Rutas de senderismo para mascotas

Ruta de senderismo para mascotas en la Sierra Norte de Madrid

La Sierra Norte de Madrid ofrece rutas de senderismo perfectas para disfrutar junto a tu mascota. Rodeados de paisajes espectaculares, podrán explorar senderos donde tu amigo de cuatro patas también puede disfrutar de la aventura. Encuentra aquí las mejores rutas pet-friendly para compartir momentos especiales en plena naturaleza. ¡Aventúrate con quien más quieres y descubrir nuevos caminos juntos!

Nuestras rutas de senderismo para mascotas

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El Canal de Cabarrús

Nuestra ruta discurre enteramente por las estepas cerealísticas de la Vega del Jarama, en una zona suavemente ondulada y donde tenemos la sensación de caminar entre un mar de cultivos de cereales. Las distintas infraestructuras pertenecientes al antiguo Canal de Cabarrús se dispersan por todo el recorrido, ya que este canal llego a tener casi 13 kilómetros y discurría, desde el Pontón de la Oliva hasta Torrelaguna. Contaba a lo largo del recorrido con 6 puentes, 3 acueductos, 8 casas de guardia, acequias y dependencias auxiliares como la casa de Oficios.

Comenzamos en Torremocha del Jarama, junto a la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este Iglesia, de origen altomedieval, esta asociada a una torre vigía del río Jarama, transformada en la actual Torre Campanario. El camino tras salir del pueblo se interna en los campos de cereales y tras desembocar en la carretera M-102, continuamos poer ella hasta llegar a Torrelaguna, cuyo casco histórico esta declarado Monumento Histórico-Artístico, por lo que es obligado un paseo por sus calles.

Salimos de Torrelaguna por el camino de las Lomillas Bajas que nos conducirá hasta casi la orilla del río Jarama. Por el camino Atravesamos el Canal de la Parra  hasta llegar a las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza.

A partir de la Ermita, giramos a la izquierda, por un ancho camino de tierra que nos conducirá hasta Torremocha, dejando a nuestra derecha el curso del río Jarama. Por todo este trayecto, podremos observar en el lado izquierdo las ruinas de distintas Casas de Guardas que vigilaban el Canal de Cabarrús. Más adelante, podremos ver una casona grande a la derecha del camino, la Casa de los Oficios, residencia del Conde en el s. XVIII.

Una vez en Torremocha, podemos visitar el museo de la Agricultura o adquirir algunos productos de manufactura local que se elaboran en el polígono artesano de este municipio.

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La dehesa del Soto

En Cervera de Buitrago la ruta parte de la calle Iglesia y baja por la calle Pozas, coincidiendo con la ruta de Gran Recorrido senda del Genaro que se dirige a la presa de El Villar. En la zona del antiguo lavadero, la senda gira a la izquierda y baja hacia el embalse de El Atazar dejando la depuradora a la izquierda. Allí toma el camino del Carrascalejo, una pista de tierra que bordea el embalse y que tiene una barrera para impedir el paso de vehículos no autorizados. El camino se transforma en senda y sube a través de la Dehesa del Soto hasta una zona más elevada en donde se encuentra el límite municipal entre Cervera de Buitrago y Robledillo de la Jara. Tras pasar un zarzo, la ruta continúa por un camino bien marcado hasta las proximidades de la carretera M-127, lugar en donde gira a la derecha de vuelta a Cervera de Buitrago. Carretera y senda marchan paralelas durante casi 2 km por caminos públicos y por la vía pecuaria Colada de Vallejo Rubio. La senda continúa hacia el centro del núcleo urbano dejando a la izquierda un antiguo descansadero para el ganado trashumante denominado de Las Eras y a la derecha un refugio para caballerías.

La Dehesa del Soto está catalogada como Monte de Utilidad Pública. Gran parte de su superficie quedó inundada por el embalse de Atazar. La parte baja está cubierta de quejigos y fresnos mientras que en la zona más alta crece un jaral con romero. Desde este punto más elevado se pueden contemplar unas bonitas vistas del embalse de El Atazar, la sierra de la Cabrera y las Cabreras y el encinar de la dehesa de Santillana.

El embalse de El Atazar, construido en 1972, es el mayor de la Comunidad de Madrid y almacena casi el 50 % del volumen de agua embalsada de la región. En él se pueden practicar actividades náuticas sin motor pero no está permitido el baño.

Vista de un camino de tierra con una pequeña caseta de roca y un banco para sentarse al lado.

Camino peatonal Rascafría – El Paular

El camino peatonal Rascafría-El Paular es un itinerario peatonal, que discurre paralelo a la carretera M-604 y comunica el pueblo de Rascafría con El Paular. El uso de la vía se comparte con bicicletas, y desde la carretera hay accesos habilitados a prados y fincas situados en el lateral del camino. Es camino lineal prácticamente llano, se puede recorrer en silla de ruedas.

El camino discurre junto al rio Lozoya, y esta jalonado de impresionantes álamos negros.

La zona del Paular nos ofrece distintas posibilidades de visitas accesibles como el Monasterio, el puente del Perdón, el Centro de Recursos del Parque Nacional o el arboreto Giner de los Ríos.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

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Senda Matambre

El Valle de Matambre fue conocido primeramente como valle del paraíso (Privilegio de la bolsilla, 1206) y posteriormente como garganta hermosa (Libro de la montería, 1350). En la actualidad el nombre de «arroyo la garganta» aún se conservan en alguno de sus tramos, En las ordenanzas de la villa y tierra (1567) se prohibió la entrada de vacas de la garganta, debido a lo codiciada de aquélla.

A lo largo de esta senda nos acompañará el arroyo del Zarzoso, que nace en el «Borrocazo» y desemboca en el arroyo de la Garganta. En este último tramo la cañada se estrecha y se pierde un poco debido a la vegetación: jabinos (enebros rastreros), retamas, acebos y helechos, los cuales se usaban antiguamente para chamuscar los pelos de los gorrinos y tapar también los montones de patatas para su conservación.

Durante siglos, el aprovechamiento de los recursos forestales del monte contribuyó al sustento de los vecinos de Villavieja. Para ello cortaban las matar a matarrasa sin dejar resalvo alguno,

Si nos adentramos un poco en el monte, veremos alguna carbonera fácil de distinguir por haber una pequeña plataforma, carecer de vegetación y tener una tierra muy negra.

Situada a mitad de la senda, se halla la piedra de los «mil hombres» porque, según la leyenda, la subieron mil hombres desde el río para colocarla donde está haciendo pared. Las paredes de piedra seca salpican toda la sierra para proteger los sembrados y prados del ganado. El sistema de construcción era de dos hilos y se remataba con una losa más grande que abarcaba toda la pared que se llama cobertera o cobija. Igualmente se construían majadas, corrales y chozos repartidos por el entorno.

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Al puente romano

La senda comienza en la plaza de la Picota de El Berrueco, sigue por la calle de los Huertos, calle Peña y calle Esperillas, cruza la carretera M-127 y continúa por la travesía de Cervera en dirección al cementerio, que deja a la izquierda. La ruta se aleja del casco urbano por un camino, primero de tierra y luego de hormigón, y se desvía por una pequeña senda que sale a la izquierda, antes de llegar al depósito de agua. El camino bordea una zona rocosa más elevada, la Peña de la Horca, dejándola a la derecha, y atraviesa una pradera conocida como Prado Nuevo, donde antaño se trillaban las cosechas. El recorrido se acerca a la carretera M-131 que une El Berrueco con Sieteiglesias. Ruta y carretera marchan más o menos paralelas hasta llegar al final del trayecto en el arroyo Jóbalo, lugar donde se encuentra el denominado Puente Romano. La vuelta se hace por el mismo camino.

La ruta atraviesa un paisaje caracterizado por los berrocales, rocas con formas redondeadas resultado de la descomposición y erosión del granito. También se pueden observar las características piedras caballeras, rocas aisladas con una pequeña superficie de apoyo y que se mantienen en una posición inestable. La vegetación está compuesta, principalmente, de encinas, enebros, plantas aromáticas y jaras. El recorrido permite, además, disfrutar de amplias panorámicas de El Berrueco, el Pico de la Miel y Las Cabreras.

El puente sobre el río Jóbalo formaba parte del camino histórico que cruzaba el puerto de Somosierra y unía ambas Mesetas. Tiene un probable origen romano. A lo largo de los siglos ha sufrido importantes cambios y en el año 2015 fue restaurado. En el río hay una interesante vegetación de ribera formada por alisos, fresnos y sauces entre otras especies.

Ruta GR10 canencia

GR-10

Sendero de Gran recorrido que une el Mediterráneo y el Atlántico, partiendo de Valencia y finalizando en Lisboa.

Este camino cruza la zona Sur de la Sierra Norte de Madrid, entrando por el Pontón de la Oliva y saliendo por el Puerto de Cotos en su variante GR 10.1.

Variedad de paisajes en este recorrido, pasando del suave paisaje de la vega del Jarama al cresterío granítico de La Cabrera o a los pinares del Pto. de Canencia, y los páramos de montaña de la Morcuera. En la zona del Puerto de La Morcuera el recorrido se adentra en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, lo que nos permite disfrutar de sus paisajes de montaña, bajo los cuales se extienden frondosos bosques de pinos y robles. Desde La Morcuera el camino baja hasta la zona del Monasterio del Paular, regalándonos preciosas panorámicas de la Cuerda Larga y los Macizos de Peñalara y los Montes Carpetanos. Desde el Paular, zona de gran valor patrimonial, el camino asciende por los valiosos pinares del Paular hasta el Puerto de Cotos.

Debido a su longitud, para excursiones de un día, se pueden realizar tramos sueltos, como de El Berrueco a La Cabrera, La Cabrera – Valdemanco, Puerto de Canencia al de La Morcuera, o del Paular al Puerto de Cotos.

Cueva en montaña

Minas de plata de Horcajuelo

La Mina San Francisco, como así se llamaban a las minas de plata de Horcajuelo, empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX. La mina estuvo activa desde 1840 hasta las ultimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860.  Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En el diario minero “La Antorcha” (1857), se escribió que “la mina San Francisco ha cortado un filón conteniendo plata agria, plata roja oscura y cloruros de plata, presentándose también plata nativa».

Comenzamos nuestra caminata en Horcajuelo, dirigiéndonos por la calle principal hacia el Norte. Antes de llegar al campo de futbol, tomamos el camino que sale a nuestra derecha. A la izquierda del camino y mientras ascendemos suavemente bajo la sombra de fresnos y robles, podemos ver zonas de huertas. Pasada una cancela, entramos en una zona más despejada y caminamos junto a un muro de piedra seca, hasta llegar a un cruce, donde podemos ver una flecha indicadora. El camino al que nos incorporamos sube bruscamente, hasta llegar a una zona en la que se asoman grandes esquistos donde se suaviza la ascensión. Un poco mas adelante, el camino gira hacia la ladera, la cual vamos bordeando hasta llegar a la mina.

En la zona se puede todavía contemplar la bocamina, excavada en roca en el filón principal. Dado que no está garantizada la seguridad dentro de las minas, no se debe entrar en las mismas. En los alrededores de la bocamina encontraremos antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén, así como un pozo inundado y las escombreras. En el pozo maestro de Horcajuelo, a pesar de lo primitivo de las herramientas se llegaron a alcanzar 60 m de profundidad.

La vuelta la realizamos dirigiéndonos de frente a la bocamina siguiendo un senderos que desciende hasta la loma, atravesamos el arroyo grande y volvemos a encontrarnos con el camino de subida, al cual nos incorporamos para volver a Horcajuelo.

