está catalogada como Monte de Utilidad Pública. Se trata de una propiedad comunal cuya función principal era la de proporcionar alimento al ganado que se empleaba en las labores agrícolas tradicionales. Las talas selectivas y la plantación de fresnos a lo largo de los años han dado lugar a una fresneda adehesada con robles melojos y enebros, acotada en todo su perímetro por un muro de piedra. El aclareo del bosque ha favorecido el desarrollo de pastizales muy productivos que se siguen aprovechando en la actualidad. Los fresnos son podados (trasmochados) por completo cuando alcanzan cierta altura y los brotes de los años siguientes, en forma de largas varas, son cortados para aprovecharlos como alimento para el ganado al final del verano, cuando el pasto está ya agostado. Todas estas características hacen que las fresnedas trasmochadas como esta tengan un gran interés natural y cultural.
7 pueblos del Lozoya
Os brindamos un precioso recorrido, ideal para realizarlo en Gravel o MTB a través de 7 poblaciones que se asientan en el valle alto y medio del rio Lozoya. Pueblos, paisajes, dehesas…un bonito recorrido para disfrutar de nuestra bici conociendo un territorio rural y de naturaleza. El recorrido combina pistas y caminos rurales en buenas condiciones con carreteras comarcales con escaso tráfico.
Partimos de Buitrago del Lozoya, población ubicada en un meandro del rio Lozoya y defendida por una muralla medieval, no podíamos empezar mejor nuestra ruta que en este idílico pueblo. Desde la Plaza Picasso, seguimos las indicaciones de la señal vertical SN101, hacia Villavieja del Lozoya / Gascones. Bajamos por la calle real, y nos dirigimos al puente antiguo para cruzar el Lozoya, desde aquí, las vistas del recinto amurallado son esplendidas. Al final de la C/ Lavadero nos topamos con la S.V. SN9, seguimos hacia Villavieja, pero ignorando las marcas de la Red, seguimos por carretera hasta Villavieja. En la plaza del ayuntamiento de Villavieja, tenemos la S.V. SN76 y nos dirigimos hacia Pinilla de Buitrago / S. Mames. Nos incorporamos a un camino de grava, tras cruzar un zarzo el camino ahora de tierra y con algunas rodadas, alterna zonas abiertas con otras encajadas entre muros de piedra seca. Llegamos a una nueva S.V. SN41, y continuamos hacia S. Mames. El camino, primero de tierra, da paso a un camino de grava que nos deja en S. Mamés. En esta pequeña población destaca la Iglesia de S. Mames de estilo mudéjar. Junto a la iglesia tenemos una fuente. Desde S. Mamés, continuamos hacia Navarredonda por la carretera, apenas 2 km. Navarredonda es un tranquilo pueblo, en las faldas de los Montes carpetanos, la carretera acaba aquí, por lo que no hay casi trafico por la carretera, ni en el pueblo. Nos dirigimos ahora al Portachuelo de Navarredonda / Lozoya, siguiendo las indicaciones de la S.V. SN124. El camino de grava asciende hasta el portachuelo cruzando una bonita dehesa de robles. Una vez en el puerto, continuamos hacia Lozoya, a medida que bajamos las vistas que se nos abren son espectaculares, el embalse de pinilla y todo el valle del Lozoya aparecen encajonados por las grandes alturas del parque nacional.
