Rutas invierno
Rutas de Invierno en la Sierra Norte de Madrid
La Sierra Norte de Madrid en invierno se transforma en un lugar ideal para disfrutar de rutas que destacan la belleza del paisaje bajo el frío. Explorar sus caminos invernales permite caminar entre bosques nevados, subir hasta miradores con vistas espectaculares, y vivir el silencio de la naturaleza en una de las estaciones más mágicas del año. Aquí encontrarás una selección de las mejores rutas invernales para descubrir el encanto de la sierra en su versión más fría. No te pierdas Rutas de Invierno en la Sierra Norte
Nuestras Rutas de Invierno en Sierra Norte
Circular Peña la Cabra
La Peña la Cabra es una las cumbres más significativas de la Sierra Norte, no tanto por su altura pero si por su inconfundible silueta, visible desde casi todos los puntos de la Sierra. Su forma piramidal, compuesta de pizarra llama la atención y es una ascensión obligada para los senderistas que se acercan a la Sierra Norte. Circunvalar esta mole de pizarra, nos ofrece una multitud de paisajes de gran belleza, en donde se combinan cordales con unas magníficas panorámicas, robles centenarios, caminos tradicionales de mampostería en pizarra, pueblos de arquitectura negra y una naturaleza exuberante. Os proponemos una ruta ideal para completarla en dos días, pernoctando en Puebla o en Robledillo o Berzosa.
Comenzamos nuestra ruta en Berzosa del Lozoya, un bonito pueblo rodeado de un mar de jara y posado en una ladera que le otorga unas preciosas vistas. Desde la señal vertical (S.V.) SN43, nos dirigimos hacia Collado de Peña Parda. Tras salir por la parte alta del pueblo, nos adentramos en la dehesa de robles y vamos ganando altura suavemente mientras caminos en diagonal por la ladera. El robledal da paso al pinar y tras incorporarnos a un camino a nuestra derecha que gana en pendiente, alcanzamos el collado de Peña Parda. Caminamos ahora por el cordel, a medida que ascendemos las vistas son sublimes, roquedos afilados, pinos moldeados por el viento, praderas alpinas y algunas construcciones en ruinas, algunas de ellas restos de refugios y puestos de comunicaciones de la Guerra Civil, a nuestra derecha vemos la mole piramidal de Peña la Cabra. Tras recorrer todo el cordel, llegamos a una pista forestal al a que nos incorporamos a la derecha, y que nos conduce al Collado de la Tiesa, donde tenemos la S.V. SN36. Desde aquí nos dirigimos hacia Collado Larda / La Puebla, pero antes, no podemos dejar escapar la cumbre de Peña la Cabra, para ello, debemos tomar el senderos que a través de la loma y señalizado con hitos de piedra se dirige a la cumbre. Desde Peña la Cabra tenemos unas increíbles vistas sobre toda la Sierra de Guadarrama y las sierras adyacentes, la Sierra de Ayllón, el embalse de El Atazar…Después del atracón de vistas, volvemos sobre nuestros pasos al collado de la Tiesa. El camino desciende y nos internamos en un hermoso pinar que alterna zonas de pradera que nos dejan unas vistas espectaculares del Valle de La Puebla y de las cumbres que encierran el valle.
Llegamos al hermoso collado Larda, un paisaje idílico de praderas verdes salpicado de afiladas pizarras que afloran del suelo. Seguimos las indicaciones de SN110, hacia Puebla, unos retorcidos robles nos acompañan el inicio del descenso. Entre jaras, robles centenarios y algunos viejos tinaos llegamos a Puebla. Puebla es uno de los pueblos con la arquitectura más cuidadas de la Sierra Norte, sus casas de pizarra y sus estrechas calles invitan a un tranquilo paseo y a disfrutar del paisaje que envuelve al pueblo.
Después de un merecido descanso volvemos sobre nuestros pasos al Collado Larda, esta vez seguimos las indicaciones de SN110 hacia Robledillo, continuando por el camino del cartero. Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.
Antes de llegar a Robledillo nos topamos con la S.V. SN90 hacia Berzosa, un camino vecinal nos conduce a Berzosa, donde comenzamos nuestra caminata.
Ruta del Espaldar. Lozoyuela.
Esta ruta se inicia desde la Oficina de Turismo de Lozoyuela y pasa por la Antigua Estación de Lozoyuela y la Antigua Mina de Wolframio.
La ruta comprende una gran variedad de paisajes; pinares, prados, dehesas de fresnos y monte bajo se suceden dando lugar a un mosaico natural cambiante a lo largo del recorrido.
También las vistas panorámicas cobran protagonismo en una zona en la que una gran roca, denominada “El águila de piedra”, nos permite observar el municipio en su completa totalidad, así como, el embalse de El Atazar, junto con otros pueblos de la zona.
