Rutas de senderismo para mascotas

Ruta de senderismo para mascotas en la Sierra Norte de Madrid

La Sierra Norte de Madrid ofrece rutas de senderismo perfectas para disfrutar junto a tu mascota. Rodeados de paisajes espectaculares, podrán explorar senderos donde tu amigo de cuatro patas también puede disfrutar de la aventura. Encuentra aquí las mejores rutas pet-friendly para compartir momentos especiales en plena naturaleza. ¡Aventúrate con quien más quieres y descubrir nuevos caminos juntos!

Nuestras rutas de senderismo para mascotas

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Senda del Puerto Linera

Desde el Puerto Linera, a 1834m de altitud, se divisa parte del Valle del Lozoya, la sierra de la Cabrera, destacando el Pico de la Miel, el embalse de Riosequillo, Buitrado y Villavieja. A nuestra espalda está la provincia de Segovia, pudiendo ver entre otros, el pueblo de Matabuena. El nombre «linera» se debe quizá a la gran cantidad de lino que se comercializaba desde la comarca de Buitrago hasta los pueblos de Pedraza y alrededores. Ya se cita en un documento del año 1134, privilegio de repoblación de Alfonso VII como topónimo de demarcación del territorio; e igualmente se cita en el libro de montaría de Alfonso XI que recorrió esta sierra en numerosas cacerías de osos y jabalíes que daban vocerías (ojeos) desde el puerto linera hasta los toconososos.

En la respuesta que Lorenzana hizo en 1785 sobre Villavieja decía que «solo se puede pasar a finales de la primavera y el estío a causa de la mucha nieve que tiene».

El puerto tiene un mojón de piedras mucho mayor que los que delimitan los términos, ya que, según la tradición, era costumbre echar una piedra cada vez que se pasaba de un lado a otro para así hacerlo más visible cuando había nieve, ventiscas o niebla, y evitar que los transeúntes se perdieran.

Igualmente, en la zona conocida como el «moto» o cruce de caminos, se emplean hitos o «motos» que salpican todo el pinar para delimitar las expropiaciones. Desde aquí salen varias pistas como la de los toconosos y el cordel de los gallegos, este último prácticamente invadido por la vegetación de majuelos, acebos, enebros y piornos. También se puede tomar la variante de la pista del puerto, donde se halla el «cancho linero», por donde pasa el arroyo del collado espino. Existen varios afloramientos rocosos como: cancho águila, cancho el gato, peña muña, la peñota, o borrocazo.

Reserva de la Biosfera. GR-303

Reserva de la Biosfera. GR-303

La Sierra del Rincón, situada entre los macizos de Ayllón y Somosierra, marca su límite con las provincias de Segovia y Guadalajara. Posiblemente la zona rural más auténtica y desconocida de la Comunidad de Madrid, cuenta con cinco municipios, La Hiruela, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón y La Puebla de la Sierra.

El GR303 que discurre en su totalidad dentro de los límites de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, permite al senderista recorrer y disfrutar de los cinco municipios de la Reserva de la Biosfera, contemplar su elevadísima biodiversidad y asomarse desde balcones privilegiados a unos paisajes de ensueño. También nos es una experiencia llana de contenidos etnográficos y de usos y costumbres asociadas a la actividad rural como las regueras, las majadas o la arquitectura rural de sus pueblos.

El itinerario que os proponemos es ideal para hacerlo por etapas, pernoctando en cualquiera de los pueblos de la Sierra del Rincón y poder experimentar la tranquilidad y la vida tradicional que en ellos se desarrolla.

Camino al lado de la carretera

Piedemonte Serrano

El piedemonte también denominado rampa serrana, es una zona dominada por encinas, enebros y monte bajo que se sitiaría por debajo de los 1000m, a partir de lo cual entrarían en escena especies como el robledal. Esta zona con desniveles menos acusados nos permite disfrutar con nuestra bici de rutas con desniveles más suaves que en la propia sierra. En esta ocasión, os proponemos una ruta por la zona Sur de la Sierra, siempre bajo la atenta mirada de la Sierra de La Cabrera.

Partiendo de La Cabrera, junto al C.I.T. Villa San Roque, podemos ver la Señal Vertical (S.V.) (SN89). Nos dirigimos por el Camino de Redueña hacia Redueña, tras dejar atrás la avenida, nos incorporamos en la rotonda a la carretera M124 para incorporarnos a un camino que sale a nuestra derecha a unos 100m. Atravesamos un túnel que cruza la autovía, un sendero ancho nos conduce a una pista de zahorra que pasa por algunas viviendas. El camino en continuo descenso, nos conduce por una zona poblada de enebros y encinas, hasta llegar a la S.V. (SN123). Seguimos por el camino de Redueña, ahora asfaltado hasta la S.V. (SN5), donde nos incorporamos al Camino del Canal YII. Nos adentramos ahora en un hermoso quejigal, que se asienta en la ladera caliza del cerro. El camino prácticamente llano, serpentea la ladera hasta descender más adelante y cruzar la autovía a través de un túnel. Antes de llegar a Venturada nos topamos con la S.V. (SN13). Nos incorporamos a la Cañada de Venturada, dirección Cabanillas / Navalafuente. Tras cruzar Venturada, salimos a un camino paralelo a la carretera para poco después girar a la izquierda y adentrarnos en una zona de praderas y fincas, con muros de piedra a ambos lados. En la S.V. (SN12), nos dirigimos a Cabanillas, por la Cañada Real, y justo a la entrada del pueblo, vemos la S.V. (SN14). Nos dirigimos ahora por la cañada del monte hacia Navalafuente / La Cabrera. Recorremos un camino que atraviesa la urbanización el Tomillar y desemboca en una pradera, a nuestra derecha, vemos junto a un muro de piedra una S.V. (SN6), y tomamos el camino de La Cabrera, hacia La Cabrera. El camino se interna entre muros de piedra seca, alternando zonas pobladas de encinar y enebros con zonas más despejadas, poco después cruzamos la carretera M633 y continuamos por un paisaje similar, ascendiendo suavemente, con el telón de fondo de la magnífica Sierra de La Cabrera. Tras cruzar la carretera M610, el sendero transita paralelo a la carretera, hasta que tras pasar una puerta accedemos a la dehesa de Roblellano, donde predominan los afloramientos graníticos. Poco después estamos de regreso en La Cabrera.

Rio bajo un puente

El Río Madarquillos

El río Madarquillos, nace en el extremo Norte de la Comunidad de Madrid, en la ladera Este de los Montes Carpetanos tras la fusión de varios arroyos que manan en los municipios de Somosierra y Robregordo. En su corto recorrido pasa por varios términos municipales y cerca de su cauce, se asientan dos pueblos, Horcajo de la Sierra y Madarcos, población de la que recibe el nombre. En su itinerario, además, se asientan verdaderas joyas del patrimonio serrano y fluvial, como molinos o los puentes antiguos de Horcajo, hoy restaurados, tesoros escondidos que nos otorgan la oportunidad de descubrirlos a través de coloridos senderos, donde la vegetación de ribera se muestra exultante.

Partimos de la Acebeda, donde el agua es parte indisoluble de este pueblo, el agua corre por las regueras y sus preciosas fuentes invitan a refrescarse a los visitantes. Justo a la entrada del municipio tenemos un cruce de caminos de la Red Carpetania señalizada con la Señal Vertical (S.V) (SN72). Seguimos las indicaciones hacia Robregordo, descendemos por una antigua carretera hasta el arroyo de la Dehesa, tras cruzarlo llegamos a un cruce de la Red, señalizado con la S.V. (SN25). Nos incorporamos a un camino que se interna en la dehesa de La Acebeda, siguiendo las indicaciones hacia Horcajo de la Sierra. Descendemos hacia el cauce del Madarquillos, para tener nuestro primer contacto con él, y nunca mejor dicho ya que en este punto no existe puente y si el cauce es elevado tendremos que descalzarnos para cruzar. El camino asciende y tras salir del robledal, cruzamos la autovía bajo un viaducto. Tras cruzar las antiguas vías del tren a través de un angosto túnel, entramos en el área de la Tejera, donde podemos ver a nuestra derecha el primero de los puentes antiguos. Poco después nos incorporamos a un sendero que recorre hacia el Sur la ladera de una amplia loma desde la que contemplamos a nuestra derecha el cañón que ha excavado el Madarquillos. La loma desemboca en una carretera, tras cruzarla, a nuestra derecha tenemos el segundo Puente Antiguo, puente de origen medieval que era paso obligado de la Cañada Real Segoviana. Junto al puente, tenemos la S.V. (SN151), nos dirigimos en dirección opuesta al puente, hacia Horcajo de la Sierra, tras un corto ascenso, nos topamos con otra S.V. (SN15) y seguimos el sendero que se dirige a Madarcos. Poco después el sendero transita junto a la orilla del madarquillos, bajo la sombra de una preciosa vegetación de ribera. Más adelante nos separamos del Madarquillos, y poco después nos encontramos a nuestra derecha con el molino del Tio Paulino, un precioso molino, venido a menos pero que resiste rodeado de una espesa vegetación. Su funcionamiento consistía en desviar el curso del río por un canal de agua que atravesaba el molino, moviendo a su paso unas estructuras llamadas rodetes que a su vez hacían girar dos grandes piedras llamadas muelas dando como resultado una molienda natural y eficiente.

Tras el molino el sendero nos conduce hacia Madarcos, pero antes aún podemos ver otro molino, el de la Tía Fausta. Antes de subir hacia Madarcos nos encontramos con la S.V. (SN16), bajaremos hacia el cauce del rio, siguiendo las indicaciones hacia Piñuecar, para luego volver sobre nuestros pasos y dirigirnos a Madarcos.

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Ruta del Toro. Cabanillas de la Sierra

Durante la ruta recorreremos vías pecuarias por las que desde hace siglos ha transitado el ganado en la trashumancia, cruzaremos un puente medieval y conoceremos la fuente más antigua del pueblo, testigo de nuestra historia serrana. Además, al poco de iniciarse la ruta, llegaremos al emblemático Toro de Osborne, el primero que se instaló en toda España.

Conoceremos bosques mediterráneos y dehesas de encinas, riquísimos en especies de flora y fauna, así como dehesas de fresnos habitadas por ganaderías de toros de lidia, elementos tan característicos de nuestro municipio.

A lo largo del itinerario existen 17 paneles informativos que nos permiten conocer el paisaje, flora, fauna y costumbres de las gentes de Cabanillas de la Sierra y de otros municipios de la Sierra Norte de Madrid.

Partiendo de la calle de la Cuesta, junto a la rotonda de la antigua N-I, saldremos del casco urbano por la Cañada del Laderón al Portillo o Calleja de las Cuevas, donde conoceremos varias cuevas donde antaño se almacenaba el vino cosechado en nuestro pueblo, a escasos metros encontraremos una mesa panorámica a través de la cual conoceremos los distintos picos y vegetación de la Sierra Norte.

Poco después, atravesaremos por un pequeño puente el arroyo Sacedón, con su característica vegetación de ribera, para posteriormente, junto a la carretera A-I, observando una zona de antiguos huertos y un peculiar bosque de enebros.

Llegados a este punto, descubriremos el majestuoso toro de Osborne, que podremos contemplar en toda su amplitud.

Tras cruzar bajo la A-I, recorreremos paisajes adehesados, surcados por tradicionales vallas de piedra. Poco más adelante, podremos optar por tomar el Itinerario Corto (4,7 Km. de longitud), que nos llevará al pueblo pasando sobre el puente medieval de Los Arrieros, al igual que hicieran hace dos siglos las tropas napoleónicas venidas de Francia.

Si optamos por el Itinerario Largo (8,7 Km. de longitud), continuaremos en dirección norte por una vereda que nos llevará a cruzar la antigua carretera Nacional I, así como la Cañada Real de Extremadura, tantas veces transitada por los rebaños en sus largas peregrinaciones trashumantes. Discurriremos por una zona ocupada por un maravilloso bosque mediterráneo, hábitat de numerosas especies de plantas y animales, cuyas huellas podremos observar. Además, contemplaremos la majestuosa la sierra Norte, que podremos interpretar a través de una segunda mesa panorámica.

Poco después, atravesaremos de nuevo el arroyo Sacedón, adentrándonos en un maravilloso soto ocupado por dehesas de fresnos podados al estilo tradicional (cabeza de gato), donde el ganado bravo campa apacible.

Algo más adelante, tras cruzar la carretera de Valdemanco, caminaremos por un estrecho sendero hasta divisar las características dehesas de encina. Poco antes de llegar al pueblo descubriremos la primera fuente que existió en nuestro municipio, construida en 1.895, y en la que los cabanilleros acudieron para beber durante décadas.

