Rutas de senderismo para mascotas
Ruta de senderismo para mascotas en la Sierra Norte de Madrid
La Sierra Norte de Madrid ofrece rutas de senderismo perfectas para disfrutar junto a tu mascota. Rodeados de paisajes espectaculares, podrán explorar senderos donde tu amigo de cuatro patas también puede disfrutar de la aventura. Encuentra aquí las mejores rutas pet-friendly para compartir momentos especiales en plena naturaleza. ¡Aventúrate con quien más quieres y descubrir nuevos caminos juntos!
Nuestras rutas de senderismo para mascotas
Transcarpetana
Esta es una ruta que si te apasiona la montaña, no te puedes perder. Todo un reto, recorrer toda la cuerda de los Montes Carpetanos y el Macizo de Peñalara…por todo lo alto!
El recorrido no pasa por ninguna población ni por ningún establecimiento donde podamos adquirir víveres o pernoctar. El único lugar, algo humanizado, a parte del principio y final, esta en el Puerto de Navafría, pero ojo, aquí tampoco hay ningún establecimiento, solo una carretera. Si decidimos dividir la travesía en dos, es el lugar más apropiado, al estar a pie de ruta y además cuenta con un aparcamiento. Dicho esto, la travesía requiere hacer vivac y llevar nuestros víveres para realizarla de manera completa o bajar a los pueblos que se situan al pie de ambas vertientes para pernoctar y reabastecerse.
Recomendamos comenzar en Somosierra, para ir «in crescendo» en espectacularidad y altura. Somosierra es una bonita población de montaña, que se halla junto al estratégico Puerto de Somosierra. Desde aquí tomamos el PR que no abandonaremos hasta el macizo de Peñalara, la señalización es bastante escasa, en algunos sitios casi nula, pero la orientación no presenta dificultades, básicamente es mantenerse en el cordal toda la travesía.
La ruta mantiene una altura media de unos 1900m por lo que las espectaculares vistas hacia las dos vertientes, están aseguradas. Hacia el Oeste la llanura segoviana se pierde en el horizonte, hacia el Este, el valle del Lozoya, la Sierra de Ayllón y frente a nosotros la linea de cumbres de los montes carpetanos rematada por el macizo de Peñalara.
Estas montañas, histórica frontera natural entre los reinos árabes y cristianos y entre las poblaciones que se sitúan a ambas vertientes, poseen un gran número de puertos con una gran solera, el puerto de La Acebeda, por donde pasa la cañada real segoviana y que ha visto pasar millones de cabezas de ganado, el pto. de Peñaquemada, el pto. de Linera, el pto de Malangosto, donde el arcipreste de Hita tuvo sus más y sus menos con la feroz portazguera o el pto. del Reventón que ha visto pasar caballeros y clérigos entre el Monasterio del Paular y el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso…en fin una buena muestra de pasos históricos.
Es fácil también observar multitud de restos de las antiguas majadas de los pastores que pasaban el estío en estas montañas con su rebaño, además de numeroso construcciones de la Guerra Civil.
La mayor parte del camino transita por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, al que accedemos a partir del Puerto de Linera. En la última parte de nuestro recorrido, a partir del puerto del Reventón, nos adentramos en el macizo de Peñalara, aquí tenemos dos opciones, seguir por el cordal y alcanzar la cumbre de Peñalara y bajar por Dos Hermanas al puerto de Cotos o sin abandonar el PR, llegar al puerto de Cotos pasando por las lagunas de Peñalara.
Ruta de la Guerra Civil. Frente del Agua.
Desde el inicio de la Guerra, Madrid fue uno de los escenarios principales de la contienda. La defensa de los embalses de Puentes Viejas y El Villar, vitales para el abastecimiento de agua a Madrid, hizo que este frente se mantuviera en permanente tensión. La línea del frente en este lado de la Sierra se mantuvo casi sin cambios durante toda la guerra.
Incluida en el Plan de Yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid, esta ruta histórica cuenta con la mayor concentración de infraestructuras bélicas de ambos bandos conservada en la región.
En Paredes de Buitrago (Puentes Viejas) enclavado en un entorno de alto valor paisajístico puedes encontrar 26 elementos restaurados y señalizados, como nidos de ametralladoras, búnkeres, trincheras y puestos de mando.
En el inicio de la Ruta (Paredes de Buitrago) existe un centro de interpretación de la ruta del Frente del Agua, su visita nos ayudara a poner en contexto este recorrido de alto valor histórico y patrimonial
Senda de los prados
La ruta se inicia en la esquina de las calles Iglesia y Pozas, cruza la Plaza de Las Arcas y sigue por la calle del Pozo hasta dejar atrás las últimas casas del pueblo de Cervera de Buitrago. Se llega a una encrucijada de caminos, bajo un tendido eléctrico, y la senda continúa recto por la vía pecuaria Colada de la Caleriza, dejando la senda del Genaro y la antigua carretera a El Atazar a mano izquierda. El camino se adentra por un pequeño quejigar, catalogado como Monte Preservado, en el que hay varias señales y carteles informativos. A partir del último de estos carteles, referido al paisaje, la ruta toma una estrecha senda que baja al arroyo de Valdehierro que cruza por una pasarela de madera, aguas abajo de un dique de contención de sedimentos. Se atraviesan antiguos campos de labor, hoy cubiertos por extensos jarales, y se deja atrás un abrevadero. Finalmente se llega al arroyo del Vallejo del Saz y a un segundo dique de contención de sedimentos. El regreso se hace por el mismo camino.
El paisaje se caracteriza por la presencia de un denso matorral de jaras y romero y, en las zonas más húmedas, zarzas, rosales y majuelos con sauces, fresnos, quejigos y robles aislados. Es el resultado de siglos de prácticas agrícolas y ganaderas que deforestaron el territorio y cuyo abandono ha propiciado el crecimiento de este tipo de matorrales sobre unos suelos muy pobres. Otra de las características de esta ruta son los diques de contención construidos en los arroyos Valdehierro y Vallejo del Saz, que permiten que los sedimentos más gruesos que llegan arrastrados por el agua se depositen y no lleguen al embalse de El Atazar. También se puede observar un colmenar tradicional construido con trocos huecos de árboles, lajas de piedra e incluso chapas de metal. Destacan en algunos puntos del recorrido las vistas sobre el embalse de El Atazar.
La Vega del Jarama
Incluida en la Sierra Norte de Madrid, las estepas de la vega del Jarama constituyen un paisaje fuera de lo común dentro de la naturaleza serrana y confirman, más si cabe, esta diversidad ecológica y de ecosistemas por la que se caracteriza la Sierra Norte. Además de conocer la vega y disfrutar de ella desde un excelente mirador como es el cerro de Mirario, que se eleva sobre la llanura de la vega, esta ruta nos da la oportunidad de observar numerosas especies de aves muy llamativas y poco comunes como son la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo. Ruta fácil, sin apenas desnivel y que recomendamos realizar durante todo el año menos en la estival, debido a la ausencia de sombra en el recorrido.
Comenzamos en la Villa de Torrelaguna, población que destaca por su rico patrimonio urbano, y que merece un paseo por sus calles visitando las diferentes muestras de rica arquitectura repartidas por el municipio. Iniciamos nuestro recorrido en la calle de la cava, en el cruce de la Red Carpetania donde tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN156), dirigiéndonos hacia el Camino del Olivarón. El camino asciende suavemente o llanea por la alomada vega, entre campos de cereales hasta llegar a un cruce donde vemos la S.V. (SN37), nos incorporamos al camino de los carboneros, hacia El Espartal. El camino asciende suavemente recorriendo la ladera de un cerro, una vez que alcanzamos su punto más alto y antes de comenzar a descender, tomamos un camino que sale a nuestra izquierda y nos conduce a la cima del cerro donde vemos un punto geodésico. Las vistas de la vega son inmejorables, un mosaico de campos de cereales y olivares se abren a nuestros pies, solo interrumpido por la silueta de las poblaciones de Torrelaguna, Torremocha o Uceda.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta (SN37) y continuamos de frente hacia Torremocha, el mar de campos de cereal solo aparece interrumpido por alguna construcción aislada. Una vez en el cruce donde se halla la S.V. (SN144) tomamos el camino de las lagunas altas hacia Torrelaguna, donde finaliza nuestra ruta.
El Canal de Cabarrús
Nuestra ruta discurre enteramente por las estepas cerealísticas de la Vega del Jarama, en una zona suavemente ondulada y donde tenemos la sensación de caminar entre un mar de cultivos de cereales. Las distintas infraestructuras pertenecientes al antiguo Canal de Cabarrús se dispersan por todo el recorrido, ya que este canal llego a tener casi 13 kilómetros y discurría, desde el Pontón de la Oliva hasta Torrelaguna. Contaba a lo largo del recorrido con 6 puentes, 3 acueductos, 8 casas de guardia, acequias y dependencias auxiliares como la casa de Oficios.
Comenzamos en Torremocha del Jarama, junto a la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este Iglesia, de origen altomedieval, esta asociada a una torre vigía del río Jarama, transformada en la actual Torre Campanario. El camino tras salir del pueblo se interna en los campos de cereales y tras desembocar en la carretera M-102, continuamos poer ella hasta llegar a Torrelaguna, cuyo casco histórico esta declarado Monumento Histórico-Artístico, por lo que es obligado un paseo por sus calles.
Salimos de Torrelaguna por el camino de las Lomillas Bajas que nos conducirá hasta casi la orilla del río Jarama. Por el camino Atravesamos el Canal de la Parra hasta llegar a las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza.
A partir de la Ermita, giramos a la izquierda, por un ancho camino de tierra que nos conducirá hasta Torremocha, dejando a nuestra derecha el curso del río Jarama. Por todo este trayecto, podremos observar en el lado izquierdo las ruinas de distintas Casas de Guardas que vigilaban el Canal de Cabarrús. Más adelante, podremos ver una casona grande a la derecha del camino, la Casa de los Oficios, residencia del Conde en el s. XVIII.
Una vez en Torremocha, podemos visitar el museo de la Agricultura o adquirir algunos productos de manufactura local que se elaboran en el polígono artesano de este municipio.
Camino de Valdehierro
La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara, junto con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas pasan al lado del Museo de Formas de Vida del Pasado y giran a la derecha por el camino de Valdehierro, que está bien señalizado con un cartel informativo de la ruta y unas balizas de madera. A unos 350 m, la senda del Genaro se separa por la izquierda, en dirección al Collado de Fragüela y al Alto de Matachines coronado por una antena, mientras que el Camino de Valdehierro sigue recto. Varios paneles informativos jalonan el recorrido. Tras cruzar dos arroyos la ruta llega al límite municipal entre Robledillo de la Jara y Cervera de Buitrago. En este punto se han instalado unos carteles descriptivos de la fauna y flora del entorno. Desde aquí se inicia el retorno por el mismo camino.
El recorrido atraviesa extensas zonas de jaras acompañadas de tomillo, mejorana, romero y botonera, entre otras especies. Estos matorrales cubren los antiguos campos de cultivo de cereales, hoy totalmente abandonados, al igual que el redil para ganado que se puede observar a mitad de trayecto. Antaño, toda esta zona estaba cubierta por encinares acompañados de robles melojos y quejigos en las zonas más frescas y húmedas.
Destaca en el paisaje la Dehesa Boyal de Abajo, Monte de Utilidad Pública de Robledillo de la Jara, cuyas formaciones arboladas de roble melojo y quejigo contrastan con el matorral circundante. También se pueden contemplar las Sierras de La Cabrera y de Guadarrama y, en el final de la ruta, hay un buen mirador para observar el paisaje en el que destaca la elevación de El Cancho de la Cabeza (1.264 m) al otro lado del embalse de El Atazar, en el municipio de Patones.
El molino de Paredes
La senda parte de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Paredes de Buitrago, y sube por la primera calle que sale a la derecha de la carretera, al lado de la parada del autobús, junto con otra senda local que se dirige a los Descansaderos. En la siguiente bifurcación se separan ambas sendas, continuando el Camino al Molino por la izquierda. Pasa junto a la antigua fragua, el potro de herrar y la Fuente Vieja hasta el campo de deportes. Allí coge el camino de la izquierda, que discurre entre muros de piedra y fresnedas bien aprovechadas por el ganado. Se cruza la senda Frente del Agua y la carretera M-127 para continuar por un camino de tierra que sale a la derecha, en dirección al río de la Nava o Cocinillas. La senda termina en el molino de Paredes. La vuelta se realiza por el mismo camino.