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La Dehesa Bonita de Somosierra

En la vertiente Oeste del Pico cebollera, existe una dehesa boyal que guarda una de las reliquias botánicas que aún nos quedan en la región de épocas glaciares. Está considerado como uno de los bosques más hermosos de la Comunidad de Madrid, ya que su enorme variedad: acebos, robles, cerezos, avellanos, servales y, sobre todo abedules, hacen de este un lugar espectacular, más si cabe cuando llega el otoño y los contrastes entre las diferentes especies se hacen más patentes.

La ruta comienza junto a la estación de aguas residuales (Depuradora) de Somosierra. Cruzamos la antigua N-I y nos incorporamos a un camino tras cruzar un portillo. El camino asciende y se divide en tres, nosotros tomamos el de en medio, el camino entre cambroños y avellanos nos conduce al arroyo de la Dehesa. Cruzamos el arroyo, en esta zona ya vemos los primeros abedules, junto con avellanos, robles y acebos.

El camino desemboca en una pista a la que nos incorporamos, hacia la izquierda (Noroeste). El camino nos conduce a la Fuentefría. Cerca de esta podemos ver un abedul con el tronco horizontal. El camino ahora, un poco desdibujado, baja hasta un bonito mirador, donde se nos muestra una magnifica panorámica de la Dehesa. Volvemos a dirigirnos hacia la fuente, y esta vez nos dirigimos hacia la izquierda, buscando el arroyo, para cruzarlo y bajar por su margen derecha. El camino es imperceptible, seguimos el río hasta que este vuelve a aparecer, y nos incorporamos a él hasta llegar al cruce del inicio.

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Ruta de El Picazuelo

La ruta comienza en la iglesia de Santa Ana en Cinco Villas y sigue por la calle Mayor en dirección a la pista polideportiva, que deja a la izquierda. Continúa por un camino de tierra, que forma parte de la vía pecuaria Colada del Cerro de Cinco Villas, hasta llegar a una bifurcación, punto en el cual la senda toma el camino de la derecha internándose en un pinar. Ya dentro de la masa boscosa, la ruta inicia la subida al Picazuelo por una pista bien definida. El camino vuelve a dividirse y la senda continúa por la derecha mientras que en la siguiente bifurcación continúa por la izquierda. Termina en la zona más elevada donde se encuentra una antena con varias estaciones de telefonía móvil y repetidores de telecomunicaciones. El regreso se hace por el mismo camino.

El primer tramo del recorrido discurre por una zona de pastizales y plantas aromáticas como tomillo, mejorana y cantueso que mantiene un aprovechamiento ganadero. Abundan las especies herbáceas anuales que pasan el verano bajo la forma de semillas para evitar el calor y la falta de agua. Durante el otoño la lluvia hace crecer de nuevo los pastos.

El segundo tramo entra en el Monte de Utilidad Pública Cerro de Cinco Villas, repoblado de pino resinero. En la cima destacan las amplias panorámicas de la Sierra de Guadarrama, la Sierra del Rincón y el valle del río Lozoya con tres de sus embalses: Riosequillo, Puentes Viejas y El Atazar.

Ermita de nazaret

Ermita de Nazaret

La Ermita de Nazaret es una de los paseos imprescindibles en nuestra visita a Montejo de la Sierra. Las primeras referencias a este templo figuran en el tratado de caza más famoso de toda la Edad Media, Las Monterías de Alfonso XI, escrito en el siglo XIV. Donde dice que se extendían las “armadas” (cazadores) y las “vocerías” (ojeadores) en el Redondiello (hoy Redondillo) de la dehesa de Santa María, pegada a Nazaret, hasta el collado de Jarama para cazar el oso en verano y el puerco (jabalí) en invierno.

La ermita se erige en lo alto de un monte desde el que se disfruta de unas magníficas vistas de todo el valle y de unos atardeceres únicos.

Desde la Plaza de la Fuente en Montejo, donde podemos ver la Señal Vertical (S.V.) (SN75), partimos en dirección Ermita de Nazaret. En esta plaza se ubica la fuente de los tres caños, construida en el siglo XIX pero inaugurada por Clara Campoamor en 1927 y que sirvió hasta no hace tanto de abrevadero para el ganado. Descendemos hasta la Ermita de la Soledad (siglo XVI). Tomamos la calle que baja y que nos deja en una pasarela que cruza el rio de la Madre. A partir de aquí comenzamos la subida, atravesando las grandes praderas que albergaban los linares. Desde lejos ya vemos la silueta de la Ermita en lo alto de un cerro. Una vez en la Ermita, podemos contemplar las bonitas panorámicas que nos ofrece desde su privilegiada atalaya.

Desde este lugar, os invitamos a completar esta ruta a través de unas preciosas vías pecuarias. Tomamos el camino de grava que sale hacia el Norte desde el lateral de la Ermita, atravesamos un zarzo y llegamos a un cruce donde se ubica la S.V. (SN80), tomamos el camino que se dirige a Prádena / Montejo (por cordel del calvario). Nos adentramos en una amplísima vía pecuaria, delimitada por trabajados muros de piedra seca que nos deja en la carretera de Puebla. Nada más cruzar, vemos la S.V. (SN137) y continuamos por el camino de los cañuelos, dirección Prádena / Montejo. Tras rebasar un arroyo y remontar la ladera, caminamos por amplias praderas, salpicadas de algunos  de rodales de robles y rosales silvestres. Descendemos suavemente, hasta alcanzar el arroyo de los santillos. El camino, ahora en subida, nos conduce a la carretera de Puebla, y continuamos por el Cordel del Calvario, dirección Montejo / Horcajuelo, a la derecha, según nos indica la S.V. (SN148). Tras un pequeño tramo por la acera, nos incorporamos a un camino que serpentea entre robles y que nos conduce a una amplia pradera, que recorremos, nada más internarnos en ella, por la derecha. Un poco más adelante, ya vemos Montejo, hacia donde nos dirigimos.

Vista de un camino de tierra que corre paralelo a una carretera asfaltada.

De Lozoyuela a Sieteiglesias

Los municipios de Lozoyuela y Sieteiglesias comparten ayuntamiento, y también este camino interurbano de grijo que conecta los dos núcleos urbanos. El camino discurre paralelo a la carretera M-131.

El paisaje de encinas y matorral bajo va recorriendo zonas de fincas y prados y es un ejemplo de los ecosistemas de piedemonte serrano. Este camino vecinal nos permite visitar ambas poblaciones que nos ofrecen varios recursos patrimoniales interesantísimos como la Necrópolis de Sieteiglesias o la Iglesia de San Nicolas de Bari en Lozoyuela.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

Reserva de la Biosfera. GR-303

Reserva de la Biosfera. GR-303

La Sierra del Rincón, situada entre los macizos de Ayllón y Somosierra, marca su límite con las provincias de Segovia y Guadalajara. Posiblemente la zona rural más auténtica y desconocida de la Comunidad de Madrid, cuenta con cinco municipios, La Hiruela, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón y La Puebla de la Sierra.

El GR303 que discurre en su totalidad dentro de los límites de la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, permite al senderista recorrer y disfrutar de los cinco municipios de la Reserva de la Biosfera, contemplar su elevadísima biodiversidad y asomarse desde balcones privilegiados a unos paisajes de ensueño. También nos es una experiencia llana de contenidos etnográficos y de usos y costumbres asociadas a la actividad rural como las regueras, las majadas o la arquitectura rural de sus pueblos.

El itinerario que os proponemos es ideal para hacerlo por etapas, pernoctando en cualquiera de los pueblos de la Sierra del Rincón y poder experimentar la tranquilidad y la vida tradicional que en ellos se desarrolla.

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Ruta de los Puentes Medievales

Uno de los elementos principales del patrimonio viario de la Sierra Norte de Madrid son los puentes, muchos de ellos de bellísima factura y construidos durante la época medieval. Estos puentes eran puntos de paso obligado para los rebaños que durante siglos recorrieron nuestros caminos y dehesas. Para cruzarlos se cobraba unos derechos de pontazgo, algo así como un peaje que iba manos al señor de la zona.

La ruta comienza en el bellísimo pueblo de Canencia, junto a la Iglesia Sta. María del Castillo, Partimos de la señal vertical (S.V.) de Carpetania (SN78) y seguimos la indicación hacia el Puente de Cal y Canto. Descendemos por las calles del pueblo en dirección al arroyo de Canencia el cual cruzamos por el puente de Cal y Canto. Su origen puede situarse en el s. XIV, ya que aparece reflejado por el rey Alfonso XI (1311-1350) en su Libro de la Montería. Tiene forma de lomo de asno y está constituido por dos arcos de medio punto, de dimensiones muy desiguales, como consecuencia de su ubicación entre dos orillas de distinta rasante. La verdad es que todo en él es asimétrico. Es uno de los puentes de más bella factura de toda la Sierra Norte y su nombre posiblemente se debe a los bolos de piedra con los que esta pavimentado.

Seguimos la indicación hacia el Puente de Matafrailes de la S.V. (SN45-Pte. de Cal y Canto), y acompañamos el arroyo de Canencia aguas abajo. El camino nos conduce a una bonita dehesa de robles y llagamos a un cruce donde de nuevo tenemos una S.V. de Carpetania (SN146 – La Dehesa), donde tomamos el camino de la izquierda en dirección al Puente del Congosto, al que llegamos remontando el cauce del rio Lozoya, que vemos a nuestra derecha. Este puente, de origen incierto, arranca desde la propia roca que forma las laderas. Se construyó con sillarejo basto y está formado por un solo arco de medio punto de 6 m de luz. En su parte central el arco tiene doble rosca con grandes dovelas. A ambos lados aparecen desagües de planta rectangular. Sobre su origen tenemos dos hipótesis, que se construyera en época romana o en época medieval, ya que su forma es característica de los Siglos XII-XIII. Junto a el encontramos las ruinas de lo que fue un antiguo molino.

Volvemos sobre nuestros pasos hasta la S.V. (SN146-La Dehesa), y seguimos de frente siguiendo la flecha que nos indica Puente de Matafrailes. Como en los otros puentes, su origen no está nada claro, pero lo más probable es que tenga un origen tardo medieval. Su fábrica es de mampostería y muestra un único ojo, formado por un arco apuntado. El tablero es lo más llamativo, ya que tiene una anchura mayor en los extremos que en el centro, posiblemente para facilitar el cobro de los derechos de pontazgo.

Continuamos nuestro camino por zonas de robledal, cruzamos la carretera M-629 y continuamos hasta la siguiente S.V. (SN99-Prados Cerrados). En este punto, os recomendamos acercaros al cercano pueblo de Garganta de Lozoya. En todo caso, nuestro camino continua siguiendo la indicación que nos dirige hacia Canencia, y que atraviesa un bonito robledal hasta llegar a un hermoso collado desde el que descendemos con vista hacia el valle y la población de Canencia para finalizar nuestra ruta.

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Ruta por la historia

La ruta por la Historia de La Cabrera, es un itinerario temático que nos ofrece la oportunidad de conocer tres lugares históricos a través de una ruta por un espectacular entorno natural y paisajístico.

Comenzamos internándonos en la dehesa de Roblellano, un espacio natural de gran interés poblada de fresnos, robles y encinas y salpicada de lajas graníticas donde se forman pequeñas lagunas temporales.

La primera parada histórica la encontramos después de tomar un ramal (señalizado) que nos lleva a la Tumba del moro, Cualquier aficionado a la arqueología disfrutará visitando esta pequeña necrópolis de época visigoda, excavada en su totalidad a principios de los años noventa. Está vinculada a un asentamiento rural del Siglo VII y la forman diez sepulturas, nueve de fosa simple y una de perfil antropomorfo.

Probablemente este conjunto funerario podría tratarse de un pequeño núcleo sepulcral que formase parte de una necrópolis mayor ubicada en el Cerro de La Cabeza. Las tumbas están directamente excavadas en la roca granítica de la zona. En ella se encontraron restos óseos humanos. Algunas de estas tumbas, son pequeños panteones familiares compuestos por sepulturas dobles.

