Rutas en familia

Rutas en familia en la Sierra Norte de Madrid

La Sierra Norte de Madrid es el destino perfecto para disfrutar de la naturaleza en familia, ofreciendo rutas pensadas para todas las edades. Desde paseos sencillos por senderos hasta aventuras en la nieve, cada ruta permite que grandes y pequeños descubran juntos la belleza de la región. En la Sierra Norte, cada recorrido crea recuerdos únicos y momentos inolvidables para toda la familia.

Rutas de Otoño en Sierra Norte de Madrid

Senderos Sencillos para Todas las Edades

Disfruta de rutas familiares de baja dificultad ideales para explorar la naturaleza sin prisas. Estos senderos permiten a las familias disfrutar del paisaje mientras los niños aprenden sobre el entorno natural de una manera divertida y segura.

Experiencias de invierno en Sierra Norte

Rutas de Aventura en la Nieve

En invierno, la Sierra Norte se convierte en un paraíso de nieve perfecto para rutas de aventura en familia. Las rutas en la nieve ofrecen la oportunidad de disfrutar de un paisaje único, permitiendo a todos experimentar la magia de la nieve y la naturaleza en su estado puro. 

Caminos Educativos de Flora y Fauna

Para las familias interesadas en aprender sobre el ecosistema local, la Sierra Norte ofrece rutas educativas que destacan la flora y fauna de la región. Estos caminos son perfectos para enseñar a los niños sobre el medio ambiente y fomentar el respeto por la naturaleza. 

Caminos hacia Miradores con Vistas Panorámicas

Paseos Escénicos por Miradores y Valles

Disfruta de paseos panorámicos que llevan a miradores y valles, donde podrás apreciar vistas espectaculares de la Sierra Norte. Estas rutas ofrecen momentos de paz y belleza natural que todos los miembros de la familia pueden disfrutar. 

Nuestras Rutas en Familia

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Entre pozas y huertos

Entre Pozas y Huertos es un camino circular que nos trasladará a los orígenes agrícolas de nuestro municipio.

Su paisaje está íntimamente ligado al uso y aprovechamiento de los manantiales que descienden desde la cuerda que culmina en el Mondalindo, en el norte del municipio.

Nuestro camino pasa por diferentes pozas “Grande, Chica y del Prado Mayor”. Estos sistemas también se conocen como “pago” y riegan, mediante un sistema de turnos que  cada año prepara el Alcalde de Aguas las fincas del lugar. Las caceras son los canales que, a modo de arterias, distribuyen el agua desde las pozas a las fincas.

El ecosistema predominante es el de soto o bosquete de ribera con: robles, endrinos, ciruelos, sauces y zarzales. Pájaros de bosque, pequeños mamíferos y, sobre todo, diferentes especies de anfibios habitan estos lugares y nos regalan sus cantos especialmente durante la primavera y el estío.

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Laguna Grande de Peñalara

Uno de los tesoros naturales del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama son las lagunas de origen glaciar que se asientan bajo el macizo de Peñalara.

Iniciamos la ruta en el parking del puerto de Cotos o puerto del Paular, que es un paso de montaña a unos 1800 metros de altitud, donde podemos encontrar también el Centro de Visitantes de Peñalara.

A continuación, nos adentraremos en un frondoso bosque de pinos silvestres en el cual, más arriba, encontraremos la Fuente Cubeiro. Tras la fuente en una curva de herradura se encuentra el “Mirador de la Gitana”, donde podremos contemplar una de las mayores alineaciones montañosas del Parque Nacional, “La Cuerda Larga”, que alberga alguna de sus mayores alturas, Cabeza de Hierro Mayor (2380 mts.), Cerro de Valdemartín (2281 mts.) o La Bola del Mundo (2268 mts.).

Una vez pasado el “Mirador de la Gitana”, abandonamos la pista y tomamos un sendero ancho (a nuestra derecha) de pinos silvestres que va bordeando la “Peña de los Quesos” hasta llegar al cruce de caminos de la Laguna Grande con Laguna de los Pájaros.

A partir de aquí, el camino continúa por una pasarela de madera que nos dejará a los pies de la Laguna Grande.