Una vez en Lozoya, nos incorporamos al camino natural del valle, hacia Pte. del Congosto / Gargantilla, tal como nos indica la S.V. SN125. Bordeamos el embalse y acompañamos al rio Lozoya rodando por un camino de grava que cruza el Lozoya a través del puente medieval del congosto. Antes de cruzar el rio, la S.V. SN115 nos dirige hacia el puente y hacia Canencia. Nos topamos de nuevo con otra S.V. SN146, sin desviarnos seguimos hacia pte. de Matafrailes y Garganta. Cruzamos el bonito pueste medieval de Matafrailes, cruzamos la carreta M-629 y seguimos por el camino de grava hasta Garganta de los montes, que bien merece una visita por sus calles. En la C/ Cruces encontramos la S.V. SN21 y nos incorporamos al camino de las Eras hacia El Cuadrón, el camino de tierra, bordea el Cerro de El Cuadrón hasta llegar a la carretera M-604. Entramos en la población por una calleja, y seguimos por el camino natural del Valle hacia Cincovillas / Buitrago, tal como nos indica la S.V. SN100. Poco después en SN117, seguimos hacia Buitrago. El camino nos deja bonitas vistas del embalse Riosequillo y de Buitrago, donde acabamos nuestra ruta.
Ruta del Toro. Cabanillas de la Sierra
Durante la ruta recorreremos vías pecuarias por las que desde hace siglos ha transitado el ganado en la trashumancia, cruzaremos un puente medieval y conoceremos la fuente más antigua del pueblo, testigo de nuestra historia serrana. Además, al poco de iniciarse la ruta, llegaremos al emblemático Toro de Osborne, el primero que se instaló en toda España.
Conoceremos bosques mediterráneos y dehesas de encinas, riquísimos en especies de flora y fauna, así como dehesas de fresnos habitadas por ganaderías de toros de lidia, elementos tan característicos de nuestro municipio.
A lo largo del itinerario existen 17 paneles informativos que nos permiten conocer el paisaje, flora, fauna y costumbres de las gentes de Cabanillas de la Sierra y de otros municipios de la Sierra Norte de Madrid.
Partiendo de la calle de la Cuesta, junto a la rotonda de la antigua N-I, saldremos del casco urbano por la Cañada del Laderón al Portillo o Calleja de las Cuevas, donde conoceremos varias cuevas donde antaño se almacenaba el vino cosechado en nuestro pueblo, a escasos metros encontraremos una mesa panorámica a través de la cual conoceremos los distintos picos y vegetación de la Sierra Norte.
Poco después, atravesaremos por un pequeño puente el arroyo Sacedón, con su característica vegetación de ribera, para posteriormente, junto a la carretera A-I, observando una zona de antiguos huertos y un peculiar bosque de enebros.
Llegados a este punto, descubriremos el majestuoso toro de Osborne, que podremos contemplar en toda su amplitud.
Tras cruzar bajo la A-I, recorreremos paisajes adehesados, surcados por tradicionales vallas de piedra. Poco más adelante, podremos optar por tomar el Itinerario Corto (4,7 Km. de longitud), que nos llevará al pueblo pasando sobre el puente medieval de Los Arrieros, al igual que hicieran hace dos siglos las tropas napoleónicas venidas de Francia.
Si optamos por el Itinerario Largo (8,7 Km. de longitud), continuaremos en dirección norte por una vereda que nos llevará a cruzar la antigua carretera Nacional I, así como la Cañada Real de Extremadura, tantas veces transitada por los rebaños en sus largas peregrinaciones trashumantes. Discurriremos por una zona ocupada por un maravilloso bosque mediterráneo, hábitat de numerosas especies de plantas y animales, cuyas huellas podremos observar. Además, contemplaremos la majestuosa la sierra Norte, que podremos interpretar a través de una segunda mesa panorámica.
Poco después, atravesaremos de nuevo el arroyo Sacedón, adentrándonos en un maravilloso soto ocupado por dehesas de fresnos podados al estilo tradicional (cabeza de gato), donde el ganado bravo campa apacible.
Algo más adelante, tras cruzar la carretera de Valdemanco, caminaremos por un estrecho sendero hasta divisar las características dehesas de encina. Poco antes de llegar al pueblo descubriremos la primera fuente que existió en nuestro municipio, construida en 1.895, y en la que los cabanilleros acudieron para beber durante décadas.
Este mismo camino, que discurre paralelo a la antigua carretera Nacional I, nos llevará poco después al punto en el que nos encontramos, tras haber conocido en este paseo un entorno natural privilegiado, de excepcional belleza y cargado de historia.