Este mismo camino, que discurre paralelo a la antigua carretera Nacional I, nos llevará poco después al punto en el que nos encontramos, tras haber conocido en este paseo un entorno natural privilegiado, de excepcional belleza y cargado de historia.

Todo el itinerario consta de balizas orientativas, de modo que es imposible desorientarse o perderse. Además, este itinerario consta de 17 paneles interpretativos y dos mesas de paisaje.

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Senda del Lino

La ruta del Lino recorre las zonas bajas del término de Villavieja entre huertas, dehesas y prados, Su nombre está ligado al cultivo y tratamiento de esta planta que tanta importancia tuvo para la economía del pueblo desdel el siglo XV hasta los primeros años del siglo XX, y de donde se han derivado topónimos como linares, arroyo de las pozas o puerto linera.

La diversa y abundante flora se aprecia en la alternancia de avellanos, fresnos, sauces, arces, majuelos, encinas; así también en flores como las primaveras, los crocus nacisos y el lino silvestre; y en algunas plantas medicinales como el poleo, la manzanilla, la árnica o ruda, y plantas aromáticas como el tomillo cantueso y la mejorana.

En cuanto a la fauna podemos encontrar en ciertas épocas del año corzos, zorros, jinetas, conejos, liebres y aves como la cigüeña blanca, el águila calzada, los arrendajos y los rabilargos.

Las aguas que discurren por la Reguera madre proceden de numerosos manantiales que nacen en la sierra y vierten en el arroyo de la «Garganta», en la zona del «praidón» hasta la «vuelta la reguera», lugar donde se corta el arroyo para que el agua entre en la reguera madre y riegue los huertos, prados y linares. De origen muy antiguo, se cree que fue construida por los árabes. El primer documento donde se constata su existencia son las ordenanzas de reguera del año 1485 en las que se recogen los derechos y deberes de la Comunidad de Regantes.

A lo largo de la reguera existen varios brocales que sirven para dirigir el agua a las fincas. Brocal del agostadero, peña la raya, san juanes, y traspaillo, son algunos de ellos. Para el mantenimiento de la Reguera Madre, el «Alcaide de Reguera» convoca un día al año a todos los regantes para realizar labores de limpieza y las reparaciones necesarias, estando obligados a participar todos ellos.

La Dehesa Boyal es una de las fresnedas comunales mejor conservadas de la Comunidad de Madrid. Su nombre proviene por destinarse antiguamente para las yuntas de vacas o bueyes de trabajo. Constituye una base tradicional de aprovechamiento del medio, combinando la ganadería extensiva que explota pastos, hojas de fresnos y leña; así como el «ramoneo», poda de las ramas terminales de los árboles para alimento del ganado. Los fresnos son desmochados tomando su aspecto característico de gruesos troncos y copas pequeñas. Para proveerse de combustible, los vecinos hacen lotes de leña, teniendo derecho cada uno a una «suerte» o parcela, que se sortea cada año en invierno.

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Usos tradicionales

Este itinerario recorre la dehesa de Roblehorno, situado al Este del municipio de La Cabrera. Esta dehesa se compone principalmente de encinas, aunque también podemos ver alguno rebollos y si estamos atentos, también algunos alcornoques.

Comenzamos en el C.I. Turística Villa San Roque, y nos dirigimos hacia el Sur. En la rotonda nos dirigimos a nuestra izquierda para cruzar la autovía a través de un túnel. Tras rebasar la depuradora el camino comienza a internarse entre las encina, el suelo por el que caminos es de naturaleza granítica y tiene un tono muy claro.

A medida que caminamos podemos ver, salpicando el paisaje, afloramientos graníticos que conforman un bonito paisaje mezclado con jaras y peonías que dan una nota de color a la dehesa. De esta dehesa se sacaba antiguamente la leña y el carbón para cocinar y calentar los hogares de La Cabrera, y de los afloramientos rocosos los canteros de la localidad trabajaron los bloques de granito con el que se construían las casas y los abrevaderos, se esculpían las muelas de molino o los escudos señoriales.

Otro de los tesoros de esta ruta es la mina de cristal, que estuvo compuesta por una masa de cuarzo hialino y lechoso, con una geoda métrica repleta de cristales transparentes de cristal de roca, esta geoda se acabo y lo que podemos ver hay en dia es una gran masa de cuarzo. La explotación del cuarzo se remonta al siglo XVIII, y se empleaba en la industria de la óptica, y en aparatos de precisión y científicos.

Tras cruzar de nuevo la autovía por otro túnel, entramos de nuevo en el municipio.

Esta ruta forma parte de la Red de Caminos Carpetania, un ambicioso proyecto basado en la conectividad total del territorio a través de caminos señalizados para el senderismo que conectará todos los pueblos y los principales recursos de la Sierra Norte de Madrid. Además de la Red principal, Carpetania posee una Red Local donde se incluyen los itinerarios locales de los municipios, como este que estás consultando. Mas info en www.carpetania.org

Ruta senda para todos

Senda para todos. Redueña

La Senda para Todos es un recorrido sin apenas desnivel con un trazo firme, que permite el acceso a personas con movilidad reducida o en silla de ruedas. Los contenidos de los paneles están adaptados para las personas invidentes, contextos en braille y volúmenes en relieve para que puedan conocer la riqueza ambiental de la dehesa boyal de Redueña. La dehesa boyal constituye uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo de la Sierra donde crecen quejigos, encinas, o enebros de la Miera entre otras especies.

Rio al lado de Buitrago del Lozoya

Presa de Puentes Viejas

El embalse de Puentes Viejas es la tercera presa siguiendo el curso del río Lozoya. Su nombre proviene de la existencia de dos pontones a través de los cuales se podía cruzar el río. Los trabajos de construcción de la presa se iniciaron entre 1913 y 1914 y se realizó en dos fases. En la primera, finalizada en 1925, la presa alcanzó una altura de 43,5 metros, creándose un embalse de 22 millones de metros3. La segunda se dedicó a su recrecimiento y finalizo en 1939, gracias a ella, puede embalsar hasta 53 millones de metros3. Durante la Guerra Civil jugo un papel fundamental en la defensa de Madrid, defendida por el ejército republicano para evitar que se hiciera con ella el bando sublevado que podía provocar el desabastecimiento de agua a la capital, favoreciendo su asedio.

Os proponemos tres formas de acceder a ella desde tres poblaciones diferentes, Buitrago, Paredes y Mangirón, según desde donde decidáis iniciar la ruta.

Desde Buitrago. Distancia 9,1 km (ida), Desnivel: 181m↑ – 220m↓.  Partiremos de la Plaza Picasso y seguiremos las indicaciones de la Señal vertical (S.V.) SN101 hacia Portachuelo Viejo / Cincovillas. Poco después, junto a las pistas deportivas, seguiremos las indicaciones de la S.V. (SN102) hacia Camino de Mangirón. Un bonito paseo junto al rio, nos deja unas preciosas panorámicas de Buitrago. Tras el paseo, pasamos por una calle que nos lleva a la entrada del pinar de la Gariñas, a poco de internarnos en el nos topamos con la S.V. (SN138), mantenemos la misma dirección hacia Presa de Puentes Viejas. Tras atravesar el pinar, cruzamos la carretera y accedemos a la dehesa de encinas de Sanchalvaro. En la S.V. (SN112) giramos a la izquierda y nos incorporamos al camino que nos lleva a la presa de puentes Viejas a través del encinar.

Desde Paredes de Buitrago. Distancia 1,8 km (ida). Desnivel: 43m↑ – 94m↓. Iniciamos nuestra ruta junto a la iglesia, siguiendo las indicaciones de la S.V. (SN130) hacia Presa de Puentes Viejas. Salimos del pueblo y tras una subida junto al arroyo malillo, cruzamos la carretera, pasamos un zarzo y descendemos a través de una zona despejada con encinas que nos va dejando ver las aguas del embalse. Tras la bajada, llegamos al embalse.

Desde Mangirón. Distancia 4,1 km (ida). Desnivel: 74m↑ – 154m↓. Partimos de la plaza del ayuntamiento donde se encuentra la S.V. (SN114), nos dirigimos por Colada de Peñas Varaeras hacia Presa de Puentes Viejas. Salimos del pueblo por un camino entre encinas, descendemos hasta una cancela tras la cual, el camino discurre entre paredes de piedra seca en un espacio amplio. Salimos a una zona despejada, donde vemos la S.V. (SN112), y continuamos hacia Presa de Puentes Viejas. Tras el encinar, nos incorporamos a la carretera que nos deja en la Presa.

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Ruta del Espaldar. Lozoyuela.

Esta ruta se inicia desde la Oficina de Turismo de Lozoyuela y pasa por la Antigua Estación de Lozoyuela y la Antigua Mina de Wolframio.

La ruta comprende una gran variedad de paisajes; pinares, prados, dehesas de fresnos y monte bajo se suceden dando lugar a un mosaico natural cambiante a lo largo del recorrido.

También las vistas panorámicas cobran protagonismo en una zona en la que una gran roca, denominada “El águila de piedra”, nos permite observar el municipio en su completa totalidad, así como, el embalse de El Atazar, junto con otros pueblos de la zona.

La ruta tiene un encanto especial ya que, a lo largo del recorrido, que transcurre por la cara Norte de la sierra de La Cabrera, llaman la atención las caprichosas formas que adquieren las rocas de granito, modeladas por la acción de los elementos naturales tales como la lluvia, el viento o el hielo.

Se cruzará por el río Jóbalo, lo cual añade un componente aún más atractivo a todo el recorrido.

Vegetación:

En el inicio de la ruta, abundan los enebros, chaparros, cantueso y tomillo.

A un lado veremos la dehesa de fresnos y robles de Lozoyuela y se paseará entre pinos silvestres.

A medida que nos acerquemos a la cara norte de la Sierra de La Cabrera, el paisaje será más rocoso, donde predominarán las jaras y las retamas.

Fauna:

-Se podrán observar buitres, jabalíes, zorros, conejos y liebres.

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Mondalindo y Peña Negra

Ruta montañera en la que recorreremos el precioso cordal que une el collado abierto con el pico Mondalindo y peña Negra, una ruta por las alturas en las que las vistas sobre la Sierras de Guadarrama, Ayllón y de la Cabrera y el pie de monte madrileño son impresionantes, eso sí, es una ruta larga en la que se supera un importante desnivel por lo que hay que estar en forma y habituado a rutas de este tipo.

Comenzamos junto a la Plaza mayor de Bustarviejo, donde tenemos la cartelera de Carpetania y una señal vertical (S.V) (SN18). Siguiendo la indicación Torre de la Mina / Pto. de Canencia, callejeamos por Bustarviejo hasta salir a la carretera de Miraflores, por la cual continuamos hasta el campo de futbol, aquí, un camino de tierra nos lleva hasta la fuente de la Gregoria, donde vemos la S.V. (SN19). Nos incorporamos al Camino de la Mina, dirección Torre de la Mina / Pico Mondalindo. El camino asciende hacia la Torre de la Mina, y tras ella el ascenso se acentúa por una pedrera hasta las proximidades del collado abierto. Justo en el collado, seguimos hacia Pico Mondalindo, ante nosotros, el amplio cordal que forma parte de la Sierra de la Morcuera serpentea hasta la cima del Mondalindo, piornos, brezos y enebros rastreros nos acompañan durante la subida. Desde la cima del Mondalindo las vistas son espectaculares, su posición central ofrece unas vistas generales de toda la Sierra Norte de Madrid y el piedemonte madrileño.

Continuamos por el cordel, poco después de comenzar el descenso nos encontramos con la S.V. (SN113), y aquí continuamos hacia Peña Negra por la Red Local de Valdemanco (flecha con punta roja y marcas de pintura roja), el camino continúa por el cordel, y tras un breve llano, comenzamos el ascenso a Peña Negra. Desde peña negra destacamos las vistas de la Sierra de La Cabrera y el banco más alto de la Sierra, donde podemos sentarnos a disfrutar de las vistas.

Descendemos alternando zonas de pinar hasta la Cañada Real Segoviana, a la que nos incorporamos, en dirección Suroeste. Más abajo podemos ver la población de Valdemanco. Continuamos por la cañada, donde nos topamos con la S.V. (SN1), nos volvemos a incorporar a la Red principal de Carpetania (Flechas con punta amarilla y marcas de pintura amarilla) hasta Bustarviejo.