Volvemos sobre nuestros pasos a la ruta principal y comenzamos una corta pero intensa subida al cerro de la cabeza, superando una pequeña canal donde se asientan espectaculares ejemplares de encina. Una vez arriba, tomamos otro ramal (señalizado) que tras unos 200m nos lleva al castro del Cerro de la Cabeza.

Se presupone que fue uno de los primeros asentamientos humanos que hubo en el municipio de La Cabrera, y el cual se encontraba bastante alejado del actual núcleo urbano. Este castro tiene una situación estratégica en un lugar privilegiado de la vaguada del Cerro de La Cabeza, muy cercano al Convento de San Antonio y de la magnífica dehesa de Roblellano.

Este pequeño poblado estaba orientado al Este, tiene un fuerte carácter defensivo, y se basaba en una economía agrícola y ganadera. Superficialmente se aprecia la traza urbana con restos de fortificación y con materiales cerámicos preponderantemente de época visigoda.

Tras disfrutar de la visita, volvemos de nuevo al desvío para incorporarnos de nuevo a la ruta principal. Descendemos del cerro poco a poco disfrutando de las vistas de la Sierra de la Cabrera y del convento de San Antonio, que se asienta bajo esta mole granítica. Esta es nuestra próxima parada.

Sobre este emplazamiento hay que recalcar la iglesia románica de los siglos XI-XII de hermosa simplicidad interior, con tres naves, crucero y cinco capillas absidiales, donde se acogen algunas piezas de importante valor, como es un San Francisco del S.XVII, una Virgen con Niño de época renacentista y en el presbiterio dos pinturas, una Comunión de la Virgen del pintor Claudio Coello y un San Francisco.

Mención especial merecen sus jardines, organizados en bancadas, paseos y recoletas, terrazas salpicadas de fuentes, estanques y pétreos regueros de agua. El interior del convento se realiza a traves de una visita guiada que realizan los propios monjes para ver los horarios pincha el enlace.

Continuamos nuestro camino a través de la calle que baja del convento hasta La Cabrera.

La ruta GR300

Senda del Genaro. GR300

Dentro de la Red de Sendas Verdes de la Comunidad de Madrid, “La Senda del Genaro” con sus 70 kilómetros de recorrido se caracteriza por ser la que representa mayor longitud en su trayecto. Está clasificada como Ruta de Gran Recorrido (GR 300) por la Federación Española de Montañismo. Su trazado discurre en el entorno que rodea el embalse del Atazar, el de mayor capacidad dentro de la Comunidad de Madrid.

La Senda se caracteriza por los valores etnográficos y ambientales que se aprecian a lo largo de la misma. De gran interés son las construcciones hidráulicas asociadas al suministro de agua desde el embalse, las vías pecuarias llenas de historia, los paisajes abruptos y llenos de contrastes cromáticos y una gran variedad rocas, flora y fauna.

La Senda del Genaro es un gran itinerario ideal para hacerlo por etapas y pernoctar en algunos de los pueblos por los que pasa la senda, para así poder conocer e integrar el espíritu de estos pueblos y esta comarca con una personalidad única.

El recorrido está íntegramente marcado con marcas de GR (blancas y rojas), perteneciendo este recorrido a la ruta homologada por la FEDME GR-300.

También existen variantes para BTT en los tramos donde no se puede compatibilizar el senderismo con la bicicleta. Las variantes solo tienen indicadores direccionales en el arranque de cada tramo y en el entronque con el recorrido original.

Las épocas más recomendables para recorrer la Senda son la primavera, cuando las laderas se cubren con los mantos blancos de flores de la jara pringosa y el otoño con la explosión de color de los árboles caducifolios.

Ruta por la Dehesa Boyal de Montejo

Por la Dehesa Boyal de Montejo

Este bonito itinerario discurre por la dehesa boyal de Montejo, la cual sigue proporcionando ricos pastos para el ganado y leña para calentar los hogares de los vecinos. A partir del 25 de abril se guarda el ganado en la dehesa para evitar que este dañe los cultivos o los prados de siega. La dehesa está formada por un bosque de roble melojo, que guarda ejemplares de gran tamaño, y fresnos, además de las cuatro pilas de riego (lagunas artificiales) que surten de agua a la reguera.

En la peña Balagares encontraremos rocas de esquisto alterados y entre las brillantes micas podemos ver abundantes granates de gran tamaño. En una zona más despejada, salpicada de fresnos, podemos ver un chozo como el que utilizaban antiguamente los pastores, de construcción circular con “cubierta viva” de cepellones de pastizal y lajas que proporciona mayor resistencia e impermeabilidad.

Entre los viejos robles, las fresnedas y el pastizal no es raro observar varias especies de aves como los pitos picapinos, mitos, carboneros, trepadores azules o agateadores además de jabalíes o zorros entre otros animales. La ruta nos deja bonitas panorámicas de Montejo y del Valle del Lozoya.

Ruta por los Pueblos de la Sierra del Rincon

Pueblos de la Sierra del Rincón

La Sierra del Rincón la componen cinco municipios, Prádena del Rincón, Horcajuelo de la Sierra, Montejo de la Sierra, La Puebla de la Sierra y La Hiruela. La ruta que os proponemos recorre los tres primeros pueblos, encajonados en la cabecera de un valle que forman los arroyos que bajan de las sierras adyacentes. Además de transitar por un marco natural incomparable, la ruta nos ofrece destacadas muestras de arquitectura rural, zonas de huerta, prados cercados con muros de piedra seca, vías pecuarias…todo un reflejo de la vida rural de estos
pueblos. Partimos de Prádena del Rincón, desde la Señal vertical (S.V.) (SN127) y nos dirigimos hacia Collado de la Dehesilla / Horcajuelo. Bajamos por una calle y nos topamos con la Iglesia de Sto. Domingo de Silos, que además de destacar por su bella factura, posee una
necrópolis del s.XII. Recomendamos su visita. Tras salir del pueblo descendemos al rio Cocinillas, el cual cruzamos y ascendemos hasta un cruce donde vemos la S.V (SN32). Continuamos dirección Horcajuelo / Montejo. El camino a media ladera, nos conduce a Horcajuelo.
Antes de entrar en el pueblo pasamos por la ermita de Ntra. Sra. de los Dolores. Horcajuelo es un pueblo con una arquitectura rural muy cuidada por lo que os recomendamos un paseo por sus calles. Desde la S.V. (SN74) seguimos en dirección Montejo / Ermita de Nazaret. Tras un breve tramo por carretera, entramos en el camino de las huertas, un precioso camino jalonado de muros de piedra seca bajo la sombra de nogales, robles y fresnos. A ambos lados del camino podemos ver pequeñas huertas tradicionales, en donde se cultiva entre otras hortalizas
los famosos judiones de Montejo. El camino desemboca en Montejo. La Fuente de los Tres Caños, la Iglesia de S. Pedro in Cathedra o el horno suspendido son algunos atractivos que no deberíais perderos. Desde la S.V. (SN153) continuamos camino hacia Prádena / Horcajuelo (por Prádena). Callejeando salimos del pueblo y bajamos al arroyo de la Madre, tras cruzarlo, ganamos altura hasta una amplia pradera, de la que
salimos por una ancha vía pecuaria que acoge un camino que serpentea entre el robledal y que nos deja en la carretera.
Nos dirigimos a la derecha hasta Prádena.

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Camino de la Dehesa Boyal

Desde la plaza una empinada calle sube hasta la iglesia. La rodeamos para seguir en dirección norte hasta dejar las últimas casas del pueblo y tomar la pista de acceso a la Dehesa Boyal.

Un bosque abierto de grandes robles domina el paisaje, donde una nave ganadera de piedra se levanta a un lado de la vereda, mientras al otro discurre el Arroyo de la Dehesa.

Es fácil diferenciar las zonas de explotación forestal por el tamaño y densidad del robledal. Cuanto más pequeños y juntos están mayor es su explotación. Esta especie de roble se caracteriza por tener hojas marcescentes. Permanecen secas en las ramas de los árboles durante la estación fría protegiendo los nuevos brotes hasta su crecimiento de primavera.

La ruta pasa por el Mirador de los Apilaches desde donde se tiene una magnífica vista del Valle Medio del Lozoya. Aquí, el camino gira en dirección noroeste cruzando el robledal y el Arroyo de la Dehesa. Dejamos atrás el bosque de robles e iniciamos el descenso que nos llevará de regreso a Braojos entre prados de pasto y algunas zonas donde proliferan los pequeños arbustos. Las vistas son magníficas. A 1 km. aproximado del pueblo tenemos la opción de desviarnos para visitar un bunker, vestigio de la Guerra Civil.

Camino natural del valle del lozoya

Camino Natural del Valle del Lozoya

Este Camino se compone de una ruta principal y seis itinerarios complementarios, que ofrecen al viajero la posibilidad de acercarse a conocer el Valle del Lozoya, un entorno salpicado de ermitas ocultas entre pinares centenarios, que cuenta con la presencia constante del río Lozoya, y una rica biodiversidad en la que destacan especies tan amenazadas como el águila imperial (Aquila adalberti) o la Graellsia, una mariposa nocturna única en el mundo.

El Camino comienza en el Puente del Perdón, en Rascafría, construido en el siglo XVIII. Desde este punto parte también el primero de los ramales (Ruta de los Batanes).

La ruta principal parte del Paular a Rascafría, y continúa hacia Oteruelo, Alameda del Valle, Pinilla del Valle, Lozoya, Garganta de Los Montes, El Cuadrón y Buitrago del Lozoya.

Consta de varios ramales como el de los Batanes, el de la Ermita de Santa Ana, el de la Ermita de la Concepción, la ermita de la Fuensanta, el ramal de Canencia o el que se dirige a la Ermita de los Prados. La ruta con la presencia constante del rio Lozoya, recorre también la orilla del pantano de Pinilla y nos brinda la oportunidad de conocer algunas muestras de arquitectura civil histórica asociada al rio como el ya mencionado Puente del Perdón (en el Paular) o el Puente del Congosto (Lozoya).

Otro importante recurso patrimonial asociado a esta ruta es el Yacimiento Arqueológico Valle de los Neandertales, en el término municipal de Pinilla del Valle.

Es un recorrido ideal para hacer en familia, pudiendo recorrer pequeños tramos de un pueblo a otro, a pie o en bicicleta. Pasando por praderas junto al Lozoya, fresnedas, puentes, los bonitos pueblos del Valle del Lozoya, siempre rodeado de las grandes alturas del Macizo de Peñalara, la Cuerda Larga, los Altos del Hontanar o los montes Carpetanos.

La longitud de la ruta principal desde El Paular (Rascafría) hasta El Cuadrón es de 31,7 km. si continuamos hasta Buitrago del Lozoya habría que añadir 7,2 km.

Es una bonita ruta para hacerla por etapas, pernoctando en cualquiera de los bonitos pueblos serranos por los que discurre está ruta y conocer más de cerca la cultura, el patrimonio o la gastronomía de la zona.

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Callejas de Vallehermoso

La ruta comienza junto al helipuerto y la casa de los retenes forestales.

Antes de iniciarla merece la pena acercarse al Puente de la Mina, representativa construcción de la obra civil de principios del siglo XIX que cruza el Arroyo del Valle. Está a unos escasos 300 metros de nuestro punto de partida. El resto de la ruta discurre por el Valle Hermoso en un sentido circular a ambos lados de la M-­610.