Todo el itinerario consta de balizas orientativas, de modo que es imposible desorientarse o perderse. Además, este itinerario consta de 17 paneles interpretativos y dos mesas de paisaje.
Bustarviejo Valle Hermoso
Es una ruta bastante larga que se recomienda hacer en bicicleta de montaña. Esto implica tener mucho cuidado y respeto con el resto de las personas que comparten nuestro camino y con el ganado que podamos encontrar a lo largo del mismo.
La ruta parte del núcleo urbano y llega hasta el campo de fútbol. De ahí a la Fuente de la Gregoria donde elegiremos el camino de la izquierda que nos llevará hasta la casa de los retenes forestales nada mas pasar el desembarcadero de ganado. Desde este punto coincide con la ruta 4 hasta casi llegar de nuevo al helipuerto. Unos 300 metros antes de cruzar la M610 hay que tomar un desvío a la derecha hacia la Fuente del Collado, pasarla y seguir paralelos a la carretera dejando atrás una antigua gravera. Bajamos por la pista forestal y giramos a la izquierda para volver a incorporarnos a las calles del pueblo.
Es una ruta muy bonita con poca exigencia para hacer en MTB y que nos permitirá disfrutar de un paisaje precioso.
Camino Natural del Valle del Lozoya. Cicloturismo.
Este Camino se compone de una ruta principal y seis itinerarios complementarios, que ofrecen al viajero la posibilidad de acercarse a conocer el Valle del Lozoya, un entorno salpicado de ermitas ocultas entre pinares centenarios, que cuenta con la presencia constante del río Lozoya, y una rica biodiversidad.
El Camino comienza en el Puente del Perdón, en Rascafría, construido en el siglo XVIII. Desde este punto parte también el primero de los ramales (Ruta de los Batanes).
La ruta principal parte del Paular a Rascafría, y continúa hacia Oteruelo, Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Lozoya, Garganta de Los Montes, El Cuadrón y Buitrago del Lozoya. En ester apartado ademas, os proponemos una vuelta diferente, saliendonos del Camino Natural del Valle para enriquecer nuestra travesía con varias pueblos y paisajes más.
El Camino Natural del Valle consta de varios ramales como el de los Batanes, el de la Ermita de Santa Ana, el de la Ermita de la Concepción, la ermita de la Fuensanta, el ramal de Canencia o el que se dirige a la Ermita de los Prados. La ruta con la presencia constante del río Lozoya, recorre también la orilla del pantano de Pinilla y nos brinda la oportunidad de conocer algunas muestras de arquitectura civil histórica asociada al río como el ya mencionado Puente del Perdón (en el Paular) o el Puente del Congosto (Lozoya). A partir de Buitrago la ruta transita por carreteras locales que nos permitirán visitar los pueblos de Villavieja, San Mamés y Navarredonda, desde donde parte un camino de tierra, en muy buenas condiciones que nos conducirá a través de una preciosa dehesa de robles hasta Lozoya, para desde aquí, volver a tomar el camino natural del valle que nos conducirá de nuevo a Rascafría.
Otro importante recurso patrimonial asociado a esta ruta es el Yacimiento Arqueológico Valle de los Neandertales, en el término municipal de Pinilla del Valle.
La longitud de la ruta principal desde El Paular (Rascafría) hasta Buitrago del Lozoya es de 37 km, si realizamos la ruta que describimos en este apartado volviendo a Rascafría pasando por Navarredonda el total sería de 69km.
Es una bonita ruta para hacerla por etapas, pernoctando en cualquiera de los bonitos pueblos serranos por los que discurre está ruta y conocer más de cerca la cultura, el patrimonio o la gastronomía de la zona.
Laguna Grande de Peñalara
Uno de los tesoros naturales del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama son las lagunas de origen glaciar que se asientan bajo el macizo de Peñalara.