El paisaje aquí es sobrecogedor, la laguna, posada a los pies de los cortados, que bajan del pico de Peñalara, es una de las muestras más representativas de la acción de los glaciares que modelaron durante siglos las escarpadas laderas del macizo de Peñalara.

“Durante siglos, la laguna de Peñalara, fue exclusivamente conocida y frecuentada por los pastores, que con un temor supersticioso procuraban alejarse de ella al caer la noche en la arraigada creencia de que en sus profundas aguas las nubes se cargaban de sapos, y si alguna res caía en ellas se hundía sin remedio volviendo a la superficie sus entrañas”

 Julio Vías “Memorias del Guadarrama”

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Usos tradicionales

Este itinerario recorre la dehesa de Roblehorno, situado al Este del municipio de La Cabrera. Esta dehesa se compone principalmente de encinas, aunque también podemos ver alguno rebollos y si estamos atentos, también algunos alcornoques.

Comenzamos en el C.I. Turística Villa San Roque, y nos dirigimos hacia el Sur. En la rotonda nos dirigimos a nuestra izquierda para cruzar la autovía a través de un túnel. Tras rebasar la depuradora el camino comienza a internarse entre las encina, el suelo por el que caminos es de naturaleza granítica y tiene un tono muy claro.

A medida que caminamos podemos ver, salpicando el paisaje, afloramientos graníticos que conforman un bonito paisaje mezclado con jaras y peonías que dan una nota de color a la dehesa. De esta dehesa se sacaba antiguamente la leña y el carbón para cocinar y calentar los hogares de La Cabrera, y de los afloramientos rocosos los canteros de la localidad trabajaron los bloques de granito con el que se construían las casas y los abrevaderos, se esculpían las muelas de molino o los escudos señoriales.

Otro de los tesoros de esta ruta es la mina de cristal, que estuvo compuesta por una masa de cuarzo hialino y lechoso, con una geoda métrica repleta de cristales transparentes de cristal de roca, esta geoda se acabo y lo que podemos ver hay en dia es una gran masa de cuarzo. La explotación del cuarzo se remonta al siglo XVIII, y se empleaba en la industria de la óptica, y en aparatos de precisión y científicos.

Tras cruzar de nuevo la autovía por otro túnel, entramos de nuevo en el municipio.

Esta ruta forma parte de la Red de Caminos Carpetania, un ambicioso proyecto basado en la conectividad total del territorio a través de caminos señalizados para el senderismo que conectará todos los pueblos y los principales recursos de la Sierra Norte de Madrid. Además de la Red principal, Carpetania posee una Red Local donde se incluyen los itinerarios locales de los municipios, como este que estás consultando. Mas info en www.carpetania.org

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El Canal de Cabarrús Accesible

Nuestra ruta discurre enteramente por las estepas cerealísticas de la Vega del Jarama, en una zona suavemente ondulada y donde tenemos la sensación de caminar entre un mar de cultivos de cereales. Las distintas infraestructuras pertenecientes al antiguo Canal de Cabarrús se dispersan por todo el recorrido, ya que este canal llego a tener casi 13 kilómetros y discurría, desde el Pontón de la Oliva hasta Torrelaguna. Contaba a lo largo del recorrido con 6 puentes, 3 acueductos, 8 casas de guardia, acequias y dependencias auxiliares como la casa de Oficios.

Comenzamos en Torremocha del Jarama, junto a la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este Iglesia, de origen altomedieval, esta asociada a una torre vigía del río Jarama, transformada en la actual Torre Campanario. El camino tras salir del pueblo se interna en los campos de cereales y tras desembocar en la carretera M-102, continuamos poer ella hasta llegar a Torrelaguna, cuyo casco histórico esta declarado Monumento Histórico-Artístico, por lo que es obligado un paseo por sus calles.

Salimos de Torrelaguna por el camino de las Lomillas Bajas que nos conducirá hasta casi la orilla del río Jarama. Por el camino Atravesamos el Canal de la Parra  hasta llegar a las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza.

A partir de la Ermita, giramos a la izquierda, por un ancho camino de tierra que nos conducirá hasta Torremocha, dejando a nuestra derecha el curso del río Jarama. Por todo este trayecto, podremos observar en el lado izquierdo las ruinas de distintas Casas de Guardas que vigilaban el Canal de Cabarrús. Más adelante, podremos ver una casona grande a la derecha del camino, la Casa de los Oficios, residencia del Conde en el s. XVIII.