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Senda de los prados

La ruta se inicia en la esquina de las calles Iglesia y Pozas, cruza la Plaza de Las Arcas y sigue por la calle del Pozo hasta dejar atrás las últimas casas del pueblo de Cervera de Buitrago. Se llega a una encrucijada de caminos, bajo un tendido eléctrico, y la senda continúa recto por la vía pecuaria Colada de la Caleriza, dejando la senda del Genaro y la antigua carretera a El Atazar a mano izquierda. El camino se adentra por un pequeño quejigar, catalogado como Monte Preservado, en el que hay varias señales y carteles informativos. A partir del último de estos carteles, referido al paisaje, la ruta toma una estrecha senda que baja al arroyo de Valdehierro que cruza por una pasarela de madera, aguas abajo de un dique de contención de sedimentos. Se atraviesan antiguos campos de labor, hoy cubiertos por extensos jarales, y se deja atrás un abrevadero. Finalmente se llega al arroyo del Vallejo del Saz y a un segundo dique de contención de sedimentos. El regreso se hace por el mismo camino.

El paisaje se caracteriza por la presencia de un denso matorral de jaras y romero y, en las zonas más húmedas, zarzas, rosales y majuelos con sauces, fresnos, quejigos y robles aislados. Es el resultado de siglos de prácticas agrícolas y ganaderas que deforestaron el territorio y cuyo abandono ha propiciado el crecimiento de este tipo de matorrales sobre unos suelos muy pobres. Otra de las características de esta ruta son los diques de contención construidos en los arroyos Valdehierro y Vallejo del Saz, que permiten que los sedimentos más gruesos que llegan arrastrados por el agua se depositen y no lleguen al embalse de El Atazar. También se puede observar un colmenar tradicional construido con trocos huecos de árboles, lajas de piedra e incluso chapas de metal. Destacan en algunos puntos del recorrido las vistas sobre el embalse de El Atazar.

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Cañada de las Merinas

Cañada de las Merinas.

Ruta de gran valor etnográfico que nos lleva a recorrer parte de una de las cañadas con más solera del centro peninsular. La trashumancia, una de las actividades con más importancia histórica en la Sierra Norte, se plasma en esta ruta por donde entraba y salían cada año miles de cabezas de ganado para pastar en las laderas, collados y puertos de la Sierra Norte durante la época estival.

Con la posibilidad de poder comenzar en Bustarviejo o Buitrago, la ruta que describimos a continuación tiene su inicio en Buitrago del Lozoya, donde destaca su muralla medieval que fue declarada Monumento Nacional.

La ruta parte desde la Plaza Picasso, donde se encuentra la Señal Vertical (SN101), nos incorporamos a cañada Real Segoviana, El Cuadrón / Cincovillas. Una vez cruzada la autovía, giramos hacia el Sur. El camino entre encinas y robles gana suavemente altura mientras nos dirigimos a El Cuadrón lo que nos deja bonitas imágenes del embalse de Riosequillo. En El Cuadrón, pasamos por la S.V. (SN100), seguimos las indicaciones hacia la Cañada Real Garganta de los Montes (por cerro Perdigón) / Lozoyuela. Tras pasar el CEA Valle del Lozoya ascendemos hasta el collado del Portachuelo, donde nos topamos con la S.V. (SN29) y continuamos hacia Antigua cárcel / Valdemanco. En este punto nos asomamos a la Sierra de la Cabrera, el camino bordea la ladera de Peña Negra, y pasamos junto a un antiguo penal de la posguerra.

Entre la Sierra de la Cabrera y Peña Negra alcanzamos uno de los lugares con más solera de la ruta, el collado del Medio Celemín. En este punto a los pastores que conducían los rebaños se les cobraba un portazgo o impuesto por entrar en las tierras del señorío de Buitrago. Que consistía en medio celemín (Medida de capacidad) de trigo.

A partir de aquí el camino llanea faldeando las laderas de Peña Negra y el Mondalindo hasta alcanzar la bonita localidad serrana de Bustarviejo.

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Ruta a la silla gigante de Meira

La silla gigante de Meira es una obra escultórica, replica en metal de la original que apareció instalada de forma anónima en la colina del monte de A Torre, en la parroquia moañesa de Meira (Pontevedra). Tras desmontarse de su lugar originar al no mostrar las autoridades moañesas ningún interés por la obra, se traslado al Valle de los sueños, colección de obras al aire libre situada en Puebla de la Sierra y se instaló en la Loma del Estillo, en un mirador natural orientada hacia el valle.

La ruta a la silla gigante de Meira transcurre por el GR88, por lo que podemos seguir las marcas (blancas y rojas) que nos conducen a la loma donde se asienta esta obra escultórica. Tras llegar a Puebla de la Sierra tomaremos la carretera que sube al Puerto de la Puebla, por la que tendremos que caminar unos 800m desde la salida del pueblo. En una curva cerrada de la carretera, nos incorporaremos al camino que sale a nuestra derecha y en que podemos ver un pequeño cartel que nos indica que estamos en el camino correcto.

A partir de aquí el camino asciende entre robles con un buen porte y con formas retorcidas debido a la intensas podas sufridas tiempo atrás para el carboneo. Un poco más arriba aparecen unas chozas o majadas donde se guardaban los rebaños. Estas interesantísimas construcciones levantadas con muros de pizarra y estructuras de madera se utilizaban para guardar el ganado, alguna de ella aun sigue en uso y nos muestran un bonito ejemplo de arquitectura tradicional de la zona.

A medida que ascendemos, la jara se hace más presente y una vez que ganamos el cordel de la loma, giramos casi 180 grados para tomar el camino que nos conduce a la silla, la cual ya podemos ver unos metros mas adelante. La vuelta la hacemos por el mismo camino.

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Ruta de El Picazuelo

La ruta comienza en la iglesia de Santa Ana en Cinco Villas y sigue por la calle Mayor en dirección a la pista polideportiva, que deja a la izquierda. Continúa por un camino de tierra, que forma parte de la vía pecuaria Colada del Cerro de Cinco Villas, hasta llegar a una bifurcación, punto en el cual la senda toma el camino de la derecha internándose en un pinar. Ya dentro de la masa boscosa, la ruta inicia la subida al Picazuelo por una pista bien definida. El camino vuelve a dividirse y la senda continúa por la derecha mientras que en la siguiente bifurcación continúa por la izquierda. Termina en la zona más elevada donde se encuentra una antena con varias estaciones de telefonía móvil y repetidores de telecomunicaciones. El regreso se hace por el mismo camino.

El primer tramo del recorrido discurre por una zona de pastizales y plantas aromáticas como tomillo, mejorana y cantueso que mantiene un aprovechamiento ganadero. Abundan las especies herbáceas anuales que pasan el verano bajo la forma de semillas para evitar el calor y la falta de agua. Durante el otoño la lluvia hace crecer de nuevo los pastos.

El segundo tramo entra en el Monte de Utilidad Pública Cerro de Cinco Villas, repoblado de pino resinero. En la cima destacan las amplias panorámicas de la Sierra de Guadarrama, la Sierra del Rincón y el valle del río Lozoya con tres de sus embalses: Riosequillo, Puentes Viejas y El Atazar.

Vista de un camino de tierra que corre paralelo a una carretera asfaltada.

De Lozoyuela a Sieteiglesias

Los municipios de Lozoyuela y Sieteiglesias comparten ayuntamiento, y también este camino interurbano de grijo que conecta los dos núcleos urbanos. El camino discurre paralelo a la carretera M-131.

El paisaje de encinas y matorral bajo va recorriendo zonas de fincas y prados y es un ejemplo de los ecosistemas de piedemonte serrano. Este camino vecinal nos permite visitar ambas poblaciones que nos ofrecen varios recursos patrimoniales interesantísimos como la Necrópolis de Sieteiglesias o la Iglesia de San Nicolas de Bari en Lozoyuela.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

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La dehesa del Soto

En Cervera de Buitrago la ruta parte de la calle Iglesia y baja por la calle Pozas, coincidiendo con la ruta de Gran Recorrido senda del Genaro que se dirige a la presa de El Villar. En la zona del antiguo lavadero, la senda gira a la izquierda y baja hacia el embalse de El Atazar dejando la depuradora a la izquierda. Allí toma el camino del Carrascalejo, una pista de tierra que bordea el embalse y que tiene una barrera para impedir el paso de vehículos no autorizados. El camino se transforma en senda y sube a través de la Dehesa del Soto hasta una zona más elevada en donde se encuentra el límite municipal entre Cervera de Buitrago y Robledillo de la Jara. Tras pasar un zarzo, la ruta continúa por un camino bien marcado hasta las proximidades de la carretera M-127, lugar en donde gira a la derecha de vuelta a Cervera de Buitrago. Carretera y senda marchan paralelas durante casi 2 km por caminos públicos y por la vía pecuaria Colada de Vallejo Rubio. La senda continúa hacia el centro del núcleo urbano dejando a la izquierda un antiguo descansadero para el ganado trashumante denominado de Las Eras y a la derecha un refugio para caballerías.

La Dehesa del Soto está catalogada como Monte de Utilidad Pública. Gran parte de su superficie quedó inundada por el embalse de Atazar. La parte baja está cubierta de quejigos y fresnos mientras que en la zona más alta crece un jaral con romero. Desde este punto más elevado se pueden contemplar unas bonitas vistas del embalse de El Atazar, la sierra de la Cabrera y las Cabreras y el encinar de la dehesa de Santillana.

El embalse de El Atazar, construido en 1972, es el mayor de la Comunidad de Madrid y almacena casi el 50 % del volumen de agua embalsada de la región. En él se pueden practicar actividades náuticas sin motor pero no está permitido el baño.

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Ecosistemas vivos

A los pies de esta bonita sierra de La Cabrera, encontramos La Dehesa de Roblellano, en cuyo interior existen ejemplos destacados de la flora autóctona.
En esta ruta circular, podremos observar los diferentes ecosistemas ecológicos y las diferentes formaciones geológicas que tan característico hace a la Sierra de La Cabrera. Entre las peculiaridades de este itinerario encontramos las pequeñas charcas temporales que se forman en los afloramientos graníticos que salpican la dehesa.

Encinas, robles, fresnos, acompañados de jaras o flores como los gordolobos y peonías componen este singular paisaje.

Las lagunillas y el Nevero

Las Lagunillas y El Nevero

Preciosa ruta, imprescindible para los amantes del Guadarrama y aficionados a la geología de montaña, ya uqe la ruta nos permite visitar una de las más importantes hoyas glaciares de los Montes carpetanos, la hoya de Pinilla.

Partimos del área recreativa de las lagunillas, en el km 11 de la carretera M-637 que une Lozoya con el Puerto de Navafría a unos 500m antes de alcanzar el puerto. Tomamos el camino que sale al fondo del parquin y nos internamos en el pinar, por poco tiempo, ya que estamos casi en su limite altitudinal por lo que pronto se alterna con el piornal y un poco más arriba, el piorno se hace protagonista del paisaje. El sendero va ganando altura y nos conduce hasta Peña Cuervo, donde se ubica un bonito mirador, donde podemos deleitarnos con la vistas sobre el valle del Lozoya. De regreso a la senda y tras cruzar la tapia de piedra que separa los términos de Lozoya y Pinilla del Valle, el sendero deriva ladera arriba, hacia la derecha y en apenas 10 minutos concluye en el borde de lo que fue una morrena glaciar. Estamos en la Hoya de Pinilla, un pequeño circo glaciar que no carece de nada: lanchas pulidas por el milenario trabajo del rozamiento glaciar, morenas rocosas y una zona aplanada donde se acomodan tres lagunillas temporales.

Retomamos el camino y acometemos la ascensión a la cumbre por una senda fácil que rodea el extremo occidental del circo, para terminar coronando el Pico del Nevero por su ladera SO. Decimos fácil, ya que desde las lagunillas existen varios canales por los que equipados con crampones se puede ascender al nevero y que conllevan cierta dificultad.

Una vez en la cumbre, las vistas son impresionantes, el cordal de los Montes Carpetanos hacia el Suroeste, rematado por el macizo de Peñalara y la Cuerda Larga. Mas abajo el Valle del Lozoya surcado por el rio Lozoya y el embalse de Pinilla, hacia el oeste la llanura castellana…

Iniciamos la vuelta dirigiéndonos hacia el Noreste, continuando por este amplio cordal de mas de 50km que forman los Montes carpetanos, el descenso es suave hasta llegar al Alto del Puerto, desde donde podemos observar como la linea de suaves cumbres continua hacia el Noreste. A partir de aquí el descenso es más pronunciado,  poco después nos internamos en el pinar, y poco antes de llegar al puerto tomamos un camino a nuestra derecha que nos lleva del vuelta al área recreativa.

Vista de una escultura de una persona, destacando sus detalles y expresión artística.