Iniciamos la ruta en el parking del puerto de Cotos o puerto del Paular, que es un paso de montaña a unos 1800 metros de altitud, donde podemos encontrar también el Centro de Visitantes de Peñalara.
A continuación, nos adentraremos en un frondoso bosque de pinos silvestres en el cual, más arriba, encontraremos la Fuente Cubeiro. Tras la fuente en una curva de herradura se encuentra el “Mirador de la Gitana”, donde podremos contemplar una de las mayores alineaciones montañosas del Parque Nacional, “La Cuerda Larga”, que alberga alguna de sus mayores alturas, Cabeza de Hierro Mayor (2380 mts.), Cerro de Valdemartín (2281 mts.) o La Bola del Mundo (2268 mts.).
Una vez pasado el “Mirador de la Gitana”, abandonamos la pista y tomamos un sendero ancho (a nuestra derecha) de pinos silvestres que va bordeando la “Peña de los Quesos” hasta llegar al cruce de caminos de la Laguna Grande con Laguna de los Pájaros.
A partir de aquí, el camino continúa por una pasarela de madera que nos dejará a los pies de la Laguna Grande.
El paisaje aquí es sobrecogedor, la laguna, posada a los pies de los cortados, que bajan del pico de Peñalara, es una de las muestras más representativas de la acción de los glaciares que modelaron durante siglos las escarpadas laderas del macizo de Peñalara.
“Durante siglos, la laguna de Peñalara, fue exclusivamente conocida y frecuentada por los pastores, que con un temor supersticioso procuraban alejarse de ella al caer la noche en la arraigada creencia de que en sus profundas aguas las nubes se cargaban de sapos, y si alguna res caía en ellas se hundía sin remedio volviendo a la superficie sus entrañas”
Julio Vías “Memorias del Guadarrama”
El Portachuelo Viejo
Os proponemos una ruta para descubrir uno de los ejemplos del patrimonio viario de la Sierra Norte de Madrid, en esta ocasión uno de los pasos históricos que conducían a Buitrago desde el Sur. Este collado, conocido como el Portachuelo Viejo, fue sustituido por el Portachuelo nuevo, lugar por donde transita hoy día la autovía N-I.
El Portachuelo Viejo es un paso empedrado, que se usaría como camino mulero y que se ubica entre los cerros de El Picazuelo y Peña Caldera.
Partimos de la Plaza Picasso de Buitrago del Lozoya. Junto a la cartelera de la Red Carpetania tenemos la señal vertical (S.V.) (SN101) y nos dirigimos hacia Portachuelo Viejo / Cincovillas, poco después en SN102, mantenemos la misma dirección. Salimos de Buitrago a través de una calle de casas adosadas y chalets hasta llegar a la Colada del Portachuelo, un camino de tierra que nos va acercando a la ladera del Portachuelo. Tras pasar por una zona de pradera, el camino comienza a ganar altura y el paisaje se va poblado de rebollos y encinas. Tras transitar pegados a un muro de piedra seca, iniciamos la subida hacia el portachuelo. Ahora podemos adivinar tramos empedrados, que se alternan hasta el mismo collado. Utilizando la imaginación, podemos idear este paso con un empedrado en mejores condiciones por donde pasarían vecinos y viajantes con sus mulas y caballos.
Justo en el collado tenemos la S.V. (SN116), continuamos hacia Cincovillas / Mangirón. Tras un breve descenso llegamos a Cincovillas, atravesamos el pueblo y en una plaza junto a la carretera vemos la cartelera de Carpetania y la S.V. (SN115). Hacemos un breve tramo por carretera siguiendo las indicaciones hacia Mangirón / Buitrago (por Gariñas) y nos incorporamos a un camino que nos lleva hasta un cruce donde vemos otra S.V. (SN139). Continuamos por la calleja de los Jarotes, dirección Buitrago / Gascones, una preciosa calleja, rodeada de parcelas y fincas delimitadas por muros de piedra seca que finalmente nos conduce hasta la carretera M-126, a la cual nos incorporamos, dirigiéndonos hacia la izquierda durante 1 km. Junto a la carretera, vemos una cancela y una S.V. (SN138) y continuamos hacia Buitrago / Gascones, caminando ahora paralelos a la carretera por un camino que por el pinar de las Gariñas nos deja en Buitrago. Tras tomar el paseo del rio, una preciosa senda elevada junto al Lozoya, disfrutamos de unas impresionantes vistas de Buitrago, antes de regresar al punto de inicio.