Una vez en Torremocha, podemos visitar el museo de la Agricultura o adquirir algunos productos de manufactura local que se elaboran en el polígono artesano de este municipio.

Accesibilidad

Consulta la ficha completa de especificaciones de accesibilidad AQUÍ
(Informe realizado por la entidad INFINIA, noviembre 2021)

Cueva en montaña

Minas de plata de Horcajuelo

La Mina San Francisco, como así se llamaban a las minas de plata de Horcajuelo, empezó a ser explotada a mediados del siglo XIX. La mina estuvo activa desde 1840 hasta las ultimas décadas de ese mismo siglo, teniendo un periodo de apogeo desde 1856 a 1860.  Situada a 1500 m de altitud sobre la ladera del cerro de la Porrilla, sus voluminosas escombreras son visibles desde el valle. En el diario minero “La Antorcha” (1857), se escribió que “la mina San Francisco ha cortado un filón conteniendo plata agria, plata roja oscura y cloruros de plata, presentándose también plata nativa».

Comenzamos nuestra caminata en Horcajuelo, dirigiéndonos por la calle principal hacia el Norte. Antes de llegar al campo de futbol, tomamos el camino que sale a nuestra derecha. A la izquierda del camino y mientras ascendemos suavemente bajo la sombra de fresnos y robles, podemos ver zonas de huertas. Pasada una cancela, entramos en una zona más despejada y caminamos junto a un muro de piedra seca, hasta llegar a un cruce, donde podemos ver una flecha indicadora. El camino al que nos incorporamos sube bruscamente, hasta llegar a una zona en la que se asoman grandes esquistos donde se suaviza la ascensión. Un poco mas adelante, el camino gira hacia la ladera, la cual vamos bordeando hasta llegar a la mina.

En la zona se puede todavía contemplar la bocamina, excavada en roca en el filón principal. Dado que no está garantizada la seguridad dentro de las minas, no se debe entrar en las mismas. En los alrededores de la bocamina encontraremos antiguas edificaciones de piedra que servían de almacén, así como un pozo inundado y las escombreras. En el pozo maestro de Horcajuelo, a pesar de lo primitivo de las herramientas se llegaron a alcanzar 60 m de profundidad.

La vuelta la realizamos dirigiéndonos de frente a la bocamina siguiendo un senderos que desciende hasta la loma, atravesamos el arroyo grande y volvemos a encontrarnos con el camino de subida, al cual nos incorporamos para volver a Horcajuelo.

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Vuelta al Cerro de El Cuadrón

Sencilla ruta que une las localidades de Garganta de los Montes y El Cuadrón, las cuales forman un solo municipio. Ambas localidades guardan bonitos rincones, destacando la arquitectura popular y la iglesia de Garganta.

Iniciamos nuestra ruta en la localidad de El Cuadrón, cerca de la entrada del pueblo se encuentra un cruce de la Red, donde vemos la señal vertical (S.V.) (SN100). Seguimos las indicaciones que nos dirigen hacia la Cañada Real Segoviana, dirección Garganta (por Cerro perdigón). Tras cruzar la carretera vemos el CEA Valle del Lozoya, donde podemos informarnos de los valores naturales y tradicionales del Valle. El camino asciende entre retamas y matorral bajo hasta un collado. En el cruce, seguimos las indicaciones de la S.V. (SN29) incorporándonos al camino de Garganta, hacia Garganta de los Montes. Continuamos ascendiendo junto a un pinar a nuestra izquierda, buscando un nuevo collado, las vistas hacia el Norte nos permiten ver todo el valle medio del Lozoya hasta Somosierra, hacia el Sur la Sierra de La Cabrera domina el paisaje. Una vez alcanzado el collado, se nos abren las vistas hacia el Valle Alto del Lozoya y hacia el municipio de Garganta. Una vez en Garganta, bajamos por una calle hasta un cruce de la Red de Caminos, donde encontramos la S.V. (SN21). Nos incorporamos al Camino de las Eras hacia El Cuadrón. El camino recorre la ladera del Cerro de El Cuadrón, lo que nos deja bonitas vistas del valle, y desciende suavemente hasta la carretera, la cual cruzamos y entre muros de piedra seca y callejas vecinales regresamos a El Cuadrón. Os recomendamos un paseo por Garganta de los Montes y El Cuadrón para disfrutar de la tranquilidad de estos municipios y de su arquitectura rural.