La ruta tiene un encanto especial ya que, a lo largo del recorrido, que transcurre por la cara Norte de la sierra de La Cabrera, llaman la atención las caprichosas formas que adquieren las rocas de granito, modeladas por la acción de los elementos naturales tales como la lluvia, el viento o el hielo.
Se cruzará por el río Jóbalo, lo cual añade un componente aún más atractivo a todo el recorrido.
Vegetación:
En el inicio de la ruta, abundan los enebros, chaparros, cantueso y tomillo.
A un lado veremos la dehesa de fresnos y robles de Lozoyuela y se paseará entre pinos silvestres.
A medida que nos acerquemos a la cara norte de la Sierra de La Cabrera, el paisaje será más rocoso, donde predominarán las jaras y las retamas.
Fauna:
-Se podrán observar buitres, jabalíes, zorros, conejos y liebres.
Camino peatonal Rascafría – El Paular
El camino peatonal Rascafría-El Paular es un itinerario peatonal, que discurre paralelo a la carretera M-604 y comunica el pueblo de Rascafría con El Paular. El uso de la vía se comparte con bicicletas, y desde la carretera hay accesos habilitados a prados y fincas situados en el lateral del camino. Es camino lineal prácticamente llano, se puede recorrer en silla de ruedas.
El camino discurre junto al rio Lozoya, y esta jalonado de impresionantes álamos negros.
La zona del Paular nos ofrece distintas posibilidades de visitas accesibles como el Monasterio, el puente del Perdón, el Centro de Recursos del Parque Nacional o el arboreto Giner de los Ríos.
Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)
El Espartal y los Altos del Hontanar
Los Altos del Hontanar constituyen un cordal montañoso que se escinde de la Sierra de La Morcuera y que cierra el Valle del Lozoya por su vertiente Este. Esta privilegiada situación, dividiendo los valles de Lozoya y Canencia, le otorga unas vistas inmejorables sobre ambos valles, además, de unas panorámicas sobresalientes del macizo de Peñalara, Cuerda Larga y los Montes Carpetanos.
Comenzamos nuestra ruta en Alameda del Valle, concretamente desde la Señal Vertical (S.V.) (SN81), situada en la C/ del Romero y nos dirigimos hacia Ref. Majada del Cojo / El Espartal. Nada más comenzar cruzamos el rio Lozoya y atravesamos el fondo del valle, una zona prácticamente llana, donde podemos ver praderas salpicadas de fresnos y robles donde pasta el ganado. A medida que avanzamos y nos aproximamos a la ladera, el camino va aumentando la pendiente y nos adentramos en una zona de robledal por la que ascendemos. Más arriba, el robledal se aclara, da paso a brezos y retamas y finalmente, tras una zona donde el camino se abre paso a través de las rocas que cortan la ladera, nos internamos en el pinar. Poco después llegamos el refugio de la Majada del Cojo, un refugio libre, donde llevando el equipo adecuado podemos pernoctar, o utilizarlo para descansar y reponer fuerzas. En cualquier caso, hagamos un uso correcto de este tipo de instalaciones para que estén disponibles para otros senderistas.
Junto al refugio encontramos la S.V. (SN141). Tomamos el camino que nos indica Pico el Espartal / Portachuelo de Canencia para poco después alcanzar el cordel y dirigirnos hacia la izquierda, por un amplio cortafuego por el que transita un camino. Un suave ascenso por este ancho camino nos conduce hasta el pico Espartal, al que reconoceremos por su vértice geodésico. Tras cruzar una alambrada, continuamos ahora por un sendero que desciende hasta el collado de las fuentes, y tras un repecho que remonta la ladera del Cerro del Águila, bajamos hasta el Portachuelo de Canencia. En este amplio collado, podemos ver la S.V. (SN46), y nos dirigimos hacia el camino de Navalmaillo (Pinilla del Valle / Alameda). El sendero, que tras internarse en el robledal se tornara en camino, desciende de manera continuada entre el robledal hasta llegar a las inmediaciones del Embalse de Pinilla, cuya cola o lugar donde el rio desemboca en el embalse cruzamos por un puente y continuamos hasta un cruce donde hallamos una S.V. (SN27). Aquí seguimos hacia la izquierda, en dirección Alameda / Oteruelo, nos encontramos en el Camino natural del valle por el que en apenas 30 min, regresamos de nuevo a Alameda.
Por la Dehesa Boyal de Montejo
Este bonito itinerario discurre por la dehesa boyal de Montejo, la cual sigue proporcionando ricos pastos para el ganado y leña para calentar los hogares de los vecinos. A partir del 25 de abril se guarda el ganado en la dehesa para evitar que este dañe los cultivos o los prados de siega. La dehesa está formada por un bosque de roble melojo, que guarda ejemplares de gran tamaño, y fresnos, además de las cuatro pilas de riego (lagunas artificiales) que surten de agua a la reguera.