Ruta del Espaldar. Lozoyuela.
Esta ruta se inicia desde la Oficina de Turismo de Lozoyuela y pasa por la Antigua Estación de Lozoyuela y la Antigua Mina de Wolframio.
La ruta comprende una gran variedad de paisajes; pinares, prados, dehesas de fresnos y monte bajo se suceden dando lugar a un mosaico natural cambiante a lo largo del recorrido.
También las vistas panorámicas cobran protagonismo en una zona en la que una gran roca, denominada “El águila de piedra”, nos permite observar el municipio en su completa totalidad, así como, el embalse de El Atazar, junto con otros pueblos de la zona.
La ruta tiene un encanto especial ya que, a lo largo del recorrido, que transcurre por la cara Norte de la sierra de La Cabrera, llaman la atención las caprichosas formas que adquieren las rocas de granito, modeladas por la acción de los elementos naturales tales como la lluvia, el viento o el hielo.
Se cruzará por el río Jóbalo, lo cual añade un componente aún más atractivo a todo el recorrido.
Vegetación:
En el inicio de la ruta, abundan los enebros, chaparros, cantueso y tomillo.
A un lado veremos la dehesa de fresnos y robles de Lozoyuela y se paseará entre pinos silvestres.
A medida que nos acerquemos a la cara norte de la Sierra de La Cabrera, el paisaje será más rocoso, donde predominarán las jaras y las retamas.
Fauna:
-Se podrán observar buitres, jabalíes, zorros, conejos y liebres.
GR-88
Diseñado como una variante del GR-10, el GR-88 cruza la zona Este de la Sierra, de Norte a Sur, comenzando en el Pontón de la Oliva, para salir de la Sierra Norte de Madrid tras cruzar el río Jarama, ya pasada La Hiruela, e internarse en la provincia de Guadalajara.
La ruta recorre prácticamente toda la Sierra de La Puebla. En su inicio bordea los meandros que dibuja el Lozoya antes de su paso por la presa de La Parra, en esta zona se muestra un bonito bosque de ribera junto con construcciones hidráulicas del Canal de Isabel II. Tras pasar el pueblo de El Atazar el camino gana altura hasta el collado de las Pinillas, donde penetramos en una de las zonas más aisladas de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, el valle de La Puebla. Tras pasar la población serrana de La Puebla de la Sierra, el camino asciende al Pico del Porrejón una de las mejores atalayas para contemplar la Sierra del Rincón y la Sierra de Ayllón. Más abajo ya vemos La Hiruela, ejemplo de arquitectura serrana, y pasado este pueblo, seguimos descendiendo por un robledal hasta el rio Jarama, el camino vuelve a ganar altura hasta la población de El Cardoso de la Sierra (Guadalajara).
GR-10
Sendero de Gran recorrido que une el Mediterráneo y el Atlántico, partiendo de Valencia y finalizando en Lisboa.
Este camino cruza la zona Sur de la Sierra Norte de Madrid, entrando por el Pontón de la Oliva y saliendo por el Puerto de Cotos en su variante GR 10.1.