El primer tramo de la senda atraviesa un paisaje reticulado de pastos, fresnos y muros de piedra que delimitan las diferentes propiedades. Se mantiene un aprovechamiento ganadero de estos pastos y no es raro tener que compartir la senda con el ganado vacuno, ya que en este tramo el camino discurre por las vías pecuarias Cordel del Carrascal y Descansadero del Salegar del Zapatero.
La ruta nos acerca hasta los restos arqueológicos del frente de guerra que se estableció en esta zona durante la Guerra Civil. Este frente tuvo una gran importancia estratégica ya que defendía el control de dos embalses cercanos que abastecían de agua a la población de Madrid: el embalse de Puentes Viejas y el embalse de El Villar. Se pueden observar diferentes infraestructuras bélicas como trincheras y casamatas.
Finalmente la ruta llega hasta el molino de Paredes en el río de la Nava o Cocinillas. En él se puede observar la maquinaria original y las diferentes estructuras que hacían funcionar el molino, incluida una cacera. Destaca así mismo la vegetación de ribera, junto a la cual se ha ubicado una pequeña zona de picnic con una mesa y unos bancos.
Cascada del cancho Litero. Villavieja
Comenzamos en la plaza Mayor y tomando la calle del Pez vamos en dirección a la carretera de San Mamés. Ya en la carretera y pasando la última casa que queda a la derecha (antigua casa del médico) enseguida aparece la Cañada o camino de Gallegos. La tomamos a la derecha y en suave ascenso pasamos por el Barrio de Los Llanos (Calle de los Gallegos) y llegamos al puente del ferrocarril. Siguiendo el camino y sin desviarnos pasaremos por el depósito de agua pasando de largo un camino que sale a nuestra izquierda. Enseguida el bosque de robles (rebollar) se espesa hasta rebasar un abrevadero a la izquierda del camino que nos indica que llegamos primero al Raso de La Cruz y después al Prado de Matahambre, ya campo abierto y con vistas a la sierra en primera línea ( de izquierda a derecha: La Peñota, Puerto de Linera y Los Toconosos). Al llegar al pinar el camino se bifurca. Nosotros tomaremos el de la derecha. Al llegar al Puente de Piedra sobre el Arroyo de los Robles merece la pena hacer una parada y disfrutar de la tranquilidad del paraje. Continuamos por la pista y al arreciar la pendiente hemos de localizar un pequeño sendero que sale a la derecha de la pista y que nos conducirá perdiendo altura hasta el cauce del Arroyo Hondo. Basta con remontar el arroyo por su margen derecha hasta una tolla (manadero de agua en el suelo que suele ser un barrizal intransitable). En ese momento vadearemos el arroyo, lo que nos puede resultar complicado en época de deshielo, y subimos por la margen izquierda hasta un berrocal, (roquedo más o menos abrupto), que dejaremos a nuestra izquierda a medida que ascendemos. Llegamos a un alto o atalaya desde donde contemplamos un pequeño desfiladero, (el Cancho Litero), con vistas a la sierra, (Cancho del Aguila y Lomo Gordo) y al Valle Medio del Lozoya, (Villavieja y Buitrago). Desde allí dejamos el berrocal a nuestra izquierda y bajamos con cuidado por la fuerte pendiente entre pinos y roquedos hasta el pie de la cascada donde encontramos una poza.
Para regresar volvemos de nuevo a la atalaya, desandamos el sendero hasta una bifurcación que tomaremos a la izquierda por encima de un pino caido y a media ladera sin perder altura nos lleva fuera del pinar para aparecer en la Cañada de La Solana que finaliza en Villavieja.
Pueblos de la Sierra del Rincón
La Sierra del Rincón la componen cinco municipios, Prádena del Rincón, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, La Puebla de la Sierra y La Hiruela. La ruta que os proponemos recorre los tres primeros pueblos, encajonados en la cabecera de un valle que forman los arroyos que bajan de las sierras adyacentes. Además de transitar por un marco natural incomparable, la ruta nos ofrece destacadas muestras de arquitectura rural, zonas de huerta, prados cercados con muros de piedra seca, vías pecuarias…todo un reflejo de la vida rural de estos
pueblos. Partimos de Prádena del Rincón, desde la Señal vertical (S.V.) (SN127) y nos dirigimos hacia Collado de la Dehesilla / Horcajuelo. Bajamos por una calle y nos topamos con la Iglesia de Sto. Domingo de Silos, que además de destacar por su bella factura, posee una
necrópolis del s.XII. Recomendamos su visita. Tras salir del pueblo descendemos al rio Cocinillas, el cual cruzamos y ascendemos hasta un cruce donde vemos la S.V (SN32). Continuamos dirección Horcajuelo / Montejo. El camino a media ladera, nos conduce a Horcajuelo.
Antes de entrar en el pueblo pasamos por la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores. Horcajuelo es un pueblo con una arquitectura rural muy cuidada por lo que os recomendamos un paseo por sus calles. Desde la S.V. (SN74) seguimos en dirección Montejo / Ermita de Nazaret. Tras un breve tramo por carretera, entramos en el camino de las huertas, un precioso camino jalonado de muros de piedra seca bajo la sombra de nogales, robles y fresnos. A ambos lados del camino podemos ver pequeñas huertas tradicionales, en donde se cultiva entre otras hortalizas
los famosos judiones de Montejo. El camino desemboca en Montejo. La Fuente de los Tres Caños, la Iglesia de S. Pedro in Cathedra o el horno suspendido son algunos atractivos que no deberíais perderos. Desde la S.V. (SN153) continuamos camino hacia Prádena / Horcajuelo (por Prádena). Callejeando salimos del pueblo y bajamos al arroyo de la Madre, tras cruzarlo, ganamos altura hasta una amplia pradera, de la que
salimos por una ancha vía pecuaria que acoge un camino que serpentea entre el robledal y que nos deja en la carretera.
Nos dirigimos a la derecha hasta Prádena.
El Río Madarquillos
El río Madarquillos, nace en el extremo Norte de la Comunidad de Madrid, en la ladera Este de los Montes Carpetanos tras la fusión de varios arroyos que manan en los municipios de Somosierra y Robregordo. En su corto recorrido pasa por varios términos municipales y cerca de su cauce, se asientan dos pueblos, Horcajo de la Sierra y Madarcos, población de la que recibe el nombre. En su itinerario, además, se asientan verdaderas joyas del patrimonio serrano y fluvial, como molinos o los puentes antiguos de Horcajo, hoy restaurados, tesoros escondidos que nos otorgan la oportunidad de descubrirlos a través de coloridos senderos, donde la vegetación de ribera se muestra exultante.
Partimos de la Acebeda, donde el agua es parte indisoluble de este pueblo, el agua corre por las regueras y sus preciosas fuentes invitan a refrescarse a los visitantes. Justo a la entrada del municipio tenemos un cruce de caminos de la Red Carpetania señalizada con la Señal Vertical (S.V) (SN72). Seguimos las indicaciones hacia Robregordo, descendemos por una antigua carretera hasta el arroyo de la Dehesa, tras cruzarlo llegamos a un cruce de la Red, señalizado con la S.V. (SN25). Nos incorporamos a un camino que se interna en la dehesa de La Acebeda, siguiendo las indicaciones hacia Horcajo de la Sierra. Descendemos hacia el cauce del Madarquillos, para tener nuestro primer contacto con él, y nunca mejor dicho ya que en este punto no existe puente y si el cauce es elevado tendremos que descalzarnos para cruzar. El camino asciende y tras salir del robledal, cruzamos la autovía bajo un viaducto. Tras cruzar las antiguas vías del tren a través de un angosto túnel, entramos en el área de la Tejera, donde podemos ver a nuestra derecha el primero de los puentes antiguos. Poco después nos incorporamos a un sendero que recorre hacia el Sur la ladera de una amplia loma desde la que contemplamos a nuestra derecha el cañón que ha excavado el Madarquillos. La loma desemboca en una carretera, tras cruzarla, a nuestra derecha tenemos el segundo Puente Antiguo, puente de origen medieval que era paso obligado de la Cañada Real Segoviana. Junto al puente, tenemos la S.V. (SN151), nos dirigimos en dirección opuesta al puente, hacia Horcajo de la Sierra, tras un corto ascenso, nos topamos con otra S.V. (SN15) y seguimos el sendero que se dirige a Madarcos. Poco después el sendero transita junto a la orilla del madarquillos, bajo la sombra de una preciosa vegetación de ribera. Más adelante nos separamos del Madarquillos, y poco después nos encontramos a nuestra derecha con el molino del Tio Paulino, un precioso molino, venido a menos pero que resiste rodeado de una espesa vegetación. Su funcionamiento consistía en desviar el curso del río por un canal de agua que atravesaba el molino, moviendo a su paso unas estructuras llamadas rodetes que a su vez hacían girar dos grandes piedras llamadas muelas dando como resultado una molienda natural y eficiente.
Tras el molino el sendero nos conduce hacia Madarcos, pero antes aún podemos ver otro molino, el de la Tía Fausta. Antes de subir hacia Madarcos nos encontramos con la S.V. (SN16), bajaremos hacia el cauce del rio, siguiendo las indicaciones hacia Piñuecar, para luego volver sobre nuestros pasos y dirigirnos a Madarcos.
Por la Cañada de las Merinas. Prádena del Rincón
La senda discurre por un cordel que parte de la Cañada Real que recorría la ladera de esta sierra: La Cañada de las Merinas.
La ruta que parte de Prádena del Rincón rodea la dehesa boyal de este pueblo. La cañada pasa por prados y dehesas, atraviesa arroyos y nos deja bonitas perspectivas de la Sierra de la Puebla, de la Sierra del Rincón, del Valle del Lozoya y de las cumbres y cordeles de la Sierra de Guadarrama.
Prados repletos de cantuesos, botoneras, rosales silvestres, rebollos… pueblan los alrededores del camino que es un bonito ejemplo de los diferentes tipos de vías pecuarias por las que vamos pasando (cañadas, cordeles, veredas y coladas), además de poder observar infraestructuras ganaderas como el establo junto al mirador “Cuadra” o los abrevaderos. El ganado más frecuente en la zona eran las ovejas merinas, sin embargo, el ganado que más abunda hoy día es el vacuno.
Hay una alternativa si queremos reducir la distancia de la ruta. A la altura del mirador temático “La Cuadra” donde se halla una antigua construcción, en vez de desviarnos del camino y girar hacia el Sur (izquierda según el sentido de nuestra marcha) seguiríamos por el camino de zahorra blanca de frente.
YA SE VAN LOS PASTORES…
A mediados de septiembre el mayoral partía a buscar tierras. Las fincas se alquilaban por 4 o 5 años. A menudo si los hatajos (pequeño grupo de ganado) del pueblo no eran suficientes se tenían que asociar con los de otros pueblos para formar un rebaño.
El día de Todos los Santos, se reunían los distintos atajos en los prados cercanos al pueblo para la partida. Seis o siete pastores acompañaban al rebaño. Se llevaban perros y una yegua o un burro por persona. En un hato de lino metían una manta, dos o tres camisas y mudas, cazos para cocinar, leznas y remedios para las ovejas. La marcha se hacía por las cañadas, veredas y cordeles de la ruta segoviana y cada día se recorrían unos 22 km. Para pasar la noche se buscaban paraderos y a los 20 o 30 días, según los retrasos causados por los partos se llegaba a Extremadura.
Las ovejas de Prádena regresaban en mayo o antes si el año había sido lluvioso. Al pasar por Buitrago se esquilaba a los rebaños en la casa de esquileo y se lavaba la lana en el lavadero que había cerca. El esquileo era una práctica importante en la explotación de la raza merina, ya que en ella se recogían los vellones de la lana. Luego se procedía a hacer la empega o pega, marcando las ovejas con pez.
El Tinao del águila
Se inicia el recorrido en las Eras de Trillar, en la zona alta del pueblo de El Atazar, baja hacia una zona de huertas y sube en dirección Peña Vallicar y el corral de los Cotorros, que deja a la derecha. La senda, bien visible, va atravesando un denso jaral con romero y se mantiene a cota, con ligeras subidas y bajadas. Se cruza un primer barranco llamado Culicalla que pone una nota de contraste con los fresnos y sauces que en él crecen. La senda continúa por la ladera de Cabeza Antón (1396 m) donde se pueden observar varios corrales ya abandonados. Se cruza el barranco de los Arredondos y se pasa al lado de un tinado hundido. La zona se vuelve más rocosa y finalmente se cruza el barranco del Águila, bastante profundo, para llegar a otro tinado, punto donde finaliza la senda. La vuelta se realiza por el mismo camino.