En la peña Balagares encontraremos rocas de esquisto alterados y entre las brillantes micas podemos ver abundantes granates de gran tamaño. En una zona más despejada, salpicada de fresnos, podemos ver un chozo como el que utilizaban antiguamente los pastores, de construcción circular con “cubierta viva” de cepellones de pastizal y lajas que proporciona mayor resistencia e impermeabilidad.
Entre los viejos robles, las fresnedas y el pastizal no es raro observar varias especies de aves como los pitos picapinos, mitos, carboneros, trepadores azules o agateadores además de jabalíes o zorros entre otros animales. La ruta nos deja bonitas panorámicas de Montejo y del Valle del Lozoya.
Senda del Genaro – Cicloturismo
Dentro de la Red de Sendas Verdes de la Comunidad de Madrid, “La Senda del Genaro” con sus 70 kilómetros de recorrido se caracteriza por ser la que representa mayor longitud en su trayecto. Está clasificada como Ruta de Gran Recorrido (GR 300) por la Federación Española de Montañismo y hasta ahora contábamos con dos versiones, la versión senderista y una versión casi idéntica, pero con algunas modificaciones para hacerla en bicicleta de Montaña. Ambas son señalizadas.
Os ofrecemos ahora una versión cicloturista del Genaro, cuyo trazado también discurre en el entorno que rodea el embalse del Atazar, el de mayor capacidad dentro de la Comunidad de Madrid, pero que además incluye parte de la Vega del Jarama. Esta nueva alternativa para alforjeros, evita los tramos más técnicos del Genaro, difíciles de realizar con una bicicleta híbrida o con una MTB con alforjas y se sustituyen por camino o carreteras locales en buen estado para «ciclear» con alforjas. Los tramos que se salen del Genaro original no están señalizados, por lo que habremos de disponer de un mapa con el recorrido o descargar el track y utilizar un GPS.
Este recorrido cicloturista suma al Genaro las poblaciones de Torrelaguna («Villa de Madrid») y Torremocha del Jarama, por lo que nos facilita las posibilidades de pernoctar en más poblaciones.
Ecosistemas vivos
A los pies de esta bonita sierra de La Cabrera, encontramos La Dehesa de Roblellano, en cuyo interior existen ejemplos destacados de la flora autóctona.
En esta ruta circular, podremos observar los diferentes ecosistemas ecológicos y las diferentes formaciones geológicas que tan característico hace a la Sierra de La Cabrera. Entre las peculiaridades de este itinerario encontramos las pequeñas charcas temporales que se forman en los afloramientos graníticos que salpican la dehesa.
Encinas, robles, fresnos, acompañados de jaras o flores como los gordolobos y peonías componen este singular paisaje.
Vuelta a la Reguera
Villavieja está situada a 1.066 metros de altitud sobre el nivel del mar, y alcanza los 1.834 metros partiendo hacia la sierra, rumbo norte. Su entorno natural se divide en tres tipos de paisaje, diferenciados por su utilización y por una flora y fauna propia.
La «poza» o lugar de baño de los vecinos del pueblo, era también utilizado por las mujeres para lavar la ropa y, en época de matanza, para limpiar y lavar pies, orejas y tripas de los cerdos. A este paraje se le conoce como el «caz» por estar próxima la reguera que llevaba el agua al molino para moler el trigo y el centeno. En este lugar estaba la «casa del cuerto», lugar destinado a la celebración de las reuniones de los pueblos de Gargantilla, Pinilla, Navarredonda y Villavieja, pertenecientes al cuarto de Braojos, para lo cual había un procurador que les representaba en todos los asuntos.
Los Pontones(puentes) es un paraje que data del siglo XVII por la presencia de un puente muy tosco de madera. En este lugar se juntan dos arroyos, el de «los robles» y el «buitraguillo» que pasan a formar uno solo que desemboca en el río del Lozoya. La vegetación es típica de rivera: salgueras, sauces, avellanos, chopos, cerezos, hiedras, madreselvas. En el río habita la trucha común, culebras de agua y ranas. En este punto se celebra todos los años una romería coincidiendo con el último fin de semana de agosto, en el que se celebra una misa en honor a la patrona de Villavieja, la Inmaculada Concepción, terminando la romería con una caldereta popular y, amenizado todo ello, con la música de la dulzaina y el tamboril.
La Cañada de las Solanas es una amplia cañada, delimitada por las paredes de las fincas. Estas caladas sirven para el movimiento de personas y ganado, y tuvieron mucha importancia para la trashumancia, creándose la mesta (asociación ganadera fundada por el rey Alfonso X).