Variedad de paisajes en este recorrido, pasando del suave paisaje de la vega del Jarama al cresterío granítico de La Cabrera o a los pinares del Pto. de Canencia, y los páramos de montaña de la Morcuera. En la zona del Puerto de La Morcuera el recorrido se adentra en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, lo que nos permite disfrutar de sus paisajes de montaña, bajo los cuales se extienden frondosos bosques de pinos y robles. Desde La Morcuera el camino baja hasta la zona del Monasterio del Paular, regalándonos preciosas panorámicas de la Cuerda Larga y los Macizos de Peñalara y los Montes Carpetanos. Desde el Paular, zona de gran valor patrimonial, el camino asciende por los valiosos pinares del Paular hasta el Puerto de Cotos.
Debido a su longitud, para excursiones de un día, se pueden realizar tramos sueltos, como de El Berrueco a La Cabrera, La Cabrera – Valdemanco, Puerto de Canencia al de La Morcuera, o del Paular al Puerto de Cotos.
Senda Matambre
El Valle de Matambre fue conocido primeramente como valle del paraíso (Privilegio de la bolsilla, 1206) y posteriormente como garganta hermosa (Libro de la montería, 1350). En la actualidad el nombre de «arroyo la garganta» aún se conservan en alguno de sus tramos, En las ordenanzas de la villa y tierra (1567) se prohibió la entrada de vacas de la garganta, debido a lo codiciada de aquélla.
A lo largo de esta senda nos acompañará el arroyo del Zarzoso, que nace en el «Borrocazo» y desemboca en el arroyo de la Garganta. En este último tramo la cañada se estrecha y se pierde un poco debido a la vegetación: jabinos (enebros rastreros), retamas, acebos y helechos, los cuales se usaban antiguamente para chamuscar los pelos de los gorrinos y tapar también los montones de patatas para su conservación.
Durante siglos, el aprovechamiento de los recursos forestales del monte contribuyó al sustento de los vecinos de Villavieja. Para ello cortaban las matar a matarrasa sin dejar resalvo alguno,
Si nos adentramos un poco en el monte, veremos alguna carbonera fácil de distinguir por haber una pequeña plataforma, carecer de vegetación y tener una tierra muy negra.
Situada a mitad de la senda, se halla la piedra de los «mil hombres» porque, según la leyenda, la subieron mil hombres desde el río para colocarla donde está haciendo pared. Las paredes de piedra seca salpican toda la sierra para proteger los sembrados y prados del ganado. El sistema de construcción era de dos hilos y se remataba con una losa más grande que abarcaba toda la pared que se llama cobertera o cobija. Igualmente se construían majadas, corrales y chozos repartidos por el entorno.
Ruta del Espaldar. MTB
Esta ruta se inicia desde la Oficina de Turismo de Lozoyuela y pasa por la Antigua Estación de Lozoyuela y la Antigua Mina de Wolframio.
La ruta comprende una gran variedad de paisajes; pinares, prados, dehesas de fresnos y monte bajo se suceden dando lugar a un mosaico natural cambiante a lo largo del recorrido.
También las vistas panorámicas cobran protagonismo en una zona en la que una gran roca, denominada “El águila de piedra”, nos permite observar el municipio en su completa totalidad, así como, el embalse de El Atazar, junto con otros pueblos de la zona.
La ruta tiene un encanto especial ya que, a lo largo del recorrido, que transcurre por la cara Norte de la sierra de La Cabrera, llaman la atención las caprichosas formas que adquieren las rocas de granito, modeladas por la acción de los elementos naturales tales como la lluvia, el viento o el hielo.
Se cruzará por el río Jóbalo, lo cual añade un componente aún más atractivo a todo el recorrido.
Vegetación:
En el inicio de la ruta, abundan los enebros, chaparros, cantueso y tomillo.
A un lado veremos la dehesa de fresnos y robles de Lozoyuela y se paseará entre pinos silvestres.
A medida que nos acerquemos a la cara norte de la Sierra de La Cabrera, el paisaje será más rocoso, donde predominarán las jaras y las retamas.
Fauna:
-Se podrán observar buitres, jabalíes, zorros, conejos y liebres.
Callejas de Vallehermoso
La ruta comienza junto al helipuerto y la casa de los retenes forestales.