Durante la bajada podremos disfrutar de unas magníficas vistas del valle con los paredones rocosos de la Cabeza de la Braña. No es extraño avistar aves rapaces en esta zona. El camino tiene abundantes zonas de sombra hasta llegar al cruce de la M-­610. A partir de este punto comenzamos el camino de regreso casi por el fondo del valle con la jara como principal compañía. Hay que tener un poco de cuidado por la cantidad de caminos y pistas en la zona, pero las balizas y la vista de la casa de los retenes forestales guiarán nuestro camino de vuelta.

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Cascada del cancho Litero. Villavieja

Comenzamos en la plaza Mayor y tomando la calle del Pez vamos en dirección a la carretera de San Mamés. Ya en la carretera y pasando la última casa que queda a la derecha (antigua casa del médico) enseguida aparece la Cañada o camino de Gallegos. La tomamos a la derecha y en suave ascenso pasamos por el Barrio de Los Llanos (Calle de los Gallegos) y llegamos al puente del ferrocarril. Siguiendo el camino y sin desviarnos pasaremos por el depósito de agua pasando de largo un camino que sale a nuestra izquierda. Enseguida el bosque de  robles (rebollar) se espesa hasta rebasar un abrevadero a la izquierda del camino que nos indica que llegamos primero al Raso de La Cruz y después al Prado de Matahambre, ya campo abierto y con vistas a la sierra en primera línea ( de izquierda a derecha: La Peñota, Puerto de Linera y Los Toconosos). Al llegar al pinar el camino se bifurca. Nosotros tomaremos el de la derecha. Al llegar al Puente de Piedra sobre el Arroyo de los Robles merece la pena hacer una parada y disfrutar de la tranquilidad del paraje. Continuamos por la pista y al arreciar la pendiente hemos de localizar un pequeño sendero que sale a la derecha de la pista y que nos conducirá perdiendo altura hasta el cauce del Arroyo Hondo. Basta con remontar el arroyo por su margen derecha hasta una tolla (manadero de agua en el suelo que suele ser un barrizal intransitable). En ese momento vadearemos el arroyo, lo que nos puede resultar complicado en época de deshielo, y subimos por la margen izquierda hasta un berrocal, (roquedo más o menos abrupto), que dejaremos a nuestra izquierda a medida que ascendemos. Llegamos a un alto o atalaya desde donde contemplamos un pequeño desfiladero, (el Cancho Litero), con vistas a la sierra, (Cancho del Aguila y Lomo Gordo) y al Valle Medio del Lozoya, (Villavieja y Buitrago). Desde allí dejamos el berrocal a nuestra izquierda y bajamos con cuidado por la fuerte pendiente entre pinos y roquedos hasta el pie de la cascada donde encontramos una poza.

Para regresar volvemos de nuevo a la atalaya, desandamos el sendero hasta una bifurcación que tomaremos a la izquierda por encima de un pino caido y a media ladera sin perder altura nos lleva fuera del pinar para aparecer en la Cañada de La Solana que finaliza en Villavieja.

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La atalaya árabe

La ruta parte, junto con la senda de Gran Recorrido del Genaro, de la Plaza de la Picota en El Berrueco y se dirige hacia la Iglesia por las calles Huertos, Peña y de la Iglesia. Continúa hacia el embalse por el antiguo camino de Patones y a unos 800 m del inicio se cruza con la senda local de La Almenara. Continúa por un camino de tierra bien marcado por la señalización de la senda del Genaro y se cruza un paso canadiense. El camino nos lleva hasta una de las colas del embalse, donde desemboca el arroyo de la Dehesilla, que se cruza por un puente. Por aquí pasa el canal de El Villar, que lleva agua desde el embalse de El Villar hasta el depósito de Torrelaguna donde se une al Canal del Jarama y al Canal de El Atazar. Se puede ver una almenara, construcción que se utiliza para gestionar el caudal del agua y permitir labores de mantenimiento.

La senda continúa siguiendo la indicación hacia Patones de la Senda Genaro, iniciándose una suave subida a través de un monte de enebros, algunos de gran talla. Pasado un abrevadero y un pequeño descansadero, la senda del Genaro se separa hacia la izquierda y la senda local cruza la carretera M-133 y recorre los últimos metros hasta llegar a su destino, la Atalaya musulmana de Torrepedrera. Se trata de una torre que formaba parte de un sistema defensivo de vigilancia denominado Marca Media y que en esta zona controlaba el paso por el puerto de Somosierra. Ha sido restaurada recientemente. Desde este mirador privilegiado se tienen unas buenas vistas de todo el entorno destacando el embalse de El Atazar, el pueblo de El Berrueco y la Sierra de La Cabrera. La vuelta se hace por el mismo camino.

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Laguna Grande de Peñalara

Uno de los tesoros naturales del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama son las lagunas de origen glaciar que se asientan bajo el macizo de Peñalara.

Iniciamos la ruta en el parking del puerto de Cotos o puerto del Paular, que es un paso de montaña a unos 1800 metros de altitud, donde podemos encontrar también el Centro de Visitantes de Peñalara.

A continuación, nos adentraremos en un frondoso bosque de pinos silvestres en el cual, más arriba, encontraremos la Fuente Cubeiro. Tras la fuente en una curva de herradura se encuentra el “Mirador de la Gitana”, donde podremos contemplar una de las mayores alineaciones montañosas del Parque Nacional, “La Cuerda Larga”, que alberga alguna de sus mayores alturas, Cabeza de Hierro Mayor (2380 mts.), Cerro de Valdemartín (2281 mts.) o La Bola del Mundo (2268 mts.).

Una vez pasado el “Mirador de la Gitana”, abandonamos la pista y tomamos un sendero ancho (a nuestra derecha) de pinos silvestres que va bordeando la “Peña de los Quesos” hasta llegar al cruce de caminos de la Laguna Grande con Laguna de los Pájaros.

A partir de aquí, el camino continúa por una pasarela de madera que nos dejará a los pies de la Laguna Grande.

El paisaje aquí es sobrecogedor, la laguna, posada a los pies de los cortados, que bajan del pico de Peñalara, es una de las muestras más representativas de la acción de los glaciares que modelaron durante siglos las escarpadas laderas del macizo de Peñalara.

“Durante siglos, la laguna de Peñalara, fue exclusivamente conocida y frecuentada por los pastores, que con un temor supersticioso procuraban alejarse de ella al caer la noche en la arraigada creencia de que en sus profundas aguas las nubes se cargaban de sapos, y si alguna res caía en ellas se hundía sin remedio volviendo a la superficie sus entrañas”

 Julio Vías “Memorias del Guadarrama”

Camino al lado de la carretera

Piedemonte Serrano

El piedemonte también denominado rampa serrana, es una zona dominada por encinas, enebros y monte bajo que se sitiaría por debajo de los 1000m, a partir de lo cual entrarían en escena especies como el robledal. Esta zona con desniveles menos acusados nos permite disfrutar con nuestra bici de rutas con desniveles más suaves que en la propia sierra. En esta ocasión, os proponemos una ruta por la zona Sur de la Sierra, siempre bajo la atenta mirada de la Sierra de La Cabrera.

Partiendo de La Cabrera, junto al C.I.T. Villa San Roque, podemos ver la Señal Vertical (S.V.) (SN89). Nos dirigimos por el Camino de Redueña hacia Redueña, tras dejar atrás la avenida, nos incorporamos en la rotonda a la carretera M124 para incorporarnos a un camino que sale a nuestra derecha a unos 100m. Atravesamos un túnel que cruza la autovía, un sendero ancho nos conduce a una pista de zahorra que pasa por algunas viviendas. El camino en continuo descenso, nos conduce por una zona poblada de enebros y encinas, hasta llegar a la S.V. (SN123). Seguimos por el camino de Redueña, ahora asfaltado hasta la S.V. (SN5), donde nos incorporamos al Camino del Canal YII. Nos adentramos ahora en un hermoso quejigal, que se asienta en la ladera caliza del cerro. El camino prácticamente llano, serpentea la ladera hasta descender más adelante y cruzar la autovía a través de un túnel. Antes de llegar a Venturada nos topamos con la S.V. (SN13). Nos incorporamos a la Cañada de Venturada, dirección Cabanillas / Navalafuente. Tras cruzar Venturada, salimos a un camino paralelo a la carretera para poco después girar a la izquierda y adentrarnos en una zona de praderas y fincas, con muros de piedra a ambos lados. En la S.V. (SN12), nos dirigimos a Cabanillas, por la Cañada Real, y justo a la entrada del pueblo, vemos la S.V. (SN14). Nos dirigimos ahora por la cañada del monte hacia Navalafuente / La Cabrera. Recorremos un camino que atraviesa la urbanización el Tomillar y desemboca en una pradera, a nuestra derecha, vemos junto a un muro de piedra una S.V. (SN6), y tomamos el camino de La Cabrera, hacia La Cabrera. El camino se interna entre muros de piedra seca, alternando zonas pobladas de encinar y enebros con zonas más despejadas, poco después cruzamos la carretera M633 y continuamos por un paisaje similar, ascendiendo suavemente, con el telón de fondo de la magnífica Sierra de La Cabrera. Tras cruzar la carretera M610, el sendero transita paralelo a la carretera, hasta que tras pasar una puerta accedemos a la dehesa de Roblellano, donde predominan los afloramientos graníticos. Poco después estamos de regreso en La Cabrera.

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Senda del Puerto Linera

Desde el Puerto Linera, a 1834m de altitud, se divisa parte del Valle del Lozoya, la sierra de la Cabrera, destacando el Pico de la Miel, el embalse de Riosequillo, Buitrado y Villavieja. A nuestra espalda está la provincia de Segovia, pudiendo ver entre otros, el pueblo de Matabuena. El nombre «linera» se debe quizá a la gran cantidad de lino que se comercializaba desde la comarca de Buitrago hasta los pueblos de Pedraza y alrededores. Ya se cita en un documento del año 1134, privilegio de repoblación de Alfonso VII como topónimo de demarcación del territorio; e igualmente se cita en el libro de montaría de Alfonso XI que recorrió esta sierra en numerosas cacerías de osos y jabalíes que daban vocerías (ojeos) desde el puerto linera hasta los toconososos.

En la respuesta que Lorenzana hizo en 1785 sobre Villavieja decía que «solo se puede pasar a finales de la primavera y el estío a causa de la mucha nieve que tiene».

El puerto tiene un mojón de piedras mucho mayor que los que delimitan los términos, ya que, según la tradición, era costumbre echar una piedra cada vez que se pasaba de un lado a otro para así hacerlo más visible cuando había nieve, ventiscas o niebla, y evitar que los transeúntes se perdieran.

Igualmente, en la zona conocida como el «moto» o cruce de caminos, se emplean hitos o «motos» que salpican todo el pinar para delimitar las expropiaciones. Desde aquí salen varias pistas como la de los toconosos y el cordel de los gallegos, este último prácticamente invadido por la vegetación de majuelos, acebos, enebros y piornos. También se puede tomar la variante de la pista del puerto, donde se halla el «cancho linero», por donde pasa el arroyo del collado espino. Existen varios afloramientos rocosos como: cancho águila, cancho el gato, peña muña, la peñota, o borrocazo.

Lago pequeño

Camino de los Canteros

Durante el siglo pasado la cantería supuso una gran fuente de ingresos para esta zona. Tanto en Lozoyuela, como en La Cabrera y El Berrueco, muchos vecinos se dedicaban a la extracción de granito de las numerosas canteras de la zona. Estos canteros serranos extrajeron gran cantidad de la conocida piedra berroqueña, todo un oficio en el que la fuerza y la sabiduría de estos canteros se combinaban para dar forma a las piedras de molino, abrevaderos, jambas, o cabeceros de puertas y ventanas. Así mismo, con este granito se adoquinaron y abordillaron las calles de muchas ciudades de todo el país.