La mesta se encargaba de defender los intereses de los ganaderos, revisando el buen estado de las cañadas, descansaderos y fuentes y que ningún vecino usurpase parte de la cañada para su beneficio. Dependiendo de su anchura y su longitud se las denomina de diferente manera: cañadas reales, cordeles, veredas, coladas y callejas.
Villavieja es un pueblo ganadero como lo demuestran las distintas mangas comunales repartidas por el término y que se utilizan principalmente para cargar terneros y vacas. También para curarles, vacunarles, desparasitarles y ponerles los córtales o hacer los saneamientos que exige la comunidad europea. Pegando a la manda hay un antiguo corral de piedra conocido como corral de «navamojada», tiene un chozo arruinado donde pernoctaba el pastor vigilando el ganado del ataque de los lobos u otras alimañas.
El Tinao del águila
Se inicia el recorrido en las Eras de Trillar, en la zona alta del pueblo de El Atazar, baja hacia una zona de huertas y sube en dirección Peña Vallicar y el corral de los Cotorros, que deja a la derecha. La senda, bien visible, va atravesando un denso jaral con romero y se mantiene a cota, con ligeras subidas y bajadas. Se cruza un primer barranco llamado Culicalla que pone una nota de contraste con los fresnos y sauces que en él crecen. La senda continúa por la ladera de Cabeza Antón (1396 m) donde se pueden observar varios corrales ya abandonados. Se cruza el barranco de los Arredondos y se pasa al lado de un tinado hundido. La zona se vuelve más rocosa y finalmente se cruza el barranco del Águila, bastante profundo, para llegar a otro tinado, punto donde finaliza la senda. La vuelta se realiza por el mismo camino.
La ruta discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte”. La formación vegetal predominante es un jaral con romero, con una espectacular floración en la primavera, que da paso a sauces, fresnos y matorral espinoso en los barrancos que van jalonando todo el trayecto. El recorrido nos permite contemplar amplias panorámicas del embalse de El Atazar; del valle del Riato, con sus laderas repobladas de pinos; así como del Alto de Matachines, con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo. Destaca el relieve abrupto y rocoso de las laderas de Cabeza Antón y de los barrancos de los Arredondos y del Águila, labrado sobre pizarras negras.
Respecto al patrimonio cultural la ruta parte del museo al aire libre de las Eras de Trillar donde varios paneles explican las distintas labores agrícolas. La senda también permite la observación de diferentes estructuras ganaderas como rediles y tinados de pizarra, actualmente abandonados. En el último de ellos, ya en el barranco del Águila, se pueden observar los nombres que grababan los pastores en las piedras. También es de interés el propio trazado de la senda construido aprovechando las pizarras del terreno.
Camino de la Dehesa Boyal
Desde la plaza una empinada calle sube hasta la iglesia. La rodeamos para seguir en dirección norte hasta dejar las últimas casas del pueblo y tomar la pista de acceso a la Dehesa Boyal.
Un bosque abierto de grandes robles domina el paisaje, donde una nave ganadera de piedra se levanta a un lado de la vereda, mientras al otro discurre el Arroyo de la Dehesa.
Es fácil diferenciar las zonas de explotación forestal por el tamaño y densidad del robledal. Cuanto más pequeños y juntos están mayor es su explotación. Esta especie de roble se caracteriza por tener hojas marcescentes. Permanecen secas en las ramas de los árboles durante la estación fría protegiendo los nuevos brotes hasta su crecimiento de primavera.
La ruta pasa por el Mirador de los Apilaches desde donde se tiene una magnífica vista del Valle Medio del Lozoya. Aquí, el camino gira en dirección noroeste cruzando el robledal y el Arroyo de la Dehesa. Dejamos atrás el bosque de robles e iniciamos el descenso que nos llevará de regreso a Braojos entre prados de pasto y algunas zonas donde proliferan los pequeños arbustos. Las vistas son magníficas. A 1 km. aproximado del pueblo tenemos la opción de desviarnos para visitar un bunker, vestigio de la Guerra Civil.
Ruta de las callejas de Navalafuente
La Ruta de las Callejas de Navalafuente es un cómodo recorrido, sin apenas desnivel, por la Calleja Ancha y la Calleja Estrecha, flanqueado por fresnos y antiguos muros de piedra, de construcción tradicional. La ruta regresa al pueblo pasando junto a la Iglesia de San Bartolomé.
La ruta es apta para todos los públicos y todos los niveles, dada su escasa dificultad y su longitud, de poco más de 3 km. Comienza y finaliza en el casco urbano de Navalafuente, junto a la estatua o monumento al “Senderista”. Te permitirá admirar las valiosas fresnedas que se extienden al sur del pueblo.
Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)
Vuelta al Pendón. MTB
Es una ruta muy larga que se recomienda hacer en bicicleta de montaña. No hay agua en todo el camino.