La ruta discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte”. La formación vegetal predominante es un jaral con romero, con una espectacular floración en la primavera, que da paso a sauces, fresnos y matorral espinoso en los barrancos que van jalonando todo el trayecto. El recorrido nos permite contemplar amplias panorámicas del embalse de El Atazar; del valle del Riato, con sus laderas repobladas de pinos; así como del Alto de Matachines, con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo. Destaca el relieve abrupto y rocoso de las laderas de Cabeza Antón y de los barrancos de los Arredondos y del Águila, labrado sobre pizarras negras.
Respecto al patrimonio cultural la ruta parte del museo al aire libre de las Eras de Trillar donde varios paneles explican las distintas labores agrícolas. La senda también permite la observación de diferentes estructuras ganaderas como rediles y tinados de pizarra, actualmente abandonados. En el último de ellos, ya en el barranco del Águila, se pueden observar los nombres que grababan los pastores en las piedras. También es de interés el propio trazado de la senda construido aprovechando las pizarras del terreno.
El Camino de las Minas
La Mina San Francisco, como así se llamaban a las minas de plata de Horcajuelo, empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX. La mina estuvo activa desde 1840 hasta las últimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860. Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En esta ruta recorreremos el Camino de las Minas, camino tradicional que usaban los mineros de Somosierra y Robregordo para llegar a las minas.
Comenzamos nuestra caminata en Somosierra, junto a la ermita de la Soledad. Frente a ella tenemos la cartelera de Carpetania, y junto a esta la Señal Vertical (S.V.) (SN57). Descendemos hacia Dehesa Bonita / Robregordo por la calle Cañada Real, salimos del pueblo y llegamos a la depuradora. Tras cruzar la carretera, nos adentramos en la dehesa bonita, para poco después salir de ella y descender hasta un cruce donde vemos la S.V. (SN39). Continuamos hacia minas de S. Francisco / Horcajuelo, por el tradicional camino de las minas. El camino recorre la ladera de la Cebollera nueva ascendiendo suavemente entre la linde del pinar por arriba y el robledal por debajo de nuestra cota. Una vez en la S.V. (SN7), continuamos por el camino de las minas, dirección Mina de S. Francisco / Horcajuelo. Dejamos la ladera de la Cebollera para dirigirnos al suave cordel que nos separa del valle de Horcajuelo y por el que entramos en la reserva de la biosfera de la sierra de Rincón. Pasamos un zarzo (cancela), tras el cual vemos la S.V. (SN88), continuamos por el camino de las minas, hacia minas de S. Francisco. El camino recorre ahora una ladera poblada de jaras y brezos en la que podemos ver diferentes catas y ruinas de antiguas construcciones mineras. El camino desciende de manera más brusca siguiendo unas zetas y nos deja en las minas de San Francisco donde podemos ver la bocamina excavada en roca en el filón principal, antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén, así como un pozo inundado, la piedra del malacate y las escombreras. En el pozo maestro de Horcajuelo, a pesar de lo primitivo de las herramientas se llegaron a alcanzar 60 m de profundidad. Desde aquí tenemos una magnificas vista de la sierra del Rincón. El camino ahora continua descendiendo hasta llegar a Horcajuelo de la Sierra donde finaliza nuestra ruta.
Por la trocha del Arroyo Cigüeñuela
Desde la plaza mayor nos dirigimos hacia el norte por la calle del Viento. Superamos una fuente con abrevadero para los animales y cruzamos el túnel de la vía del tren. El camino sigue de frente por una carretera, con el firme en mal estado que discurre entre prados. Las zarzas y algún roble aparecen pegados a los muros de piedra que marcan los límites de las parcelas. Continuamos nuestro camino hasta un desvío que sale a la izquierda justo antes de llegar a un arroyo estacional muy fácil de distinguir por la vegetación.
Descendemos atravesando los prados en paralelo al arroyo de la Cigüeñuela por su margen izquierda. A media ladera está el canal de riego. Hay que cruzar el arroyo para poder encontrar el puente sobre la vía del tren. El camino gira hacia Braojos volviendo a cruzar el arroyo que da nombre a nuestra senda para dirigirse hacia el pueblo por las callejas que sirven de paso entre las fincas de pasto. Esta zona se conoce como las «Eras de la Veredilla», donde hace unas décadas todavía podían verse mulas y trillos en la recogida de la cosecha.
Ruta de Juana la Beltraneja
Juana de Trastámara, Princesa y Reina de Castilla, La Beltraneja… Son algunos de los nombres que le dieron a Juana, hija de Enrique IV y Juana de Portugal. Nació en Madrid en 1462 y, desde entonces, algunos la consideraron fruto de una relación entre la reina y el valido del rey, Beltrán de la Cueva. Siendo tan solo una niña, fue objeto de rumores, custodiada, casada, heredera, reina, viuda…
Han pasado muchos años desde aquel 26 de octubre de 1470, fecha en la que Juana es nombraba heredera legítima del Trono de Castilla y desposada con el Duque de Guyena.
Para conmemorar este hecho histórico que pudo cambiar la historia de nuestro país en una época muy convulsa, os invitamos a recorrer el camino que realizo Juana para acudir al desposorio con el duque francés.
Partiremos de Buitrago, donde Enrique IV decidió enviar a Juana para ser custodiada en su castillo por la familia nobiliaria de los Mendoza. Os animamos a realizar la visita guiada de las murallas y el castillo para conocer de primera mano este histórico lugar. Salimos de la Villa de Buitrago y cruzamos el rio Lozoya por puente Viejo. Tras cruzar la antigua N-I, nos incorporamos a la Vía Pecuaria «colada del Chorrillo» que nos conduce al histórico puente de cal y Canto, hoy en día restaurado y de muy bella factura. poco después podemos ver las ruinas de la Ermita de la trinidad, de la que sigue en pie su majestuosa espadaña. El camino entre encinares y fresnos, nos lleva a Pinilla de Buitrago, otra de la poblaciones que tuvo que ver pasar la comitiva de la princesa Juana.
Tras pasar Pinilla, comenzamos a vislumbrar la espadaña de la iglesia de Santiago, de la que hoy solo quedan los muros y la espadaña y que estuvo en su día acompañada por un poblado que seria el origen del actual pueblo de Gargantilla. Aquí en esta iglesia en ruinas, declarada hace poco tiempo Bien de Interés Cultura (BIC), se produce el desposorio entre la princesa Juana y el Duque de Guyena y el juramento de varios nobles de hacerla reina incumpliendo el tratado de guisando que nombraba heredera a Isabel.
Desde la Iglesia de Santiago continuamos camino a Gargantilla, donde finaliza nuestra ruta. Paseando por sus calles podremos indagar un poco más sobre esta historia plagada de traiciones y complots, que nos ha llegado hasta nuestros días y que podía haber cambiado la historia de este país.
Vuelta al Porrejón.
Comenzamos la ruta en el puerto de La Puebla, donde existe un pequeño aparcamiento. Descendemos en dirección a Prádena del Rincón dos kilómetros y antes de llegar a la loma de La Morra, nos incorporamos a una pista de tierra que sale a nuestra derecha. El camino asciende suavemente hasta alcanzar el cordal de la loma y seguidamente nos internamos en un pinar. Tras el pinar salimos a una zona despejada, a nuestra derecha una fuente recoge el agua de las laderas del Porrejón y a nuestra izquierda, se nos abre una bonita panorámica de la Sierra Norte, con el valle del Lozoya entre las alineaciones montañosas de la Sierra de Guadarrama. Poco después alcanzamos el collado del Salinero y las vistas se completan hacia el Este, con la Sierra de Ayllón y el pico Ocejón al fondo. A nuestra derecha vemos la esbelta figura del Porrejón, que se eleva sobre nosotros con su falda de brezos rota por los afilados afloramientos de pizarra.
Continuamos por la pista, que tras un pequeño descenso vuelve a ascender faldeando la cuerda de la Astilla y finalmente alcanzando el collado de las Palomas. Tras el collado, descendemos hasta un cruce, tomamos el camino que sale a nuestra derecha, bordeamos el cerro Hierro y tras pasar un abrevadero salimos ala carretera M-130, a la cual nos incorporamos, en claro ascenso hasta alcanzar el Puerto de La Puebla.
Senda del Puerto Linera
Desde el Puerto Linera, a 1834m de altitud, se divisa parte del Valle del Lozoya, la sierra de la Cabrera, destacando el Pico de la Miel, el embalse de Riosequillo, Buitrado y Villavieja. A nuestra espalda está la provincia de Segovia, pudiendo ver entre otros, el pueblo de Matabuena. El nombre «linera» se debe quizá a la gran cantidad de lino que se comercializaba desde la comarca de Buitrago hasta los pueblos de Pedraza y alrededores. Ya se cita en un documento del año 1134, privilegio de repoblación de Alfonso VII como topónimo de demarcación del territorio; e igualmente se cita en el libro de montaría de Alfonso XI que recorrió esta sierra en numerosas cacerías de osos y jabalíes que daban vocerías (ojeos) desde el puerto linera hasta los toconososos.
En la respuesta que Lorenzana hizo en 1785 sobre Villavieja decía que «solo se puede pasar a finales de la primavera y el estío a causa de la mucha nieve que tiene».
El puerto tiene un mojón de piedras mucho mayor que los que delimitan los términos, ya que, según la tradición, era costumbre echar una piedra cada vez que se pasaba de un lado a otro para así hacerlo más visible cuando había nieve, ventiscas o niebla, y evitar que los transeúntes se perdieran.
Igualmente, en la zona conocida como el «moto» o cruce de caminos, se emplean hitos o «motos» que salpican todo el pinar para delimitar las expropiaciones. Desde aquí salen varias pistas como la de los toconosos y el cordel de los gallegos, este último prácticamente invadido por la vegetación de majuelos, acebos, enebros y piornos. También se puede tomar la variante de la pista del puerto, donde se halla el «cancho linero», por donde pasa el arroyo del collado espino. Existen varios afloramientos rocosos como: cancho águila, cancho el gato, peña muña, la peñota, o borrocazo.
La dehesa del Soto
En Cervera de Buitrago la ruta parte de la calle Iglesia y baja por la calle Pozas, coincidiendo con la ruta de Gran Recorrido senda del Genaro que se dirige a la presa de El Villar. En la zona del antiguo lavadero, la senda gira a la izquierda y baja hacia el embalse de El Atazar dejando la depuradora a la izquierda. Allí toma el camino del Carrascalejo, una pista de tierra que bordea el embalse y que tiene una barrera para impedir el paso de vehículos no autorizados. El camino se transforma en senda y sube a través de la Dehesa del Soto hasta una zona más elevada en donde se encuentra el límite municipal entre Cervera de Buitrago y Robledillo de la Jara. Tras pasar un zarzo, la ruta continúa por un camino bien marcado hasta las proximidades de la carretera M-127, lugar en donde gira a la derecha de vuelta a Cervera de Buitrago. Carretera y senda marchan paralelas durante casi 2 km por caminos públicos y por la vía pecuaria Colada de Vallejo Rubio. La senda continúa hacia el centro del núcleo urbano dejando a la izquierda un antiguo descansadero para el ganado trashumante denominado de Las Eras y a la derecha un refugio para caballerías.
La Dehesa del Soto está catalogada como Monte de Utilidad Pública. Gran parte de su superficie quedó inundada por el embalse de Atazar. La parte baja está cubierta de quejigos y fresnos mientras que en la zona más alta crece un jaral con romero. Desde este punto más elevado se pueden contemplar unas bonitas vistas del embalse de El Atazar, la sierra de la Cabrera y las Cabreras y el encinar de la dehesa de Santillana.
El embalse de El Atazar, construido en 1972, es el mayor de la Comunidad de Madrid y almacena casi el 50 % del volumen de agua embalsada de la región. En él se pueden practicar actividades náuticas sin motor pero no está permitido el baño.
Senda Matambre
El Valle de Matambre fue conocido primeramente como valle del paraíso (Privilegio de la bolsilla, 1206) y posteriormente como garganta hermosa (Libro de la montería, 1350). En la actualidad el nombre de «arroyo la garganta» aún se conservan en alguno de sus tramos, En las ordenanzas de la villa y tierra (1567) se prohibió la entrada de vacas de la garganta, debido a lo codiciada de aquélla.
A lo largo de esta senda nos acompañará el arroyo del Zarzoso, que nace en el «Borrocazo» y desemboca en el arroyo de la Garganta. En este último tramo la cañada se estrecha y se pierde un poco debido a la vegetación: jabinos (enebros rastreros), retamas, acebos y helechos, los cuales se usaban antiguamente para chamuscar los pelos de los gorrinos y tapar también los montones de patatas para su conservación.