Antes de iniciarla merece la pena acercarse al Puente de la Mina, representativa construcción de la obra civil de principios del siglo XIX que cruza el Arroyo del Valle. Está a unos escasos 300 metros de nuestro punto de partida. El resto de la ruta discurre por el Valle Hermoso en un sentido circular a ambos lados de la M-610.
Durante la bajada podremos disfrutar de unas magníficas vistas del valle con los paredones rocosos de la Cabeza de la Braña. No es extraño avistar aves rapaces en esta zona. El camino tiene abundantes zonas de sombra hasta llegar al cruce de la M-610. A partir de este punto comenzamos el camino de regreso casi por el fondo del valle con la jara como principal compañía. Hay que tener un poco de cuidado por la cantidad de caminos y pistas en la zona, pero las balizas y la vista de la casa de los retenes forestales guiarán nuestro camino de vuelta.
Camino del Cartero
El cartero ha sido uno de los personajes más queridos y que más relación ha tenido con la población rural. Además de recorrer grandes distancias a pie, a caballo o bicicleta con el objetivo de llevar las noticias de familiares, amigos o de la administración a los vecinos, hacían de vínculo de unión entre el mundo exterior y los incomunicados pueblos de la Sierra. El cartero no solo llevaba las cartas sino las noticias de los hechos políticos, sociales o de cualquier otra índole que se producían en el resto del país, y en muchas ocasiones leía y escribía las cartas que el mismo portaría luego, debida al alto analfabetismo de las zonas rurales. Valga esta ruta de homenaje a tan querido personaje, cuya llegada al pueblo siempre despertaba expectación entre los vecinos que esperaban con ansiedad la carta de un hijo o algún familiar o de cualquier asunto de importancia que afectara sus vidas. La ruta discurre por el tradicional sendero llamado Camino alto de Robledillo, camino mulero, ya que el camino carretero discurría más abajo. Partimos de la plaza mayor de Puebla, y nos dirigimos al rio de La Puebla para cruzarlo por la pasarela. El camino comienza un suave ascenso jalonado de robles centenarios en los que podemos observar la huella del intenso carboneo. Poco después de pasar unos bonitos tinaos, el camino asciende por la ladera del cerro de las cabezas hasta llegar al collado Larda. Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.
Camino de la Dehesa Boyal
Desde la plaza una empinada calle sube hasta la iglesia. La rodeamos para seguir en dirección norte hasta dejar las últimas casas del pueblo y tomar la pista de acceso a la Dehesa Boyal.
Un bosque abierto de grandes robles domina el paisaje, donde una nave ganadera de piedra se levanta a un lado de la vereda, mientras al otro discurre el Arroyo de la Dehesa.
Es fácil diferenciar las zonas de explotación forestal por el tamaño y densidad del robledal. Cuanto más pequeños y juntos están mayor es su explotación. Esta especie de roble se caracteriza por tener hojas marcescentes. Permanecen secas en las ramas de los árboles durante la estación fría protegiendo los nuevos brotes hasta su crecimiento de primavera.
La ruta pasa por el Mirador de los Apilaches desde donde se tiene una magnífica vista del Valle Medio del Lozoya. Aquí, el camino gira en dirección noroeste cruzando el robledal y el Arroyo de la Dehesa. Dejamos atrás el bosque de robles e iniciamos el descenso que nos llevará de regreso a Braojos entre prados de pasto y algunas zonas donde proliferan los pequeños arbustos. Las vistas son magníficas. A 1 km. aproximado del pueblo tenemos la opción de desviarnos para visitar un bunker, vestigio de la Guerra Civil.