La ruta utiliza el mismo camino que el final de la ruta 5 pero en sentido contrario. Sale del pueblo, pasa la cantera y la Fuente del Collado siempre por el lado izquierdo de la M610. Baja por el valle hasta la altura del Albergue Valle de los Abedules. Pasado este punto gira a la izquierda buscando el Arroyo del Valle que sigue hasta casi llegar al viaducto del tren. En este punto gira a la izquierda ascendiendo una fuerte pendiente hasta llegar a la pista que rodea por el sur el macizo del Pendón. Tras un largo recorrido de subidas y bajadas con unas magníficas vistas del piedemonte que se extiende hacia Madrid llegaremos al Destacamento Penal y desde ahí hasta la plaza de la Constitución en el casco urbano donde empezamos nuestro recorrido.
En la linea del frente. Guerra Civil en la Sierra Norte.
Comenzamos nuestra aventura en Buitrago del Lozoya, que bien merece una visita, ya se al inicio o al final de realizar nuestra ruta. En esta visita no puede faltar un paseo por la villa de Buitrago y sus murallas, el castillo de los Mendoza y el museo Picasso. Al ser una ruta circular, podríamos comenzar en cualquiera de las poblaciones por las que pasa la ruta, pero Buitrago es la que tiene un acceso más directo por la N-I.
Buitrago fue una de las poblaciones más castigadas de la Sierra Norte por los bombardeos en la Guerra Civil. Muy próxima al frente, sus murallas medievales soportaron el envite de los cañones de los sublevados durante la contienda.
Salimos de Buitrago por el puente viejo y tomamos la antigua N-I, dirección Norte. Poco después nos incorporamos a la carretera M-137, que tras 250m abandonamos para acceder a una vía pecuaria, por la que ascendemos suavemente. Poco después, en una bifurcación, comenzamos a distinguir las señales del recorrido del Frente de Somosierra, solo que nosotros lo vamos hacer en dirección contraria, pero no tiene mucha importancia, nos dirigiremos hacia Piñuecar por la vía pecuaria. a medida que avanzamos iremos viendo las señales de la ruta que nos indicaran donde se hallan las principales infraestructuras bélicas como la Peña del Alemán, peña zorreras, etc. La subida a Cabeza de Piñuecar donde se halla un observatorio militar no se puede realizar en bici, por lo que si queréis visitarlo habrá que dejar las bicis abajo.
Una vez en Piñuecar, tras pasar el cementerio salimos a la carretera M-132,nos incorporamos a ella en dirección Este, cruzamos el pueblo y tras 1,5km aprox llegamos a un cruce. Nos incorporamos a esta carretera comarcal en dirección Pradena del Rincón – Montejo de la Sierra. La M-137 es generalmente una carretera muy tranquila salvo algunos fines de semana (no todos) y tiene además el añadido de unas vistas preciosas. Tras rebasar algún repecho, llegamos a Pradena del Rincón, uno de los cinco pueblos que conforman la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y que cuenta con interesantes visitas tanto patrimoniales como naturales. Entre las patrimoniales destacamos la iglesia de Santo Domingo de Silos, en la que se descubrío hace poco una necrópolis y un taller de campanas…no te lo pierdas.
Salimos de Pradena por la M-130, dirección Puerto de la Puebla, pero a poco de salir del pueblo (unos 500m), nos incorporamos a la cañada de las Merinas, una bonita ruta que recorre un interesante paraje natural. El camino esta totalmente acondicionado para la bicicleta. Abandonamos el camino de zahorra blanca a la atura de una antigua majada y tomamos el camino que sale a nuestra izquierda. El camino rodea la dehesa de Ana Gutiérrez, hemos de estar atentos, y a la altura de el acceso a la dehesa que mira hacia el Sur, tomamos un camino que a nuestra izquierda (al Sur) se dirige a un zarzo o cancela, seguimos por este camino y poco después llegamos al primero de los bunkers visitables del Frente del Agua. Tras este bunker cruzamos la carretera y nos dirigimos a los siguientes. El camino se interna en el pinar que se asienta sobre una loma, a partir de aquí marcas de color morado y paneles explicativos nos van guiando por el pinar y nos dan información de las múltiples infraestructuras bélicas por las que pasamos, bunkers, nidos de ametralladoras, puesto de mando, trincheras…. Salimos del pinar por una camino de tierra que nos deja en la carretera M-135, y bajamos por ella hasta la presa de Puentes Viejas, el paisaje merece una parada.
Cruzamos la presa y continuamos por la carretera 1,5km, donde abandonamos la carretera para incorporarnos a una vía pecuaria que sale a nuestra derecha. Este camino muy ciclable, atraviesa el bonito pinar de las Gariñas, bañado por las aguas del embalse de Puentes viejas. Tras el pinar ya soma Buitrago del Lozoya, donde acaba nuestra aventura.