Además del uso práctico de este material, debemos destacar también la importancia paisajística y morfológica de la Sierra de la Cabrera, pues ofrece un amplio muestrario de las peculiares formaciones del modelado sobre granito como son los domos, las acebolladuras, los thors o canchos de bloques superpuestos o los acastillamientos por fallas verticales.

Partimos de Lozoyuela, donde el granito se deja ver en los cabeceros y jambas de sus casas y en el protagonismo que cobra en su iglesia y en la ermita de la Virgen de la Soledad. Desde la señal vertical (S.V.) SN136 o en la que encontramos más adelante, SN118, nos dirigimos hacia La Cabrera. Tras cruzar la autovía por un angosto túnel, el camino se encajona entre muros de piedra seca, por supuesto de granito, desde donde también podemos ver afloramientos con curiosas formas. Como telón de fondo la Sierra de la Cabrera lo llena todo, un cordal granítico de afiladas formas. Tras recorrer esta zona de El Espaldar, llegamos al pinar, cercano ya a la Sierra, y cruzamos la autovía por un puente, tal como nos indica la S.V.119, hacia Camino de El Quiñón, El Berrueco. El camino recorre ahora la cara Norte de tres montañas graníticas gemelas, conocidas como Las Cabrerillas. Poco después de acercarnos a la ladera del primer cerro podemos ver una pequeña cantera abandonada, hoy día convertida en una pequeña laguna artificial que alberga mucha vida pues en ella muchos anfibios encuentran refugio. Tras recorrer las cabrerillas y cruzar la carretera M131, nos topamos con la S.V. SN95, y nos dirigimos a El Berrueco para visitar el museo al aire libre de la Cantería. El Berrueco es un municipio típicamente rural, caracterizado por su entorno rocoso y su larga tradición cantera. Con este museo, construido en el 2001, se consigue unir pasado y futuro dando lugar a una fusión entre la cantería de nuestros antepasados y las modernas máquinas del presente, brindando un homenaje a los canteros del municipio. Alrededor de los años 70, la cantería supuso la mayor fuente de ingreso para muchos de sus habitantes. La piedra del molino, la pila del cura, el abrevadero, el brocal del pozo, son algunas piezas que componen este bonito paseo.

Tras la visita regresamos sobre nuestros pasos hasta la S.V. SN95, y continuamos hacia Puente romano / Sieteiglesias. El camino entre fincas ganaderas, se dirige al arroyo Jóbalo que cruzamos por el conocido como Puente Romano. El Puente Romano se localiza en el trazado del camino histórico que se dirigía hacia el norte para pasar el puerto de Somosierra, cuyo origen puede que se remonte al Neolítico o Edad de Bronce. Es posible también que formara parte de una ramificación norte de la vía romana 25 del itinerario de Antonino, camino que partiendo desde «Toletum», continuaba hacia el norte buscando el puerto de Somosierra por Buitrago de Lozoya. Lo que sí se sabe es que hasta el siglo XVIII ha sido paso obligado de carruajes hacia Madrid desde Somosierra, así como dirección norte para ir a Burgos, Soria, etc., ya que era el único puente de piedra que cruzaba el Jóbalo. Se trata de un puente de un solo ojo, formado por una bóveda de cañón de sillería, levantándose el resto de la estructura mediante mampostería con mortero de cal. La bóveda está formada por dovelas de granito y ha sido restaurando en 2016. Si observamos detenidamente se puede ver una cruz grabada en el centro de cada pretil del puente que indica la separación territorial entre Sieteiglesias y El Berrueco.

Tras cruzar el arroyo, justo al otro lado de la carretera podemos ver una cantera de granito, donde destacan los grandes bloques extraídos y las paredes que quedan en la roca madre. El camino nos conduce a Sieteiglesias, donde no podemos dejar de visitar la necrópolis, un yacimiento localizado en lo alto de una zona denominada «Berrocal de la Iglesia», caracterizada por un conjunto de afloramientos de tipo granítico. Hasta el momento se han documentado 85 tumbas correspondientes a las repoblaciones cristianas que tuvieron lugar en esta zona entre los siglos IX y XI. En el conjunto se distinguen dos tipos de tumbas: las antropomorfas y de bañera, y las de cista. Para la visita guiada es necesaria reserva previa contactando con la oficina de turismo.

Tras la visita, nos dirigimos finalmente hacia Lozoyuela, SN121, por un camino paralelo a la carretera y sembrado de multitud de pequeñas fincas con cercados en piedra granítica.

Una ruta esta, para quedarse de piedra!

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Bustarviejo Valle Hermoso

Es una ruta bastante larga que se recomienda hacer en bicicleta de montaña.  Esto implica tener mucho cuidado y respeto con el resto de las personas que comparten nuestro camino y con el ganado que  podamos encontrar a lo largo del mismo.

La ruta parte del núcleo urbano y llega hasta el campo de fútbol. De ahí a la Fuente de la Gregoria donde elegiremos el camino de la izquierda que nos llevará hasta la casa de los retenes forestales nada mas pasar el desembarcadero de ganado. Desde este punto coincide con la ruta 4 hasta casi llegar de nuevo al helipuerto. Unos 300 metros antes de cruzar la M­610 hay que tomar un desvío a la derecha hacia la Fuente del Collado, pasarla y seguir paralelos a la carretera dejando atrás una antigua gravera. Bajamos por la pista forestal y giramos a la izquierda para volver a incorporarnos a las calles del pueblo.

Es una ruta muy bonita con poca exigencia para hacer en MTB y que nos permitirá disfrutar de un paisaje precioso.

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El Tinao del águila

Se inicia el recorrido en las Eras de Trillar, en la zona alta del pueblo de El Atazar, baja hacia una zona de huertas y sube en dirección Peña Vallicar y el corral de los Cotorros, que deja a la derecha. La senda, bien visible, va atravesando un denso jaral con romero y se mantiene a cota, con ligeras subidas y bajadas. Se cruza un primer barranco llamado Culicalla que pone una nota de contraste con los fresnos y sauces que en él crecen. La senda continúa por la ladera de Cabeza Antón (1396 m) donde se pueden observar varios corrales ya abandonados. Se cruza el barranco de los Arredondos y se pasa al lado de un tinado hundido. La zona se vuelve más rocosa y finalmente se cruza el barranco del Águila, bastante profundo, para llegar a otro tinado, punto donde finaliza la senda. La vuelta se realiza por el mismo camino.

La ruta discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte”. La formación vegetal predominante es un jaral con romero, con una espectacular floración en la primavera, que da paso a sauces, fresnos y matorral espinoso en los barrancos que van jalonando todo el trayecto. El recorrido nos permite contemplar amplias panorámicas del embalse de El Atazar; del valle del Riato, con sus laderas repobladas de pinos; así como del Alto de Matachines, con la Sierra de Guadarrama como telón de fondo. Destaca el relieve abrupto y rocoso de las laderas de Cabeza Antón y de los barrancos de los Arredondos y del Águila, labrado sobre pizarras negras.

Respecto al patrimonio cultural la ruta parte del museo al aire libre de las Eras de Trillar donde varios paneles explican las distintas labores agrícolas. La senda también permite la observación de diferentes estructuras ganaderas como rediles y tinados de pizarra, actualmente abandonados. En el último de ellos, ya en el barranco del Águila, se pueden observar los nombres que grababan los pastores en las piedras. También es de interés el propio trazado de la senda construido aprovechando las pizarras del terreno.

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Senda del agua en Prádena del Rincón

La senda del Agua de Prádena del Rincón une el municipio de Prádena del Rincón con la Laguna del Salmoral por un cómodo itinerario adaptado a todos los usuarios.

La laguna del Salmoral es un estanque que recoge el agua de la sierra y que se utiliza para el riego de cultivos y prados. La Laguna cuenta con un observatorio de aves para la identificación de las mismas. Tiene además una isleta para asentamiento de nidos y una zona para la conservación de anfibios.

Se ha construido un jardín de rocas, donde se han representado los distintos tipos de rocas que se encuentran en la sierra. Este jardín cuenta con unos paneles interpretativos para la identificación de las distintas rocas y los relieves graníticos de la Sierra de la Cabrera.

Un recorrido lineal presenta a todos los usuarios los principales árboles presentes en la Sierra del Rincón y está adaptado para su uso por invidentes.

En Prádena del Rincón existen más sendas señalizadas. Se pueden consultar sus características en la página web o descargando el folleto de las sendas de Prádena del Rincón.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

Ladera de Santuil

Ladera de Santuil

La ruta sigue la misma traza que la Ruta 3 de subida al Puerto de Peña Quemada hasta llegar al «refugio de la Zorra» donde se ha de girar a la izquierda y seguir el camino que nos conducirá hasta el refugio Santuil. En este punto retomamos la Ruta 3 para regresar a Braojos.

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La dehesa boyal

La ruta parte de la Plaza de la Picota en El Berrueco y continúa por la calle Real y la carretera M-131 en dirección Torrelaguna hasta tomar un desvío a la derecha por un camino de tierra. La senda pasa al lado de la Fuente del Gato, en donde se puede observar un abrevadero tallado en granito, y, un poco más adelante, por el punto limpio de El Berrueco. El recorrido continúa por un camino de tierra que va bordeando toda la dehesa. Hay varios cruces y bifurcaciones de caminos y siempre hay que elegir el de la derecha. La senda sube ligeramente, lo que permite contemplar el pueblo de El Berrueco y el embalse de El Atazar. El recorrido desemboca en la carretera M-127, paralela a la cual entra en el pueblo.

La dehesa boyal de El Berrueco está catalogada como Monte de Utilidad Pública. Se trata de una propiedad comunal cuya función principal era la de proporcionar alimento al ganado que se empleaba en las labores agrícolas tradicionales. Las talas selectivas y la plantación de fresnos a lo largo de los años han dado lugar a una fresneda adehesada con robles melojos y enebros, acotada en todo su perímetro por un muro de piedra. El aclareo del bosque ha favorecido el desarrollo de pastizales muy productivos que se siguen aprovechando en la actualidad. Los fresnos son podados (trasmochados) por completo cuando alcanzan cierta altura y los brotes de los años siguientes, en forma de largas varas, son cortados para aprovecharlos como alimento para el ganado al final del verano, cuando el pasto está ya agostado. Todas estas características hacen que las fresnedas trasmochadas como esta tengan un gran interés natural y cultural.

Rio bajo puente

Circular del Madarquillos

El rio Madarquillos nace en la ladera de los Montes carpetanos, al Oeste del Puerto de Somosierra. De sus fuentes se alimentan algunas regueras, como la de Piñuecar y La Serna o la desaparecida reguera que regaba los huertos de Aoslos. Tras un corto recorrido, vierte sus aguas al Lozoya, al igual que la mayoría de arroyos y ríos de la Sierra Norte. En esta ruta vamos a conocer parte de su cauce, y algunas de las poblaciones que se asientan en sus cercanías como Horcajo, Aoslos o Madarcos, de quien recibe el nombre.

Comenzamos nuestra andadura en Horcajo de la Sierra, municipio ubicado en la horca que forma el rio madarquillos con el arroyo de los Haces. Desde la Señal Vertical (S.V.) (SN126) ubicada junto a la carretera, tomamos el Camino de Aoslos, dirección Aoslos / Madarcos. Detrás de la iglesia tomamos el sendero que desciende hasta la S.V. (SN15) y nos dirigimos por la Cañada de la Risca hacia Madarcos. El sendero discurre junto al rio, serpenteando por la ladera izquierda del Madarquillos entre robles y árboles de ribera como fresnos, alisos o sauces. Esta zona es especialmente bonita, el rio se encajona entre las laderas, alternado con zonas más abiertas donde el bosque se asienta en sus márgenes. Poco más abajo, podemos ver las ruinas del molino de Paulino. El sendero asciende por la ladera por una zona despejada y nos deja en la S.V. (SN16). La ruta continua por el camino de Piñuecar hacia Piñuecar / Aoslos, aunque os recomendamos visitar Madarcos, que queda a menos de un kilómetro, ascendiendo el camino.