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Ruta de los Caminos Vecinales

Lozoyuela, Las Navas de Buitrago y Sieteiglesias son tres municipios que comparten ayuntamiento, además de historia y un paisaje de suaves laderas asentado en el valle del Lozoya. La ruta que os proponemos recorre las tres poblaciones a través de caminos vecinales, que nos dejan magnificas estampas etnográficas como los muros de piedra seca, abrevaderos, fuentes y un magnifico paisaje modelado por el hombre para su aprovechamiento.

Comenzamos nuestra caminata en Lozoyuela, junto a la plaza de las Antiguas Escuelas podemos ver la cartelera de Carpetania, desde donde nos dirigimos hacia el Sur por la Av. De Madrid. Antes de llegar a la rotonda, nos encontramos con la señal vertical (S.V.) (SN118), y continuamos en la misma dirección hacia Sieteiglesias / Puente romano. Un camino peatonal junto a la carretera M131, nos conduce hasta Sieteiglesias. En Sieteiglesias os recomendamos visitar la necrópolis. El yacimiento se localiza en lo alto de una zona denominada «Berrocal de la Iglesia», caracterizada por un conjunto de afloramientos de tipo granítico. Hasta el momento se han documentado 85 tumbas de final de la Edad Media, pudiendo corresponder a las repoblaciones cristianas que tuvieron lugar en esta zona entre los siglos IX y XI. Una vez en la S.V. (SN121), tomamos el camino de Las Navas hacia Las Navas de Buitrago / Cincovillas, un camino vecinal que conecta ambas poblaciones y que es un bellísimo ejemplo de este tipo de callejas tradicionales, rodeadas de muros de piedra, que da acceso a multitud de fincas. El camino desemboca en el tranquilo pueblo de Las Navas, donde nos topamos con la S.V. (SN120), nos dirigimos ahora por el Camino de Cincovillas hacia Puente del cura / Cincovillas. El paisaje ahora está dominado por amplias praderas salpicadas de arbustos. Tras un breve descenso hacia el arroyo de la Alameda, nos encontramos con el puente del cura, recientemente restaurado. Justo antes del puente tenemos la S.V. (SN131), sin cruzar el puente, nos dirigimos hacia Lozoyuela / Sieteiglesias (por Lozoyuela). El paisaje sigue dominado por las praderas hasta que nos incorporamos a una calleja que se encajona entre muros de piedra seca y afloramientos rocosos en el suelo nos deja en Lozoyuela.

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Viña la Loma

La ruta Viña la Loma comienza en la Plaza Constitución en Serrada de la Fuente, continúa por la calle Real y gira a la derecha hacia el frontón y después a la izquierda por la calle Era Empedrada. Baja por el camino de la depuradora entre encinas, con el arroyo del Pozo de la Pila a la izquierda. A unos 800 m se llega a un cruce donde se debe ignorar el camino de la izquierda y seguir de frente. A escasos metros se encuentra un zarzo con barrera, que se cruza por un paso de peatones lateral, internándose en el pinar de Casasola por una pista forestal que discurre entre pinos resineros y jaras. A un kilómetro se encuentra el siguiente cruce, donde se gira a la izquierda. El camino de la derecha asciende al paraje denominado Viña la Loma, pero la senda continúa bajando unos 300 metros hasta el punto de menor cota del recorrido, donde se encuentra otra confluencia que se debe coger a la derecha. Desde aquí comienza el ascenso de regreso a Serrada, con el arroyo de Prado Linarejo a la izquierda y bonitas vistas del embalse de El Villar. Unos 500 m después de pasar otro zarzo por el paso peatonal se encuentra un depósito de agua para bomberos forestales junto a un abrevadero para el ganado y poco después un cruce de caminos donde se debe girar a la derecha. Hasta la siguiente bifurcación a 500 m, el camino se va despejando de vegetación y se puede disfrutar de las vistas panorámicas del casco tradicional de Serrada de la Fuente y de su entorno así como de la Sierra, con Peñaparda en primer plano. En el cruce se gira a la derecha y tras cruzar un paso canadiense por la puerta peatonal, el camino llega recto a la Plaza de la Constitución.