Camino de los Canteros
Durante el siglo pasado la cantería supuso una gran fuente de ingresos para esta zona. Tanto en Lozoyuela, como en La Cabrera y El Berrueco, muchos vecinos se dedicaban a la extracción de granito de las numerosas canteras de la zona. Estos canteros serranos extrajeron gran cantidad de la conocida piedra berroqueña, todo un oficio en el que la fuerza y la sabiduría de estos canteros se combinaban para dar forma a las piedras de molino, abrevaderos, jambas, o cabeceros de puertas y ventanas. Así mismo, con este granito se adoquinaron y abordillaron las calles de muchas ciudades de todo el país.
Además del uso práctico de este material, debemos destacar también la importancia paisajística y morfológica de la Sierra de la Cabrera, pues ofrece un amplio muestrario de las peculiares formaciones del modelado sobre granito como son los domos, las acebolladuras, los thors o canchos de bloques superpuestos o los acastillamientos por fallas verticales.
Partimos de Lozoyuela, donde el granito se deja ver en los cabeceros y jambas de sus casas y en el protagonismo que cobra en su iglesia y en la ermita de la Virgen de la Soledad. Desde la señal vertical (S.V.) SN136 o en la que encontramos más adelante, SN118, nos dirigimos hacia La Cabrera. Tras cruzar la autovía por un angosto túnel, el camino se encajona entre muros de piedra seca, por supuesto de granito, desde donde también podemos ver afloramientos con curiosas formas. Como telón de fondo la Sierra de la Cabrera lo llena todo, un cordal granítico de afiladas formas. Tras recorrer esta zona de El Espaldar, llegamos al pinar, cercano ya a la Sierra, y cruzamos la autovía por un puente, tal como nos indica la S.V.119, hacia Camino de El Quiñón, El Berrueco. El camino recorre ahora la cara Norte de tres montañas graníticas gemelas, conocidas como Las Cabrerillas. Poco después de acercarnos a la ladera del primer cerro podemos ver una pequeña cantera abandonada, hoy día convertida en una pequeña laguna artificial que alberga mucha vida pues en ella muchos anfibios encuentran refugio. Tras recorrer las cabrerillas y cruzar la carretera M131, nos topamos con la S.V. SN95, y nos dirigimos a El Berrueco para visitar el museo al aire libre de la Cantería. El Berrueco es un municipio típicamente rural, caracterizado por su entorno rocoso y su larga tradición cantera. Con este museo, construido en el 2001, se consigue unir pasado y futuro dando lugar a una fusión entre la cantería de nuestros antepasados y las modernas máquinas del presente, brindando un homenaje a los canteros del municipio. Alrededor de los años 70, la cantería supuso la mayor fuente de ingreso para muchos de sus habitantes. La piedra del molino, la pila del cura, el abrevadero, el brocal del pozo, son algunas piezas que componen este bonito paseo.
Tras la visita regresamos sobre nuestros pasos hasta la S.V. SN95, y continuamos hacia Puente romano / Sieteiglesias. El camino entre fincas ganaderas, se dirige al arroyo Jóbalo que cruzamos por el conocido como Puente Romano. El Puente Romano se localiza en el trazado del camino histórico que se dirigía hacia el norte para pasar el puerto de Somosierra, cuyo origen puede que se remonte al Neolítico o Edad de Bronce. Es posible también que formara parte de una ramificación norte de la vía romana 25 del itinerario de Antonino, camino que partiendo desde «Toletum», continuaba hacia el norte buscando el puerto de Somosierra por Buitrago de Lozoya. Lo que sí se sabe es que hasta el siglo XVIII ha sido paso obligado de carruajes hacia Madrid desde Somosierra, así como dirección norte para ir a Burgos, Soria, etc., ya que era el único puente de piedra que cruzaba el Jóbalo. Se trata de un puente de un solo ojo, formado por una bóveda de cañón de sillería, levantándose el resto de la estructura mediante mampostería con mortero de cal. La bóveda está formada por dovelas de granito y ha sido restaurando en 2016. Si observamos detenidamente se puede ver una cruz grabada en el centro de cada pretil del puente que indica la separación territorial entre Sieteiglesias y El Berrueco.
Tras cruzar el arroyo, justo al otro lado de la carretera podemos ver una cantera de granito, donde destacan los grandes bloques extraídos y las paredes que quedan en la roca madre. El camino nos conduce a Sieteiglesias, donde no podemos dejar de visitar la necrópolis, un yacimiento localizado en lo alto de una zona denominada «Berrocal de la Iglesia», caracterizada por un conjunto de afloramientos de tipo granítico. Hasta el momento se han documentado 85 tumbas correspondientes a las repoblaciones cristianas que tuvieron lugar en esta zona entre los siglos IX y XI. En el conjunto se distinguen dos tipos de tumbas: las antropomorfas y de bañera, y las de cista. Para la visita guiada es necesaria reserva previa contactando con la oficina de turismo.