Tras cruzar el Madarquillos por una pasarela, podemos ver el molino restaurado de la Tia Fausta, hoy reconvertido en vivienda. Ascendemos por un camino paralelo a la valla del molino, hasta unas bonitas praderas salpicadas de espinos y rosales silvestres llamadas Los Llanos, siempre junto a la valla llegamos a la S.V. (SN14). Continuamos por el camino de las Vaquerizas hacia Aoslos / Horcajo, por una amplia vía pecuaria que cruza el arroyo de las Pozas. Una vez en Aoslos, junto a la plaza, tenemos la S.V. (SN135), continuamos por el camino de Horcajo, dirección Horcajo, que cruza la plaza y se interna en un bonito camino vecinal. Tras cruzar la carretera en dos ocasiones el camino vuelve a encontrase con el rio madarquillos, el cual cruzamos por un bonito puente restaurado de origen incierto. Este puente facilitaba el camino desde Buitrago del Lozoya hasta Montejo de la Sierra, atravesando Aoslos y Horcajo de la Sierra. Tras el puente vemos la S.V. (SN151) y continuamos hacia Horcajo, el camino se torna en sendero y nos conduce de nuevo a Horcajo de la Sierra.

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Senda del arroyo de Sestil del Maillo y de la Ladera de Mojonavalle

El punto de partida de la senda es el área recreativa del puerto de Canencia, lugar donde se puede aparcar el vehículo y pasar un agradable día tras recorrer la senda.

El primer tramo, hasta alcanzar el antiguo centro de educación ambiental El Hornillo, recorre una pista forestal flanqueada de un denso pinar de pino silvestre. Poco antes de El Hornillo se pueden observar a la derecha unos árboles fuera de lugar. Se trata de una especie introducida, el abeto Douglas. A la altura de El Hornillo, se abandona la pista forestal tomando una trocha a la derecha de la misma.

Más adelante se encuentra el mirador de la Chorrera de Mojonavalle, paraje de singular belleza, dominado por la presencia de un álamo temblón, que invita al descanso y la contemplación. Aquí el camino gira bruscamente a la derecha bajando suavemente por la misma ladera.

Al llegar a la baliza 4, se pueden tomar dos ramales de ida y vuelta. Por el de la izquierda se pasa junto a pinos centenarios. El de la derecha pasa junto a acebos y tejos y al final del mismo se accede al abedular, formación vegetal de sumo interés debido a su escasez en Madrid, por ser propias de zonas más frías y húmedas.

Tras retornar a la baliza 4, los pasos del caminante deben retornar hacia el Mirador del Norte donde se encuentra de nuevo la pista forestal.

Vista de una escultura de una persona, destacando sus detalles y expresión artística.

Ruta de las callejas de Navalafuente

La Ruta de las Callejas de Navalafuente es un cómodo recorrido, sin apenas desnivel, por la Calleja Ancha y la Calleja Estrecha, flanqueado por fresnos y antiguos muros de piedra, de construcción tradicional. La ruta regresa al pueblo pasando junto a la Iglesia de San Bartolomé.

La ruta es apta para todos los públicos y todos los niveles, dada su escasa dificultad y su longitud, de poco más de 3 km. Comienza y finaliza en el casco urbano de Navalafuente, junto a la estatua o monumento al “Senderista”. Te permitirá admirar las valiosas fresnedas que se extienden al sur del pueblo.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

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Senda de los prados

La ruta se inicia en la esquina de las calles Iglesia y Pozas, cruza la Plaza de Las Arcas y sigue por la calle del Pozo hasta dejar atrás las últimas casas del pueblo de Cervera de Buitrago. Se llega a una encrucijada de caminos, bajo un tendido eléctrico, y la senda continúa recto por la vía pecuaria Colada de la Caleriza, dejando la senda del Genaro y la antigua carretera a El Atazar a mano izquierda. El camino se adentra por un pequeño quejigar, catalogado como Monte Preservado, en el que hay varias señales y carteles informativos. A partir del último de estos carteles, referido al paisaje, la ruta toma una estrecha senda que baja al arroyo de Valdehierro que cruza por una pasarela de madera, aguas abajo de un dique de contención de sedimentos. Se atraviesan antiguos campos de labor, hoy cubiertos por extensos jarales, y se deja atrás un abrevadero. Finalmente se llega al arroyo del Vallejo del Saz y a un segundo dique de contención de sedimentos. El regreso se hace por el mismo camino.

El paisaje se caracteriza por la presencia de un denso matorral de jaras y romero y, en las zonas más húmedas, zarzas, rosales y majuelos con sauces, fresnos, quejigos y robles aislados. Es el resultado de siglos de prácticas agrícolas y ganaderas que deforestaron el territorio y cuyo abandono ha propiciado el crecimiento de este tipo de matorrales sobre unos suelos muy pobres. Otra de las características de esta ruta son los diques de contención construidos en los arroyos Valdehierro y Vallejo del Saz, que permiten que los sedimentos más gruesos que llegan arrastrados por el agua se depositen y no lleguen al embalse de El Atazar. También se puede observar un colmenar tradicional construido con trocos huecos de árboles, lajas de piedra e incluso chapas de metal. Destacan en algunos puntos del recorrido las vistas sobre el embalse de El Atazar.

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La Cascada del Purgatorio. Rascafría

El paseo a la cascada del Purgatorio es una de las rutas más emblemáticas que nos descubren el Valle del Paular. La ruta sigue parte del histórico camino de Madrid o de La Morcuera, que unía la Cartuja del Paular con la Corte madrileña a través del Puerto de la Morcuera.

La ruta comienza frente al monasterio de Santa María del Paular. Tomamos el camino que nos conduce al Puente del Perdón, construido durante la primera mitad del s. XVIII a instancias de la comunidad cartujana del Paular para salvar las aguas del río Lozoya. El camino discurre entre robledales por este tramo del camino histórico de Madrid. Pasamos el cruce que nos llevaría al albergue de los Abedules y en la zona conocida como Poza de los Pintores, tomamos el camino que sale a nuestra izquierda. El camino entre robles pronto se acerca al arroyo del Aguilón, del que ya no se alejara en toda la ruta. Este arroyo es uno de los afluentes más importantes del Lozoya.

A medida que avanzamos los robles comienzan a alternarse con pinos silvestres, que poco a poco irán tomando el protagonismo. Junto al arroyo abundan los árboles de ribera como alisos, sauces, arces, fresnos, abedules…

En la parte final del recorrido, que ahora transitamos por un sendero, surgen los imponentes cortados de Majada grande, paredes verticales que forman un congosto preludio de la belleza que forma el escalón geológico de las peñas del Purgatorio, por el que se precipitan las aguas del arroyo del Aguilón.

Para la vuelta tenemos una alternativa para no repetir la totalidad del camino. Al llegar al puente de madera, en vez de seguir de frente por donde vinimos, cruzamos el puente y seguimos el camino que bordea la ladera de la Umbría, y desemboca en el camino de Madrid, al que nos incorporamos hacia la derecha.

El Puente del Perdón.

Este precioso puente construido en sillería de granito, desde el que se contempla la monumentalidad del Monasterio del Paular, así como la que forman las montañas que nos rodean, fue construido en el s. XVIII y debió sustituir a otro puente, más modesto, pero con la misma finalidad, cruzar el río Lozoya para acceder al molino de papel de Los Batanes, donde los monjes fabricaban papel. Con este papel se imprimió el libro más importante de la literatura española “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” en el año 1605.

También se cuenta que por este puente eran conducidos a la horca los reos, que eran ajusticiados en un paraje conocido como Casa de la Horca. El juicio se celebraba junto al puente, y cruzando este apelaban su sentencia, lo cual significaba su última oportunidad de salvar la vida.

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Camino de los descansaderos

La ruta parte de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Paredes de Buitrago y sube por la primera calle que sale a la derecha de la carretera, al lado de la parada del autobús, junto con otra senda local que se dirige al molino de Paredes. En la siguiente bifurcación se separan ambas sendas, continuando el Camino de los Descansaderos por la derecha, alejándose del pueblo. La senda está balizada y tiene varios carteles informativos sobre vegetación, fauna, paisaje, frente de la guerra civil y vías pecuarias. En la siguiente bifurcación, la ruta sigue por el camino de la izquierda y atraviesa unas amplias zonas de pasto primero y una zona arbolada después. A continuación se pasa por una manga ganadera y se cruza el yacimiento arqueológico del Frente del Agua. La senda llega a la carretera M-127 y discurre paralela a ella durante 400 m. Finalmente la ruta se separa de la carretera, que deja a la derecha, y gira a la izquierda por un estrecho callejón, continuando sin dificultades hasta volver al núcleo urbano.

La ruta discurre por amplias zonas de pastos, aprovechados por el ganado, y que en las cercanías del pueblo forman un interesante paisaje reticulado, donde las pequeñas propiedades están delimitadas por muretes de piedra y setos vivos de fresnos, robles y matorral espinoso. El paseo permite disfrutar de amplias panorámicas de las cumbres de la Sierra del Rincón y de las llanuras erosionadas del piedemonte. Hacia la mitad del recorrido, los pastos ceden terreno a una dehesa arbolada de robles melojos y fresnos, catalogada como Monte Preservado al ser un enclave natural de interés para su conservación.

La ruta llega hasta los restos arqueológicos del frente de guerra que se estableció en esta zona durante la Guerra Civil debido a su importancia estratégica de cara a tener el control sobre dos embalses que abastecían de agua a la población de Madrid: el embalse de Puentes Viejas y el embalse de El Villar. Se pueden observar diferentes infraestructuras como trincheras y casamatas. Ya de vuelta, la senda recorre varias vías pecuarias como el Cordel del Carrascal, el Descansadero del Salegar del Zapatero y el Descansadero de la Cabezada, que dan idea de la importancia secular que ha tenido la ganadería en esta zona.

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Ruta al Santo Roto

La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara y coincide con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas sendas siguen por la calle del Cementerio y, pasado éste, la senda al Santo Roto se separa hacia la izquierda en dirección al arroyo de la Dehesa, que va a servir de guía durante la primera mitad del recorrido. Pasada la depuradora, la ruta sigue por el camino tradicional al Molino del Villar, en el río Lozoya, hoy cubierto por las aguas del embalse. El camino llega hasta el Santo Roto, que da nombre a la senda, y que está formado por las ruinas de la Ermita de El Villar, de la que solo se conserva un muro. El Villar se despobló en el siglo XVI y sus tierras terminaron incorporándose al término municipal de Robledillo de la Jara cuyos vecinos celebran todos los años, en el mes de mayo, una romería hasta este lugar.

La ruta continúa en dirección norte atravesando primero un jaral y después una amplia zona de pastos, coincidiendo durante un tramo con la vía pecuaria Colada de Peralanava. Cruza una pista de tierra y continúa por una estrecha senda, la Colada de Servidumbre o camino de Valdemazos por el arroyo Aborrero. Tras cruzar una puerta, la senda desemboca en la misma pista de tierra que cruzó un kilómetro atrás y regresa al núcleo urbano de Robledillo de la Jara donde termina el recorrido.

La ruta permite recuperar antiguos caminos tradicionales y varias vías pecuarias que por falta de uso están desapareciendo bajo el matorral. Al poco de iniciar la ruta, en el arroyo de la Dehesa, se puede observar un gran sauce, la salguera del Molino del Villar (Salix alba). Se trata de un ejemplar incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, categoría de árboles singulares por su tamaño. El recorrido atraviesa extensas zonas de matorral, constituido sobre todo por jara pringosa y romero, que cubren antiguos campos de cultivo de cereales. Desde la senda se tiene una buena panorámica de la Dehesa Boyal de Robledillo de la Jara, catalogada como Monte de Utilidad Pública, cuya masa arbolada de quejigos y robles melojos destaca en el paisaje.