La ruta recorre zonas de pastos, antaño dedicadas al cultivo de cereales, y en las que paulatinamente está regenerándose el encinar. En zonas con mayor humedad, como las riberas de los arroyos del Pozo de la Pila y de Prado Linarejo, también crecen fresnos, sauces y alisos. La senda se interna en el Monte de Utilidad Pública Perímetro de Casasola, repoblado de pino resinero. El tipo de roca predominante son los esquistos que son rocas metamórficas que se fragmentan en láminas finas. Desde los puntos más elevados del recorrido es posible contemplar buenas panorámicas del pueblo y de su entorno así como de la Sierra y del embalse.

Ruta Cerro Larda. Puebla de la Sierra.

Ruta Cerro Larda. Puebla de la Sierra.

Esta ruta recorre el camino viejo de Robledillo, hasta llegar al Cerro Larda, transcurriendo por el valle de Puebla, el cual ofrece unas bonitas vistas en cualquier época del año. Podemos comenzar esta ruta en el municipio de “Puebla de la Sierra” desde el murete informativo, o bien, en el área recreativa junto al río, situado en la salida del pueblo junto con una zona de aparcamiento señalizada.

Durante el inicio del recorrido, pasaremos por la Ermita de la Soledad y por la Fuente Vieja, por una senda que nos conducirá a las huertas y nos bajará hasta el río, donde merece la pena pararse y pasear por su ribera.

Una vez cruzado el río por un puente, se continuará la ruta por un camino hasta llegar a un cruce, en el cual, se cogerá el camino de la izquierda. Continuando por la ladera, veremos unos tinados (construcciones de la zona en piedra y pizarra) que se utilizan para el ganado. A continuación, llegaremos al Arroyo de los Hermosillos, desde donde aún se pueden ver, por encima el sendero las pozas para cocer el lino que se producía en el pueblo.

Más adelante, nos encontraremos un cruce en el que, cogiendo el camino derecho, llegaremos al Collado Larda. Una vez allí, subiremos por el monte y se podrá contemplar el Barrio de la Ciquiruela, formado por un conjunto de tinados que se utilizaban en la trashumancia de ganado dentro del municipio.

Pasaremos por la “Pradera de la Longañuela”, y tras ella, se verá la Peña Atalaya, a la que hay que subir por sus rocas.

Al final de la ruta, continuaremos por una senda que nos conducirá hasta el río de La Puebla.

Finalmente, recorreremos unos tinados, los mismos que pudimos ver desde el Collado Larda, utilizados para guardar ovejas. Tras los cuales continuaremos por una carretera en dirección al pueblo, dando por terminada esta aventura.

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Ruta del Toro. Cabanillas de la Sierra

Durante la ruta recorreremos vías pecuarias por las que desde hace siglos ha transitado el ganado en la trashumancia, cruzaremos un puente medieval y conoceremos la fuente más antigua del pueblo, testigo de nuestra historia serrana. Además, al poco de iniciarse la ruta, llegaremos al emblemático Toro de Osborne, el primero que se instaló en toda España.

Conoceremos bosques mediterráneos y dehesas de encinas, riquísimos en especies de flora y fauna, así como dehesas de fresnos habitadas por ganaderías de toros de lidia, elementos tan característicos de nuestro municipio.

A lo largo del itinerario existen 17 paneles informativos que nos permiten conocer el paisaje, flora, fauna y costumbres de las gentes de Cabanillas de la Sierra y de otros municipios de la Sierra Norte de Madrid.

Partiendo de la calle de la Cuesta, junto a la rotonda de la antigua N-I, saldremos del casco urbano por la Cañada del Laderón al Portillo o Calleja de las Cuevas, donde conoceremos varias cuevas donde antaño se almacenaba el vino cosechado en nuestro pueblo, a escasos metros encontraremos una mesa panorámica a través de la cual conoceremos los distintos picos y vegetación de la Sierra Norte.

Poco después, atravesaremos por un pequeño puente el arroyo Sacedón, con su característica vegetación de ribera, para posteriormente, junto a la carretera A-I, observando una zona de antiguos huertos y un peculiar bosque de enebros.