Tras la visita, nos dirigimos finalmente hacia Lozoyuela, SN121, por un camino paralelo a la carretera y sembrado de multitud de pequeñas fincas con cercados en piedra granítica.
Una ruta esta, para quedarse de piedra!
Vuelta al Porrejón.
Comenzamos la ruta en el puerto de La Puebla, donde existe un pequeño aparcamiento. Descendemos en dirección a Prádena del Rincón dos kilómetros y antes de llegar a la loma de La Morra, nos incorporamos a una pista de tierra que sale a nuestra derecha. El camino asciende suavemente hasta alcanzar el cordal de la loma y seguidamente nos internamos en un pinar. Tras el pinar salimos a una zona despejada, a nuestra derecha una fuente recoge el agua de las laderas del Porrejón y a nuestra izquierda, se nos abre una bonita panorámica de la Sierra Norte, con el valle del Lozoya entre las alineaciones montañosas de la Sierra de Guadarrama. Poco después alcanzamos el collado del Salinero y las vistas se completan hacia el Este, con la Sierra de Ayllón y el pico Ocejón al fondo. A nuestra derecha vemos la esbelta figura del Porrejón, que se eleva sobre nosotros con su falda de brezos rota por los afilados afloramientos de pizarra.
Continuamos por la pista, que tras un pequeño descenso vuelve a ascender faldeando la cuerda de la Astilla y finalmente alcanzando el collado de las Palomas. Tras el collado, descendemos hasta un cruce, tomamos el camino que sale a nuestra derecha, bordeamos el cerro Hierro y tras pasar un abrevadero salimos ala carretera M-130, a la cual nos incorporamos, en claro ascenso hasta alcanzar el Puerto de La Puebla.
GR-88
Diseñado como una variante del GR-10, el GR-88 cruza la zona Este de la Sierra, de Norte a Sur, comenzando en el Pontón de la Oliva, para salir de la Sierra Norte de Madrid tras cruzar el río Jarama, ya pasada La Hiruela, e internarse en la provincia de Guadalajara.
La ruta recorre prácticamente toda la Sierra de La Puebla. En su inicio bordea los meandros que dibuja el Lozoya antes de su paso por la presa de La Parra, en esta zona se muestra un bonito bosque de ribera junto con construcciones hidráulicas del Canal de Isabel II. Tras pasar el pueblo de El Atazar el camino gana altura hasta el collado de las Pinillas, donde penetramos en una de las zonas más aisladas de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, el valle de La Puebla. Tras pasar la población serrana de La Puebla de la Sierra, el camino asciende al Pico del Porrejón una de las mejores atalayas para contemplar la Sierra del Rincón y la Sierra de Ayllón. Más abajo ya vemos La Hiruela, ejemplo de arquitectura serrana, y pasado este pueblo, seguimos descendiendo por un robledal hasta el rio Jarama, el camino vuelve a ganar altura hasta la población de El Cardoso de la Sierra (Guadalajara).
El Pinar de Casasola
Ruta muy completa que nos permite ver el pinar de pinos resineros de Casasola, uno de los pocos pinares de esta especie presentes en la Sierra Norte, ya que el pino más común es el pino silvestre o de Valsaín. Pero no solo pinos; encinas, fresnos, zonas de pradera y preciosos pueblos de montaña son algunos de los atractivos de esta ruta.
Iniciamos nuestra ruta en Serrada, dejando casi para el final la visita al pinar, aunque también podríamos iniciarla en Berzosa. Nos situamos frente a las pistas deportivas donde tenemos un cruce de la Red donde se ubica la Cartelera de Carpetania y una Señal Vertical (S.V.) (SN108). Tomamos el camino de Berzosa, salimos del pueblo cruzando el arroyo del pozo de la pila y remontamos por un encinar una loma. El paisaje alterna praderas, zonas de matorral bajo y encinar hasta llegar a Berzosa. En la entrada del pueblo tenemos un cruce de la Red, donde se ubica una cartelera y la S.V. (SN43), nos dirigimos hacia Robledillo / Cervera. Nada más cruzar el polígono artesanal de Berzosa, nos encontramos otro cruce y seguimos las indicaciones de la S.V. (SN44) hacia Refugio de Casasola / Presa del Villar. Descendemos ahora por una loma rodeada de jaras y con vistas al embalse del villar. Una vez acabado el descenso nos internamos en el pinar de Casasola, poco después llegamos a un nuevo cruce, junto al refugio de Casasola, hoy abandonado. En el cruce, giramos a la derecha, siguiendo las indicaciones de la S.V. (SN152) hacia Serrada de la Fuente (por pinar de Casasola).