Durante siglos, el aprovechamiento de los recursos forestales del monte contribuyó al sustento de los vecinos de Villavieja. Para ello cortaban las matar a matarrasa sin dejar resalvo alguno,
Si nos adentramos un poco en el monte, veremos alguna carbonera fácil de distinguir por haber una pequeña plataforma, carecer de vegetación y tener una tierra muy negra.
Situada a mitad de la senda, se halla la piedra de los «mil hombres» porque, según la leyenda, la subieron mil hombres desde el río para colocarla donde está haciendo pared. Las paredes de piedra seca salpican toda la sierra para proteger los sembrados y prados del ganado. El sistema de construcción era de dos hilos y se remataba con una losa más grande que abarcaba toda la pared que se llama cobertera o cobija. Igualmente se construían majadas, corrales y chozos repartidos por el entorno.
La Almenara
La ruta parte de la Plaza de la Picota, en El Berrueco, continúa por la calle Real y la carretera M-131 dirección Torrelaguna hasta tomar un desvío a la izquierda por el camino La Casilla o camino del Canal. En este punto hay un panel informativo de la senda, con unos datos generales y una breve descripción del recorrido. Se deja un lavadero y un abrevadero a la izquierda y la ruta continúa por el camino de tierra. Se llega a una zona más amplia en donde cruzan las sendas de la Atalaya (local) y del Genaro (GR 300). La senda de La Almenara baja hacia el embalse por una pista bien definida, y llega hasta la Almenara de El Berrueco situada en el Canal de El Villar. Un poco más adelante se deja la depuradora del pueblo a la izquierda.
La senda continúa bordeando el embalse durante algo más de un kilómetro hasta un mirador con un cartel informativo, punto en el cual se inicia el regreso hacia El Berrueco, manteniendo a la derecha la urbanización Vallehondo. Desde aquí el recorrido coincide con la senda del Genaro por lo que habrá que seguir las señales de esta senda, entre pastos y fresnedas, hasta llegar a la carretera M-127 que nos llevará hasta el final de la ruta, en la Plaza de la Picota.
La Almenara de El Berrueco es una construcción asociada al Canal de El Villar y se utiliza para gestionar el caudal del agua y permitir labores de mantenimiento mediante un sistema de compuertas. El Canal de El Villar fue construido en 1912 y tiene su origen en el embalse de El Villar. Finaliza su recorrido en el depósito en Torrelaguna donde se une al Canal del Jarama y al Canal de El Atazar.
La ruta bordea la lámina de agua desde una cierta altura, lo que permite disfrutar de unas buenas vistas del embalse y del pueblo de Cervera de Buitrago, en la otra orilla. Si el embalse no está al máximo de su capacidad se puede observar la característica “ceja” que es la parte de la ladera sometida a las variaciones de altura del agua embalsada y en la que es difícil que crezca la vegetación.
La vegetación predominante es un jaral de jara pringosa con enebros, romeros, cantuesos y rosales silvestres. El suelo, muy arenoso, es el resultado de la erosión de las rocas de granito, típicas de la zona, que se descomponen en granos de cuarzo, feldespato y mica.
El Pinar de Casasola
Ruta muy completa que nos permite ver el pinar de pinos resineros de Casasola, uno de los pocos pinares de esta especie presentes en la Sierra Norte, ya que el pino más común es el pino silvestre o de Valsaín. Pero no solo pinos; encinas, fresnos, zonas de pradera y preciosos pueblos de montaña son algunos de los atractivos de esta ruta.
Iniciamos nuestra ruta en Serrada, dejando casi para el final la visita al pinar, aunque también podríamos iniciarla en Berzosa. Nos situamos frente a las pistas deportivas donde tenemos un cruce de la Red donde se ubica la Cartelera de Carpetania y una Señal Vertical (S.V.) (SN108). Tomamos el camino de Berzosa, salimos del pueblo cruzando el arroyo del pozo de la pila y remontamos por un encinar una loma. El paisaje alterna praderas, zonas de matorral bajo y encinar hasta llegar a Berzosa. En la entrada del pueblo tenemos un cruce de la Red, donde se ubica una cartelera y la S.V. (SN43), nos dirigimos hacia Robledillo / Cervera. Nada más cruzar el polígono artesanal de Berzosa, nos encontramos otro cruce y seguimos las indicaciones de la S.V. (SN44) hacia Refugio de Casasola / Presa del Villar. Descendemos ahora por una loma rodeada de jaras y con vistas al embalse del villar. Una vez acabado el descenso nos internamos en el pinar de Casasola, poco después llegamos a un nuevo cruce, junto al refugio de Casasola, hoy abandonado. En el cruce, giramos a la derecha, siguiendo las indicaciones de la S.V. (SN152) hacia Serrada de la Fuente (por pinar de Casasola).
Atravesamos este bonito pinar, con grandes ejemplares de pino piñonero, incluso vemos una majada tradicional, construida en piedra con la techumbre de brezo. Tras el pinar, nos internamos en un encinar que tras cruzar el arroyo del pozo de la Pila, asciende entre las encinas para regresar de nuevo a Serrada.
Laguna de los Pájaros de Peñalara
Esta ruta por el mismo corazón del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, nos ofrece algunos de los lugares más auténticos y el mejor muestrario geomorfológico de las acciones glaciares de la Comunidad de Madrid.
La ruta se inicia desde el parking del puerto de Cotos. Nos dirigimos hacia la caseta de información del Parque Nacional y continúanos hacia el noreste por un camino ancho, que se interna en un bosque de pinos silvestres que nos conduce a la Fuente Cubeiro.
Seguidamente, nos encontramos con el “Mirador de la Gitana”, desde el cual podremos observar unas vistas espléndidas de la “Cuerda Larga”. Tras el mirador, llegamos a una edificación en la que podemos ver paneles informativos sobre el Parque Nacional. En este punto, se inician a mano derecha el sendero denominado RP3 y RP4, por el que continuaremos hasta toparnos con la bifurcación de éstos.
Una vez llegado a esta bifurcación, cruzamos el arroyo de Peñalara por un puente de madera, tras el cual continúanos por un sendero que asciende entre rocas, piornos y pequeños pinos silvestres retorcidos por las inclemencias y los rigores del clima a estas altitudes.
A medida que avanzamos vamos alternando diferentes lagunas y hoyas modeladas por la acción de los glaciares de circo, como el conjunto de cinco lagunas o la laguna de los claveles bajo el risco del mismo nombre. La vegetación a estas alturas se limita al piorno y las praderas alpinas, muy sensibles a la erosión por lo que es muy importante no salirse de los senderos.
Tras la laguna de los claveles ascendemos suavemente hasta alcanzar la laguna de los Pájaros.
Guardada por el Risco de los Pájaros y los contrafuertes que caen del macizo, que se reflejan en sus cristalinas aguas, la laguna se muestra colgada a modo de balcón natural con la grandiosidad del valle del Lozoya como telón de fondo.
Destacamento penal y viaducto
El Destacamento Penal y Viaducto es un camino de ida y vuelta que no implica ninguna dificultad. Está recomendado para cualquier caminante, mínimamente ágil, durante las cuatro estaciones del año.
Dos son los tipos de paisaje que vamos a poder disfrutar en nuestra ruta. El primero es el derivado de las diferentes formas del granito: lanchares, berrocales, piedras caballeras, etc., que vamos a ir viendo según descendemos a ambos lados del camino principal dirección al Destacamento Penal. Este es un paisaje abierto y algo descarnado donde se intercalan las zonas de pasto con las laderas pedregosas de los montes que nos circundan tapizados por jaras y algunas plantas leñosas como el tomillo. El segundo paisaje lo podremos observar si tomamos la opción de regresar por la ruta que se acerca al viaducto y toma la cañada de vuelta al camino principal.
Es un paisaje más umbrío con prados de pasto y muros de piedra seca donde los fresnos trasmochados nos indican que, hasta hace poco tiempo, sus brotes tiernos se seguían podando para dar alimento al ganado.
Paisajes de Agua y Jara
La comarca de la Jara, un territorio que comprende localidades como Berzosa de la Jara, Robledillo de la Jara o Cervera de Buitrago, se encajona entre la sierra de la Puebla y el embalse de El Atazar. En esta zona el paisaje está dominado por grandes extensiones de jara pringosa o ládano, arbusto de hasta 2,5 m de altura, cuyas hojas, alargadas y estrechas están abundantemente impregnadas de una sustancia pegajosa, el ládano, resina fuertemente olorosa, que les da un aspecto brillante y se adhiere fácilmente a las manos y ropa. Sus flores son muy grandes (10 cm) con cinco pétalos blancos que en la época de floración, es todo un espectáculo, dando la sensación que estamos ante un paisaje nevado.
Comenzamos nuestra ruta junto a la señal vertical (S.V.) SN79, junto a la iglesia S. Pedro Apóstol, y nos dirigimos hacia Cervera de Buitrago. Poco después de salir del pueblo, la jara toma protagonismo, abarcando el paisaje. Tras cruzar un pequeño arroyo ascendemos una loma, desde su suave cima, inundada de jaras, contemplamos el embalse de El Atazar, el pantano de más capacidad de la Comunidad de Madrid y posada junto a su orilla, la localidad de Cervera de Buitrago, hacia donde nos dirigimos.
Una vez en Cervera de Buitrago, seguimos las indicaciones de la S.V. SN10, hacia presa de El Villar. El camino bordea el embalse, dejándonos postales muy marineras con los barcos fondeados en el puerto deportivo. El camino se interna en una pequeña dehesa, tras la cual entramos en un terreno despejado donde van ganando protagonismo las jaras. Más adelante cruzamos un arroyo, y después la carretera M-127. El camino paralelo a la carretera y jalonado de jaras, nos deja en la S.V. SN92. Desde aquí tomamos el camino de Robledillo, un camino de zahorra rodeado de jaras. Antes de subir hacia Robledillo, os recomendamos acercaros a la presa de El Villar, para contemplar el angosto barranco por donde corre al agua hacia el Atazar.
Ruta del Espaldar. Lozoyuela.
Esta ruta se inicia desde la Oficina de Turismo de Lozoyuela y pasa por la Antigua Estación de Lozoyuela y la Antigua Mina de Wolframio.
La ruta comprende una gran variedad de paisajes; pinares, prados, dehesas de fresnos y monte bajo se suceden dando lugar a un mosaico natural cambiante a lo largo del recorrido.
También las vistas panorámicas cobran protagonismo en una zona en la que una gran roca, denominada “El águila de piedra”, nos permite observar el municipio en su completa totalidad, así como, el embalse de El Atazar, junto con otros pueblos de la zona.
La ruta tiene un encanto especial ya que, a lo largo del recorrido, que transcurre por la cara Norte de la sierra de La Cabrera, llaman la atención las caprichosas formas que adquieren las rocas de granito, modeladas por la acción de los elementos naturales tales como la lluvia, el viento o el hielo.
Se cruzará por el río Jóbalo, lo cual añade un componente aún más atractivo a todo el recorrido.
Vegetación:
En el inicio de la ruta, abundan los enebros, chaparros, cantueso y tomillo.
A un lado veremos la dehesa de fresnos y robles de Lozoyuela y se paseará entre pinos silvestres.
A medida que nos acerquemos a la cara norte de la Sierra de La Cabrera, el paisaje será más rocoso, donde predominarán las jaras y las retamas.
Fauna:
-Se podrán observar buitres, jabalíes, zorros, conejos y liebres.
Camino de la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores
Después de recorrer las callejas de Horcajuelo, podemos iniciar este pequeño recorrido que nos ofrecerá unas interesantes panorámicas del municipio.
EI camino asciende hasta la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores, desde donde podremos observar la estructura urbana de Horcajuelo condicionada por la orografía y rodeada por sus terrenos de cultivo. Bajo el pueblo, destacan las pequeñas huertas donde se cultivan las hortalizas que necesitan más riegos y atenciones junto con algún frutal.
Encontraremos una vegetación de ribera junto a los dos arroyos que atravesaremos, compuesta por fresnos, sauces, arraclanes y saúcos. Los vallados de piedra nos indicarán el límite de los linares, destinados anteriormente al cultivo de cereal y lino, ocupados actualmente por prados con melojos en los linderos.
La ruta termina cerca del pilón, donde encontramos una bonita alameda entre el campo de fútbol y las próximas huertas
GR-10
Sendero de Gran recorrido que une el Mediterráneo y el Atlántico, partiendo de Valencia y finalizando en Lisboa.
Este camino cruza la zona Sur de la Sierra Norte de Madrid, entrando por el Pontón de la Oliva y saliendo por el Puerto de Cotos en su variante GR 10.1.