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El Camino de las Minas

La Mina San Francisco, como así se llamaban a las minas de plata de Horcajuelo, empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX. La mina estuvo activa desde 1840 hasta las últimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860.  Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En esta ruta recorreremos el Camino de las Minas, camino tradicional que usaban los mineros de Somosierra y Robregordo para llegar a las minas.

Comenzamos nuestra caminata en Somosierra, junto a la ermita de la Soledad. Frente a ella tenemos la cartelera de Carpetania, y junto a esta la Señal Vertical (S.V.) (SN57). Descendemos hacia Dehesa Bonita / Robregordo por la calle Cañada Real, salimos del pueblo y llegamos a la depuradora. Tras cruzar la carretera, nos adentramos en la dehesa bonita, para poco después salir de ella y descender hasta un cruce donde vemos la S.V. (SN39). Continuamos hacia minas de S. Francisco / Horcajuelo, por el tradicional camino de las minas. El camino recorre la ladera de la Cebollera nueva ascendiendo suavemente entre la linde del pinar por arriba y el robledal por debajo de nuestra cota. Una vez en la S.V. (SN7), continuamos por el camino de las minas, dirección Mina de S. Francisco / Horcajuelo. Dejamos la ladera de la Cebollera para dirigirnos al suave cordel que nos separa del valle de Horcajuelo y por el que entramos en la reserva de la biosfera de la sierra de Rincón. Pasamos un zarzo (cancela), tras el cual vemos la S.V. (SN88), continuamos por el camino de las minas, hacia minas de S. Francisco. El camino recorre ahora una ladera poblada de jaras y brezos en la que podemos ver diferentes catas y ruinas de antiguas construcciones mineras. El camino desciende de manera más brusca siguiendo unas zetas y nos deja en las minas de San Francisco donde podemos ver la bocamina excavada en roca en el filón principal, antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén, así como un pozo inundado, la piedra del malacate y las escombreras. En el pozo maestro de Horcajuelo, a pesar de lo primitivo de las herramientas se llegaron a alcanzar 60 m de profundidad. Desde aquí tenemos una magnificas vista de la sierra del Rincón. El camino ahora continua descendiendo hasta llegar a Horcajuelo de la Sierra donde finaliza nuestra ruta.

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Despoblado de Bellidas y espadaña de Sto. Domingo

Salimos desde la iglesia de San Simón. Dejamos atrás el ayuntamiento y la fuente para continuar por la calle Alta hasta dejar las últimas casas del pueblo.

El paisaje son prados de pasto con muros de piedra que marcan las lindes de las parcelas despejadas de árboles donde se mantienen los robles rebollos y los fresnos. Estos últimos son fáciles de identificar ya que sus troncos presentan las huellas de las podas «trasmoche». Esta práctica consistía en la poda de las ramas verdes para alimento del ganado. Los árboles presentan troncos cortos y muy abultados en su parte superior a modo de hongo.

Seguimos de frente y a unos 1,6 km. del inicio, a nuestra derecha, en una finca privada, está el antiguo poblado de Bellidas. Hoy día solo queda una casa en pie y la traza de las calles testigo de lo que fue una pequeña villa independiente que llegó a albergar a 11 familias.

El camino asciende de forma suave y poco a poco los robles dan paso al monte bajo de arbustos y zarzas. Al llegar a la pista principal hemos de girar a la izquierda hacia la autovía. A nuestra derecha pasamos un campo de cantuesos y un pinar de repoblación. Giramos a la izquierda para caminar paralelos a la A-1 durante 1,4 km. En esta zona de la ruta empieza a observarse, a nuestra izquierda, la Espadaña de Santo Domingo coronada por el nido de cigüeñas.

Justo antes de llegar a la carretera que desciende desde la gasolinera giramos a la izquierda para descender por una preciosa calleja que divide las fincas de pastos. A nuestra izquierda,  siempre  visible,  la Espadaña de Santo Domingo. Cruzamos la vía pecuaria «Colada de las Cencerradas» sobrepasamos el «Cañón del Altillo de Bellidas» y llegamos al camino principal por el que retornaremos a Piñuecar.

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Subida al Cancho de la Cabeza

Ruta circular de gran atractivo, a través de la cual ascenderemos a la cumbre del Cancho de la Cabeza (1.264 m), el punto más elevado de nuestro municipio, desde donde se puede obtener una panorámica excepcional de la Sierra Norte, el embalse de El Atazar y buena parte de nuestro municipio.

Partimos desde el aparcamiento de Patones de Abajo y ascenderemos hasta Patones de Arriba por la senda peatonal del barranco. Tras pasar por la fuente y el lavadero comenzaremos nuestro ascenso en paralelo al arroyo de Patones hasta Peña  Escrita,  una  gran laja de pizarra con firmas de pastores. Desde allí continuaremos por un cortafuegos hasta el Cancho de la Cabeza. Desde este punto  descenderemos  por un sendero primero entre pinos y posteriormente entre jaras coincidiendo con la senda del Genaro hasta Patones de Arriba, desde donde bajaremos por la senda del Barranco al punto de inicio.

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Frente de Somosierra

Iniciamos nuestra senda junto a la iglesia y caminamos por el pueblo en dirección al cementerio. Este es el punto de inicio y llegada de la senda.

El primer tramo de descenso hacia Gandullas está relacionado con la temática de la Guerra Civil. En el mapa podemos observar las localizaciones de sus huellas, algunas de las cuales quedan a escasos metros de la senda y otras algo más lejos, por lo que para visitarlos hay que abandonar la pista principal.

Desde el cementerio dirigimos nuestros pasos por el camino que queda junto a la tapia hacia Cabeza Piñuecar. Al inicio de la primavera los cantuesos y tomillos que tapizan sus laderas lo cubren de tonos morados creando un espectáculo precioso como pocos hay en la Sierra de Madrid. El camino va atravesando prados de pasto para el ganado con alguna encina dispersa y rodales de coscoja. Las zarzas, el tomillo y la lavanda van a ser nuestra compañía todo el camino.

A nuestra derecha vamos sobrepasando los restos de posiciones defensivas de La Guerra Civil: búnkers de la Peña Retamosa, el Tomillar y Cabeza Velayos. A la altura de esta última giramos a la izquierda en dirección Gandullas y atravesamos un bosque abierto de encinas que proporciona algo de sombra para el caminante. Si vamos atentos veremos, a nuestra izquierda, el búnker de la Peña Zorreras justo antes de llegar al área de descanso. Esta zona es un magnífico mirador desde donde contemplar Gandullas, la antigua estación de antenas de telecomunicaciones y todo el sur de la Sierra Norte de Madrid.

Descendemos hacia Gandullas, donde poder tomar un refrigerio, contemplar su iglesia y la «piedra del las veces» que marcaba los turnos de riego a modo de reloj de sol.

Detrás de la iglesia sale el camino que nos llevará de vuelta al cementerio. El paisaje cambia por completo. Prados de pasto verde y muros de piedra bordeando las fincas nos llevan hasta un chopo desmochado con un nido de cigüeña en la copa. Giramos a la derecha para coger la «Colada de la Zarcilla» y tomamos el primer desvío a la izquierda que nos llevará en permanente ascenso hasta el cementerio.

Carretera

Los Altos de la Morcuera

Precioso itinerario para bici MTB que nos permite remontar el arroyo del Aguilón por las laderas de la Cuerda Larga, una de las sierras más características del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, adentrarnos en los altos de la Morcuera y rematar esta ruta con una preciosa bajada al valle alto del Lozoya.

Partimos desde la localidad de Rascafría, junto a la plza. de los Abetos donde encontramos la Señal Vertical (S.V.) (SN71) y nos dirigimos hacia Monasterio de El Paular / Ref. de la Morcuera. Nos incorporamos al Camino Natural del Valle que en esta zona transita junto al rio Lozoya, tras separarnos del cauce del rio, cruzamos una zona de robledal y salimos a un cruce, donde se ubica la S.V. (SN26), continuamos hacia Ref. de la Morcuera / Pto. de Canencia. Ascendemos por el camino viejo de la Morcuera, un caminos en buenas condiciones que asciende siguiendo el curso del arroyo del Aguilón, que da lugar a uno de los lugares más populares del Parque Nacional; la cascada del Purgatorio. Tras unos 13 km de subida, bajo la mirada de la Cuerda Larga alcanzamos el albergue de la Morcuera. Nos incorporamos a la carretera M-611, en sentido descendente, es decir, hacia Rascafría. Tras 750m de bajada, abandonamos la carretera y nos incorporamos a un camino que sale a nuestra derecha. Avanzamos por una zona donde predominan las praderas salpicadas de piornos, para internarnos más adelante en un pinar.

Llaneamos hasta un cruce donde vemos la S.V. (SN23), y tomamos el camino que sale a nuestra izquierda, Ref. Majada del Cojo / Alameda. Iniciamos un suave descenso que poco a poco se va acentuando, pasamos por un refugio abierto, la Majada del Cojo, donde hallamos la S.V. (SN141) y continuamos descendiendo hacia Alameda / Oteruelo. Al llegar a una curva de herradura, el camino se bifurca y tomamos el camino que sale a nuestra derecha, un precioso camino que nos deja impresionantes vistas del valle alto del Lozoya y de las imponentes alineaciones montañosas del Parque Nacional.

Una vez en Alameda del Valle tomamos la dirección Oteruelo / Rascafría en la S.V. (SN81), incorporándonos al Camino Natural del Valle que nos conduce de nuevo a Rascafría.

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Ecosistemas vivos

A los pies de esta bonita sierra de La Cabrera, encontramos La Dehesa de Roblellano, en cuyo interior existen ejemplos destacados de la flora autóctona.
En esta ruta circular, podremos observar los diferentes ecosistemas ecológicos y las diferentes formaciones geológicas que tan característico hace a la Sierra de La Cabrera. Entre las peculiaridades de este itinerario encontramos las pequeñas charcas temporales que se forman en los afloramientos graníticos que salpican la dehesa.

Encinas, robles, fresnos, acompañados de jaras o flores como los gordolobos y peonías componen este singular paisaje.

Pueblo valle

Cañada de las Merinas

Cañada de las Merinas.

Ruta de gran valor etnográfico que nos lleva a recorrer parte de una de las cañadas con más solera del centro peninsular. La trashumancia, una de las actividades con más importancia histórica en la Sierra Norte, se plasma en esta ruta por donde entraba y salían cada año miles de cabezas de ganado para pastar en las laderas, collados y puertos de la Sierra Norte durante la época estival.

Con la posibilidad de poder comenzar en Bustarviejo o Buitrago, la ruta que describimos a continuación tiene su inicio en Buitrago del Lozoya, donde destaca su muralla medieval que fue declarada Monumento Nacional.

La ruta parte desde la Plaza Picasso, donde se encuentra la Señal Vertical (SN101), nos incorporamos a cañada Real Segoviana, El Cuadrón / Cincovillas. Una vez cruzada la autovía, giramos hacia el Sur. El camino entre encinas y robles gana suavemente altura mientras nos dirigimos a El Cuadrón lo que nos deja bonitas imágenes del embalse de Riosequillo. En El Cuadrón, pasamos por la S.V. (SN100), seguimos las indicaciones hacia la Cañada Real Garganta de los Montes (por cerro Perdigón) / Lozoyuela. Tras pasar el CEA Valle del Lozoya ascendemos hasta el collado del Portachuelo, donde nos topamos con la S.V. (SN29) y continuamos hacia Antigua cárcel / Valdemanco. En este punto nos asomamos a la Sierra de la Cabrera, el camino bordea la ladera de Peña Negra, y pasamos junto a un antiguo penal de la posguerra.