Ruta de las callejas de Navalafuente

La Ruta de las Callejas de Navalafuente es un cómodo recorrido, sin apenas desnivel, por la Calleja Ancha y la Calleja Estrecha, flanqueado por fresnos y antiguos muros de piedra, de construcción tradicional. La ruta regresa al pueblo pasando junto a la Iglesia de San Bartolomé.

La ruta es apta para todos los públicos y todos los niveles, dada su escasa dificultad y su longitud, de poco más de 3 km. Comienza y finaliza en el casco urbano de Navalafuente, junto a la estatua o monumento al “Senderista”. Te permitirá admirar las valiosas fresnedas que se extienden al sur del pueblo.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

Ruta de la Laguna de los Pájaros

Laguna de los Pájaros de Peñalara

Esta ruta por el mismo corazón del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, nos ofrece algunos de los lugares más auténticos y el mejor muestrario geomorfológico de las acciones glaciares de la Comunidad de Madrid.

La ruta se inicia desde el parking del puerto de Cotos. Nos dirigimos hacia la caseta de información del Parque Nacional y continúanos hacia el noreste por un camino ancho, que se interna en un bosque de pinos silvestres que nos conduce a la Fuente Cubeiro.

Seguidamente, nos encontramos con el “Mirador de la Gitana”, desde el cual podremos observar unas vistas espléndidas de la “Cuerda Larga”. Tras el mirador, llegamos a una edificación en la que podemos ver paneles informativos sobre el Parque Nacional. En este punto, se inician a mano derecha el sendero denominado RP3 y RP4, por el que continuaremos hasta toparnos con la bifurcación de éstos.

Una vez llegado a esta bifurcación, cruzamos el arroyo de Peñalara por un puente de madera, tras el cual continúanos por un sendero que asciende entre rocas, piornos y pequeños pinos silvestres retorcidos por las inclemencias y los rigores del clima a estas altitudes.

A medida que avanzamos vamos alternando diferentes lagunas y hoyas modeladas por la acción de los glaciares de circo, como el conjunto de cinco lagunas o la laguna de los claveles bajo el risco del mismo nombre. La vegetación a estas alturas se limita al piorno y las praderas alpinas, muy sensibles a la erosión por lo que es muy importante no salirse de los senderos.

Tras la laguna de los claveles ascendemos suavemente hasta alcanzar la laguna de los Pájaros.

Guardada por el Risco de los Pájaros y los contrafuertes que caen del macizo, que se reflejan en sus cristalinas aguas, la laguna se muestra colgada a modo de balcón natural con la grandiosidad del valle del Lozoya como telón de fondo.

Árbol sol de fondo

Maravillas de la Sierra del Rincón

La ruta que os animamos a disfrutar a continuación es la fusión de otros dos itinerarios propuestos de Carpetania, la Ermita de Nazaret y Pueblos de la Sierra del Rincón, siendo esta una ruta de más recorrido que une los pueblos de Horcajuelo, Montejo y Prádena además de la ermita de Nazaret. El itinerario transcurre por un marco natural incomparable, la ruta nos ofrece destacadas muestras de arquitectura rural, zonas de huerta, prados cercados con muros de piedra seca, vías pecuarias…todo un reflejo de la vida rural de estos pueblos.

Partimos de Prádena del Rincón, desde la Señal vertical (S.V.) (SN127) y nos dirigimos hacia Collado de la Dehesilla / Horcajuelo. Bajamos por una calle y nos topamos con la Iglesia de Sto. Domingo de Silos, que además de destacar por su bella factura, posee una necrópolis del s.XII. Recomendamos su visita. Tras salir del pueblo descendemos al rio Cocinillas, el cual cruzamos y ascendemos hasta un cruce donde vemos la S.V (SN32). Continuamos dirección Horcajuelo / Montejo. El camino a media ladera, nos conduce a Horcajuelo. Antes de entrar en el pueblo pasamos por la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores. Horcajuelo es un pueblo con una arquitectura rural muy cuidada por lo que os recomendamos un paseo por sus calles. Desde la S.V. (SN74) seguimos en dirección Montejo / Ermita de Nazaret. Tras un breve tramo por carretera, entramos en el camino de las huertas, un precioso camino jalonado de muros de piedra seca bajo la sombra de nogales, robles y fresnos. A ambos lados del camino podemos ver pequeñas huertas tradicionales, en donde se cultiva entre otras hortalizas los famosos judiones de Montejo. El camino desemboca en Montejo. La Fuente de los Tres Caños, la Iglesia de S. Pedro in Cathedra o el horno suspendido son algunos atractivos que no deberíais perderos.

Desde la Plaza de la Fuente en Montejo, donde podemos ver la Señal Vertical (S.V.) (SN75), partimos en dirección Ermita de Nazaret. En esta plaza se ubica la fuente de los tres caños, construida en el siglo XIX pero inaugurada por Clara Campoamor en 1927 y que sirvió hasta no hace tanto de abrevadero para el ganado. Descendemos hasta la Ermita de la Soledad (siglo XVI). Tomamos la calle que baja y que nos deja en una pasarela que cruza el rio de la Madre. A partir de aquí comenzamos la subida, atravesando las grandes praderas que albergaban los linares. Desde lejos ya vemos la silueta de la Ermita en lo alto de un cerro. Una vez en la Ermita, podemos contemplar las bonitas panorámicas que nos ofrece desde su privilegiada atalaya.

Después de la parada obligada en le ermita para disfrutar de este enclave, tomamos el camino de grava que sale hacia el Norte desde el lateral de la Ermita, atravesamos un zarzo y llegamos a un cruce donde se ubica la S.V. (SN80), tomamos el camino que se dirige a Prádena / Montejo (por cordel del calvario). Nos adentramos en una amplísima vía pecuaria, delimitada por trabajados muros de piedra seca que nos deja en la carretera de Puebla. Nada más cruzar, vemos la S.V. (SN137) y continuamos por el camino de los cañuelos, dirección Prádena / Montejo. Tras rebasar un arroyo y remontar la ladera, caminamos por amplias praderas, salpicadas de algunos de rodales de robles y rosales silvestres. Descendemos suavemente, hasta alcanzar el arroyo de los santillos. El camino, ahora en subida, nos conduce a la carretera de Puebla, y continuamos dirección Prádena por la senda del agua, según nos indica la S.V. (SN148). Tras un pequeño tramo por la acera, regresamos de nuevo a Prádena del Rincón.

Ruta por los Pueblos de la Sierra del Rincon

Pueblos de la Sierra del Rincón

La Sierra del Rincón la componen cinco municipios, Prádena del Rincón, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, La Puebla de la Sierra y La Hiruela. La ruta que os proponemos recorre los tres primeros pueblos, encajonados en la cabecera de un valle que forman los arroyos que bajan de las sierras adyacentes. Además de transitar por un marco natural incomparable, la ruta nos ofrece destacadas muestras de arquitectura rural, zonas de huerta, prados cercados con muros de piedra seca, vías pecuarias…todo un reflejo de la vida rural de estos
pueblos. Partimos de Prádena del Rincón, desde la Señal vertical (S.V.) (SN127) y nos dirigimos hacia Collado de la Dehesilla / Horcajuelo. Bajamos por una calle y nos topamos con la Iglesia de Sto. Domingo de Silos, que además de destacar por su bella factura, posee una
necrópolis del s.XII. Recomendamos su visita. Tras salir del pueblo descendemos al rio Cocinillas, el cual cruzamos y ascendemos hasta un cruce donde vemos la S.V (SN32). Continuamos dirección Horcajuelo / Montejo. El camino a media ladera, nos conduce a Horcajuelo.
Antes de entrar en el pueblo pasamos por la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores. Horcajuelo es un pueblo con una arquitectura rural muy cuidada por lo que os recomendamos un paseo por sus calles. Desde la S.V. (SN74) seguimos en dirección Montejo / Ermita de Nazaret. Tras un breve tramo por carretera, entramos en el camino de las huertas, un precioso camino jalonado de muros de piedra seca bajo la sombra de nogales, robles y fresnos. A ambos lados del camino podemos ver pequeñas huertas tradicionales, en donde se cultiva entre otras hortalizas
los famosos judiones de Montejo. El camino desemboca en Montejo. La Fuente de los Tres Caños, la Iglesia de S. Pedro in Cathedra o el horno suspendido son algunos atractivos que no deberíais perderos. Desde la S.V. (SN153) continuamos camino hacia Prádena / Horcajuelo (por Prádena). Callejeando salimos del pueblo y bajamos al arroyo de la Madre, tras cruzarlo, ganamos altura hasta una amplia pradera, de la que
salimos por una ancha vía pecuaria que acoge un camino que serpentea entre el robledal y que nos deja en la carretera.
Nos dirigimos a la derecha hasta Prádena.

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Ruta por la historia

La ruta por la Historia de La Cabrera, es un itinerario temático que nos ofrece la oportunidad de conocer tres lugares históricos a través de una ruta por un espectacular entorno natural y paisajístico.

Comenzamos internándonos en la dehesa de Roblellano, un espacio natural de gran interés poblada de fresnos, robles y encinas y salpicada de lajas graníticas donde se forman pequeñas lagunas temporales.

La primera parada histórica la encontramos después de tomar un ramal (señalizado) que nos lleva a la Tumba del moro, Cualquier aficionado a la arqueología disfrutará visitando esta pequeña necrópolis de época visigoda, excavada en su totalidad a principios de los años noventa. Está vinculada a un asentamiento rural del Siglo VII y la forman diez sepulturas, nueve de fosa simple y una de perfil antropomorfo.

Probablemente este conjunto funerario podría tratarse de un pequeño núcleo sepulcral que formase parte de una necrópolis mayor ubicada en el Cerro de La Cabeza. Las tumbas están directamente excavadas en la roca granítica de la zona. En ella se encontraron restos óseos humanos. Algunas de estas tumbas, son pequeños panteones familiares compuestos por sepulturas dobles.

Volvemos sobre nuestros pasos a la ruta principal y comenzamos una corta pero intensa subida al cerro de la cabeza, superando una pequeña canal donde se asientan espectaculares ejemplares de encina. Una vez arriba, tomamos otro ramal (señalizado) que tras unos 200m nos lleva al castro del Cerro de la Cabeza.

Se presupone que fue uno de los primeros asentamientos humanos que hubo en el municipio de La Cabrera, y el cual se encontraba bastante alejado del actual núcleo urbano. Este castro tiene una situación estratégica en un lugar privilegiado de la vaguada del Cerro de La Cabeza, muy cercano al Convento de San Antonio y de la magnífica dehesa de Roblellano.

Este pequeño poblado estaba orientado al Este, tiene un fuerte carácter defensivo, y se basaba en una economía agrícola y ganadera. Superficialmente se aprecia la traza urbana con restos de fortificación y con materiales cerámicos preponderantemente de época visigoda.

Tras disfrutar de la visita, volvemos de nuevo al desvío para incorporarnos de nuevo a la ruta principal. Descendemos del cerro poco a poco disfrutando de las vistas de la Sierra de la Cabrera y del convento de San Antonio, que se asienta bajo esta mole granítica. Esta es nuestra próxima parada.

Sobre este emplazamiento hay que recalcar la iglesia románica de los siglos XI-XII de hermosa simplicidad interior, con tres naves, crucero y cinco capillas absidiales, donde se acogen algunas piezas de importante valor, como es un San Francisco del S.XVII, una Virgen con Niño de época renacentista y en el presbiterio dos pinturas, una Comunión de la Virgen del pintor Claudio Coello y un San Francisco.

Mención especial merecen sus jardines, organizados en bancadas, paseos y recoletas, terrazas salpicadas de fuentes, estanques y pétreos regueros de agua. El interior del convento se realiza a traves de una visita guiada que realizan los propios monjes para ver los horarios pincha el enlace.

Continuamos nuestro camino a través de la calle que baja del convento hasta La Cabrera.

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La Maleza y senda del Jarama

La Hiruela es uno de los pueblos más idílicos de la Sierra Norte de Madrid, posado en una loma sobre el rio Jarama y rodeado de montañas y frondosos bosques de roble ofrece unas vistas increíbles. Su cuidada arquitectura rural, invita a pasear sosegadamente por su núcleo urbano y disfrutar de sus calles y plazas. La Hiruela está íntimamente ligada al rio Jarama, dos molinos aprovechaban la fuerza de sus aguas para moler el grano, os proponemos una ruta para conocer el entorno de la Hiruela y como no, el rio Jarama.