Llegados a este punto, descubriremos el majestuoso toro de Osborne, que podremos contemplar en toda su amplitud.

Tras cruzar bajo la A-I, recorreremos paisajes adehesados, surcados por tradicionales vallas de piedra. Poco más adelante, podremos optar por tomar el Itinerario Corto (4,7 Km. de longitud), que nos llevará al pueblo pasando sobre el puente medieval de Los Arrieros, al igual que hicieran hace dos siglos las tropas napoleónicas venidas de Francia.

Si optamos por el Itinerario Largo (8,7 Km. de longitud), continuaremos en dirección norte por una vereda que nos llevará a cruzar la antigua carretera Nacional I, así como la Cañada Real de Extremadura, tantas veces transitada por los rebaños en sus largas peregrinaciones trashumantes. Discurriremos por una zona ocupada por un maravilloso bosque mediterráneo, hábitat de numerosas especies de plantas y animales, cuyas huellas podremos observar. Además, contemplaremos la majestuosa la sierra Norte, que podremos interpretar a través de una segunda mesa panorámica.

Poco después, atravesaremos de nuevo el arroyo Sacedón, adentrándonos en un maravilloso soto ocupado por dehesas de fresnos podados al estilo tradicional (cabeza de gato), donde el ganado bravo campa apacible.

Algo más adelante, tras cruzar la carretera de Valdemanco, caminaremos por un estrecho sendero hasta divisar las características dehesas de encina. Poco antes de llegar al pueblo descubriremos la primera fuente que existió en nuestro municipio, construida en 1.895, y en la que los cabanilleros acudieron para beber durante décadas.

Este mismo camino, que discurre paralelo a la antigua carretera Nacional I, nos llevará poco después al punto en el que nos encontramos, tras haber conocido en este paseo un entorno natural privilegiado, de excepcional belleza y cargado de historia.

Todo el itinerario consta de balizas orientativas, de modo que es imposible desorientarse o perderse. Además, este itinerario consta de 17 paneles interpretativos y dos mesas de paisaje.

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Ruta al Santo Roto

La ruta parte de la Cuesta de San Pedro, al lado de la iglesia de Robledillo de la Jara y coincide con la senda del Genaro, camino de 70 km de longitud que conecta entre sí todos los pueblos de la Mancomunidad Embalse del Atazar. Ambas sendas siguen por la calle del Cementerio y, pasado éste, la senda al Santo Roto se separa hacia la izquierda en dirección al arroyo de la Dehesa, que va a servir de guía durante la primera mitad del recorrido. Pasada la depuradora, la ruta sigue por el camino tradicional al Molino del Villar, en el río Lozoya, hoy cubierto por las aguas del embalse. El camino llega hasta el Santo Roto, que da nombre a la senda, y que está formado por las ruinas de la Ermita de El Villar, de la que solo se conserva un muro. El Villar se despobló en el siglo XVI y sus tierras terminaron incorporándose al término municipal de Robledillo de la Jara cuyos vecinos celebran todos los años, en el mes de mayo, una romería hasta este lugar.

La ruta continúa en dirección norte atravesando primero un jaral y después una amplia zona de pastos, coincidiendo durante un tramo con la vía pecuaria Colada de Peralanava. Cruza una pista de tierra y continúa por una estrecha senda, la Colada de Servidumbre o camino de Valdemazos por el arroyo Aborrero. Tras cruzar una puerta, la senda desemboca en la misma pista de tierra que cruzó un kilómetro atrás y regresa al núcleo urbano de Robledillo de la Jara donde termina el recorrido.

La ruta permite recuperar antiguos caminos tradicionales y varias vías pecuarias que por falta de uso están desapareciendo bajo el matorral. Al poco de iniciar la ruta, en el arroyo de la Dehesa, se puede observar un gran sauce, la salguera del Molino del Villar (Salix alba). Se trata de un ejemplar incluido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, categoría de árboles singulares por su tamaño. El recorrido atraviesa extensas zonas de matorral, constituido sobre todo por jara pringosa y romero, que cubren antiguos campos de cultivo de cereales. Desde la senda se tiene una buena panorámica de la Dehesa Boyal de Robledillo de la Jara, catalogada como Monte de Utilidad Pública, cuya masa arbolada de quejigos y robles melojos destaca en el paisaje.