Variedad de paisajes en este recorrido, pasando del suave paisaje de la vega del Jarama al cresterío granítico de La Cabrera o a los pinares del Pto. de Canencia, y los páramos de montaña de la Morcuera. En la zona del Puerto de La Morcuera el recorrido se adentra en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, lo que nos permite disfrutar de sus paisajes de montaña, bajo los cuales se extienden frondosos bosques de pinos y robles. Desde La Morcuera el camino baja hasta la zona del Monasterio del Paular, regalándonos preciosas panorámicas de la Cuerda Larga y los Macizos de Peñalara y los Montes Carpetanos. Desde el Paular, zona de gran valor patrimonial, el camino asciende por los valiosos pinares del Paular hasta el Puerto de Cotos.
Debido a su longitud, para excursiones de un día, se pueden realizar tramos sueltos, como de El Berrueco a La Cabrera, La Cabrera – Valdemanco, Puerto de Canencia al de La Morcuera, o del Paular al Puerto de Cotos.
Vuelta a la Reguera
Villavieja está situada a 1.066 metros de altitud sobre el nivel del mar, y alcanza los 1.834 metros partiendo hacia la sierra, rumbo norte. Su entorno natural se divide en tres tipos de paisaje, diferenciados por su utilización y por una flora y fauna propia.
La «poza» o lugar de baño de los vecinos del pueblo, era también utilizado por las mujeres para lavar la ropa y, en época de matanza, para limpiar y lavar pies, orejas y tripas de los cerdos. A este paraje se le conoce como el «caz» por estar próxima la reguera que llevaba el agua al molino para moler el trigo y el centeno. En este lugar estaba la «casa del cuerto», lugar destinado a la celebración de las reuniones de los pueblos de Gargantilla, Pinilla, Navarredonda y Villavieja, pertenecientes al cuarto de Braojos, para lo cual había un procurador que les representaba en todos los asuntos.
Los Pontones(puentes) es un paraje que data del siglo XVII por la presencia de un puente muy tosco de madera. En este lugar se juntan dos arroyos, el de «los robles» y el «buitraguillo» que pasan a formar uno solo que desemboca en el río del Lozoya. La vegetación es típica de rivera: salgueras, sauces, avellanos, chopos, cerezos, hiedras, madreselvas. En el río habita la trucha común, culebras de agua y ranas. En este punto se celebra todos los años una romería coincidiendo con el último fin de semana de agosto, en el que se celebra una misa en honor a la patrona de Villavieja, la Inmaculada Concepción, terminando la romería con una caldereta popular y, amenizado todo ello, con la música de la dulzaina y el tamboril.
La Cañada de las Solanas es una amplia cañada, delimitada por las paredes de las fincas. Estas caladas sirven para el movimiento de personas y ganado, y tuvieron mucha importancia para la trashumancia, creándose la mesta (asociación ganadera fundada por el rey Alfonso X).
La mesta se encargaba de defender los intereses de los ganaderos, revisando el buen estado de las cañadas, descansaderos y fuentes y que ningún vecino usurpase parte de la cañada para su beneficio. Dependiendo de su anchura y su longitud se las denomina de diferente manera: cañadas reales, cordeles, veredas, coladas y callejas.
Villavieja es un pueblo ganadero como lo demuestran las distintas mangas comunales repartidas por el término y que se utilizan principalmente para cargar terneros y vacas. También para curarles, vacunarles, desparasitarles y ponerles los córtales o hacer los saneamientos que exige la comunidad europea. Pegando a la manda hay un antiguo corral de piedra conocido como corral de «navamojada», tiene un chozo arruinado donde pernoctaba el pastor vigilando el ganado del ataque de los lobos u otras alimañas.
Bustarviejo Valle Hermoso
Es una ruta bastante larga que se recomienda hacer en bicicleta de montaña. Esto implica tener mucho cuidado y respeto con el resto de las personas que comparten nuestro camino y con el ganado que podamos encontrar a lo largo del mismo.
La ruta parte del núcleo urbano y llega hasta el campo de fútbol. De ahí a la Fuente de la Gregoria donde elegiremos el camino de la izquierda que nos llevará hasta la casa de los retenes forestales nada mas pasar el desembarcadero de ganado. Desde este punto coincide con la ruta 4 hasta casi llegar de nuevo al helipuerto. Unos 300 metros antes de cruzar la M610 hay que tomar un desvío a la derecha hacia la Fuente del Collado, pasarla y seguir paralelos a la carretera dejando atrás una antigua gravera. Bajamos por la pista forestal y giramos a la izquierda para volver a incorporarnos a las calles del pueblo.
Es una ruta muy bonita con poca exigencia para hacer en MTB y que nos permitirá disfrutar de un paisaje precioso.
El Espartal y los Altos del Hontanar
Los Altos del Hontanar constituyen un cordal montañoso que se escinde de la Sierra de La Morcuera y que cierra el Valle del Lozoya por su vertiente Este. Esta privilegiada situación, dividiendo los valles de Lozoya y Canencia, le otorga unas vistas inmejorables sobre ambos valles, además, de unas panorámicas sobresalientes del macizo de Peñalara, Cuerda Larga y los Montes Carpetanos.
Comenzamos nuestra ruta en Alameda del Valle, concretamente desde la Señal Vertical (S.V.) (SN81), situada en la C/ del Romero y nos dirigimos hacia Ref. Majada del Cojo / El Espartal. Nada más comenzar cruzamos el rio Lozoya y atravesamos el fondo del valle, una zona prácticamente llana, donde podemos ver praderas salpicadas de fresnos y robles donde pasta el ganado. A medida que avanzamos y nos aproximamos a la ladera, el camino va aumentando la pendiente y nos adentramos en una zona de robledal por la que ascendemos. Más arriba, el robledal se aclara, da paso a brezos y retamas y finalmente, tras una zona donde el camino se abre paso a través de las rocas que cortan la ladera, nos internamos en el pinar. Poco después llegamos el refugio de la Majada del Cojo, un refugio libre, donde llevando el equipo adecuado podemos pernoctar, o utilizarlo para descansar y reponer fuerzas. En cualquier caso, hagamos un uso correcto de este tipo de instalaciones para que estén disponibles para otros senderistas.
Junto al refugio encontramos la S.V. (SN141). Tomamos el camino que nos indica Pico el Espartal / Portachuelo de Canencia para poco después alcanzar el cordel y dirigirnos hacia la izquierda, por un amplio cortafuego por el que transita un camino. Un suave ascenso por este ancho camino nos conduce hasta el pico Espartal, al que reconoceremos por su vértice geodésico. Tras cruzar una alambrada, continuamos ahora por un sendero que desciende hasta el collado de las fuentes, y tras un repecho que remonta la ladera del Cerro del Águila, bajamos hasta el Portachuelo de Canencia. En este amplio collado, podemos ver la S.V. (SN46), y nos dirigimos hacia el camino de Navalmaillo (Pinilla del Valle / Alameda). El sendero, que tras internarse en el robledal se tornara en camino, desciende de manera continuada entre el robledal hasta llegar a las inmediaciones del Embalse de Pinilla, cuya cola o lugar donde el rio desemboca en el embalse cruzamos por un puente y continuamos hasta un cruce donde hallamos una S.V. (SN27). Aquí seguimos hacia la izquierda, en dirección Alameda / Oteruelo, nos encontramos en el Camino natural del valle por el que en apenas 30 min, regresamos de nuevo a Alameda.
Cañada de las Merinas
Cañada de las Merinas.
Ruta de gran valor etnográfico que nos lleva a recorrer parte de una de las cañadas con más solera del centro peninsular. La trashumancia, una de las actividades con más importancia histórica en la Sierra Norte, se plasma en esta ruta por donde entraba y salían cada año miles de cabezas de ganado para pastar en las laderas, collados y puertos de la Sierra Norte durante la época estival.
Con la posibilidad de poder comenzar en Bustarviejo o Buitrago, la ruta que describimos a continuación tiene su inicio en Buitrago del Lozoya, donde destaca su muralla medieval que fue declarada Monumento Nacional.
La ruta parte desde la Plaza Picasso, donde se encuentra la Señal Vertical (SN101), nos incorporamos a cañada Real Segoviana, El Cuadrón / Cincovillas. Una vez cruzada la autovía, giramos hacia el Sur. El camino entre encinas y robles gana suavemente altura mientras nos dirigimos a El Cuadrón lo que nos deja bonitas imágenes del embalse de Riosequillo. En El Cuadrón, pasamos por la S.V. (SN100), seguimos las indicaciones hacia la Cañada Real Garganta de los Montes (por cerro Perdigón) / Lozoyuela. Tras pasar el CEA Valle del Lozoya ascendemos hasta el collado del Portachuelo, donde nos topamos con la S.V. (SN29) y continuamos hacia Antigua cárcel / Valdemanco. En este punto nos asomamos a la Sierra de la Cabrera, el camino bordea la ladera de Peña Negra, y pasamos junto a un antiguo penal de la posguerra.
Entre la Sierra de la Cabrera y Peña Negra alcanzamos uno de los lugares con más solera de la ruta, el collado del Medio Celemín. En este punto a los pastores que conducían los rebaños se les cobraba un portazgo o impuesto por entrar en las tierras del señorío de Buitrago. Que consistía en medio celemín (Medida de capacidad) de trigo.
A partir de aquí el camino llanea faldeando las laderas de Peña Negra y el Mondalindo hasta alcanzar la bonita localidad serrana de Bustarviejo.
Senda para todos. Redueña
La Senda para Todos es un recorrido sin apenas desnivel con un trazo firme, que permite el acceso a personas con movilidad reducida o en silla de ruedas. Los contenidos de los paneles están adaptados para las personas invidentes, contextos en braille y volúmenes en relieve para que puedan conocer la riqueza ambiental de la dehesa boyal de Redueña. La dehesa boyal constituye uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo de la Sierra donde crecen quejigos, encinas, o enebros de la Miera entre otras especies.
Circular Peña la Cabra
La Peña la Cabra es una las cumbres más significativas de la Sierra Norte, no tanto por su altura pero si por su inconfundible silueta, visible desde casi todos los puntos de la Sierra. Su forma piramidal, compuesta de pizarra llama la atención y es una ascensión obligada para los senderistas que se acercan a la Sierra Norte. Circunvalar esta mole de pizarra, nos ofrece una multitud de paisajes de gran belleza, en donde se combinan cordales con unas magníficas panorámicas, robles centenarios, caminos tradicionales de mampostería en pizarra, pueblos de arquitectura negra y una naturaleza exuberante. Os proponemos una ruta ideal para completarla en dos días, pernoctando en Puebla o en Robledillo o Berzosa.
Comenzamos nuestra ruta en Berzosa del Lozoya, un bonito pueblo rodeado de un mar de jara y posado en una ladera que le otorga unas preciosas vistas. Desde la señal vertical (S.V.) SN43, nos dirigimos hacia Collado de Peña Parda. Tras salir por la parte alta del pueblo, nos adentramos en la dehesa de robles y vamos ganando altura suavemente mientras caminos en diagonal por la ladera. El robledal da paso al pinar y tras incorporarnos a un camino a nuestra derecha que gana en pendiente, alcanzamos el collado de Peña Parda. Caminamos ahora por el cordel, a medida que ascendemos las vistas son sublimes, roquedos afilados, pinos moldeados por el viento, praderas alpinas y algunas construcciones en ruinas, algunas de ellas restos de refugios y puestos de comunicaciones de la Guerra Civil, a nuestra derecha vemos la mole piramidal de Peña la Cabra. Tras recorrer todo el cordel, llegamos a una pista forestal al a que nos incorporamos a la derecha, y que nos conduce al Collado de la Tiesa, donde tenemos la S.V. SN36. Desde aquí nos dirigimos hacia Collado Larda / La Puebla, pero antes, no podemos dejar escapar la cumbre de Peña la Cabra, para ello, debemos tomar el senderos que a través de la loma y señalizado con hitos de piedra se dirige a la cumbre. Desde Peña la Cabra tenemos unas increíbles vistas sobre toda la Sierra de Guadarrama y las sierras adyacentes, la Sierra de Ayllón, el embalse de El Atazar…Después del atracón de vistas, volvemos sobre nuestros pasos al collado de la Tiesa. El camino desciende y nos internamos en un hermoso pinar que alterna zonas de pradera que nos dejan unas vistas espectaculares del Valle de La Puebla y de las cumbres que encierran el valle.