Atravesamos este bonito pinar, con grandes ejemplares de pino piñonero, incluso vemos una majada tradicional, construida en piedra con la techumbre de brezo. Tras el pinar, nos internamos en un encinar que tras cruzar el arroyo del pozo de la Pila, asciende entre las encinas para regresar de nuevo a Serrada.
Senda para todos. Redueña
La Senda para Todos es un recorrido sin apenas desnivel con un trazo firme, que permite el acceso a personas con movilidad reducida o en silla de ruedas. Los contenidos de los paneles están adaptados para las personas invidentes, contextos en braille y volúmenes en relieve para que puedan conocer la riqueza ambiental de la dehesa boyal de Redueña. La dehesa boyal constituye uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo de la Sierra donde crecen quejigos, encinas, o enebros de la Miera entre otras especies.
Senda de la dehesa
La ruta parte de las antiguas eras del pueblo de El Atazar, hoy convertidas en un museo al aire libre, baja en dirección a las huertas y se solapa, girando a la derecha, con la senda de Gran Recorrido GR-88, que está señalizada con rayas blancas y rojas. La senda recorre el arroyo de la Pasada o Pasá a media ladera, manteniendo la cota, lo que hace muy cómodo el paseo. Tras cruzar un zarzo, la ruta entra en la Dehesa Boyal de El Atazar. Se vadea un arroyo y la senda sube durante unos 200 m dejando un pequeño chozo de piedra a la derecha. Tras desembocar en un camino más ancho el recorrido llega hasta una pista forestal. En este punto, la ruta gira a la derecha, separándose de la GR-88 y, tras cruzar una barrera, baja por el arroyo de la Pasá de vuelta a El Atazar.
La senda discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte” que forma parte de la Red Natura 2000. Se recorre parte de la Dehesa Boyal de El Atazar, catalogada como Monte de Utilidad Pública, y en la que se pueden observar quejigos, robles melojos, arces de Montpellier y fresnos, y un estrato arbustivo con especies como el majuelo, cornicabra y rosal silvestre, entre otras, que contrastan fuertemente con las laderas de jara y romero del entorno.
La actividad económica tradicional de El Atazar era agrícola; centeno, huertos y algún viñedo; y ganadera, caprino y ovino. Todavía se conservan algunos chozos de pastores a lo largo del recorrido. La dehesa boyal es un terreno comunal que era utilizado para alimentar al ganado de labor. En la actualidad ha perdido su función tradicional y tiene, fundamentalmente, un aprovechamiento cinegético ya que forma parte de la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz.
Los cerros de los Altos del Hontanar
Este cordal, que se escinde de la Sierra de la Morcuera, pone coto al Valle alto del Lozoya en su lado Sureste, y se extiende hacia el Norte dejándonos unas increíbles vistas a ambos lados. Sobre este cordal se alzan varias montañas de mediana altitud como La Cachiporrilla, El Cerro del Águila o El Espartal.
La ruta que os proponemos parte de la bonita localidad de Pinilla del Valle, donde es posible visitar el conjunto arqueológico del Valle de los Neandertales, y asciende por un hermoso robledal al collado del Portachuelo. Este collado se rodea de las cumbres del Cerro del Águila y La Cachiporrilla, verdaderas atalayas desde donde contemplar el Valle Del Lozoya, y todas las majestuosas montañas que rodean el valle.
Senda por los robles centenarios
Un inmenso nogal -catalogado como árbol singular- marca el callejón desde donde se inicia esta senda. Entre huertos de cerezos, ciruelos y manzanos, se puede observar la vegetación de ribera de temblones (Populus tremula) y sauces (Salix atrocinerea) del arroyo de la Cuesta junto al que se pasea. Si se quiere ver el manantial natural hay que separarse de la ruta.
En la zona llamada «Tras la Peña» se pueden observar unos afloramientos rocosos de cuarcita, donde se localizan los enormes robles antaño utilizados para la producción de carbón.
A mitad del camino se alcanza el estanque del Cerradillo, que acumula el agua en invierno para poder regar los prados, huertos y linares en la época estival. A partir de este punto se camina junto a la reguera entre robles (Quercus pyrenaica), jara pringosa (Cistus ladanifer) y brezo (Erica australis), dejando a un lado los antiguos linares donde se cultivaba el lino, primera fibra vegetal que tuvo aceptación en la industria textil. Esta planta del género Linum es originaria de los valles del Nilo, Tigris y Éufrates.
Termina la senda disfrutando de una magnífica panorámica de los picos que rodean a Puebla de la Sierra, desde «Peña La Cabra» hasta «El Porrejón», antes de llegar al lavadero del pueblo.
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