Entre la Sierra de la Cabrera y Peña Negra alcanzamos uno de los lugares con más solera de la ruta, el collado del Medio Celemín. En este punto a los pastores que conducían los rebaños se les cobraba un portazgo o impuesto por entrar en las tierras del señorío de Buitrago. Que consistía en medio celemín (Medida de capacidad) de trigo.

A partir de aquí el camino llanea faldeando las laderas de Peña Negra y el Mondalindo hasta alcanzar la bonita localidad serrana de Bustarviejo.

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Camino de Valdehierro

La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara, junto con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas pasan al lado del Museo de Formas de Vida del Pasado y giran a la derecha por el camino de Valdehierro, que está bien señalizado con un cartel informativo de la ruta y unas balizas de madera. A unos 350 m, la senda del Genaro se separa por la izquierda, en dirección al Collado de Fragüela y al Alto de Matachines coronado por una antena, mientras que el Camino de Valdehierro sigue recto. Varios paneles informativos jalonan el recorrido. Tras cruzar dos arroyos la ruta llega al límite municipal entre Robledillo de la Jara y Cervera de Buitrago. En este punto se han instalado unos carteles descriptivos de la fauna y flora del entorno. Desde aquí se inicia el retorno por el mismo camino.

El recorrido atraviesa extensas zonas de jaras acompañadas de tomillo, mejorana, romero y botonera, entre otras especies. Estos matorrales cubren los antiguos campos de cultivo de cereales, hoy totalmente abandonados, al igual que el redil para ganado que se puede observar a mitad de trayecto. Antaño, toda esta zona estaba cubierta por encinares acompañados de robles melojos y quejigos en las zonas más frescas y húmedas.

Destaca en el paisaje la Dehesa Boyal de Abajo, Monte de Utilidad Pública de Robledillo de la Jara, cuyas formaciones arboladas de roble melojo y quejigo contrastan con el matorral circundante. También se pueden contemplar las Sierras de La Cabrera y de Guadarrama y, en el final de la ruta, hay un buen mirador para observar el paisaje en el que destaca la elevación de El Cancho de la Cabeza (1.264 m) al otro lado del embalse de El Atazar, en el municipio de Patones.

Ruta por Mondalindo por la Mina de Plata

Mondalindo por la Mina de Plata

Esta es una ruta con cierto nivel de exigencia que implica tener una buena forma física. El camino es mixto de pistas y sendas de montaña con algunas zonas muy quebradas y con piedras sueltas donde hay que tener cuidado. Sin embargo, la ascensión nos permitirá contemplar desde el cordel: el Valle del Lozoya y Valle Hermoso, la Campiña Alcarreña, el macizo de El Pendón, La Cuerda Larga, Las Machotas de Zarzalejo, La Cabrera y la Sierra de Hoyo.

Solo en el primer tramo de ascenso, desde la Fuente de la Gregoria, hasta unos ciento cincuenta metros antes de llegar a la Torre de  la Mina hay árboles que nos protegerán del sol. El resto de la ruta no tiene sombra, lo cual no disminuye su belleza.

Si estamos cansados o, simplemente no queremos continuar, podemos dar una vuelta por la zona y ver los restos de la explotación minera ayudados por los paneles explicativos.

Si continuamos y conseguimos hacer cima, en el Mondalindo nos espera un buzón de montaña donde poder escribir nuestra experiencia y leer la de otras personas practicantes del montañismo.

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Senda de la dehesa

La ruta parte de las antiguas eras del pueblo de El Atazar, hoy convertidas en un museo al aire libre, baja en dirección a las huertas y se solapa, girando a la derecha, con la senda de Gran Recorrido GR-88, que está señalizada con rayas blancas y rojas. La senda recorre el arroyo de la Pasada o Pasá a media ladera, manteniendo la cota, lo que hace muy cómodo el paseo. Tras cruzar un zarzo, la ruta entra en la Dehesa Boyal de El Atazar. Se vadea un arroyo y la senda sube durante unos 200 m dejando un pequeño chozo de piedra a la derecha. Tras desembocar en un camino más ancho el recorrido llega hasta una pista forestal. En este punto, la ruta gira a la derecha, separándose de la GR-88 y, tras cruzar una barrera, baja por el arroyo de la Pasá de vuelta a El Atazar.

La senda discurre en su totalidad por la Zona Especial de Conservación (ZEC) “Cuenca del río Lozoya y Sierra Norte” que forma parte de la Red Natura 2000. Se recorre parte de la Dehesa Boyal de El Atazar, catalogada como Monte de Utilidad Pública, y en la que se pueden observar quejigos, robles melojos, arces de Montpellier y fresnos, y un estrato arbustivo con especies como el majuelo, cornicabra y rosal silvestre, entre otras, que contrastan fuertemente con las laderas de jara y romero del entorno.

La actividad económica tradicional de El Atazar era agrícola; centeno, huertos y algún viñedo; y ganadera, caprino y ovino. Todavía se conservan algunos chozos de pastores a lo largo del recorrido. La dehesa boyal es un terreno comunal que era utilizado para alimentar al ganado de labor. En la actualidad ha perdido su función tradicional y tiene, fundamentalmente, un aprovechamiento cinegético ya que forma parte de la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz.

La chorrera de san mames

La Chorrera de San Mamés

Ruta que nos conduce a uno de los saltos de agua más espectaculares de la Comunidad de Madrid. La opción que os proponemos es un recorrido circular que ademas de la Chorrera, nos permite visitar el bonito pueblo de Navarredonda y regresar al inicio atravesando un magnifico robledal.

Comenzamos la ruta en la valiosa iglesia de San Mamés, una de las joyas arquitectónicas de la Sierra Norte, cuyos orígenes se remontan al s.XII. Frente a la iglesia parte un camino, donde vemos un cartel de la quesería artesanal Santo Mamés, hacia la cual nos dirigimos. La quesería bien merece una parada para aprovisionarnos de un buen queso artesano de pura leche de cabra del Guadarrama y de vaca alpina, y de paso poder ver como lo elaboran

Pasada la quesería el camino comienza a ascender de manera más evidente, a nuestro alrededor vemos algunas manchas de roble. Después de un par de revueltas, remontamos la ladera de la loma de las Tejoneras, y accedemos al pequeño y profundo valle que forma el arroyo del Chorro. Más abajo oímos el sonido que produce el caudal del arroyo.

El camino se dirige a un frondoso pinar, tras atravesarlo continuamos por un sendero que, entre rocas, retamas, cantuesos y escaramujos, va bordeando la ladera. Ya escuchamos el estruendo del agua procedente de la chorrera y poco después la divisamos.

La chorrera de San Mamés es un salto de agua espectacular de unos 30 metros, que forma el arroyo del Chorro y que culmina en un tobogán que hace saltar el agua hacia arriba. Es considerado el salto de agua más grande de la Comunidad de Madrid.

En este momento podemos optar por volver por el mismo camino o continuar hacia Navarredonda. Si optamos por continuar, el sendero desciende entre manchas de robles por terreno arbustivo hasta alcanzar las callejas entre muros de piedra que nos conducirán a Navarredonda.

Cruzamos el pueblo y nos adentramos en una zona de robledal que se espesa aún más tras cruzar una carretera. Bajo la sombra de los robles el camino confluye con la carretera M-634 que nos conduce de vuelta a San mamés.

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Circular Peña la Cabra

La Peña la Cabra es una las cumbres más significativas de la Sierra Norte, no tanto por su altura pero si por su inconfundible silueta, visible desde casi todos los puntos de la Sierra. Su forma piramidal, compuesta de pizarra llama la atención y es una ascensión obligada para los senderistas que se acercan a la Sierra Norte. Circunvalar esta mole de pizarra, nos ofrece una multitud de paisajes de gran belleza, en donde se combinan cordales con unas magníficas panorámicas, robles centenarios, caminos tradicionales de mampostería en pizarra, pueblos de arquitectura negra y una naturaleza exuberante. Os proponemos una ruta ideal para completarla en dos días, pernoctando en Puebla o en Robledillo o Berzosa.

Comenzamos nuestra ruta en Berzosa del Lozoya, un bonito pueblo rodeado de un mar de jara y posado en una ladera que le otorga unas preciosas vistas. Desde la señal vertical (S.V.) SN43, nos dirigimos hacia Collado de Peña Parda. Tras salir por la parte alta del pueblo, nos adentramos en la dehesa de robles y vamos ganando altura suavemente mientras caminos en diagonal por la ladera. El robledal da paso al pinar y tras incorporarnos a un camino a nuestra derecha que gana en pendiente, alcanzamos el collado de Peña Parda. Caminamos ahora por el cordel, a medida que ascendemos las vistas son sublimes, roquedos afilados, pinos moldeados por el viento, praderas alpinas y algunas construcciones en ruinas, algunas de ellas restos de refugios y puestos de comunicaciones de la Guerra Civil, a nuestra derecha vemos la mole piramidal de Peña la Cabra. Tras recorrer todo el cordel, llegamos a una pista forestal  al a que nos incorporamos a la derecha, y que nos conduce al Collado de la Tiesa, donde tenemos la S.V. SN36. Desde aquí nos dirigimos hacia Collado Larda / La Puebla, pero antes, no podemos dejar escapar la cumbre de Peña la Cabra, para ello, debemos tomar el senderos que a través de la loma y señalizado con hitos de piedra se dirige a la cumbre. Desde Peña la Cabra tenemos unas increíbles vistas sobre toda la Sierra de Guadarrama y las sierras adyacentes, la Sierra de Ayllón, el embalse de El Atazar…Después del atracón de vistas, volvemos sobre nuestros pasos al collado de la Tiesa. El camino desciende y nos internamos en un hermoso pinar que alterna zonas de pradera que nos dejan unas vistas espectaculares del Valle de La Puebla y de las cumbres que encierran el valle.

Llegamos al hermoso collado Larda, un paisaje idílico de praderas verdes salpicado de afiladas pizarras que afloran del suelo. Seguimos las indicaciones de SN110, hacia Puebla, unos retorcidos robles nos acompañan el inicio del descenso. Entre jaras, robles centenarios y algunos viejos tinaos llegamos a Puebla. Puebla es uno de los pueblos con la arquitectura más cuidadas de la Sierra Norte, sus casas de pizarra y sus estrechas calles invitan a un tranquilo paseo y a disfrutar del paisaje que envuelve al pueblo.

Después de un merecido descanso volvemos sobre nuestros pasos al Collado Larda, esta vez seguimos las indicaciones de SN110 hacia Robledillo, continuando por el camino del cartero.  Tras pasar el collado tomamos el sendero que serpenteando entre brezos, jaras y robles va recorriendo la ladera que forma el macizo de Peña la Cabra, sorteando las vaguadas que forman los arroyos que dejan caer sus aguas al rio de La Puebla, del cual vemos el profundo barranco que ha formado en el fondo del valle. En esta zona podemos contemplar el valioso patrimonio viario que contiene estos caminos serranos, auténticas obras de arte en mampostería, realizadas con lajas de pizarra, que durante años los vecinos fueron construyendo para adecuar el camino al relieve montañoso de la zona. Tras pasar el rio del Riato, nos internamos en una zona de pinar y ascendemos diagonalmente por la ladera hasta llegar a un collado a los pies del cerro Porrejón. Desde aquí, podemos ver la población de Robledillo a la que nos dirigimos.

Antes de llegar a Robledillo nos topamos con la S.V. SN90 hacia Berzosa, un camino vecinal nos conduce a Berzosa, donde comenzamos nuestra caminata.