Llegamos al hermoso collado Larda, un paisaje idílico de praderas verdes salpicado de afiladas pizarras que afloran del suelo. Seguimos las indicaciones de SN110, hacia Puebla, unos retorcidos robles nos acompañan el inicio del descenso. Entre jaras, robles centenarios y algunos viejos tinaos llegamos a Puebla. Puebla es uno de los pueblos con la arquitectura más cuidadas de la Sierra Norte, sus casas de pizarra y sus estrechas calles invitan a un tranquilo paseo y a disfrutar del paisaje que envuelve al pueblo.
Después de un merecido descanso volvemos sobre nuestros pasos al Collado Larda, esta vez seguimos las indicaciones de SN110 hacia Robledillo, continuando por el camino del cartero. Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.
Antes de llegar a Robledillo nos topamos con la S.V. SN90 hacia Berzosa, un camino vecinal nos conduce a Berzosa, donde comenzamos nuestra caminata.
Por la Dehesa Boyal de Montejo
Este bonito itinerario discurre por la dehesa boyal de Montejo, la cual sigue proporcionando ricos pastos para el ganado y leña para calentar los hogares de los vecinos. A partir del 25 de abril se guarda el ganado en la dehesa para evitar que este dañe los cultivos o los prados de siega. La dehesa está formada por un bosque de roble melojo, que guarda ejemplares de gran tamaño, y fresnos, además de las cuatro pilas de riego (lagunas artificiales) que surten de agua a la reguera.
En la peña Balagares encontraremos rocas de esquisto alterados y entre las brillantes micas podemos ver abundantes granates de gran tamaño. En una zona más despejada, salpicada de fresnos, podemos ver un chozo como el que utilizaban antiguamente los pastores, de construcción circular con “cubierta viva” de cepellones de pastizal y lajas que proporciona mayor resistencia e impermeabilidad.
Entre los viejos robles, las fresnedas y el pastizal no es raro observar varias especies de aves como los pitos picapinos, mitos, carboneros, trepadores azules o agateadores además de jabalíes o zorros entre otros animales. La ruta nos deja bonitas panorámicas de Montejo y del Valle del Lozoya.
Ruta embalse de El Villar
La ruta comienza en la Plaza de la Constitución de Mangirón, se dirige a la calle del Norte, gira a la derecha y pasa al lado de la Fuente Vieja, pozo que utilizaron los vecinos para el suministro de agua hasta que en el año 1932 se construyó la fuente de la plaza. La ruta cruza el arroyo Mangirón por un puente y continúa por un camino de tierra señalizado como vía pecuaria. A la derecha queda una formación rocosa de granito denominada Peña el Tormo muy popular entre la gente del pueblo. A lo largo de los siguientes kilómetros se presentan varios cruces y bifurcaciones. En los cuatro primeros, la senda continúa por el camino de la derecha; en las siguientes dos bifurcaciones, sigue por la izquierda y el siguiente por la derecha. La ruta baja hasta la orilla del embalse y se inicia el regreso subiendo por una empinada ladera. Una vez arriba, en el primer cruce, la ruta sigue por la derecha y en el siguiente por la izquierda. La senda continúa hacia el arroyo de Mangirón y la depuradora y entra en el núcleo urbano donde termina su recorrido.
La ruta discurre entre encinares, algunos catalogados como Montes Preservados, donde la encina es la especie arbórea predominante acompañada en algunas zonas de roble melojo y fresno. El sotobosque está formado por jaras, retamas, enebros y plantas aromáticas. Característica de esta zona es la denominada piedra de Mangirón utilizada tradicionalmente en todo tipo de construcciones. Se trata de un tipo de roca metamórfica denominado gneis que se formó hace 500 millones de años.
A lo largo del recorrido, la senda coincide en varios tramos con dos vías pecuarias: Colada de Peñas Varaeras o Tormo, aproximadamente durante medio kilómetro nada más salir del pueblo, y Cañada Real del Vado de Paredes durante otros 900 m.
La ruta permite asomarse al embalse de El Villar, construido en el siglo XIX en el río Lozoya, y que a día de hoy sigue abasteciendo a Madrid. Destacan las bonitas vistas de la lámina de agua, rodeada por la vegetación arbórea que cubre las laderas.
Las Lagunillas y El Nevero
Preciosa ruta, imprescindible para los amantes del Guadarrama y aficionados a la geología de montaña, ya uqe la ruta nos permite visitar una de las más importantes hoyas glaciares de los Montes carpetanos, la hoya de Pinilla.
Partimos del área recreativa de las lagunillas, en el km 11 de la carretera M-637 que une Lozoya con el Puerto de Navafría a unos 500m antes de alcanzar el puerto. Tomamos el camino que sale al fondo del parquin y nos internamos en el pinar, por poco tiempo, ya que estamos casi en su limite altitudinal por lo que pronto se alterna con el piornal y un poco más arriba, el piorno se hace protagonista del paisaje. El sendero va ganando altura y nos conduce hasta Peña Cuervo, donde se ubica un bonito mirador, donde podemos deleitarnos con la vistas sobre el valle del Lozoya. De regreso a la senda y tras cruzar la tapia de piedra que separa los términos de Lozoya y Pinilla del Valle, el sendero deriva ladera arriba, hacia la derecha y en apenas 10 minutos concluye en el borde de lo que fue una morrena glaciar. Estamos en la Hoya de Pinilla, un pequeño circo glaciar que no carece de nada: lanchas pulidas por el milenario trabajo del rozamiento glaciar, morenas rocosas y una zona aplanada donde se acomodan tres lagunillas temporales.
Retomamos el camino y acometemos la ascensión a la cumbre por una senda fácil que rodea el extremo occidental del circo, para terminar coronando el Pico del Nevero por su ladera SO. Decimos fácil, ya que desde las lagunillas existen varios canales por los que equipados con crampones se puede ascender al nevero y que conllevan cierta dificultad.
Una vez en la cumbre, las vistas son impresionantes, el cordal de los Montes Carpetanos hacia el Suroeste, rematado por el macizo de Peñalara y la Cuerda Larga. Mas abajo el Valle del Lozoya surcado por el rio Lozoya y el embalse de Pinilla, hacia el oeste la llanura castellana…
Iniciamos la vuelta dirigiéndonos hacia el Noreste, continuando por este amplio cordal de mas de 50km que forman los Montes carpetanos, el descenso es suave hasta llegar al Alto del Puerto, desde donde podemos observar como la linea de suaves cumbres continua hacia el Noreste. A partir de aquí el descenso es más pronunciado, poco después nos internamos en el pinar, y poco antes de llegar al puerto tomamos un camino a nuestra derecha que nos lleva del vuelta al área recreativa.
El Camino de los Botánicos
La Sierra Norte de Madrid situada en el Sistema Central forma parte del eje divisorio de las dos mesetas. Este territorio fronterizo y de transición climática alberga gran cantidad de ecosistemas. El Camino de los Botánicos nos invita a conocer varios de estos ecosistemas, que son una excepción en estas latitudes. En tan solo 15 km pasaremos por un área de piornos, retamas y cambroño, un pinar de pino silvestre, un bosque de acebos y un abedular, todo un regalo para los amantes de la botánica y la ornitología.
Partiremos de Somosierra, junto a la ermita de la Soledad tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN57) e iniciamos nuestra ruta incorporándonos al Camino Horizontal, dirección Dehesa de acebos (por horizontal). Una pista forestal nos introduce en un ecosistema de matorral, donde las retamas, cambroños y piornos dominan la escena. Ya avanzada la primavera, la floración de estas especies lo inunda todo de amarillo. En cuanto a aves, no es raro observar al pechiazul o alguna curruca entre sus ramas. Tras el matorral, entramos en una zona de pinar silvestre acompañado de un interesante sotobosque donde destaca el acebo. Multitud de aves forestales como pícidos pueblan esta zona. Tras el pinar, vemos un muro de piedra a nuestra izquierda, pronto encontramos la S.V. (SN56). Siguiendo el Camino de la dehesa y la indicación Dehesa de Acebos / Robregordo, atravesamos el zarzo de entrada y penetramos en la Dehesa. Este singular bosque es la acebeda mejor conservada de la Comunidad de Madrid.
Estas formaciones no son algo habitual, el acebo suele formar parte del sotobosque de pinares, hayedos o robledales, pero es algo extraño que sea la especie predominante. La concurrencia del clima con el tradicional manejo del ganado nos ha legado esta joya botánica y paisajística. Las espesas masas de acebos, ofrecen protección y proporcionan un alimento fundamental para las aves en los meses más fríos, ya que el fruto del acebo madura en noviembre, diciembre. El acebo es una especie protegida, no se permite cortar ramas ni recoger frutos. El camino desciende hasta un área recreativa, para remontar y salir a la antigua N-I, donde tenemos la S.V. (SN40). Continuamos hacia Dehesa bonita / Somosierra, nos incorporamos a un camino que tras descender paralelo a la autovía, la atraviesa por un túnel, para continuar paralelo a la autovía hasta la S.V (SN39). Continuamos hacia dehesa bonita / Somosierra. La dehesa bonita de Somosierra, guarda una de las reliquias botánicas que aún nos quedan en la región de épocas glaciares. Su ubicación a una altura de 1450 m y expuesta a los vientos fríos y húmedos del Norte, crean un microclima ideal para estas especies. Su enorme variedad: acebos, robles, cerezos, avellanos, servales y, sobre todo, abedules, hacen de éste un lugar espectacular, sobre todo cuando llega el otoño y los contrastes de colores entre las diferentes especies se hacen más patentes.
Las fuentes del Jarama. MTB
Partimos de Horcajuelo de la Sierra por el camino de las Pinillas. El camino conduce a una zona ganadera, pero antes de llegar a las naves se bifurca, nosotros tomamos el camino que sale a nuestra izquierda y poco después en el siguiente cruce, seguimos de frente. El camino asciende por una zona despejada de pastos y matorral internándonos en el valle que forma el arroyo de las Cabrillas. Después de un par de kilómetros llegamos a un abrevadero, el ascenso ahora es un poco más suave, y tras otra curva de herradura, afrontamos una corta rampa antes de alcanzar el Alto de la Era. Cambiamos de vertiente, llaneamos hasta incorporarnos a un nuevo camino en sentido ascendente, cruzamos una valla y en el siguiente cruce nos mantenemos en el mismo camino que realiza una curva de herradura. A continuación, recorremos toda la parte alta del valle ascendiendo de manera tendida, sin grandes rampas lo que nos permite un ascenso muy cómodo. Tras una curva de herradura, de la que parte un camino, una última rampa, nos deja en el collado del Mosquito a mas de 1800m. Desde el collado se nos abre un precioso paisaje de cumbres y sierras, como la Sierra de la Cebollera vieja, presidida por el tres Provincias, o la Cuerda de la Pinilla donde reina el pico del Lobo con sus 2273m.
Comenzamos el descenso, cerca de la primera curva, se esconde el nacimiento del Jarama y enfrente podemos ver el salto del arroyo de la Chorrera que poco después se unirá a este. El descenso, de 16 km hasta que lleguemos al puerto de El Cardoso, nos deja impresionantes panorámicas. Frente a nosotros se despliega el cordal del Cerrón, formado por varias cumbres de más de 2000m, que culmina en el Cerro de la Calahorra y se extiende una variedad forestal que si estamos en otoño nos obligara a hacer varias paradas para admirar el mosaico de colores que inunda el paisaje. Antes de llegar al Puerto del Cardoso, pasamos por la parte alta del hayedo de Montejo.
Una vez en el Puerto, nos incorporamos al camino que se dirige a Montejo de la Sierra, hay flechas indicadoras. El camino transita la ladera Oeste del valle que baja desde el Puerto, y se interna mas tarde en la dehesa de Montejo. Atravesamos la dehesa, en la que podemos ver las balsas de riego de la reguera. Por el camino del agua llegamos a Montejo. Tomamos el camino de las huertas, camino vecinal que en un kilómetro nos deja en la carretera que conduce a Horcajuelo, solo nos quedan los últimos metros para acabar nuestra ruta.
Mondalindo por la Mina de Plata
Esta es una ruta con cierto nivel de exigencia que implica tener una buena forma física. El camino es mixto de pistas y sendas de montaña con algunas zonas muy quebradas y con piedras sueltas donde hay que tener cuidado. Sin embargo, la ascensión nos permitirá contemplar desde el cordel: el Valle del Lozoya y Valle Hermoso, la Campiña Alcarreña, el macizo de El Pendón, La Cuerda Larga, Las Machotas de Zarzalejo, La Cabrera y la Sierra de Hoyo.
Solo en el primer tramo de ascenso, desde la Fuente de la Gregoria, hasta unos ciento cincuenta metros antes de llegar a la Torre de la Mina hay árboles que nos protegerán del sol. El resto de la ruta no tiene sombra, lo cual no disminuye su belleza.