Comenzamos la ruta frente al ayuntamiento, donde se ubica la Señal Vertical (S.V.) (SN65), y nos dirigimos por la C/ Enmedio hacia Pto. de La Hiruela / La Puebla. Salimos del pueblo y tras un tramo por la carretera, nos incorporamos a un camino que asciende por la loma de Los Raseros, hasta llegar a una caseta de vigilancia forestal, junto a la que se ubica la S.V. (SN64). Nos incorporamos al Camino de la Maleza, hacia Pto. de El Cardoso. La pista recorre la ladera del Cerro de La Maleza, atravesando un frondoso pinar, donde podemos ver algunos acebos en el sotobosque, más bajo queda el río Jarama. El camino se adentra en zonas de vaguada, para asomarse de vez en cuando al valle que forma el Jarama, en la ladera opuesta asoma el pueblo de El Cardoso, en la vecina Guadalajara, ya que el Jarama hace de frontera natural entre las dos provincias. Nuestros pasos nos conducen al Puerto de El Cardoso, cruzamos la carretera y seguimos las indicaciones de la S.V. (SN38), Senda del rio Jarama hacia La Hiruela. Nos dirigimos hacia el pinar, y descendemos hasta la carretera, cruzamos y continuamos por un camino desdibujado que desemboca en una pista forestal a la que nos incorporamos hacia la derecha en el sentido de nuestra marcha. La pista, continua por el pinar, hasta transformarse en un sendero que desciende hasta la orilla del rio Jarama. A partir de aquí el sendero es un espectáculo natural en cualquier época. Alisos, sauces, fresnos, abedules y hasta algún haya acompañan a este jovencísimo rio Jarama. Las partes más frondosas se alternan con idílicas praderas junto al rio que invitan a sentarse y contemplar el paisaje. El sendero a veces junto al rio, otras veces remontando la ladera, nos deja en el puente de El Cardoso, y nos incorporamos al sendero que asciende hacia la Hiruela, a la derecha según nuestra marcha.

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Senda por los robles centenarios

Un inmenso nogal -catalogado como árbol singular- marca el callejón desde donde se inicia esta senda. Entre huertos de cerezos, ciruelos y manzanos, se puede observar la vegetación de ribera de temblones (Populus tremula) y sauces (Salix atrocinerea) del arroyo de la Cuesta junto al que se pasea. Si se quiere ver el manantial natural hay que separarse de la ruta.

En la zona llamada «Tras la Peña» se pueden observar unos afloramientos rocosos de cuarcita, donde se localizan los enormes robles antaño utilizados para la producción de carbón.

A mitad del camino se alcanza el estanque del Cerradillo, que acumula el agua en invierno para poder regar los prados, huertos y linares en la época estival. A partir de este punto se camina junto a la reguera entre robles (Quercus pyrenaica), jara pringosa (Cistus ladanifer) y brezo (Erica australis), dejando a un lado los antiguos linares donde se cultivaba el lino, primera fibra vegetal que tuvo aceptación en la industria textil. Esta planta del género Linum es originaria de los valles del Nilo, Tigris y Éufrates.

Termina la senda disfrutando de una magnífica panorámica de los picos que rodean a Puebla de la Sierra, desde «Peña La Cabra» hasta «El Porrejón», antes de llegar al lavadero del pueblo.

Los cerros de los Altos del Hontanar en la Sierra

Los cerros de los Altos del Hontanar

Este cordal, que se escinde de la Sierra de la Morcuera, pone coto al Valle alto del Lozoya en su lado Sureste, y se extiende hacia el Norte dejándonos unas increíbles vistas a ambos lados. Sobre este cordal se alzan varias montañas de mediana altitud como La Cachiporrilla, El Cerro del Águila o El Espartal.

La ruta que os proponemos parte de la bonita localidad de Pinilla del Valle, donde es posible visitar el conjunto arqueológico del Valle de los Neandertales, y asciende por un hermoso robledal al collado del Portachuelo. Este collado se rodea de las cumbres del Cerro del Águila y La Cachiporrilla, verdaderas atalayas desde donde contemplar el Valle Del Lozoya, y todas las majestuosas montañas que rodean el valle.

Ladera de Santuil

Ladera de Santuil

La ruta sigue la misma traza que la Ruta 3 de subida al Puerto de Peña Quemada hasta llegar al «refugio de la Zorra» donde se ha de girar a la izquierda y seguir el camino que nos conducirá hasta el refugio Santuil. En este punto retomamos la Ruta 3 para regresar a Braojos.

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Camino de la Dehesa Boyal

Desde la plaza una empinada calle sube hasta la iglesia. La rodeamos para seguir en dirección norte hasta dejar las últimas casas del pueblo y tomar la pista de acceso a la Dehesa Boyal.

Un bosque abierto de grandes robles domina el paisaje, donde una nave ganadera de piedra se levanta a un lado de la vereda, mientras al otro discurre el Arroyo de la Dehesa.

Es fácil diferenciar las zonas de explotación forestal por el tamaño y densidad del robledal. Cuanto más pequeños y juntos están mayor es su explotación. Esta especie de roble se caracteriza por tener hojas marcescentes. Permanecen secas en las ramas de los árboles durante la estación fría protegiendo los nuevos brotes hasta su crecimiento de primavera.

La ruta pasa por el Mirador de los Apilaches desde donde se tiene una magnífica vista del Valle Medio del Lozoya. Aquí, el camino gira en dirección noroeste cruzando el robledal y el Arroyo de la Dehesa. Dejamos atrás el bosque de robles e iniciamos el descenso que nos llevará de regreso a Braojos entre prados de pasto y algunas zonas donde proliferan los pequeños arbustos. Las vistas son magníficas. A 1 km. aproximado del pueblo tenemos la opción de desviarnos para visitar un bunker, vestigio de la Guerra Civil.

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GR-10

Sendero de Gran recorrido que une el Mediterráneo y el Atlántico, partiendo de Valencia y finalizando en Lisboa.

Este camino cruza la zona Sur de la Sierra Norte de Madrid, entrando por el Pontón de la Oliva y saliendo por el Puerto de Cotos en su variante GR 10.1.

Variedad de paisajes en este recorrido, pasando del suave paisaje de la vega del Jarama al cresterío granítico de La Cabrera o a los pinares del Pto. de Canencia, y los páramos de montaña de la Morcuera. En la zona del Puerto de La Morcuera el recorrido se adentra en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, lo que nos permite disfrutar de sus paisajes de montaña, bajo los cuales se extienden frondosos bosques de pinos y robles. Desde La Morcuera el camino baja hasta la zona del Monasterio del Paular, regalándonos preciosas panorámicas de la Cuerda Larga y los Macizos de Peñalara y los Montes Carpetanos. Desde el Paular, zona de gran valor patrimonial, el camino asciende por los valiosos pinares del Paular hasta el Puerto de Cotos.

Debido a su longitud, para excursiones de un día, se pueden realizar tramos sueltos, como de El Berrueco a La Cabrera, La Cabrera – Valdemanco, Puerto de Canencia al de La Morcuera, o del Paular al Puerto de Cotos.

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La atalaya árabe

La ruta parte, junto con la senda de Gran Recorrido del Genaro, de la Plaza de la Picota en El Berrueco y se dirige hacia la Iglesia por las calles Huertos, Peña y de la Iglesia. Continúa hacia el embalse por el antiguo camino de Patones y a unos 800 m del inicio se cruza con la senda local de La Almenara. Continúa por un camino de tierra bien marcado por la señalización de la senda del Genaro y se cruza un paso canadiense. El camino nos lleva hasta una de las colas del embalse, donde desemboca el arroyo de la Dehesilla, que se cruza por un puente. Por aquí pasa el canal de El Villar, que lleva agua desde el embalse de El Villar hasta el depósito de Torrelaguna donde se une al Canal del Jarama y al Canal de El Atazar. Se puede ver una almenara, construcción que se utiliza para gestionar el caudal del agua y permitir labores de mantenimiento.

La senda continúa siguiendo la indicación hacia Patones de la Senda Genaro, iniciándose una suave subida a través de un monte de enebros, algunos de gran talla. Pasado un abrevadero y un pequeño descansadero, la senda del Genaro se separa hacia la izquierda y la senda local cruza la carretera M-133 y recorre los últimos metros hasta llegar a su destino, la Atalaya musulmana de Torrepedrera. Se trata de una torre que formaba parte de un sistema defensivo de vigilancia denominado Marca Media y que en esta zona controlaba el paso por el puerto de Somosierra. Ha sido restaurada recientemente. Desde este mirador privilegiado se tienen unas buenas vistas de todo el entorno destacando el embalse de El Atazar, el pueblo de El Berrueco y la Sierra de La Cabrera. La vuelta se hace por el mismo camino.

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Senda del arroyo de Sestil del Maillo y de la Ladera de Mojonavalle

El punto de partida de la senda es el área recreativa del puerto de Canencia, lugar donde se puede aparcar el vehículo y pasar un agradable día tras recorrer la senda.

El primer tramo, hasta alcanzar el antiguo centro de educación ambiental El Hornillo, recorre una pista forestal flanqueada de un denso pinar de pino silvestre. Poco antes de El Hornillo se pueden observar a la derecha unos árboles fuera de lugar. Se trata de una especie introducida, el abeto Douglas. A la altura de El Hornillo, se abandona la pista forestal tomando una trocha a la derecha de la misma.

Más adelante se encuentra el mirador de la Chorrera de Mojonavalle, paraje de singular belleza, dominado por la presencia de un álamo temblón, que invita al descanso y la contemplación. Aquí el camino gira bruscamente a la derecha bajando suavemente por la misma ladera.

Al llegar a la baliza 4, se pueden tomar dos ramales de ida y vuelta. Por el de la izquierda se pasa junto a pinos centenarios. El de la derecha pasa junto a acebos y tejos y al final del mismo se accede al abedular, formación vegetal de sumo interés debido a su escasez en Madrid, por ser propias de zonas más frías y húmedas.

Tras retornar a la baliza 4, los pasos del caminante deben retornar hacia el Mirador del Norte donde se encuentra de nuevo la pista forestal.

Paisaje amarillo

El Camino de los Botánicos

La Sierra Norte de Madrid situada en el Sistema Central forma parte del eje divisorio de las dos mesetas. Este territorio fronterizo y de transición climática alberga gran cantidad de ecosistemas. El Camino de los Botánicos nos invita a conocer varios de estos ecosistemas, que son una excepción en estas latitudes. En tan solo 15 km pasaremos por un área de piornos, retamas y cambroño, un pinar de pino silvestre, un bosque de acebos y un abedular, todo un regalo para los amantes de la botánica y la ornitología.

Partiremos de Somosierra, junto a la ermita de la Soledad tenemos la Señal Vertical (S.V.) (SN57) e iniciamos nuestra ruta incorporándonos al Camino Horizontal, dirección Dehesa de acebos (por horizontal). Una pista forestal nos introduce en un ecosistema de matorral, donde las retamas, cambroños y piornos dominan la escena. Ya avanzada la primavera, la floración de estas especies lo inunda todo de amarillo. En cuanto a aves, no es raro observar al pechiazul o alguna curruca entre sus ramas. Tras el matorral, entramos en una zona de pinar silvestre acompañado de un interesante sotobosque donde destaca el acebo. Multitud de aves forestales como pícidos pueblan esta zona. Tras el pinar, vemos un muro de piedra a nuestra izquierda, pronto encontramos la S.V. (SN56). Siguiendo el Camino de la dehesa y la indicación Dehesa de Acebos / Robregordo, atravesamos el zarzo de entrada y penetramos en la Dehesa. Este singular bosque es la acebeda mejor conservada de la Comunidad de Madrid.

Estas formaciones no son algo habitual, el acebo suele formar parte del sotobosque de pinares, hayedos o robledales, pero es algo extraño que sea la especie predominante. La concurrencia del clima con el tradicional manejo del ganado nos ha legado esta joya botánica y paisajística. Las espesas masas de acebos, ofrecen protección y proporcionan un alimento fundamental para las aves en los meses más fríos, ya que el fruto del acebo madura en noviembre, diciembre. El acebo es una especie protegida, no se permite cortar ramas ni recoger frutos. El camino desciende hasta un área recreativa, para remontar y salir a la antigua N-I, donde tenemos la S.V. (SN40). Continuamos hacia Dehesa bonita / Somosierra, nos incorporamos a un camino que tras descender paralelo a la autovía, la atraviesa por un túnel, para continuar paralelo a la autovía hasta la S.V (SN39). Continuamos hacia dehesa bonita / Somosierra. La dehesa bonita de Somosierra, guarda una de las reliquias botánicas que aún nos quedan en la región de épocas glaciares. Su ubicación a una altura de 1450 m y expuesta a los vientos fríos y húmedos del Norte, crean un microclima ideal para estas especies. Su enorme variedad: acebos, robles, cerezos, avellanos, servales y, sobre todo, abedules, hacen de éste un lugar espectacular, sobre todo cuando llega el otoño y los contrastes de colores entre las diferentes especies se hacen más patentes.