Ruta al Santo Roto
La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara y coincide con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas sendas siguen por la calle del Cementerio y, pasado éste, la senda al Santo Roto se separa hacia la izquierda en dirección al arroyo de la Dehesa, que va a servir de guía durante la primera mitad del recorrido. Pasada la depuradora, la ruta sigue por el camino tradicional al Molino del Villar, en el río Lozoya, hoy cubierto por las aguas del embalse. El camino llega hasta el Santo Roto, que da nombre a la senda, y que está formado por las ruinas de la Ermita de El Villar, de la que solo se conserva un muro. El Villar se despobló en el siglo XVI y sus tierras terminaron incorporándose al término municipal de Robledillo de la Jara cuyos vecinos celebran todos los años, en el mes de mayo, una romería hasta este lugar.
La ruta continúa en dirección norte atravesando primero un jaral y después una amplia zona de pastos, coincidiendo durante un tramo con la vía pecuaria Colada de Peralanava. Cruza una pista de tierra y continúa por una estrecha senda, la Colada de Servidumbre o camino de Valdemazos por el arroyo Aborrero. Tras cruzar una puerta, la senda desemboca en la misma pista de tierra que cruzó un kilómetro atrás y regresa al núcleo urbano de Robledillo de la Jara donde termina el recorrido.
La ruta permite recuperar antiguos caminos tradicionales y varias vías pecuarias que por falta de uso están desapareciendo bajo el matorral. Al poco de iniciar la ruta, en el arroyo de la Dehesa, se puede observar un gran sauce, la salguera del Molino del Villar (Salix alba). Se trata de un ejemplar incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, categoría de árboles singulares por su tamaño. El recorrido atraviesa extensas zonas de matorral, constituido sobre todo por jara pringosa y romero, que cubren antiguos campos de cultivo de cereales. Desde la senda se tiene una buena panorámica de la Dehesa Boyal de Robledillo de la Jara, catalogada como Monte de Utilidad Pública, cuya masa arbolada de quejigos y robles melojos destaca en el paisaje.
Vuelta a El Cabezo
A lo largo de este recorrido circular, que bordea el cerro de El Cabezo, disfrutaremos de una de las vistas más espectaculares de Patones de Arriba y de sus alrededores. Con la llegada de la primavera, estas laderas se tiñen de intensos colores y aromas del cantueso, las jaras y otras muchas flores.
La ruta comienza en el aparcamiento disuasorio de Patones de Abajo y asciende a Patones de Arriba por el acceso peatonal de la senda del Barranco. Continúa, tras pasar por la fuente y el lavadero, junto al arroyo de Patones hasta un cruce con una pista forestal. Ascenderemos por la pista siguiendo las marcas rojas de nuestro sendero local hasta toparnos con la senda del Genaro que viene de El Atazar. Este sendero nos conducirá de nuevo hasta Patones de Arriba para finalizar nuestro recorrido en el aparcamiento de Patones de Abajo.
Rutas de invierno en Sierra Norte: Senderismo en la Nieve
Disfruta de senderismo invernal en la Sierra Norte de Madrid, donde cada ruta te invita a explorar la naturaleza cubierta de nieve. Los senderos ofrecen experiencias únicas que combinan vistas inigualables, aire puro y el sonido de la naturaleza en silencio.
Ascensos a Miradores Nevados
Sube a los miradores nevados de la Sierra Norte para contemplar panorámicas impresionantes de montañas y valles. Estos puntos de observación son ideales para los amantes de la fotografía de invierno y para quienes buscan una conexión auténtica con la naturaleza.
Caminatas por Bosques de Invierno: Lo mejor de Rutas de Invierno en la Sierra Norte
Sumérgete en los bosques de invierno de la Sierra Norte, donde el paisaje cambia por completo bajo el manto de nieve. Estas rutas permiten descubrir la diversidad de la flora local en su forma más tranquila y pausada.
Rutas para Toda la Familia
La Sierra Norte ofrece rutas de invierno para toda la familia, con opciones de baja dificultad que permiten disfrutar del entorno invernal con seguridad. Cada sendero es una oportunidad de crear recuerdos en un ambiente natural y único. Perfecto para Rutas de Invierno en la Sierra Nort