Si estamos cansados o, simplemente no queremos continuar, podemos dar una vuelta por la zona y ver los restos de la explotación minera ayudados por los paneles explicativos.
Si continuamos y conseguimos hacer cima, en el Mondalindo nos espera un buzón de montaña donde poder escribir nuestra experiencia y leer la de otras personas practicantes del montañismo.
Cerro del Salinero y Porrejón
El Porrejón es una de las atalayas más bonitas de la Sierra Norte pero suele pasar inadvertida debido a que no destaca dentro del precioso cordal en el que se ubica. Menos conocida que su vecina Peña la Cabra, esta cima nos permite ver con más detalle la Sierra del Rincón y la de Ayllón. La ruta que proponemos también nos permite conocer la dehesa de robles de La Hiruela o el bonito collado del Salinero, donde podremos observar aves como el roquero rojo.
Coemnzamos frente al ayuntamiento de La Hiruela, donde tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN65) y seguimos las indicaciones hacia Pto. de La Hiruela / La Puebla. Tras un breve tramo por carrera nos incorporamos a un camino que asciende por la loma de Los Raseros hasta una caseta de vigilancia de incendios donde se halla la S.V. (SN64), giramos hacia la izquierda hacia Puerto de La Hiruela. Alcanzamos el Puerto tras un breve tramo por carretera, justo allí seguimos las indicaciones de la S.V. (SN52) y continuamos hacia Collado del Salinero. Nos incorporamos a un sendero que remonta la loma del Cerro Salinero, una vez ganada altura el sendero sortea la cima del cerro por su ladera Sureste para descender suavemente al collado del Salinero. El collado es un lugar idílico que nos ofreces grandes panorámicas, un lugar ideal para observar algunas aves de montaña, como el roquero rojo. La S.V. (SN35), nos indica el sendero hacia el Pico Porrejón. El sendero asciende ahora de manera clara entre brezos hacia el pico, los afilados afloramientos de pizarra se elevan entre el brezo, dándole un carácter espectacular a la subida. Desde el Porrejón se nos abren unas vistas espectaculares. Hacia el Norte y hacia el Este la Sierra de Ayllón nos muestra sus salvajes cimas, comenzando por el Tres Provincias, junto al Puerto de Somosierra, destacan el pico del Lobo, el Cerrón o el cerro de la Calahorra. Hacia el Este, valles, barrancos y cimas como el Ocejón dominan la escena. Hacia el Oeste y hacia el Sur la Sierra del Rincón y la Sierra de Guadarrama completan esta magnífica visual en 360°. Descendemos por el mismo sendero hasta el collado del salinero, y al llegar a la S.V. tomamos el sendero hacia Dehesa de La Hiruela. Tras descender poco a poco por la ladera de Los Horcajos, el sendero gira y cambiamos de vertiente en el collado Hondo, por donde accedemos a la dehesa de La Hiruela, espectaculares rebollos nos acompañan todo el descenso por la dehesa. Tras cruzar la carretera, la senda de Fuente Lugar, nos conduce de regreso a La Hiruela.
Minas de plata de Horcajuelo
La Mina San Francisco, como así se llamaban a las minas de plata de Horcajuelo, empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX. La mina estuvo activa desde 1840 hasta las ultimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860. Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En el diario minero “La Antorcha” (1857), se escribió que “la mina San Francisco ha cortado un filón conteniendo plata agria, plata roja oscura y cloruros de plata, presentándose también plata nativa».
Comenzamos nuestra caminata en Horcajuelo, dirigiéndonos por la calle principal hacia el Norte. Antes de llegar al campo de futbol, tomamos el camino que sale a nuestra derecha. A la izquierda del camino y mientras ascendemos suavemente bajo la sombra de fresnos y robles, podemos ver zonas de huertas. Pasada una cancela, entramos en una zona más despejada y caminamos junto a un muro de piedra seca, hasta llegar a un cruce, donde podemos ver una flecha indicadora. El camino al que nos incorporamos sube bruscamente, hasta llegar a una zona en la que se asoman grandes esquistos donde se suaviza la ascensión. Un poco mas adelante, el camino gira hacia la ladera, la cual vamos bordeando hasta llegar a la mina.
En la zona se puede todavía contemplar la bocamina, excavada en roca en el filón principal. Dado que no está garantizada la seguridad dentro de las minas, no se debe entrar en las mismas. En los alrededores de la bocamina encontraremos antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén, así como un pozo inundado y las escombreras. En el pozo maestro de Horcajuelo, a pesar de lo primitivo de las herramientas se llegaron a alcanzar 60 m de profundidad.
La vuelta la realizamos dirigiéndonos de frente a la bocamina siguiendo un senderos que desciende hasta la loma, atravesamos el arroyo grande y volvemos a encontrarnos con el camino de subida, al cual nos incorporamos para volver a Horcajuelo.
Tierra de Colonos
En el siglo XI, tras la conquista de Toledo por los ejércitos cristianos y la consolidación de los territorios reconquistados al Norte de dicha ciudad, se comienza a repoblar las zonas al Sur del Sistema Central. Con la firma del Fuero de Sepúlveda en el año 1076 por Alfonso VI, se ceden tierras libres de carga en las zonas entre las líneas del Duero y el Tajo. A la par que el terreno, los colonos recibían una pequeña cantidad en metálico con el fin de hacer frente a los primeros gastos de herramientas y simientes. Estos pueblos por lo que transita nuestra ruta, fueron de los primeros lugares de la Sierra Norte de Madrid donde se asentaron estos colonos cristianos, la Ermita de San mames o el despoblado de Santiago son testigos mudos de este momento histórico.
Comenzamos nuestra ruta en Gargantilla, en la misma plaza, tenemos la señal vertical (S.V.) SN48 y nos dirigimos hacia Eta. de Santiago / S. Mamés. Poco después junto a la rotonda seguimos las indicaciones de la S.V. SN109 hacia Camino de Reimoros, S. Mames. El camino se interna en una zona de robledal y zonas abiertas, desde donde podemos divisar unas bonitas vistas del valle del Lozoya y del embalse de Riosequillo. En un cruce señalizado con la S.V. SN147, podemos optar por visitar Navarredonda, población que alcanzamos a través de un bonito sendero entre robles o continuar hacia S. Mamés, donde os recomendamos visitar la iglesia de S. Mamés que se asienta sobre la antigua ermita erigida en honor al santo por los primeros pobladores. La influencia islámica ha quedado reflejada en su bello ábside de estilo románico-mudéjar.
Continuamos hacia Pinilla de Buitrago desde S.V. SN49, a través de zonas de pasto y pequeños bosquetes de robles y fresnos. Llegados a un cruce en una bonita pradera, vemos la S.V. SN41, y continuamos hacia Pinilla, a donde llegamos a través de un camino entre fincas. Junto a la fuente, vemos otra S.V. de la Red, SN42 y continuamos hacia Eta. de Santiago. El camino jalonado de muros de piedra seca nos conduce hasta el despoblado de Santiago, el emplazamiento original de Gargantilla y uno de los primeros asentamientos de la zona, donde solo permanece en pie las ruinas de la ermita de Santiago, y lugar en el que se produjeron los desposorios de Juana la Beltraneja.
Un amplio camino de zahorra nos conduce de nuevo a Gargantilla tras cruzar las vías del tren.
El Portachuelo Viejo
Os proponemos una ruta para descubrir uno de los ejemplos del patrimonio viario de la Sierra Norte de Madrid, en esta ocasión uno de los pasos históricos que conducían a Buitrago desde el Sur. Este collado, conocido como el Portachuelo Viejo, fue sustituido por el Portachuelo nuevo, lugar por donde transita hoy día la autovía N-I.
El Portachuelo Viejo es un paso empedrado, que se usaría como camino mulero y que se ubica entre los cerros de El Picazuelo y Peña Caldera.
Partimos de la Plaza Picasso de Buitrago del Lozoya. Junto a la cartelera de la Red Carpetania tenemos la señal vertical (S.V.) (SN101) y nos dirigimos hacia Portachuelo Viejo / Cincovillas, poco después en SN102, mantenemos la misma dirección. Salimos de Buitrago a través de una calle de casas adosadas y chalets hasta llegar a la Colada del Portachuelo, un camino de tierra que nos va acercando a la ladera del Portachuelo. Tras pasar por una zona de pradera, el camino comienza a ganar altura y el paisaje se va poblado de rebollos y encinas. Tras transitar pegados a un muro de piedra seca, iniciamos la subida hacia el portachuelo. Ahora podemos adivinar tramos empedrados, que se alternan hasta el mismo collado. Utilizando la imaginación, podemos idear este paso con un empedrado en mejores condiciones por donde pasarían vecinos y viajantes con sus mulas y caballos.
Justo en el collado tenemos la S.V. (SN116), continuamos hacia Cincovillas / Mangirón. Tras un breve descenso llegamos a Cincovillas, atravesamos el pueblo y en una plaza junto a la carretera vemos la cartelera de Carpetania y la S.V. (SN115). Hacemos un breve tramo por carretera siguiendo las indicaciones hacia Mangirón / Buitrago (por Gariñas) y nos incorporamos a un camino que nos lleva hasta un cruce donde vemos otra S.V. (SN139). Continuamos por la calleja de los Jarotes, dirección Buitrago / Gascones, una preciosa calleja, rodeada de parcelas y fincas delimitadas por muros de piedra seca que finalmente nos conduce hasta la carretera M-126, a la cual nos incorporamos, dirigiéndonos hacia la izquierda durante 1 km. Junto a la carretera, vemos una cancela y una S.V. (SN138) y continuamos hacia Buitrago / Gascones, caminando ahora paralelos a la carretera por un camino que por el pinar de las Gariñas nos deja en Buitrago. Tras tomar el paseo del rio, una preciosa senda elevada junto al Lozoya, disfrutamos de unas impresionantes vistas de Buitrago, antes de regresar al punto de inicio.
Camino Natural del Valle del Lozoya. Accesible
Este Camino Camino Natural del Valle del Lozoya se compone de una ruta principal y seis itinerarios complementarios, que ofrecen al viajero la posibilidad de acercarse a conocer el Valle del Lozoya, un entorno salpicado de ermitas ocultas entre pinares centenarios, que cuenta con la presencia constante del río Lozoya, y una rica biodiversidad en la que destacan especies tan amenazadas como el águila imperial (Aquila adalberti) o la Graellsia, una mariposa nocturna única en el mundo.
Este tramo accesible cuenta con la presencia constante del rio Lozoya, recorriendo la orilla del pantano de Pinilla.
Otro importante recurso patrimonial asociado a esta ruta es el Yacimiento Arqueológico Valle de los Neandertales, en el término municipal de Pinilla del Valle.
Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)
Circular Campadales
El alto o puerto de Campadales se sitúa en plena Sierra de la Dehesilla. Esta sierra es un suave cordel que se escinde de los Altos de la Cebollera Nueva y se extiende de Norte a Sur, limitando la Sierra del Rincón al Este y el valle medio del Lozoya al Oeste. Así mismo, separa los pueblos de Horcajo de la Sierra y Madarcos, de los pueblos de la Sierra del Rincón situados en las inmediaciones de la Dehesilla, Pradena del Rincón, Montejo de la Sierra y Horcajuelo de la Sierra. Os proponemos una ruta ideal para completar en dos días y conocer en profundidad tanto los pueblos, como los enclaves naturales y patrimoniales que se asientan en sus laderas.
Partimos de Horcajo de la Sierra, desde la Señal Vertical (S.V.) SN126, siguiendo las indicaciones hacia Aoslos / Madarcos. Tras rebasar la interesante Iglesia de S. Pedro in Cathedra, tomamos un sendero que nos deja junto a la S.V. SN15 y continuamos hacia Madarcos. El sendero se acerca al rio Madarquillos y discurre paralelo a la orilla. La sombra del bosque de galería nos acompaña y antes de Madarcos podemos disfrutar de dos molinos tradicionales el del Tío Cecilio y el del Madarquillos. El sendero asciende y se separa del rio hasta la S.V. SN16. Continuamos hacia Madarcos. Una vez en Madarcos podemos decir que hemos estado en el pueblo con menor población de la Comunidad de Madrid. Junto a la Iglesia tenemos la S.V. SN31 y nos dirigimos hacia collado de la Dehesilla. Tras unos 200m de carretera tomamos un camino que nos conduce a la dehesa de fresnos de Madarcos. Tras rebasarla, asciendemos la ladera de la Sierra hasta el Collado. Desde el collado las vistas son impresionantes hacia ambas vertientes. Hacia el Este podemos ver casi la totalidad de la Sierra Norte y sus pueblos bajo la sombra de los montes Carpetanos y el macizo de Peñalara. Hacia el Oeste, la Sierra del Rincón y los pueblos de Pradena, Montejo y Horcajuelo.