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Acebeda de Robregordo

La Acebeda de Robregordo se ubica en el municipio de Robregordo, y constituye la dehesa boyal de ese municipio. Este singular bosque es la acebeda mejor conservada de la Comunidad de Madrid.

La ruta comienza en la antigua N-I. Tomamos el camino que nos lleva al área recreativa de El Plantío. Tras cruzar el arroyo el camino asciende, y tras pasar la puerta que nos da acceso a la dehesa, comienzan a aparecer los primeros acebos. A medida que avanzamos los acebos van ganando protagonismo, en numero y tamaño, así como los robles que los acompañan.

Más arriba el camino discurre paralelo al arroyo de Sto. Domingo, hasta entroncar con una pista foresta, llamada La Horizontal. Nos incorporamos a ella, dirigiéndonos al Sur, a la izquierda según el sentido de nuestra marcha. El camino, ahora entre pinos silvestres, es prácticamente llano, y tras salir del pinar, ya vemos a nuestra izquierda el muro de piedra de la Dehesa, a la cual accedemos por un zarzo o cancela.

Descendemos hasta llegar a un pilón, ahora estamos  rodeados de acebos y vemos grandes masas a las que podemos acceder por pequeños senderos.

La existencia de este tipo de formaciones boscosas no es algo habitual, ya que el acebo suele formar parte de otras masas de arboles, formando parte del sotobosque de pinares, hayedos o robledales, pero es algo extraño ver formaciones boscosas donde la especie predominante sea el acebo. La concurrencia del clima con el tradicional manejo del ganado nos ha legado esta joya botánica y paisajística.

Las espesas masas de acebos, ofrecen protección tanto para el ganado como para los animales salvajes ante las inclemencias meteorológicas. Además, proporciona un alimento fundamental para las aves en los meses más fríos, cuando escasean los frutos del bosque ya que el fruto del acebo madura en los meses de noviembre, diciembre.

El camino desciende hasta volver al área recreativa de El Plantío.

Recuerda que el acebo es una especie protegida, no se permite cortar ramas ni recoger frutos

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Sierra de La Cabrera

La Cabrera es una serrezuela granítica de gran interés morfológico, pues ofrece un amplio muestrario de las peculiares formaciones del modelado sobre granito como son los domos, las acebolladuras, los thors o canchos de bloques superpuestos o los acastillamientos por fallas verticales. Al constituir un único cordal ofrece buenas vistas en todo momento. En este cordal se asienta la segunda colonia con más efectivos de buitre leonado de la Comunidad de Madrid.

Comenzamos la ruta en la Avenida de La Cabrera, junto al Centro de Iniciativas Turísticas Villa San Roque en el municipio de La Cabrera. Nos dirigimos hacia el Norte por la Avda. de La Cabrera, hasta finalizar la misma en una rotonda. Sin cambiar de dirección, tomamos la calle de la Cabezuela, asfaltada, pasamos un restaurante y una gasolinera, y llegamos a unas viviendas. A partir de aquí el camino está señalizado con marcas blancas y amarillas (PR). El camino de asfalto acaba justo pasada la última casa, donde acaba la subida y giramos dirección Noroeste, a la izquierda según el sentido de nuestra marcha.

El camino de tierra asciende entre las fincas, hasta que dejamos la última debajo de nosotros para caminar junto una alambrada. Justo aquí tomamos el sendero que asciende entre bolos de granito y algunos enebros. Después de ganar unos metros de desnivel, el sendero se suaviza para volver a ascender entre retamas, jaras, y ya más arriba enebros, algunos pinos, y por supuesto bolos de granito hasta dejarnos en la base del Pico de la Miel. Desde este punto ya podemos ver el punto geodésico, solo tenemos que ascender algunos metros entre lapiaces de granito para alcanzar la cima (3,7 km y 354 m de desnivel +). Si volvemos la vista atrás vemos una bonita panorámica de las Cabrera y el pantano del Atazar.

El sendero a partir de aquí va cuerdeando por entre las formaciones graníticas, las vistas son muy buenas y a cada paso nos llaman la atención las distintas formaciones que adopta el granito.

A veces el camino asciende aproximándose al límite de la cuerda, lo que nos permite ver las moles graníticas muy cerca. Si miramos hacia el Norte, las vistas muy abiertas nos permiten ver las sierras del Rincón, Ayllón y parte del Guadarrama.

Destacan las formaciones de Peña el Águila o el Cancho de la Bola, y ya en las cercanías del Collado del Alfrecho, nos vuelven a sorprender los riscos, los acastillamientos o los canchos de bloques superpuestos coronados en muchas ocasiones por buitres leonados posados en ellos. En esta zona se concentra la mayor parte de los buitres que habitan en la Sierra de la Cabrera.

El camino nos conduce hasta las cercanías del collado del Alfrecho (6,7 km y 518 m de desnivel +). En este punto, tenemos la posibilidad de acortar nuestra ruta, descendiendo por la ladera opuesta (cruzando el collado), a partir de aquí el camino nos lo marcan hitos de piedra, el cual nos conducirá tras el descenso, a la C/ de la Subida a el Convento en La Cabrera. En este caso la distancia de la ruta sería de 10 km y con 523 m de desnivel +.

Nuestro camino, si hemos decidido continuar, continúa en la misma dirección y se interna por las laderas del Cancho Gordo y del Cancho Largo.

Descendemos suavemente hasta las proximidades de la Peña del Tejo. Aquí el camino cambia de dirección, tomamos el collado junto a la Peña del Tejo y descendemos hasta el cementerio de Valdemanco. A partir de aquí abandonamos el PR y comenzamos a seguir el GR-10 (marcas blancas y rojas), en dirección Sureste (Izquierda según el sentido de nuestra marcha).

El camino asciende para sobrepasar la loma que baja del risco llamado Torre de Valdemanco. A partir de aquí el camino nos deja preciosas vistas y muy diferentes a las que estamos habituados tener de esta sierra.

El sendero nos deja casi en la misma puerta del convento de La Cabrera. Nos incorporamos al camino de cemento hasta llegar de nuevo a La Cabrera.

Puedes encontrar información sobre la naturaleza de la Sierra de La Cabrera aquí.

Ruta Juana la Beltraneja

Ruta de Juana la Beltraneja

Juana de Trastámara, Princesa y Reina de Castilla, La Beltraneja… Son algunos de los nombres que le dieron a Juana, hija de Enrique IV y Juana de Portugal. Nació en Madrid en 1462 y, desde entonces, algunos la consideraron fruto de una relación entre la reina y el valido del rey, Beltrán de la Cueva. Siendo tan solo una niña, fue objeto de rumores, custodiada, casada, heredera, reina, viuda…

Han pasado muchos años desde aquel 26 de octubre de 1470, fecha en la que Juana es nombraba heredera legítima del Trono de Castilla y desposada con el Duque de Guyena.
Para conmemorar este hecho histórico que pudo cambiar la historia de nuestro país en una época muy convulsa, os invitamos a recorrer el camino que realizo Juana para acudir al desposorio con el duque francés.

Partiremos de Buitrago, donde Enrique IV decidió enviar a Juana para ser custodiada en su castillo por la familia nobiliaria de los Mendoza. Os animamos a realizar la visita guiada de las murallas y el castillo para conocer de primera mano este histórico lugar. Salimos de la Villa de Buitrago y cruzamos el rio Lozoya por puente Viejo. Tras cruzar la antigua N-I, nos incorporamos a la Vía Pecuaria «colada del Chorrillo» que nos conduce al histórico puente de cal y Canto, hoy en día restaurado y de muy bella factura. poco después podemos ver las ruinas de la Ermita de la trinidad, de la que sigue en pie su majestuosa espadaña. El camino entre encinares y fresnos, nos lleva a Pinilla de Buitrago, otra de la poblaciones que tuvo que ver pasar la comitiva de la princesa Juana.

Tras pasar Pinilla, comenzamos a vislumbrar la espadaña de la iglesia de Santiago, de la que hoy solo quedan los muros y la espadaña y que estuvo en su día acompañada por un poblado que seria el origen del actual pueblo de Gargantilla. Aquí en esta iglesia en ruinas, declarada hace poco tiempo Bien de Interés Cultura (BIC), se produce el desposorio entre la princesa Juana y el Duque de Guyena y el juramento de varios nobles de hacerla reina incumpliendo el tratado de guisando que nombraba heredera a Isabel.

Desde la Iglesia de Santiago continuamos camino a Gargantilla, donde finaliza nuestra ruta. Paseando por sus calles podremos indagar un poco más sobre esta historia plagada de traiciones y complots, que nos ha llegado hasta nuestros días y que podía haber cambiado la historia de este país.

Rio bajo los arboles

Circular Campadales

El alto o puerto de Campadales se sitúa en plena Sierra de la Dehesilla. Esta sierra es un suave cordel que se escinde de los Altos de la Cebollera Nueva y se extiende de Norte a Sur, limitando la Sierra del Rincón al Este y el valle medio del Lozoya al Oeste. Así mismo, separa los pueblos de Horcajo de la Sierra y Madarcos, de los pueblos de la Sierra del Rincón situados en las inmediaciones de la Dehesilla, Pradena del Rincón, Montejo de la Sierra y Horcajuelo de la Sierra. Os proponemos una ruta ideal para completar en dos días y conocer en profundidad tanto los pueblos, como los enclaves naturales y patrimoniales que se asientan en sus laderas.
Partimos de Horcajo de la Sierra, desde la Señal Vertical (S.V.) SN126, siguiendo las indicaciones hacia Aoslos / Madarcos. Tras rebasar la interesante Iglesia de S. Pedro in Cathedra, tomamos un sendero que nos deja junto a la S.V. SN15 y continuamos hacia Madarcos. El sendero se acerca al rio Madarquillos y discurre paralelo a la orilla. La sombra del bosque de galería nos acompaña y antes de Madarcos podemos disfrutar de dos molinos tradicionales el del Tío Cecilio y el del Madarquillos. El sendero asciende y se separa del rio hasta la S.V. SN16. Continuamos hacia Madarcos. Una vez en Madarcos podemos decir que hemos estado en el pueblo con menor población de la Comunidad de Madrid. Junto a la Iglesia tenemos la S.V. SN31 y nos dirigimos hacia collado de la Dehesilla. Tras unos 200m de carretera tomamos un camino que nos conduce a la dehesa de fresnos de Madarcos. Tras rebasarla, asciendemos la ladera de la Sierra hasta el Collado. Desde el collado las vistas son impresionantes hacia ambas vertientes. Hacia el Este podemos ver casi la totalidad de la Sierra Norte y sus pueblos bajo la sombra de los montes Carpetanos y el macizo de Peñalara. Hacia el Oeste, la Sierra del Rincón y los pueblos de Pradena, Montejo y Horcajuelo.
Si tenemos tiempo, podemos subir al pico de la Dehesilla, situado muy cerca del collado. Tras disfrutar de las vistas, tomamos un sendero que en diagonal y entre los robles desciende hacia la vertiente Este. Poco después de rebasar un abrevadero, el camino se dirige a un muro de piedra seca, pasamos el zarzo que lo cierra y nos incorporamos a un camino hacia la izquierda hasta llegar a un cruce desde donde seguimos las indicaciones hacia Pradena de la S.V. SN32. Tras cruzar el arroyo de la Garita, un sendero conduce a Prádena. En Prádena no debéis perderos la Iglesia de Sto. Domingo de Silos y su necrópolis. Salimos de Prádena por la senda del agua, siguiendo las indicaciones de SN127 hacia Montejo. Tras un kilometro de camino junto a la carretera, tomamos una vía pecuaria que nos conduce a través de manchas de roble y praderas a Montejo. Montejo merece un paseo por sus calles, visitar su iglesia y como no, llenar nuestra cantimplora en la fuente de los Tres Caños.
Desde la S.V. SN153, nos incorporamos al camino de las huertas hacia Horcajuelo. Una preciosa calleja entre muros de piedra seca jalonada de huertas nos conduce a Horcajuelo. Horcajuelo tiene una arquitectura muy cuidada, sus casas de piedra se confunden con el paisaje natural y pasear por sus tranquilas calles nos trasporta a tiempos donde otros modos de vida se desarrollaban en esta zona, todo esto lo tenemos plasmado en su magnífico museo etnográfico.
Desde Horcajuelo nos dirigimos por el camino de las minas hacia Minas de S. Francisco / Horcajo de la Sierra, tal como indica la S.V. SN87. El camino asciende, primero por una zona arbolada y más tarde por laderas cubiertas de matorral bajo donde afloran afiladas rocas de esquistos. Tras llegar a la ladera de El Frontal, nos topamos con la S.V. SN3, y seguimos las indicaciones hacia Horcajo de la Sierra. Junto a la señal ya vemos las montañas de escombros y restos de la mina de S. Francisco. Esta mina empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX y estuvo activa desde 1840 hasta las últimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860. Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En el diario minero “La Antorcha” (1857), se escribió que “la mina San Francisco ha cortado un filón conteniendo plata agria, plata roja oscura y cloruros de plata, presentándose también plata nativa».
Continuamos a media ladera nuestro camino hacia el Oeste, por una zona despejada hasta llegar a la loma, por la que cambiamos de vertiente. Un camino paralelo al muro de piedra seca desciende hasta la entrada de la dehesa. Nos internamos en la bonita dehesa de Horcajo, hasta salir de ella por una calleja que nos deja en la carretera junto a un área deportiva. Nos incorporamos a la carretera hacia nuestra derecha hasta llegar de nuevo a Horcajo.

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Camino del Molino

La ruta parte de la calle Iglesia, esquina calle Pozas en Cervera de Buitrago, y atraviesa el pueblo hasta la zona del puerto y el Área Náutica de Cervera de Buitrago. Unos metros más adelante se desvía a la izquierda por una pista de tierra que continúa hasta el final del recorrido. La senda coincide en su trazado con el camino tradicional que llegaba hasta el antiguo molino harinero en el río Lozoya. En la actualidad, la ruta termina en la orilla del embalse de El Atazar y no se conserva ningún resto del molino. El regreso se hace por el mismo camino.

El recorrido permite disfrutar de unas bonitas vistas del embalse y del puerto deportivo. El embalse fue construido en 1972 y representa casi el 50 % del volumen de agua embalsada de la región. Por otro lado, el puerto permite el desarrollo de actividades náutico- deportivas sin motor.

La ruta atraviesa un paisaje abierto, salpicado de rocas graníticas con formas más o menos redondeadas. Predominan los pastos con encinas, enebros y jaras, acompañadas de especies aromáticas como cantueso, tomillo y romero. Son el resultado de la actividad ganadera tradicional, basada fundamentalmente en la explotación de cabras y ovejas. Actualmente, un único rebaño de ovejas se alimenta en estos pastos.

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Ruta al Santo Roto

La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara y coincide con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas sendas siguen por la calle del Cementerio y, pasado éste, la senda al Santo Roto se separa hacia la izquierda en dirección al arroyo de la Dehesa, que va a servir de guía durante la primera mitad del recorrido. Pasada la depuradora, la ruta sigue por el camino tradicional al Molino del Villar, en el río Lozoya, hoy cubierto por las aguas del embalse. El camino llega hasta el Santo Roto, que da nombre a la senda, y que está formado por las ruinas de la Ermita de El Villar, de la que solo se conserva un muro. El Villar se despobló en el siglo XVI y sus tierras terminaron incorporándose al término municipal de Robledillo de la Jara cuyos vecinos celebran todos los años, en el mes de mayo, una romería hasta este lugar.

La ruta continúa en dirección norte atravesando primero un jaral y después una amplia zona de pastos, coincidiendo durante un tramo con la vía pecuaria Colada de Peralanava. Cruza una pista de tierra y continúa por una estrecha senda, la Colada de Servidumbre o camino de Valdemazos por el arroyo Aborrero. Tras cruzar una puerta, la senda desemboca en la misma pista de tierra que cruzó un kilómetro atrás y regresa al núcleo urbano de Robledillo de la Jara donde termina el recorrido.

La ruta permite recuperar antiguos caminos tradicionales y varias vías pecuarias que por falta de uso están desapareciendo bajo el matorral. Al poco de iniciar la ruta, en el arroyo de la Dehesa, se puede observar un gran sauce, la salguera del Molino del Villar (Salix alba). Se trata de un ejemplar incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, categoría de árboles singulares por su tamaño. El recorrido atraviesa extensas zonas de matorral, constituido sobre todo por jara pringosa y romero, que cubren antiguos campos de cultivo de cereales. Desde la senda se tiene una buena panorámica de la Dehesa Boyal de Robledillo de la Jara, catalogada como Monte de Utilidad Pública, cuya masa arbolada de quejigos y robles melojos destaca en el paisaje.

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Senda Matambre

El Valle de Matambre fue conocido primeramente como valle del paraíso (Privilegio de la bolsilla, 1206) y posteriormente como garganta hermosa (Libro de la montería, 1350). En la actualidad el nombre de «arroyo la garganta» aún se conservan en alguno de sus tramos, En las ordenanzas de la villa y tierra (1567) se prohibió la entrada de vacas de la garganta, debido a lo codiciada de aquélla.

A lo largo de esta senda nos acompañará el arroyo del Zarzoso, que nace en el «Borrocazo» y desemboca en el arroyo de la Garganta. En este último tramo la cañada se estrecha y se pierde un poco debido a la vegetación: jabinos (enebros rastreros), retamas, acebos y helechos, los cuales se usaban antiguamente para chamuscar los pelos de los gorrinos y tapar también los montones de patatas para su conservación.

Durante siglos, el aprovechamiento de los recursos forestales del monte contribuyó al sustento de los vecinos de Villavieja. Para ello cortaban las matar a matarrasa sin dejar resalvo alguno,

Si nos adentramos un poco en el monte, veremos alguna carbonera fácil de distinguir por haber una pequeña plataforma, carecer de vegetación y tener una tierra muy negra.

Situada a mitad de la senda, se halla la piedra de los «mil hombres» porque, según la leyenda, la subieron mil hombres desde el río para colocarla donde está haciendo pared. Las paredes de piedra seca salpican toda la sierra para proteger los sembrados y prados del ganado. El sistema de construcción era de dos hilos y se remataba con una losa más grande que abarcaba toda la pared que se llama cobertera o cobija. Igualmente se construían majadas, corrales y chozos repartidos por el entorno.

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El molino de Paredes

La senda parte de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Paredes de Buitrago, y sube por la primera calle que sale a la derecha de la carretera, al lado de la parada del autobús, junto con otra senda local que se dirige a los Descansaderos. En la siguiente bifurcación se separan ambas sendas, continuando el Camino al Molino por la izquierda. Pasa junto a la antigua fragua, el potro de herrar y la Fuente Vieja hasta el campo de deportes. Allí coge el camino de la izquierda, que discurre entre muros de piedra y fresnedas bien aprovechadas por el ganado. Se cruza la senda Frente del Agua y la carretera M-127 para continuar por un camino de tierra que sale a la derecha, en dirección al río de la Nava o Cocinillas. La senda termina en el molino de Paredes. La vuelta se realiza por el mismo camino.

El primer tramo de la senda atraviesa un paisaje reticulado de pastos, fresnos y muros de piedra que delimitan las diferentes propiedades. Se mantiene un aprovechamiento ganadero de estos pastos y no es raro tener que compartir la senda con el ganado vacuno, ya que en este tramo el camino discurre por las vías pecuarias Cordel del Carrascal y Descansadero del Salegar del Zapatero.

La ruta nos acerca hasta los restos arqueológicos del frente de guerra que se estableció en esta zona durante la Guerra Civil. Este frente tuvo una gran importancia estratégica ya que defendía el control de dos embalses cercanos que abastecían de agua a la población de Madrid: el embalse de Puentes Viejas y el embalse de El Villar. Se pueden observar diferentes infraestructuras bélicas como trincheras y casamatas.

Finalmente la ruta llega hasta el molino de Paredes en el río de la Nava o Cocinillas. En él se puede observar la maquinaria original y las diferentes estructuras que hacían funcionar el molino, incluida una cacera. Destaca así mismo la vegetación de ribera, junto a la cual se ha ubicado una pequeña zona de picnic con una mesa y unos bancos.

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La reguera y la dehesa de Horcajo

La ruta de la Red Local de horcajo nos invita a pasear por un entorno natural transformado por la mano del hombre pero de una manera ancestral y sostenible.

La ruta nos interna dentro de una de las dehesas boyales con más solera de la Sierra, una dehesa compuesta por robles melojos en gran estado y en donde tradicionalmente ha pastado el ganado y se ha utilizado para suministrar leña al pueblo de manera sostenible.

Otro de los recursos que vamos a visitar y que tiene un gran valor social e histórico es la reguera comunal de Horcajo – Madarcos. Esta construcción de unos 13.5 kilómetros es la estructura más antigua que conservamos en el pueblo. Nace 1.5  kilómetros por encima del pueblo de Robregordo y llega hasta el pueblo de Madarcos. Su recorrido comienza a 1350 metros de altitud y acaba  a unos 1100 metros en Madarcos.  Durante estos 250 metros la pendiente intenta ser homogénea, ni con demasiada pendiente que rompa la estructura de la reguera por la fuerza del agua, ni demasiado poca pendiente que haga que el agua quede estancada. Su construcción se realizó con el comienzo de estas primeras poblaciones de pastores en la cara sur de Somosierra.

Ruta en el frente del agua

Ruta de la Guerra Civil. Frente del Agua.

Desde el inicio de la Guerra, Madrid fue uno de los escenarios principales de la contienda. La defensa de los embalses de Puentes Viejas y El Villar, vitales para el abastecimiento de agua a Madrid, hizo que este frente se mantuviera en permanente tensión. La línea del frente en este lado de la Sierra se mantuvo casi sin cambios durante toda la guerra.

Incluida en el Plan de Yacimientos visitables de la Comunidad de Madrid, esta ruta histórica cuenta con la mayor concentración de infraestructuras bélicas de ambos bandos conservada en la región.

En Paredes de Buitrago (Puentes Viejas) enclavado en un entorno de alto valor paisajístico puedes encontrar 26 elementos restaurados y señalizados, como nidos de ametralladoras, búnkeres, trincheras y puestos de mando.

En el inicio de la Ruta (Paredes de Buitrago) existe un centro de interpretación de la ruta del Frente del Agua, su visita nos ayudara a poner en contexto este recorrido de alto valor histórico y patrimonial

Vista del campo y montaña nevada de fondo

El Espartal y los Altos del Hontanar

Los Altos del Hontanar constituyen un cordal montañoso que se escinde de la Sierra de La Morcuera y que cierra el Valle del Lozoya por su vertiente Este. Esta privilegiada situación, dividiendo los valles de Lozoya y Canencia, le otorga unas vistas inmejorables sobre ambos valles, además, de unas panorámicas sobresalientes del macizo de Peñalara, Cuerda Larga y los Montes Carpetanos.

Comenzamos nuestra ruta en Alameda del Valle, concretamente desde la Señal Vertical (S.V.) (SN81), situada en la C/ del Romero y nos dirigimos hacia Ref. Majada del Cojo / El Espartal. Nada más comenzar cruzamos el rio Lozoya y atravesamos el fondo del valle, una zona prácticamente llana, donde podemos ver praderas salpicadas de fresnos y robles donde pasta el ganado. A medida que avanzamos y nos aproximamos a la ladera, el camino va aumentando la pendiente y nos adentramos en una zona de robledal por la que ascendemos. Más arriba, el robledal se aclara, da paso a brezos y retamas y finalmente, tras una zona donde el camino se abre paso a través de las rocas que cortan la ladera, nos internamos en el pinar. Poco después llegamos el refugio de la Majada del Cojo, un refugio libre, donde llevando el equipo adecuado podemos pernoctar, o utilizarlo para descansar y reponer fuerzas. En cualquier caso, hagamos un uso correcto de este tipo de instalaciones para que estén disponibles para otros senderistas.

Junto al refugio encontramos la S.V. (SN141). Tomamos el camino que nos indica Pico el Espartal / Portachuelo de Canencia para poco después alcanzar el cordel y dirigirnos hacia la izquierda, por un amplio cortafuego por el que transita un camino. Un suave ascenso por este ancho camino nos conduce hasta el pico Espartal, al que reconoceremos por su vértice geodésico. Tras cruzar una alambrada, continuamos ahora por un sendero que desciende hasta el collado de las fuentes, y tras un repecho que remonta la ladera del Cerro del Águila, bajamos hasta el Portachuelo de Canencia. En este amplio collado, podemos ver la S.V. (SN46), y nos dirigimos hacia el camino de Navalmaillo (Pinilla del Valle / Alameda). El sendero, que tras internarse en el robledal se tornara en camino, desciende de manera continuada entre el robledal hasta llegar a las inmediaciones del Embalse de Pinilla, cuya cola o lugar donde el rio desemboca en el embalse cruzamos por un puente y continuamos hasta un cruce donde hallamos una S.V. (SN27). Aquí seguimos hacia la izquierda, en dirección Alameda / Oteruelo, nos encontramos en el Camino natural del valle por el que en apenas 30 min, regresamos de nuevo a Alameda.