Si tenemos tiempo, podemos subir al pico de la Dehesilla, situado muy cerca del collado. Tras disfrutar de las vistas, tomamos un sendero que en diagonal y entre los robles desciende hacia la vertiente Este. Poco después de rebasar un abrevadero, el camino se dirige a un muro de piedra seca, pasamos el zarzo que lo cierra y nos incorporamos a un camino hacia la izquierda hasta llegar a un cruce desde donde seguimos las indicaciones hacia Pradena de la S.V. SN32. Tras cruzar el arroyo de la Garita, un sendero conduce a Prádena. En Prádena no debéis perderos la Iglesia de Sto. Domingo de Silos y su necrópolis. Salimos de Prádena por la senda del agua, siguiendo las indicaciones de SN127 hacia Montejo. Tras un kilometro de camino junto a la carretera, tomamos una vía pecuaria que nos conduce a través de manchas de roble y praderas a Montejo. Montejo merece un paseo por sus calles, visitar su iglesia y como no, llenar nuestra cantimplora en la fuente de los Tres Caños.
Desde la S.V. SN153, nos incorporamos al camino de las huertas hacia Horcajuelo. Una preciosa calleja entre muros de piedra seca jalonada de huertas nos conduce a Horcajuelo. Horcajuelo tiene una arquitectura muy cuidada, sus casas de piedra se confunden con el paisaje natural y pasear por sus tranquilas calles nos trasporta a tiempos donde otros modos de vida se desarrollaban en esta zona, todo esto lo tenemos plasmado en su magnífico museo etnográfico.
Desde Horcajuelo nos dirigimos por el camino de las minas hacia Minas de S. Francisco / Horcajo de la Sierra, tal como indica la S.V. SN87. El camino asciende, primero por una zona arbolada y más tarde por laderas cubiertas de matorral bajo donde afloran afiladas rocas de esquistos. Tras llegar a la ladera de El Frontal, nos topamos con la S.V. SN3, y seguimos las indicaciones hacia Horcajo de la Sierra. Junto a la señal ya vemos las montañas de escombros y restos de la mina de S. Francisco. Esta mina empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX y estuvo activa desde 1840 hasta las últimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860. Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En el diario minero “La Antorcha” (1857), se escribió que “la mina San Francisco ha cortado un filón conteniendo plata agria, plata roja oscura y cloruros de plata, presentándose también plata nativa».
Continuamos a media ladera nuestro camino hacia el Oeste, por una zona despejada hasta llegar a la loma, por la que cambiamos de vertiente. Un camino paralelo al muro de piedra seca desciende hasta la entrada de la dehesa. Nos internamos en la bonita dehesa de Horcajo, hasta salir de ella por una calleja que nos deja en la carretera junto a un área deportiva. Nos incorporamos a la carretera hacia nuestra derecha hasta llegar de nuevo a Horcajo.
La reguera y la dehesa de Horcajo
La ruta de la Red Local de horcajo nos invita a pasear por un entorno natural transformado por la mano del hombre pero de una manera ancestral y sostenible.
La ruta nos interna dentro de una de las dehesas boyales con más solera de la Sierra, una dehesa compuesta por robles melojos en gran estado y en donde tradicionalmente ha pastado el ganado y se ha utilizado para suministrar leña al pueblo de manera sostenible.
Otro de los recursos que vamos a visitar y que tiene un gran valor social e histórico es la reguera comunal de Horcajo – Madarcos. Esta construcción de unos 13.5 kilómetros es la estructura más antigua que conservamos en el pueblo. Nace 1.5 kilómetros por encima del pueblo de Robregordo y llega hasta el pueblo de Madarcos. Su recorrido comienza a 1350 metros de altitud y acaba a unos 1100 metros en Madarcos. Durante estos 250 metros la pendiente intenta ser homogénea, ni con demasiada pendiente que rompa la estructura de la reguera por la fuerza del agua, ni demasiado poca pendiente que haga que el agua quede estancada. Su construcción se realizó con el comienzo de estas primeras poblaciones de pastores en la cara sur de Somosierra.
Al puente romano
La senda comienza en la plaza de la Picota de El Berrueco, sigue por la calle de los Huertos, calle Peña y calle Esperillas, cruza la carretera M-127 y continúa por la travesía de Cervera en dirección al cementerio, que deja a la izquierda. La ruta se aleja del casco urbano por un camino, primero de tierra y luego de hormigón, y se desvía por una pequeña senda que sale a la izquierda, antes de llegar al depósito de agua. El camino bordea una zona rocosa más elevada, la Peña de la Horca, dejándola a la derecha, y atraviesa una pradera conocida como Prado Nuevo, donde antaño se trillaban las cosechas. El recorrido se acerca a la carretera M-131 que une El Berrueco con Sieteiglesias. Ruta y carretera marchan más o menos paralelas hasta llegar al final del trayecto en el arroyo Jóbalo, lugar donde se encuentra el denominado Puente Romano. La vuelta se hace por el mismo camino.
La ruta atraviesa un paisaje caracterizado por los berrocales, rocas con formas redondeadas resultado de la descomposición y erosión del granito. También se pueden observar las características piedras caballeras, rocas aisladas con una pequeña superficie de apoyo y que se mantienen en una posición inestable. La vegetación está compuesta, principalmente, de encinas, enebros, plantas aromáticas y jaras. El recorrido permite, además, disfrutar de amplias panorámicas de El Berrueco, el Pico de la Miel y Las Cabreras.
El puente sobre el río Jóbalo formaba parte del camino histórico que cruzaba el puerto de Somosierra y unía ambas Mesetas. Tiene un probable origen romano. A lo largo de los siglos ha sufrido importantes cambios y en el año 2015 fue restaurado. En el río hay una interesante vegetación de ribera formada por alisos, fresnos y sauces entre otras especies.
Pueblos de la Vega del Jarama
La vega del Jarama constituye una de las singularidades geográficas y naturales de la Sierra Norte de Madrid. Esta vega constituye una llanura alomada donde se cultivan principalmente cereales aunque en ella también tienen cabida vides u olivos. Entre las peculiaridades geográficas destacamos la naturaleza caliza del terreno, en contraste con los materiales de los que se componen los relieves de la Sierra Norte, principalmente gneis y pizarras. Entre las naturales podemos destacar que este ecosistema es la guinda del pastel a la variada biodiversidad
que caracteriza a la Sierra Norte. Aquí podemos observar aves esteparias como la avutarda o el aguilucho cenizo, en contraste con aves de alta montaña como el pechiazul o el buitre negro que podemos encontrar en otras áreas de la Sierra Norte. Comenzamos nuestra ruta en Patones de Arriba, pueblo con una cuidada arquitectura rural. Bajando por la carretera, encontramos la Señal Vertical (S.V.) (SN63), y continuamos bajando en dirección Patones de Abajo / Torremocha, dirección que seguimos en las dos siguientes S.V. Tras la tercera S.V. nos incorporamos a un camino que baja por la zona más angosta del barranco calizo, y que nos deja prácticamente en Patones de Abajo. Junto a un parque vemos la S.V. (SN8), continuamos en dirección Torremocha / Torrelaguna. Tras cruzar Patones, salimos por el camino de las huertas a la zona de cultivos, en nuestro camino podemos ver campos dedicados al cereal, olivos y vides. Os recomendamos un paseo por Torremocha, un bonito pueblo en el que podemos visitar un museo de la agricultura, fruto de la estrecha relación de Torremocha con esta labor. Siguiendo las indicaciones de la S.V. (SN83) nos dirigimos a Torrelaguna / El Espartal por el camino de las lagunas altas. El camino ahora dominado por las
extensiones dedicadas al cereal, remonta una loma, donde se halla la S.V. (SN144). Tomamos el camino que sale a nuestra derecha hacia Torrelaguna / Redueña. Desde aquí podemos ver el municipio de Torrelaguna. Esta zona alomada es un buen lugar para observar aves como el aguilucho cenizo o la avutarda. Torrelaguna es un pueblo con un destacado patrimonio artístico por lo que os recomendamos una detenida visita por sus calles y plazas.
Camino del Cartero
El cartero ha sido uno de los personajes más queridos y que más relación ha tenido con la población rural. Además de recorrer grandes distancias a pie, a caballo o bicicleta con el objetivo de llevar las noticias de familiares, amigos o de la administración a los vecinos, hacían de vínculo de unión entre el mundo exterior y los incomunicados pueblos de la Sierra. El cartero no solo llevaba las cartas sino las noticias de los hechos políticos, sociales o de cualquier otra índole que se producían en el resto del país, y en muchas ocasiones leía y escribía las cartas que el mismo portaría luego, debida al alto analfabetismo de las zonas rurales. Valga esta ruta de homenaje a tan querido personaje, cuya llegada al pueblo siempre despertaba expectación entre los vecinos que esperaban con ansiedad la carta de un hijo o algún familiar o de cualquier asunto de importancia que afectara sus vidas. La ruta discurre por el tradicional sendero llamado Camino alto de Robledillo, camino mulero, ya que el camino carretero discurría más abajo. Partimos de la plaza mayor de Puebla, y nos dirigimos al rio de La Puebla para cruzarlo por la pasarela. El camino comienza un suave ascenso jalonado de robles centenarios en los que podemos observar la huella del intenso carboneo. Poco después de pasar unos bonitos tinaos, el camino asciende por la ladera del cerro de las cabezas hasta llegar al collado Larda. Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.
Fuentes del Jarama
El rio Jarama es uno de los cursos de agua más conocidos de Madrid, asociado a hitos históricos como la batalla del Jarama, a un enclave de naturaleza sobresaliente como el hayedo de Montejo o al circuito de velocidad que tantos triunfos ha dado al motociclismo español, pocos saben dónde se halla su nacimiento. Bien, os invitamos a descubrir el mágico rincón rodeado de cumbres de más de 2000m donde nace el famoso rio Jarama.
La ruta la podemos hacer en ambos sentidos, si bien aquí la describimos desde Horcajuelo hacia el collado del Mosquito, también podemos comenzarla en dirección hacia Montejo, donde la subida es más larga pero también más tendida.
Partimos de Horcajuelo de la Sierra desde la señal vertical (S.V.) SN87 hacia camino de las Pinillas, Dehesa Bonita. El camino conduce a una zona ganadera, pero antes de llegar se bifurca, nosotros tomamos el camino que sale a nuestra izquierda y poco después en el siguiente cruce, seguimos de frente. El camino asciende por una zona despejada de pastos y matorral internándonos en el valle que forma el arroyo de las Cabrillas. Después de un par de kilómetros llegamos a un abrevadero, y tras otra curva de herradura, afrontamos una corta rampa antes de alcanzar el Alto de la Era, donde tenemos la S.V. SN88, continuamos hacia Dehesa Bonita. Cambiamos de vertiente y llaneamos hasta la S.V. SN7 incorporándonos a un nuevo camino hacia Collado del Mosquito. A partir de aquí el ascenso se suaviza, incluyendo alguna zona llana.
Tras una curva de herradura, una última rampa nos deja en el collado del Mosquito a más de 1800m. Desde el collado se nos abre un precioso paisaje de cumbres y sierras, como la Sierra de la Cebollera, presidida por el Tres Provincias, o la Cuerda de la Pinilla donde reina el pico del Lobo con sus 2273m. Comenzamos el descenso, cerca de la primera curva, se esconde el nacimiento del Jarama y enfrente podemos ver el salto del arroyo de la Chorrera que poco después se unirá a este. El descenso, de 16 km hasta que lleguemos al puerto de El Cardoso, nos deja impresionantes panorámicas, incluso del hayedo de Montejo, por el que pasamos por su parte alta. Una vez en el puerto del Cardoso nos dirigimos hacia Montejo, como nos indica la S.V. SN38. Tras una zona de praderas, descendemos hasta el arroyo de la Mata tras el que volvemos ascender y adentrarnos un poco más adelante en la dehesa de Montejo. Atravesamos la dehesa, en la que podemos ver las balsas de riego de la reguera. Por el camino del agua llegamos a Montejo, a la Plaza de la Fuente, donde vemos la S.V. SN75. Continuamos hacia Horcajuelo por el Camino de las Huertas, camino vecinal que en un kilómetro nos deja en la carretera que conduce a Horcajuelo, solo nos quedan los últimos metros para acabar nuestra ruta.