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Por la trocha del Arroyo Cigüeñuela

Desde la plaza mayor nos dirigimos hacia el norte por la calle del Viento. Superamos una fuente con abrevadero para los animales y cruzamos el túnel de la vía del tren. El camino sigue de frente por una carretera, con el firme en mal estado que discurre entre prados. Las zarzas y algún roble aparecen pegados a los muros de piedra que marcan los límites de las parcelas. Continuamos nuestro camino hasta un desvío que sale a la izquierda justo antes de llegar a un arroyo estacional muy fácil de distinguir por la vegetación.

Descendemos atravesando los prados en paralelo al arroyo de la Cigüeñuela por su margen izquierda. A media ladera está el canal de riego. Hay que cruzar el arroyo para poder encontrar el puente sobre la vía del tren. El camino gira hacia Braojos volviendo a cruzar el  arroyo que da nombre a nuestra senda para dirigirse hacia el pueblo por las callejas que sirven de paso entre las fincas de pasto. Esta zona se conoce como las «Eras de la Veredilla», donde hace unas décadas todavía podían verse mulas y trillos en la recogida de la cosecha.

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El Canal de Cabarrús

Nuestra ruta discurre enteramente por las estepas cerealísticas de la Vega del Jarama, en una zona suavemente ondulada y donde tenemos la sensación de caminar entre un mar de cultivos de cereales. Las distintas infraestructuras pertenecientes al antiguo Canal de Cabarrús se dispersan por todo el recorrido, ya que este canal llego a tener casi 13 kilómetros y discurría, desde el Pontón de la Oliva hasta Torrelaguna. Contaba a lo largo del recorrido con 6 puentes, 3 acueductos, 8 casas de guardia, acequias y dependencias auxiliares como la casa de Oficios.

Comenzamos en Torremocha del Jarama, junto a la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este Iglesia, de origen altomedieval, esta asociada a una torre vigía del río Jarama, transformada en la actual Torre Campanario. El camino tras salir del pueblo se interna en los campos de cereales y tras desembocar en la carretera M-102, continuamos poer ella hasta llegar a Torrelaguna, cuyo casco histórico esta declarado Monumento Histórico-Artístico, por lo que es obligado un paseo por sus calles.

Salimos de Torrelaguna por el camino de las Lomillas Bajas que nos conducirá hasta casi la orilla del río Jarama. Por el camino Atravesamos el Canal de la Parra  hasta llegar a las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza.

A partir de la Ermita, giramos a la izquierda, por un ancho camino de tierra que nos conducirá hasta Torremocha, dejando a nuestra derecha el curso del río Jarama. Por todo este trayecto, podremos observar en el lado izquierdo las ruinas de distintas Casas de Guardas que vigilaban el Canal de Cabarrús. Más adelante, podremos ver una casona grande a la derecha del camino, la Casa de los Oficios, residencia del Conde en el s. XVIII.

Una vez en Torremocha, podemos visitar el museo de la Agricultura o adquirir algunos productos de manufactura local que se elaboran en el polígono artesano de este municipio.

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Vuelta a la Reguera

Villavieja está situada a 1.066 metros de altitud sobre el nivel del mar, y alcanza los 1.834 metros partiendo hacia la sierra, rumbo norte. Su entorno natural se divide en tres tipos de paisaje, diferenciados por su utilización y por una flora y fauna propia.

La «poza» o lugar de baño de los vecinos del pueblo, era también utilizado por las mujeres para lavar la ropa y, en época de matanza, para limpiar y lavar pies, orejas y tripas de los cerdos. A este paraje se le conoce como el «caz» por estar próxima la reguera que llevaba el agua al molino para moler el trigo y el centeno. En este lugar estaba la «casa del cuerto», lugar destinado a la celebración de las reuniones de los pueblos de Gargantilla, Pinilla, Navarredonda y Villavieja, pertenecientes al cuarto de Braojos, para lo cual había un procurador que les representaba en todos los asuntos.

Los Pontones(puentes) es un paraje que data del siglo XVII por la presencia de un puente muy tosco de madera. En este lugar se juntan dos arroyos, el de «los robles» y el «buitraguillo» que pasan a formar uno solo que desemboca en el río del Lozoya. La vegetación es típica de rivera: salgueras, sauces, avellanos, chopos, cerezos, hiedras, madreselvas. En el río habita la trucha común, culebras de agua y ranas. En este punto se celebra todos los años una romería coincidiendo con el último fin de semana de agosto, en el que se celebra una misa en honor a la patrona de Villavieja, la Inmaculada Concepción, terminando la romería con una caldereta popular y, amenizado todo ello, con la música de la dulzaina y el tamboril.

La Cañada de las Solanas es una amplia cañada, delimitada por las paredes de las fincas. Estas caladas sirven para el movimiento de personas y ganado, y tuvieron mucha importancia para la trashumancia, creándose la mesta (asociación ganadera fundada por el rey Alfonso X).

La mesta se encargaba de defender los intereses de los ganaderos, revisando el buen estado de las cañadas, descansaderos y fuentes y que ningún vecino usurpase parte de la cañada para su beneficio. Dependiendo de su anchura y su longitud se las denomina de diferente manera: cañadas reales, cordeles, veredas, coladas y callejas.

Villavieja es un pueblo ganadero como lo demuestran las distintas mangas comunales repartidas por el término y que se utilizan principalmente para cargar terneros y vacas. También para curarles, vacunarles, desparasitarles y ponerles los córtales o hacer los saneamientos que exige la comunidad europea. Pegando a la manda hay un antiguo corral de piedra conocido como corral de «navamojada», tiene un chozo arruinado donde pernoctaba el pastor vigilando el ganado del ataque de los lobos u otras alimañas.

Camino con piedras punteagudas

Camino del Cartero

El cartero ha sido uno de los personajes más queridos y que más relación ha tenido con la población rural. Además de recorrer grandes distancias a pie, a caballo o bicicleta con el objetivo de llevar las noticias de familiares, amigos o de la administración a los vecinos, hacían de vínculo de unión entre el mundo exterior y los incomunicados pueblos de la Sierra. El cartero no solo llevaba las cartas sino las noticias de los hechos políticos, sociales o de cualquier otra índole que se producían en el resto del país, y en muchas ocasiones leía y escribía las cartas que el mismo portaría luego, debida al alto analfabetismo de las zonas rurales. Valga esta ruta de homenaje a tan querido personaje, cuya llegada al pueblo siempre despertaba expectación entre los vecinos que esperaban con ansiedad la carta de un hijo o algún familiar o de cualquier asunto de importancia que afectara sus vidas. La ruta discurre por el tradicional sendero llamado Camino alto de Robledillo, camino mulero, ya que el camino carretero discurría más abajo. Partimos de la plaza mayor de Puebla, y nos dirigimos al rio de La Puebla para cruzarlo por la pasarela. El camino comienza un suave ascenso jalonado de robles centenarios en los que podemos observar la huella del intenso carboneo. Poco después de pasar unos bonitos tinaos, el camino asciende por la ladera del cerro de las cabezas hasta llegar al collado Larda. Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.

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Tierra de Colonos

En el siglo XI, tras la conquista de Toledo por los ejércitos cristianos y la consolidación de los territorios reconquistados al Norte de dicha ciudad, se comienza a repoblar las zonas al Sur del Sistema Central. Con la firma del Fuero de Sepúlveda en el año 1076 por Alfonso VI, se ceden tierras libres de carga en las zonas entre las líneas del Duero y el Tajo. A la par que el terreno, los colonos recibían una pequeña cantidad en metálico con el fin de hacer frente a los primeros gastos de herramientas y simientes. Estos pueblos por lo que transita nuestra ruta, fueron de los primeros lugares de la Sierra Norte de Madrid donde se asentaron estos colonos cristianos, la Ermita de San mames o el despoblado de Santiago son testigos mudos de este momento histórico.

Comenzamos nuestra ruta en Gargantilla, en la misma plaza, tenemos la señal vertical (S.V.) SN48 y nos dirigimos hacia Eta. de Santiago / S. Mamés. Poco después junto a la rotonda seguimos las indicaciones de la S.V. SN109 hacia Camino de Reimoros, S. Mames. El camino se interna en una zona de robledal y zonas abiertas, desde donde podemos divisar unas bonitas vistas del valle del Lozoya y del embalse de Riosequillo. En un cruce señalizado con la S.V. SN147, podemos optar por visitar Navarredonda, población que alcanzamos a través de un bonito sendero entre robles o continuar hacia S. Mamés, donde os recomendamos visitar la iglesia de S. Mamés que se asienta sobre la antigua ermita erigida en honor al santo por los primeros pobladores. La influencia islámica ha quedado reflejada en su bello ábside de estilo románico-mudéjar.

Continuamos hacia Pinilla de Buitrago desde S.V. SN49, a través de zonas de pasto y pequeños bosquetes de robles y fresnos. Llegados a un cruce en una bonita pradera, vemos la S.V. SN41, y continuamos hacia Pinilla, a donde llegamos a través de un camino entre fincas. Junto a la fuente, vemos otra S.V. de la Red, SN42 y continuamos hacia Eta. de Santiago. El camino jalonado de muros de piedra seca nos conduce hasta el despoblado de Santiago, el emplazamiento original de Gargantilla y uno de los primeros asentamientos de la zona, donde solo permanece en pie las ruinas de la ermita de Santiago, y lugar en el que se produjeron los desposorios de Juana la Beltraneja.

Un amplio camino de zahorra nos conduce de nuevo a Gargantilla tras cruzar las vías del tren.

Rio bajo puente

Circular del Madarquillos

El rio Madarquillos nace en la ladera de los Montes carpetanos, al Oeste del Puerto de Somosierra. De sus fuentes se alimentan algunas regueras, como la de Piñuecar y La Serna o la desaparecida reguera que regaba los huertos de Aoslos. Tras un corto recorrido, vierte sus aguas al Lozoya, al igual que la mayoría de arroyos y ríos de la Sierra Norte. En esta ruta vamos a conocer parte de su cauce, y algunas de las poblaciones que se asientan en sus cercanías como Horcajo, Aoslos o Madarcos, de quien recibe el nombre.

Comenzamos nuestra andadura en Horcajo de la Sierra, municipio ubicado en la horca que forma el rio madarquillos con el arroyo de los Haces. Desde la Señal Vertical (S.V.) (SN126) ubicada junto a la carretera, tomamos el Camino de Aoslos, dirección Aoslos / Madarcos. Detrás de la iglesia tomamos el sendero que desciende hasta la S.V. (SN15) y nos dirigimos por la Cañada de la Risca hacia Madarcos. El sendero discurre junto al rio, serpenteando por la ladera izquierda del Madarquillos entre robles y árboles de ribera como fresnos, alisos o sauces. Esta zona es especialmente bonita, el rio se encajona entre las laderas, alternado con zonas más abiertas donde el bosque se asienta en sus márgenes. Poco más abajo, podemos ver las ruinas del molino de Paulino. El sendero asciende por la ladera por una zona despejada y nos deja en la S.V. (SN16). La ruta continua por el camino de Piñuecar hacia Piñuecar / Aoslos, aunque os recomendamos visitar Madarcos, que queda a menos de un kilómetro, ascendiendo el camino.

Tras cruzar el Madarquillos por una pasarela, podemos ver el molino restaurado de la Tia Fausta, hoy reconvertido en vivienda. Ascendemos por un camino paralelo a la valla del molino, hasta unas bonitas praderas salpicadas de espinos y rosales silvestres llamadas Los Llanos, siempre junto a la valla llegamos a la S.V. (SN14). Continuamos por el camino de las Vaquerizas hacia Aoslos / Horcajo, por una amplia vía pecuaria que cruza el arroyo de las Pozas. Una vez en Aoslos, junto a la plaza, tenemos la S.V. (SN135), continuamos por el camino de Horcajo, dirección Horcajo, que cruza la plaza y se interna en un bonito camino vecinal. Tras cruzar la carretera en dos ocasiones el camino vuelve a encontrase con el rio madarquillos, el cual cruzamos por un bonito puente restaurado de origen incierto. Este puente facilitaba el camino desde Buitrago del Lozoya hasta Montejo de la Sierra, atravesando Aoslos y Horcajo de la Sierra. Tras el puente vemos la S.V. (SN151) y continuamos hacia Horcajo, el camino se torna en sendero y nos conduce de nuevo a Horcajo de la Sierra.